You say you’ll change the constitution

well, you know, we all want to change your head

“Revolution 1”

El largo y sinuoso camino que conduce a la puerta de los absurdos jurídicos parece que nunca desaparecerá. Hay varios ejemplos que se han visto en este espacio, más absurdos que sardinas subiendo la Torre Eiffel, o pingüinos cantando el Hare Krishna mientras patean a Edgar Allan Poe. Aún así, los absurdos jurídicos fluyen como lluvia dentro de una taza de papel que se desvanecen al deslizarse a través del universo, y en otra mala paráfrasis, no es posible recabar ningún absurdo jurídico que no pueda ser recabado. Porque los absurdos son jurídicos, dejémoslos ser.

Tras la poética y legendaria trayectoria del grupo encabezado por Lennon y McCartney resulta un tanto lírico que los Beatles y Apple Computer se hayan enfrentado en los tribunales británicos por un asunto de manzanas. Los logos frutales de ambas empresas dieron origen a un jugoso pleito por los derechos de propiedad intelectual que se remontaban a 1980, cuando George Harrison entró en shock al ver el anuncio de las computadoras Apple en una revista, y culminó en febrero de 2007 con un arreglo ventajoso para el gigante informático (Ipods e Ipads tienen manzanas en sus costados, a pesar de los Beatles y Apple Corps).

En el plano individual, los ex Beatles vivos y muertos no están al margen de la impartición de justicia. Tras ventilar su divorcio con Heather Mills en el Tribunal Superior de Londres, Paul McCartney estuvo a punto de desembolsar 130 millones de dólares para la manutención de su ex esposa, una activista vegetariana. Felizmente para el autor de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, solo tuvo que abrazar fuerte y dejar ir 49 millones de dólares, cifra que no debe perturbar la serenidad creativa de quien tiene una fortuna aproximada de 750 millones de dólares.

Mientras esto ocurre, Mark David Chapman, el cretino que tuvo la ocurrencia de matar a John Lennon, permanecerá en prisión al menos hasta 2014, cuando pueda solicitar por octava ocasión su libertad condicional (un tribunal de Nueva York ha denegado sistemáticamente todas sus peticiones y la casi octogenaria Yoko Ono, aún le teme a Chapman).

Pero, ¿el Cuarteto de Liverpool como fuente del Derecho? Sin lugar a dudas, diría Gregory Todd, juez de Montana, Estados Unidos. Hay millones de beatlemaniacos en el mundo y el ámbito de la impartición de justicia no es la excepción. En el sentencing memorándum, cuyo fragmento se transcribe a continuación, el Juez Todd impartió cátedra musical a Andrew McCormack, quien se había declarado culpable de allanamiento de morada, pero que en su defensa había expresado: “…Like the BEETLES say, “Let it Be”. Esto impulsó al Juez, no a entrar en las implicaciones ontológicas o epistemológicas de la defensa, sino a enfatizar que el nombre correcto del grupo era el de BEATLES, citando a lo largo de la breve sentencia los títulos de 45 canciones de Lennon y McCartney (con negrillas):

Mr McCormack, you pled guilty to the charge of Burglary. To aid me in sentencing I review the pre-sentence investigation report. I read with interest the section containing Defendant´s statement. To the question of “Give your recommendation as to what you think the Court should do in this case”, you said, “Like the Beetles say Let It Be”.

While I will not explore the epistemological or ontological overtones of your response, or even the syntactic of symbolic keys of your allusion, I will say Hey Jude, Do You Want to Know a Secret? The greatest band in rock history spelled their name B-E-A-T-L-E-S.

I interpret the meaning of your response to suggest that there should be no consequences for your actions and I should Let it Be so you can live in Strawberry Fields Forever. Such reasoning is Here, There and Everywhere. It does not require a Magical Mystery Tour of interpretation to know The Word means leave it alone. I trust we can all Come Together on that meaning.

If I were to overlook your actions and Let It Be, I would ignore that Day in the Life on April 21, 2006. Evidently, earlier that night you said to yourself I Feel Fine while drinking beer. Later, whether you wanted Money or were just trying to Act Naturally, you became the Fool on the Hill on North 27th Street. As Mr Moonlight at 1:30am, you did not Think for Yourself but just focused on I, Me, Mine.

Because you didn’t ask for Help, Wait for Something else or listen to your conscience saying Honey Don’t, the victim later that day was Fixing a Hole in the glass door you broke. After you stole the 18 pack of Old Milwaukee you decided it was time to Run For Your Life and Carry That Weight. But when the witness said Baby it’s You, the police responded I’ll Get You and you had to admit that You Really Got a Hold on Me.

You were not able to Get Back home because of the Chains they put on you. Although you hoped the police would say I Don’t Want to Spoil the Party and We Can Work it Out, you were in Misery when they said you were a Bad Boy. When the police took you to jail, you experienced Something New as they said Hello Goodbye and you became a Nowhere Man.

Later when you thought about what you did. you may have said I’ll Cry Instead. Now you´re saying Let it Be instead of I’m a Loser. As a result of your Hard Day’s Night you are looking at a Ticket to Ride that Long and Winding Road to Deer Lodge.

Hopefully you can say both now and When I’m 64 that I Should Have Known Better.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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