El caso matrimonio y adopción gay que recién resolvió la Suprema Corte de Justicia, representó una excelente oportunidad para conocer la calidad de la esgrima argumentativa de los ministros de nuestro tribunal constitucional. A lo largo de las diversas discusiones, hubo diferencias, réplicas, posiciones divergentes, etcétera. Sin embargo, fueron los ministros Sergio Aguirre y Arturo Zaldívar quienes representaron dos posiciones diametralmente opuestas; dos visiones antagónicas del derecho y del mundo. Como dijo el analista político Jesús Silva-Herzog Márquez, en su cuenta de twitter, “es de celebrar que la Corte vaya de la (A)guirre a la (Z)aldívar”. Aquí, pues, algunos subrayados de las participaciones de estos dos ministros.

Sergio Aguirre Anguiano

“La Norma Suprema en principio, consigna la igualdad del varón y la mujer ante la ley y ordena a ésta proteger la organización y desarrollo de la familia […] es claro que el tipo de familia que tuvo en mente el Poder Reformador de la Constitución es el formado por el hombre, la mujer y los hijos que lleguen a procrear.”

“Estos sencillos datos etimológicos permiten sostener que el matrimonio heterosexual no es un producto de la mora religiosa, sino un elemento de nuestra cultura donde el matrimonio heterosexual y la familia, constituyen las instituciones propias de la perpetuación de la especie humana […] el adjetivo heterosexual no debe considerarse como un elemento accidental del sustantivo matrimonio, sino como un predicable esencial, pues en nuestra cultura un matrimonio celebrado entre dos personas del mismo sexo, no puede ser llamado con propiedad matrimonio.”

“Al permitir contraer matrimonio a personas del mismo sexo, se violenta el principio de igualdad, pues es una realidad que las parejas homosexuales no se encuentran en la misma situación que las parejas heterosexuales; en tan sólo éstas últimas están en posibilidad biológica y natural para concebir y procrear.”

“[…] se habla también de un derecho constitucional moderno, ¿y saben en qué consiste el derecho constitucional moderno? En ser normalmente irracionales, abangar, tratándose de derechos y derivaciones de carácter sexual. ¿Eso es la modernidad? ¡Qué barbaridad!”

3 de agosto de 2010

“Nos enfrentamos entonces a un problema de constitucionalidad de la norma que permite el acceso a la adopción de menores por parte de parejas homosexuales, pues éstas no ofrecen un ambiente que asegure el desarrollo óptimo del menor. El mero establecimiento de los requisitos que establecen las normas que regulan el sistema de adopción, no garantiza por sí solo el interés superior del menor. El ambiente-desarrollo que proporciona una pareja homosexual, con independencia de los requisitos generales para la procedencia de la adopción, no asegura el interés superior del menor […]”

“[…] algunas universidades por cierto muy bien rankeadas […] opinan ue hicieron estudios profundos al respecto y que no es de la mejor conveniencia de los críos el ser adoptados por parejas homoparentales porque dicen que el medio los presiona para un desarrollo sin lisuras, para un desarrollo accidentado […] el grado de estrés que se produce en la crianza de estas criaturas es del todo inconveniente.”

12 de agosto de 2010

Arturo Zaldívar Lelo

“[…] Me parece preocupante muchas de las cosas que acabo de escuchar, la familia es la unión de hombre y mujer y los hijos que ellos procreen; me acabo de enterar que las familias con hijos adoptivos no son familia, me parece una aberración con todo respecto. La familia hoy en un mundo moderno no es un concepto unívoco, no hay un concepto ideal de familia, hay muchos conceptos de familia […] el mundo ya ha cambiado y lo tenemos que reconocer y yo creo que la Constitución la tenemos que interpretar de una forma evolutiva, de una forma que garantice los derechos de todos, no hay familias de primera y familias de segunda, todas las familias merecen el respecto de la Constitución […]”

3 de agosto de 2010

“Yo no creo que un concepto jurídico que estar atado ni al uso milenario, ni a la etimología, ni al diccionario, a mí me parece que las instituciones progresan, avanzan, evolucionan y que esto permite, mientras no se vulnere la Constitución, que los legisladores puedan ir adaptándolo.”

“Una de las bases, de los fundamentos de una democracia constitucional, es precisamente la tolerancia, y la tolerancia implica el respeto a todas las creencias, a todas las preferencias, a todas las orientaciones sexuales y a todas las diferentes formas de ser de la gente y un respeto que no es nada más retórica, sino un respeto que tiene que traducirse en la vigencia plena de los derechos de quienes son diferentes, de manera primordial de las minorías, el test democrático de una sociedad no se da tanto en qué y cuál es el nivel de respeto de la mayoría, sino cuál es el nivel del respeto a los derechos de las minorías.”

5 de agosto de 2010

“[…] se nos ha dicho que no hay estudios en México sobre cuál es el efecto en los menores de las familias homoparentales y esto es cierto; sin embargo, yo pregunto: Tampoco hay estudio de familias heteosexuales, tampoco hay estudios de padres adoptivos solteros, ¿Esto significa que necesariamente htemeos que declarar inconstitucional también este tipo de adopciones? Estamos partiendo -me parece- cuadno decimos: No hay estudios, de un prejuicio, y el prejuicio es: Como no hay estudios, partimos de la base que esto es malo y nos tiene que demostrar que no lo es, y esto creo que es falso.”

“[…] en virtud de que estamos en una situación en donde por mandato al artículo 1 constitucional diferenciar o evitar un derecho, o no otorgar un derecho con base en la orientación sexual sería una carga sospechosa que nos obliga la Constitución a hacer un escrutinio estricto y muy cuidadoso, y toda vez que no hay prueba alguna, no hay dato duro ninguno que haga pensar que esto afecta el interés superior del niño, y no sólo eso, con esto sería suficiente, pero no sólo eso; creo que al menos desde mi punto de vista es todo lo contrario, me parece que esta reforma que estamos discutiendo es perfectamente constitucional […]”

16 de agosto de 2010

El juego de la Suprema Corte

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