2016

13 de febrero. Antonin Scalia, Associate Justice desde 1986, de la Corte Suprema de Estados Unidos, es hallado muerto en una habitación del exclusivo complejo “Cibolo Creek“. Su acta de defunción dice que la causa de fallecimiento fue un ataque al corazón.

14 de febrero. Precandidatos republicanos, como los senadores Marco Rubio y Ted Cruz, apoyan la decisión del líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, de vetar cualquier propuesta del presidente Obama al considerar que el presidente elegido en noviembre de ese año es quien debe postular al nuevo justice y, por tanto, el puesto debe permanecer vacío, al menos 11 meses.

16 de marzo. El presidente Barack Obama postula al juez Merrick Garland para ser justice de la Suprema Corte.Yo cumplo mis obligaciones legales, espero que el Senado cumpla las suyas”, dice Obama. Eran las palabras de quien arroja el guante y espera entrar en una pelea. En medio de ella quedó Garland, declarado como la “piñata” por el senador por Texas John Cornyn aun desde antes de que se conociera su nombre, en referencia a los golpes y jalones que recibiría de lado y lado el eventual nominado. Trasciende desde entonces que era muy probable que Garland no llegase al estira y afloja que implica el proceso de nominación, porque los republicanos, al menos varios de los importantes del Comité Judicial del Senado, quizá ni siquiera lo recibirían en sus oficinas al empezar la protocolar ronda de visitas.

1° de abril. A propósito de la nominación de Merrick Garland, candidato de un presidente demócrata a un Senado de mayoría republicana, diversos analistas rescatan a un justice de la“oscuridad”. Ciertamente, hay gigantes históricos en la Corte Suprema, como los justices John Marshall, Louis D. Brandeis y Earl Warren. Y luego está Rufus W. Peckham. “uno de los pigmeos de la corte”, según Leon Friedman, profesor de derecho en la universidad de Hofstra, quien menciona que al justice Peckham, además se le es recordado por el vilipendiado fallo Lochner v. New York, impidiendo a los estados limitar las horas excesivas de trabajo para los panaderos. Pero el justice Peckham tiene una característica peculiar, que lo rescata de la oscuridad, pues fue el último justice de la Corte Suprema nombrado por un presidente demócrata —Grover Cleveland—, y aprobado por un Senado controlado por los republicanos en 1895. Este caso pone de relieve la situación inusual en que se encuentran los  republicanos del Senado tras la muerte de Antonin Scalia. Mientras que Senados controlados por los demócratas han considerado y aprobado 13 candidatos a la Corte Suprema, postulados por presidentes republicanos desde 1895 —el más reciente en 1991—, los republicanos contemporáneos nunca se han enfrentado a esa perspectiva y no tienen experiencia de cómo hacerlo, un hecho que podría ayudar a explicar la renuencia extrema en no tomar la elección de Merrick B. Garland a la Corte. Los resultados de las elecciones y el calendario de las jubilaciones judiciales han convertido esta tarea en un lastre político.

3 de mayo. La organización Americans United For Change lanza la campaña “9-9-9” con la que pretenden presionar a los senadores republicanos de nueve estados, durante nueve días para lograr que la Suprema Corte tenga los nueve justices de los que debe estar compuesto. #DoYourWork es uno de los lemas de la campaña con la que organizaciones latinas, sindicales y ecologistas quieren presionar a los republicanos del Senado, encargados de confirmar a Garland.

11 de mayo. Circula el cuestionario con las respuestas que Merrick Garland ha entregado al comité judicial del Senado. Ahí, Garland informa de cómo se enteró de que había sido nominado por el presidente Obama: “…On February 29, 2016, I was called by Neil Eggleston, White House Counsel, and Brian Deese, Senior Advisor to the President, to ask whether I was willing to be considered for nomination as an Associate Justice of the Supreme Court…. I was interviewed by the President on March 9. On March 14, 2016, the President called to say that he intended to nominate me to the Supreme Court.

8 de noviembre. Donald Trump es vencedor de las elecciones presidenciales. En opinión de especialistas, la postulación de Merrick Garland —que no recibió audiencia en el Senado–está muerta.

eeuu

2017

25 de enero. El presidente Donald Trump dice que anunciará a su candidato a la Corte Suprema el 2 de febrero.

30 de enero. El presidente Donald Trump dice que anunciará su candidato a la Corte Suprema Corte el 31 de enero.

31 de enero. Trump nomina al juez Neil Gorsuch. Con 49 años, Gorsuch es el nominado más joven al máximo tribunal de la nación en un cuarto de siglo. Ha trabajado en la Corte de Apelaciones del 10º Circuito en Denver desde 2006, tras haber sido designado por el presidente George W. Bush. Alguna vez trabajó en la Corte Suprema, como clerk del justice Kennedy. El juez Gorsuch tiene capacidades jurídicas sobresalientes, una mente brillante, una disciplina tremenda, y se ha ganado el apoyo de ambos partidos, dijo Trump al anunciar la nominación en su primer mensaje televisado desde la Casa Blanca. Scalia fue un león de la ley y lo extraño“, dijo Gorsuch, en su discurso, quien comparte con el fallecido justice la noción de que las leyes deben ser interpretadas de la manera más fiel posible a lo que era el espíritu y la visión de quienes las redactaron, una escuela que se conoce como originalismo. Su pedigrí académico parece incuestionable. Asistió a Harvard, y luego obtuvo un doctorado en Oxford. Ahí estudió la legalidad y moralidad del suicidio asistido y la eutanasia, bajo la guía del filósofo John Finnis. En 2006, Gorsuch publicó el libro El futuro del suicidio asistido y la eutanasia, donde explora la autonomía del paciente, pero se opone a acabar intencionalmente con la vida. Se inclina por no legalizar la eutanasia. Ese mismo día, Donald Trump lanza un tweet que dice: “Hope you like my nomination of Judge Neil Gorsuch for the United States Supreme Court. He is a good and brilliant man, respected by all.

1° de febrero. Comienza a circular la idea de la opción nuclear. Trasciende que en la batalla que viene tras la nominación de Neil Gorsuch como justice de la Corte Suprema, es posible que termine usándose una verdadera “bomba nuclear”. Al menos es lo que pide el presidente Trump, temeroso de que los demócratas podrían complicar la llegada de su candidato a la Corte. “Si terminamos en un bloqueo, yo diría, si tú puedes Mitch (McConnell) usa la opción nuclear”, dijo Trump en la Casa Blanca, haciendo referencia a una posible postergación indefinida de la votación para considerar la nominación de Gorsuch. En condiciones normales, Gorsuch necesita 51 votos para ser ratificado. Si tomamos en cuenta que los republicanos tienen 52 escaños, no habría problema. Pero los demócratas amenazan con apelar al filibusterismo, una maniobra parlamentaria que permite postergar indefinidamente una votación en el pleno, para impedir que Trump pueda tener tan fácilmente a su nominado. Mediante el filibusterismo, un senador de la minoría puede ejercer indefinidamente su derecho de palabra durante los debates y al negarse a ceder el turno a algún otro colega bloquea la discusión y pospone cualquier votación por tiempo indefinido. Para cortar el filibusterismo hace falta que 60 senadores voten por el cloture o votación de cierre que precede a la votación. En ese caso, los republicanos necesitarían a 8 demócratas. Como tal escenario pinta imposible de que se presente, entonces, se barajea la opción nuclear. Así, los republicanos pueden usar su mayoría simple para cambiar las reglas de funcionamiento de la cámara alta a la hora de considerar la nominación de justices de la Suprema Corte. Se le llama nuclear porque implica alterar el modo de funcionamiento de un cuerpo que se enorgullece de sus tradiciones, algunas de las cuales suman siglos, y porque afecta uno de los procesos de confirmación más delicados de cuantos considera el Senado: la ratificación de los puestos vitalicios de los justices de la Corte. Si los republicanos aprietan el botó -y eliminan el filibusterismo-, se hará prácticamente imposible para la minoría bloquear un candidato a la Suprema Corte, incluso si el propuesto fuera considerado un radical activista político, algo que hasta ahora los presidentes no hacen, precisamente porque el filibusterismo fuerza a que haya negociación entre los partidos que garantice justices aceptables para conservadores y liberales. En 2013, el entonces líder de la mayoría demócrata, el recién retirado senador Harry Reid, frustrado con el bloqueo que los republicanos hacían a los nominados para ocupar escaños en cortes federales y algunos cargos de la administración pública, lanzó la opción nuclear. Reid justificó la medida argumentando un nivel de “obstrucción sin precedentes, increíble”.

2 de febrero. “Los demócratas deben tratar la selección de Trump con la misma cortesía que los republicanos mostraron a Merrick Garland”, escribió en Twitter Dan Pfeiffer, ex asesor de Obama. Por su parte, el senador Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata, dijo que insistiría en que el juez Gorsuch cumpla con el umbral de 60 votos requeridos; eso requeriría que ocho miembros demócratas se unieran a los 52 miembros de la mayoría republicana para avanzar en la nominación, u obligar a los republicanos a considerar la llamada opción nuclear. Las reacciones a la nominación del juez Gorsuch entre los demócratas parecían clasificarse en tres campos: quienes emitían declaraciones cautelosas, quienes externaban preocupaciones basadas en las políticas e inclinaciones conservadoras del juez Gorsuch y quienes no se centraron en el juez Gorsuch, enmarcando solamente que la elección de cualquier candidato que no fuera Merrick Garland sería ilegítima. Por su parte el senador Jeff Merkley, demócrata de Oregon, dijo que este es un asiento robado y que esta es la primera vez en la historia de Estados Unidos que un partido bloqueaba a un candidato durante casi un año para entregar su asiento a un presidente de su propio partido. Si esta táctica es recompensada en lugar de resistida, se establecerá un nuevo precedente, peligroso en la gobernabilidad estadounidense”, afirmó.

8 de febrero. Trasciende, por el senador demócrata Richard Blumenthal, que Neil Gorsuch le dijo que los ataques del presidente Trump al Poder Judicial le parecieron “desalentadores” y “desmoralizantes”. Horas después, Blumenthal señaló que, a menos de que Gorsuch divulgue públicamente sus inquietudes, el pueblo estadounidense llegará a la conclusión de que es probable que él apruebe automáticamente de lo que el presidente mande.

9 de febrero. Donald Trump tacha de mentiroso al senador Blumenthal: El senador Richard Blumenthal, quien nunca luchó en Vietnam cuando dijo durante años que lo había hecho (gran mentira), ¿ahora malinterpreta lo que el juez Gorsuch le dijo?“, escribió en su cuenta de Twitter.

20 de marzo. Comienzan las audiencias de Neil Gorsuch en el comité judicial del Senado, que pone a disposición los cuestionarios y apéndices, con la información más completa sobre el postulado.Senadores demócratas lo critican por favorecer a los intereses de las empresas. Para mostrar la simpatía de Gorsuch por las empresas, la senadora Dianne Feinstein mencionó el caso del camionero Alphonse Maddin. En 2009, este camionero tuvo que parar su vehículo por un fallo en los frenos y, ante las bajas temperaturas, decidió desobedecer las órdenes de su supervisor y abandonar el camión, que no tenía calefacción y no arrancaba. Maddin fue despedido por ello, y recurrió por considerarlo improcedente. Gorsuch, no obstante, falló en su contra en agosto de 2016 como juez de la Corte de Apelaciones del Décimo Circuito. El camionero recordaba hace poco el calvario que pasó ese día: Supuse que la ayuda llegaría en una hora, pero me levanté tres horas después sin sentir mis pies, mi piel quemaba y tenía dificultades para respirar (…) Pensé que iba a morir”. Según el propio Gorsuch, no estaba diciendo que el conductor hizo mal en abandonar el camión en la cuneta de una carretera después de esperar sin éxito y a cuesta de su vida al servicio de asistencia varias horas dentro del vehículo. Por el contrario, organizaciones conservadoras como Judicial Crisis Network han elogiado a Gorsuch por mostrar “integridad” a la hora de hacer cumplir la ley.

21 de marzo. Gorsuch dice que “Nadie por encima de la ley”. Neil Gorsuch dijo que no ha hecho promesas a Donald Trump ni a nadie más sobre cómo votará sobre el aborto u otros temas, y testificó que no tendrá problemas como justice para aplicar la ley a quien sea, incluido el presidente que lo nominó. Durante el largo segundo día de su audiencia de confirmación en el Senado, Gorsuch realizó otras dos declaraciones notables en respuesta a preguntas de los miembros del Comité Judicial, y ambas están relacionadas con Trump, quien lo nominó. El republicano Lindsey Graham preguntó a Gorsuch si Trump le había solicitado que revoque el caso Roe v. Wade, el cual estableció el derecho al aborto, y sobre qué hubiera hecho si el mandatario se lo hubiera pedido. Senador, yo hubiera salido del lugar. Eso no es lo que hacen los jueces“, respondió Gorsuch. Cuando el senador demócrata Patrick Leahy preguntó a Gorsuch si un presidente es libre de no acatar las leyes por razones de seguridad nacional, Gorsuch respondió: nadie está por encima de la ley en este país, y eso incluye al presidente de Estados Unidos“.

22 de marzo. María Ramírez, de Univisión, reflexiona sobre lo que hemos aprendido sobre el juez Gorsuch en tres días de interrogatorioen el Senado, y reconoce que si bien el elegido por Trump para la Corte Suprema demuestra elocuencia y sentido del humor, promete moderación e independencia, evita expresar opinión sobre los asuntos más controvertidos. De momento, ningún senador demócrata se ha comprometido a votar por Gorsuch. Los republicanos tienen 52 votos en el Senado, suficiente para confirmar a Gorsuch. Sin embargo, todo indica que los demócratas aprovecharán el filibusterismo para orillar a los republicanos a conseguir 60 para la confirmación. Lo cual no sucederá pues necesitarían el apoyo de por lo menos 8 demócratas. Por ello, aseguran que cambiarán las reglas para que no sea necesaria esa mayoría y diluir el filibusterismo. Pero la alteración de las normas es arriesgada ya que les afectará en el futuro cuando el equilibrio de partidos sea el contrario. La periodista concluye que Gorsuch: no es un títere de Trump; es elocuente y sabe evitar preguntas; es muy conservador; sabe cortejar a los demócratas; es un defensor del establishment… y puede ser divertido (durante tres días de audiencias, el juez bromeó a menudo con los senadores que lo interrogaban, republicanos y demócratas. Se reía con ellos y a menudo soltaba carcajadas). Las audiencias de Gorsuch en el Senado pueden verse aquí: lunes 20; martes 21; miércoles 22, y jueves 23.

23 de marzo. El líder de la minoría demócrata del Senado, Charles Schumer, anunció su oposición a la confirmación del juez Neil Gorsuch como justice de la Suprema Corte de Justicia y amenazó con forzar a los republicanos a sumar 60 votos para la decisión final. Desde la tribuna del Senado y luego de tres días de audiencias, el demócrata de Nueva York sostuvo que Gorsuch no es la persona apropiada para defender los intereses de la mayoría de la población y para erigirse como un justice independiente al poder del presidente Donald Trump. Gorsuch no me convenció que será un contrapeso independiente… No obtuvimos ninguna respuesta a preguntas reales, sobre lo que piensa de la ley y por qué. Rehusó responder a preguntas sobre el dinero en la política, los derechos LGBT, la constitucionalidad del veto migratorio”, deploró Schumer. “Si este nominado no puede obtener 60 votos —un rasero satisfecho por todos los nominados del presidente Barack Obama y por los dos últimos nominados de George W. Bush—, la respuesta no es cambiar las reglas, es cambiar al nominado, remató.

Así, es probable que a más tardar el 7 de abril, antes del receso de Pascua, el Senado de Estados Unidos resuelva si Neil Gorsuch es el noveno justice de la Corte Suprema de Estados Unidos (con 8 miembros desde el 13 de febrero de 2016) o bien si su candidatura es rechazada, uniéndose a la poca honrosa lista conformada por: William Paterson (1793); John Rutledge (1795); Alexander Wolcott (1811); John Spencer(1844); Reuben Walworth (1844); Edward King (1845); John Read (1845); George Woodward (1845); Edward Bradford (1852); William Micou (1853); Jeremiah Black (1861); Henry Stanbery (1866); Ebenezer Hoar (1869); Caleb Cushing (1874); Thomas Stanley Matthews (1881); William Hornblower (1893); Wheeler Hazard Peckham (1894); John Parker (1930); Abe Fortas (1968); Homer Thornberry (1968); Clement Haynsworth (1969); Harrold Carswell (1970); Robert Bork (1987); Douglas Ginsburg (1987); Harriet Miers (2005), y Merrick Garland (2016).

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); Maestro y Doctor en Administración Pública (INAP).

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