It is against Minnesota law for a woman to appear on the street dressed as Santa Claus. No one enforces this old law today, though.
Ann Heinrichs, Minnesota, p. 42.

Acerca de los orígenes del personaje

Cada 6 de diciembre, en Alemania, los niños están de plácemes porque se celebra San Nicolás, y reciben dulces como regalo tras haber puesto en la chimenea o en la puerta un zapato la noche anterior. Al respecto, una nota aparecida en Deutsche Welle, en diciembre de 2003, y que con distintos matices y variantes ha sido reproducida en centenares de portales, da cuenta de los orígenes antediluvianos de Santa Claus, de la siguiente forma. Según la tradición, San Nicolás es originario de Petara, Asia menor, donde nació en la segunda mitad del siglo III. Tras la muerte de su tío, éste le sucedió como obispo de Mira, en la región de Licia. Nicolás de Mira (en Oriente, por su lugar de fallecimiento, o San Nicolás de Bari, en Occidente, por el lugar donde fueron  trasladados sus restos), falleció el 6 de diciembre de 342 (o en algún año entre 343 y 352, según otras fuentes).

santa

Su popularidad se difundió tanto en Europa del este como en la occidental; por ejemplo, en Alemania, se estima que la devoción a San Nicolás comenzó bajo Otto II, posiblemente por su esposa Theophania. Como benefactor y protector de gente en situaciones de peligro, gracias a los peregrinos y a las Cruzadas, se convirtió en protector de marineros, comerciantes y cocheros. Pero, sobre todo, es conocido como amigo de la infancia, lo cual posiblemente tuvo su origen en la fusión de ciertas festividades medievales. Ya en el siglo XVI, los niños dejaban un zapato junto a la chimenea que, antiguamente, era el símbolo del vínculo entre los dioses y los humanos. Estos creían que los dioses se dirigían a ellos a través de la chimenea, y que también San Nicolás se servía de este conducto para recompensar a los niños con obsequios. Las canciones se interpretaban para complacer a San Nicolás, al igual que, desde mucho antes, se trataba de agradar a los dioses a través de la chimenea.

El San Nicolás cristiano sustituyó e incorporó a varios personajes paganos donantes de regalos, como la bondadosa bruja Befana y los ancianos y generosos alemanes Berchta y Knecht Ruprecht. En Alemania, se le llamó Sankt Nikolaus y Sanct Herr Nicholaas o Sinterklaas, en Países Bajos. En estos países se decía que cabalgaba por el cielo en un caballo repartiendo regalos y que vestía como un obispo. En un principio, el día de San Nicolás en el que se recibían los regalos, se celebró el 6 de diciembre. Tras la Reforma, los protestantes alemanes dieron más importancia al Christkind (Niño Jesús) como donante de regalos el día de su fiesta, el 25 de diciembre. Cuando la tradición de Nicolás prevaleció, se incorporó a la Navidad. En 1969, el papa Paulo VI suprimió la festividad de San Nicolás del calendario católico como la de otros personajes legendarios, cuyas vidas estaban poco documentadas. Irónicamente, el término Christkindl ha evolucionado hasta convertirse en Riss Kringle, otro apodo de Papá Noel. Dicha costumbre fue popularizada en los Estados Unidos por los protestantes holandeses de Nueva Ámsterdam, que convirtieron al santo en un mago nórdico. Su nombre fue abreviado, no sólo a San Nic, sino también a Sint Klaes o Santa Claus. La mitra de obispo fue remplazada por el hoy famoso gorro rojo, su cruz pectoral desapareció por completo. Se mudó de Turquía al Polo Norte, de donde viene.

Entre los orígenes iconográficos del Santa Claus, tal como hoy lo conocemos, solo destacaré: la imagen de San Nicolás Lipensky, en una iglesia de Veliki Nóvgorod, en Rusia, que data de 1294; la portada del librito de Josiah King The Examination and Tryal of Father Christmas, publicado en 1686; la imagen de San Nicolás, hecha por Alexander Anderson para la New York Historical Society en 1810, y la del cartonista Thomas Nast, de 1863, para Harper’s Weekly. Otras imágenes posteriores, del propio Nast, y de otros artistas como L. Frank Baum; Frank A. Nankivell; C. Leyendecker, y Norman Rockwell, representaron al Santa Claus ataviado ya con abrigos rojos, que podría ser identificado como tal, por cualquier niño contemporáneo, con excepción, tal vez, de ese horrendo Santa Claus armado (Santa Claus has gone to War!), dibujado en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial.

En esta nota daré cuenta de algunos ejemplos de la presencia de Santa Claus, no tanto en las chimeneas u otras escotillas domésticas, sino en el sistema de justicia, normalmente, como demandado.

Demandas recurrentes contra Papá Noel

Ignoro cuando se desató el boom litigioso en contra de Santa Claus, pero, como antecedente digno de tomarse en cuenta, ya me referí a The Examination and Tryal of Father Christmas, de Josiah King, publicado algunas décadas después de haber sido levantada la prohibición de los festejos navideños en Inglaterra. Entre 1647 y 1660, los puritanos bloquearon la celebración de la Navidad, por ser un “símbolo de superstición y autoindulgencia católicas”. Un fragmento de Tryal of Father Christmas, de 1686, da cuenta del veredicto final:

  • After this speech the Jury were ordered by the Judge to withdraw, and bring in their verdict, who in very short time returned, and brought him in, Not guilty, with their own judgement upon it. That he who would not fully celebrate Christmas, should forfeit his estate. The Judge being a man of old integrity, was very well pleased, and Christmas was released with a great deal of triumph and exaltation.

Por su parte, el epílogo de la obra informa que las cosas y otros fanáticos, fueron puestos en su lugar:

  • And put to silence the Fanatical Clamors of such ignorant Zealots, and foolish men, as have this day shown themselves your Adversaries. The jolly Old Father Bow’d his Reverent Head very respectfully to the Court, thanking them not so much for his Acquital (for in that they did but serve their own Justice) as for this wholsom advice, which he declared himself resolv’d henceforth religiously to observe. And so the Court broke up. And Christmas streight was courted far and near, To each good house to taste their plenteous chear.

Pero la litigiosidad en contra del Padre Navidad no se interrumpió ahí; es más, me atrevo a decir que hoy respira con frenesí. Ejemplo de ello son dos de las demandas más comunes en contra de Santa Claus, por vulnerar datos personales; especialmente, por violar la privacidad de miles de millones de niños en todas partes del mundo.

En Reino Unido, se le ha acusado de llevar a cabo espionaje ilegal, transgrediendo la Regulation of Investigatory Powers Act 2000. Lo delicado es que Santa Claus lleva a cabo una labor colosal de vigilancia permanente de casi 2 mil millones de niñas y niños. Y a partir de esta vigilancia intrusiva, ha construido una inmensa base de datos en la que clasifica a sus víctimas en “traviesos”, o “bien portados”. La American Civil Liberties Unión (ACLU) ha ido más allá, declarando que los derechos de los niños han sido vulnerados por Santa Claus, quien, al hacer esa clasificación maniqueista del comportamiento infantil, vulnera la libertad de expresión y de creencias de niñas y niños. Como prueba de cargo la ACLUha presentado un memo, bastante comprometedor, cuyo extracto dice:

You better watch out.
You better not cry.
You better not pout.
I’m telling you why.
Santa Claus is coming to town.

He sees you when you are sleeping
He knows when you’re awake,
He knows when you’ve been bad or good
So be good for goodness’ sake.

Santa Claus es un mal patrón

A esta conclusión ha llegado la U.S. Equal Employment Opprtunity Commission, que preparó una demanda en su contra, por la violación de derechos civiles y de diversas disposiciones jurídicas, al propiciar condiciones laborales hostiles, e incumpliendo la normativa más elemental en materia de seguridad en el trabajo. Si bien cientos de miles de duendes han colaborado con Santa Claus, el caso está enfocado en Jerry Jingle, que estaba obligado a cumplir jornadas extenuantes, realizando actividades inseguras, rodeado de árboles navideños altamente inflamables, y todo bajo un esquema de humillación sistemática e institucionalizada. Por ello, reclaman para la víctima, una indemnización de 1.2 millones de dólares.

Santa Claus viola la Road Traffic Act 1998

El razonamiento puede parecer frívolo, pero no lo es tanto. En millones de hogares existe la costumbre de dejar, durante la Noche Buena, un vaso de leche y un plato de galletas que serán devoradas por Santa Claus, y tal vez, por algún afortunado de sus renos (esto varía, por ejemplo, en Australia a veces le dejan cerveza; en Dinamarca, arroz con leche; en Francia, chocolates; en Países Bajos, zanahorias, y en Suecia, café). Pero en el ámbito anglosajón, el menú-ofrenda cambia radicalmente, y preparan, para ser consumidos por Santa Claus, una sabrosa porción de pastel de frutas, y una copita de jerez. Al respecto, Joe Couling calcula un promedio de 295 millones de copitas de jerez y un peso —aproximado— de 240 libras, de Papa Noel, lo que, al final de la jornada, resulta en un porcentaje de alcohol en su sangre de 7,870,000%. Llegados a este punto, sería vulgar la mera sugerencia al uso del alcoholímetro. Y no parece que esta costumbre vaya a desaparecer, máxime tomando en consideración la tendenciosa letra del villancico que dice:

“Just leave out the minced pies
And a glass of sherry too
And you’ll have a big surprise
When Santa visits you”.

Santa Claus viola el Convenio de Chicago sobre Aviación Civil Internacional

Este instrumento internacional entró en vigor el 4 de abril de 1947, y desde entonces, ha sido ratificado por 191 países. En su preámbulo, se reconoce que si bien la aviación civil internacional puede contribuir poderosamente a crear y a preservar la amistad y el entendimiento entre las naciones y los pueblos del mundo; por otra parte, el abuso de la misma puede llegar a constituir una amenaza a la seguridad general. Haciendo a un lado el hecho de que, cada 25 de diciembre, Santa Claus ingresa en el soberano espacio aéreo de casi todos los países del mundo, transportando una conspicua variedad de objetos, y suponiendo —sin conceder— que, propiamente, no hace aterrizaje alguno, no debe pasarse por alto lo que dispone el artículo 10 del Convenio de Chicago:

  • Excepto en el caso en que, de acuerdo con lo dispuesto en el presente Convenio o en una autorización especial, se permita a las aeronaves cruzar el territorio de un Estado contratante sin aterrizar, toda aeronave que penetre en el territorio de un Estado contratante deberá, si los reglamentos de tal Estado así lo requieren, aterrizar en un aeropuerto designado por tal Estado para fines de inspección de aduanas y otras formalidades. AI salir del territorio de un Estado contratante, tales aeronaves deberán partir de un aeropuerto aduanero designado de igual manera.

Santa Claus viola la Animal Welfare Act 2006

Los renos son especies protegidas por la Animal Welfare Act, de 2006, y constituye un delito provocarles sufrimientos innecesarios así como no tomar todas las medidas que sean necesarias para satisfacer sus necesidades de bienestar. En este tópico, Joe Couling advierte que, bajo dicho marco jurídico, cada reno transportado debe tener una marca auricular, con el número de referencia correspondiente. Asimismo, cada movimiento del rebaño, debe ser reportado a las autoridades. Toda vez que los renos pueden ser portadores de tuberculosis; el incumplimiento de la normatividad puede resultar riesgoso para la salud. Para los expertos, la nariz roja del reno Rodolfo puede ser un claro síntoma de rinotraqueitis infecciosa bovina.

La risa de Santa Claus es obscena

A esta sorprendente conclusión llegaron los encargados de Myer, una tienda departamental ubicada en Cairns, al noreste de Australia. Ahí trabajaba John Oakes, quien llevaba diez años representando a Santa Claus durante las fiestas decembrinas. Pero fue despedido porque su personaje, en lugar de reír: “Ha-ha-ha”, reía: “Ho-ho-ho”, lo que podría resultar ofensivo para las mujeres porque —le dijeron—, en jerga estadounidense, “ho”equivale a “whore”. Oakes también fue encontrado “culpable” de haber cantado Jingle Bells, en la misma tienda. El exempleado, de más de 70 años lamentó: “Están intentando matar al espíritu navideño”.

Consecuencias jurídicas de decir “la verdad” acerca de Santa.

El año pasado, Reddit dio cuenta de la historia de una madre californiana cuyo hijo —que cursaba primer grado—, le dijo a otros chicos de su grupo que Santa Claus no existe. Pocos días después, la madre recibió una notificación, proveniente de un despacho jurídico de élite, en donde le notificaban que su hijo había causado daño emocional, y la pérdida de la inocencia en los otros 8 niños. Por la negligencia de su hijo, 8 niños quedaron traumatizados y, para empezar, debía mantenerse alejado y cortar toda índole de interacción con ellos.

Amenazando con demandarla, el despacho le dio a la mamá el plazo límite de una semana para reparar el daño, consistente en organizar y solventar una Fully interactive Santa Experience en casa de uno de los chicos afectados con la mala nueva. La “Experiencia Santa” implicaba que la madre debía contratar a una persona que caracterice a Santa Claus para interactuar y cantar con ellos y, por supuesto, darles regalos (a costa de la madre). El propósito de esta experiencia interactivaera revertir el daño causado por su hijo. Muy posiblemente, la historia es falsa, pero aseguran que la madre recibió ofertas de otros despachos, para defenderla pro bono.

Un caso similar ocurrió en Ontario, en 2012. Durante un desfile navideño, un hombre emborrachado comenzó a decir a los niños ahí presentes que Santa Claus no existe. El Grinch de Kingstonfue arrestado, aunque los cargos fueron: causar disturbios e intoxicación pública. El oficial a cargo de la detención reconoció que, por desgracia, no pueden fincarse cargos por romper los sueños de los niños, y acotó que algunas personas se molestaron con la detención del sujeto. Después de todo —dijeron—, lo arrestaron por decir “la verdad”.

De hacerse pasar por Santa Claus, a ser Santa Claus

En 2002, en Ohio, un juzgado penal resolvió el caso de un hombre acusado de haber presentado una licencia que lo identificaba como Santa Claus. La tarjeta incluía su fecha de nacimiento (25 de diciembre de 383). El inculpado, en su defensa, presentó la factura de un Volkswagen 1965, al igual que una cuenta bancaria, todos a nombre de Santa Claus. El juzgado lo exoneró de pasar 180 días en la cárcel y pagar una multa de mil dólares. Pero no terminó ahí la cosa. Santa Claus demandó al patrullero que había presentado los cargos, alegando que el policía había violado sus derechos protegidos, respectivamente, por la Cuarta y la Decimo Cuarta Enmiendas. Santa Claus perdió en el Juzgado, y también perdió en la Corte de Apelaciones de Ohio.

También en Ohio, en 1999, un hombre llamado Robert Handley quiso cambiar su nombre por el de Santa Claus, argumentando que durante más de 40 años había representado al personaje, e incluso, era conocido como Santa Bob; y concluyó su argumento diciendo: “No quiero que la gente diga que me parezco a Santa…Yo quiero ser Santa”. Pero la Corte negó su petición por razones de política pública. Mejor suerte tuvo David Lynn Porter, residente de Utah, que solicitó al juzgado de Distrito de Salt Lake City el cambio de su nombre por el de Santa Claus. La Corte negó su petición, argumentando que podría generar confusión. En su apelación, el interesado propuso que, en lugar de “Santa Claus”, le concedieran el nombre de “Kris Kringle”, pero volvió a perder.

El caso llegó hasta la Corte Suprema de Utah. En su escrito, presentado al alto tribunal estatal, su abogado escribió: “Porter es la esencia de Santa Claus…su barba blanca…su risa alegre…y con frecuencia, los niños le preguntan si es Santa Claus”. Y la Corte resolvió:

On the record before us, we simply disagree with the district court that the likelihood of confusion, misunderstanding, or substantial mischief is sufficient to deny the petition…Porter has the right to select the name by which he is known, within very broad limits. Significantly, Porter already tells others that he is Santa Claus. Allowing him to legally change his name to reflect his practice of doing so is more likely to avoid greater confusion than to create it by making Porter legally responsible for his actions in the name Santa Claus.

Por tanto, para fines jurídicos, Santa Claus es de Utah.

Pero Santa Claus también es de Cumbres de Maltrata, Veracruz, véase al respecto, el relato de Luis Martínez Wolf, del que —para concluir esta nota— va un fragmento:

Se dice que en un recóndito paraje de la Sierra de Maltrata en el Estado de Veracruz, donde los habitantes no saben, ni les importa, si son poblanos o veracruzanos, los mayores están convencidos que Santa Claus existió y para firmeza de sus convicciones llevan a quien lo duda a visitar la tumba del mítico personaje que ocupa un privilegiado sitio en el camposanto del lugar. El sencillo túmulo tiene encima una tosca loza de piedra de cantera con una inscripción que reza: “Aquí descansa Santa Claus, murió contento a las 12 de la noche, trayendo regalos a los niños de San Pablo el 24 de Diciembre de 1991, lo recordaremos siempre con tristeza pero con amor”. En esa localidad los niños se reúnen todos los años el 24 de diciembre para recordar la muerte de Santa Claus. Al pueblo de no más de 200 habitantes, le cambiaron hace diez años el nombre; era conocido como San Pablo Chalchicomula, y hoy se denomina San Pablo de Santa Claus.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); Maestro y Doctor en Administración Pública (INAP).

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