—Para ser justos, debe reconocer que el acusado no es un simio y por tanto, no tiene derechos bajo la ley simia.
—Entonces, ¿por qué está acusado?
El Planeta de los Simios
(1968)

El 8 de junio de 2017, la División de Apelaciones de la Corte Suprema de Nueva York resolvió que los chimpancés no tienen derecho al habeas corpus. El recurso había sido interpuesto por Nonhuman Rights Project, Inc., con miras a buscar la protección de esa figura jurídica para sus clientes, Tommy y Kiko.

No es este, desde luego, el primer caso relevante que los tribunales del mundo han tenido que resolver, relacionado con los derechos de personas “no humanas”. Esta nota contiene un somero —y heterogéneo— repaso.

Monos que contrajeron nupcias

En julio de 2011, EFE dio cuenta de que en India, las autoridades denunciaron a un grupo de aldeanos por haber casado en secreto a los monos Raju y Chinki. Siguiendo los honores y protocolos ancestrales: el novio iba a ser transportado en caballo hasta la casa de la novia, situada en el pueblo de Talwas (de Bundi). Pero la boda fue entonces calificada como una atrocidad y un delito contra la naturaleza, y prohibida por las autoridades regionales, de ahí que los aldeanos decidieran llevar a los monos a un bosque cercano y casarlos en la clandestinidad. “Yo sí fui a la boda. Siguieron casi todos los rituales (hindúes), incluidas las siete vueltas a la hoguera y los votos matrimoniales”, informó un aldeano.

primates

Monos sin derechos de autor

Célebes es una de las islas más grandes de Indonesia, famosa, entre otras cosas, por su arquitectura, sus ritos funerarios y por su fauna. Atraído por tantos apetitosos factores, el fotógrafo británico David Slater pasó ahí unos días en 2011 para alimentar su cámara con imágenes que formarían parte de su libro Wildlife Personalities.Ahora bien, en algún intervalo de su estancia, Slater instaló su cámara en un trípode en la zona cercana a una tropa de macacos. Al poco tiempo, una hembra agarró el disparador de la cámara y tomó varias fotografías, la mayor parte de ellas inutilizables, con excepción de algunas que, a la postre, el fotógrafo intituló monkey selfie. Tras ello, hizo las gestiones correspondientes, presuponiendo que él tenía el copyright de la foto. En septiembre de 2015, People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) interpuso una denuncia en nombre de la hembra macaco para que la justicia estadounidense le reconociera sus derechos como fotógrafa. La organización señaló en su demanda que “la ley de Estados Unidos sobre derechos de autor no prohíbe a los animales ser titulares de los derechos de una obra”. PETA reclamó que “Naruto”, de seis años, reciba una compensación económica por las dos selfies.

El 28 de enero de 2016, el juez federal William Orrick resolvió que la protección brindada por el copyright no puede extenderse a los animales; por tanto, “Naruto” no puede considerarse titular de los derechos de autor de las fotografías. “Si bien el Congreso y el presidente pueden extender la protección de la ley a los animales además de a los humanos, no hay indicios de que lo hicieran en la ley de Derechos de Autor”, precisó el juez. Al respecto, PETA interpuso recurso ante el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito.

“Un chimpancé no es una persona”: Suprema Corte de Austria

La Declaración del Proyecto Gran Simio, (PGS) pide que la Comunidad de los iguales se haga extensiva a todos los grandes simios: los seres humanos, los chimpancés, los gorilas y los orangutanes. La “Comunidad de los Iguales” —dice la Declaración—, es una comunidad moral dentro de la cual “aceptamos que determinados principios o derechos morales fundamentales, que se puedan valer ante la Ley, rijan nuestras relaciones mutuas”. De manera destacada, PGS sostiene que el gran parentesco que tienen estos animales con el hombre es enorme: “compartimos el 99.4 % de los genes con los chimpancés, el 97.7 % con los gorilas y el 96.4 % con los orangutanes. Es un parentesco similar al que tienen otras especies que a simple vista no se distinguen. La diferencia genética es menor que la existente entre especies de un mismo género y familia”.

Y es PGS el que ha dado seguimiento al caso del chimpancé “Matthew Hiasl Pan”. En febrero de 2007, se presentó en el Tribunal del Distrito de Mödling, Austria, una petición para que se designara un tutor para este chimpancé que había sido secuestrado a la edad de un año, en 1982, en su natal Sierra Leona, por encargo de una empresa de ensayos clínicos con animales y llevado ilegalmente a Austria. En el aeropuerto de Viena, las autoridades se lo quitaron a los agentes de la empresa y lo entregaron a una familia de acogida. Con el tiempo, acabó en un recinto del refugio para animales de Viena. Pero las dificultades económicas de este refugio le pusieron en riesgo de ser deportado. Entonces, alguien ofreció a Matthew una gran cantidad de dinero, siempre que él fuera capaz de hacerse cargo de esa donación, de manera que el dinero no se perdiera en cubrir las demandas de los acreedores del refugio. Así, a través de un procedimiento jurídico se solicitó un tutor para Matthew Pan. Pero, dado que sólo las personas pueden tener tutores, la principal cuestión que habría de ser respondida por los tribunales es si un chimpancé puede recibir la consideración de persona o no. En todas las instancias, desde el Juzgado de Distrito, pasando por el Tribunal Superior de Apelaciones, hasta la Suprema Corte austriaca (enero de 2008) se resolvió que un chimpancé no es una persona.

Un caso similar ocurrió en Ontario, Canadá en 2013, cuando el Tribunal Superior negó a una mujer la custodia de un mono. Darwin se volvió célebre cuando Yasmin Nakhuda, su dueña, lo llevó de compras a IKEA. Cuando Nakhuda estaba en la tienda, Darwin se escapó de su jaula dentro del coche cerrado con llave. Fue grabado y fotografiado mientras deambulaba por el estacionamiento de la tienda de muebles, vestido con un abrigo de piel de cordero. Rápidamente alertadas, las autoridades municipales tomaron posesión del animal y lo llevaron a un refugio. La propietaria fue multada con 240 dólares por posesión de un animal exótico, lo cual está prohibido en la provincia de Ontario. “El mono es un animal salvaje… (y) la señora Nakhuda perdió su propiedad cuando perdió su posesión”, dijo la magistrada Mary Vallee, quien basó su resolución en una jurisprudencia de 1917 según la cual un animal salvaje pertenece a quien lo posee. En aquél entonces, un vendedor de zorros de cría había reclamado el valor de la piel de uno de sus zorros, que se había escapado y al cual un vecino había matado. La justicia se lo denegó. Sobre esta base, los abogados del refugio le pidieron al Tribunal privilegiar a los propietarios actuales del animal. Para recuperar a Darwin, Nakhuda llegó a proponer al tribunal abandonar la provincia de Ontario, pero no prosperó su solicitud.

Seres sintientes: “Yes! We have no Habeas corpus

2014 fue un mal año para los chimpancés en Argentina. En octubre de ese año, la Corte Suprema decidió no tomar el caso del hábeas corpus interpuesto en favor de “Toti”, un chimpancé trasladado de Córdoba para ser encerrado en un zoológico de Rio Negro al que buscaban trasladarlo a un refugio en Brasil. La Corte Suprema argentina señaló que el recurso extraordinario contra la sentencia dictada en los autos “Presidente de la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales – A.F.A.D.A.- F/Presentación S/Habeas Corpus” no cumplía con los requisitos de la Acordada 4/ 2007 y devolvió la causa a la justicia federal de Corrientes. El caso fue el primer habeas corpus en favor de un “no humano” , en el que se denunció que el chimpancé “Toti” se encontraba “privado ilegítima y arbitrariamente de su libertad ambulatoria sin orden de autoridad competente, en el zoológico privado de Bubalcó, en Guerrico, localidad de Allen, provincia de Rio Negro”. Los ministros Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt y Elena Highton rechazaron el recurso extraordinario, por una cuestión técnica, mientras que Raúl Zaffaroni lo hizo porque la sentencia que declaró incompetente a la justicia rionegrina no fue dictada por el Superior Tribunal, conforme lo exige el artículo 13 de la Ley 48.

De acuerdo con Diario Judicial, el habeas corpus fue interpuesto ante la Justicia Federal de Corrientes, pero el magistrado que fue sorteado para atender el caso se declaró incompetente en razón de la materia y del territorio, habida cuenta que los hechos denunciados como lesivos no emanarían de una autoridad nacional sino de una institución privada ubicada en la provincia de Rio Negro, destacando que “aun cuando se entienda que se encuentran en juego la protección de recursos naturales, tampoco se suscita la jurisdicción federal, desde que no se advierte el carácter interjurisdiccional del pretenso daño”. “Examinadas integralmente las actuaciones, este Tribunal no puede dejar de señalar que, más allá de la vía y la discusión de fondo suscitada en estos autos, el aspecto relevante al tratamiento de la cuestión traída en consulta se vincula exclusivamente a la competencia del Juez que debe entender en el hábeas corpus articulado” explicaron los magistrados. Es decir, no se pronunció fallo alguno sobre la procedencia —o no— del remedio intentado.

Pero 2015 sí fue un buen año para los orangutanes en Argentina. Por primera vez en el mundo, un sistema judicial, en este caso de Buenos Aires, reconoció textualmente que una orangután llamada “Sandra” y que se encuentra en el zoológico de la citada porteña, es una persona no humana y por consiguiente, un ser con derechos que deben ser respetados. En su resolución, la jueza Elena Liberatori afirmó, en el apartado de considerandos:

I. Que las cuestiones relevantes a dilucidar en las presentes actuaciones son concretamente dos. En primer término, si la orangutana Sandra posee derechos y si ello implica reconocerle el carácter de sujeto de derecho no humano. En segundo, si corresponde proceder a su liberación o traslado; y si ello resulta posible atendiendo a las circunstancias particulares de la orangutana Sandra.

II.- En cuanto a la primera de las temáticas a resolver, referida al status legal de la orangutana Sandra, es decir si se trata de un sujeto de derecho o sólo un mero objeto, resulta pertinente referirse a la decisión que adoptó la Sala II de la Cámara de Casación Penal (…) [el] 18 de diciembre de 2014: “… a partir de una interpretación jurídica dinámica y no estática, menester es reconocerle al animal el carácter de sujeto de derechos, pues los sujetos no humanos (animales) son titulares de derechos, por lo que se impone su protección en el ámbito competencial correspondiente (Zaffaroni, E. Raul y et. Al., “Derecho Penal, Parte General”, Ediar, Buenos Aires, 2002, p. 493; también Zaffaroni, E. Raul, “La Pachamama y el humano”, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2011, p. 54 y ss)”. De conformidad con el precedente jurisprudencial mencionado, no se advierte impedimento jurídico alguno para concluir de igual manera en este expediente, es decir, que la orangutana Sandra es una persona no humana, y por ende, sujeto de derechos y consecuentes obligaciones hacia ella por parte de las personas humanas.

III. La categorización de Sandra como “persona no humana” y en consecuencia como sujeto de derechos no debe llevar a la afirmación apresurada y descontextualizada de que Sandra entonces es titular de los derechos de las personas humanas. Ello de modo alguno es trasladable. Por el contrario, tal como lo señala el experto Héctor Ferrari “ponerle vestido a un perro también es maltratarlo”. Y de hecho, continúa, los animales de compañía son frecuentemente considerados parte de la familia no siendo ni una persona ni una “cosa” en tal caso porque se trata de “sistemas autopoiéticos heterótrofos, con capacidad de agencia comportamental”. Entonces, se trata reconocerle a Sandra sus propios derechos como parte de la obligación de respeto a la vida y de su dignidad de “ser sintiente”, novedosa categorización que ha introducido la reforma de enero de 2015 del Código Civil en Francia (Es la solución de la reciente reforma del Código Civil francés a través de la categoría de “seres sintientes” que conecta las obligaciones de las personas humanas hacia los animales).

IV. Es indudable luego de lo expuesto referirnos a las maneras en que nos vinculamos entre seres humanos, la perspectiva que investiga la antropología y que señala Juliano (Juliano, D., (1997) “Universal/Particular, un falso dilema” En: Globalización e Identidad Cultural, comp. Bayardo, R. y Lacarrieu M., Ediciones Ciccus, Buenos Aires.), y que nos sirve para analizar cómo nos vinculamos a su vez con los animales. Como señala Burke (Burke, P. en “Estereotipos de los otros” En Visto y no Visto, Editorial Crítica, Barcelona, 2001), en todo encuentro que se suscita entre personas, lo más probable es que surjan imágenes sin matices, estereotipadas, de ese otro diferente. En el caso de la relación que se ha establecido para con los animales a lo largo de nuestra historia, la imagen que se ha establecido de estos seres, en muchos casos, ha sido la de considerarlos seres inferiores al servicio del hombre.

Finalmente, la jueza resolvió hacer lugar a la acción de amparo promovida en los siguientes términos:

1) Reconocer a la orangutana Sandra como un sujeto de derecho, conforme a lo dispuesto por la ley 14.346 y el Código Civil y Comercial de la Nación Argentina en cuanto al ejercicio no abusivo de los derechos por parte de sus responsables –el concesionario del Zoológico porteño y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

2) Disponer que los expertos amicus curiae Dres. Miguel Rivolta y Héctor Ferrari conjuntamente con el Dr. Gabriel Aguado del Zoológico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires elaboren un informe resolviendo qué medidas deberá adoptar el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en relación a la oraguntana Sandra. El informe técnico tendrá carácter vinculante.

3) El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires deberá garantizar a Sandra las condiciones adecuadas del hábitat y las actividades necesarias para preservar sus habilidades cognitivas.

Teorema del habeas corpus infinito

Pero Sandra tuvo mejor fortuna que Tommy y Kiko. The Nonhuman Rights Project(NhRP) es una organización que busca el reconocimiento de los derechos fundamentales para animales “no humanos”. Sus primeros clientes “no humanos” fueron los chimpancés Tommy y Kiko. Su abogado, Steven Wise intentó convencer a la División de apelaciones de la Corte Suprema de Nueva York, que ambos chimpancés deberían ser liberados de sus jaulas y vivir en un enorme santuario al aire libre en Florida. El abogado de Boston había intentado infructuosamente durante años convencer a las cortes de que le otorguen a los chimpancés neoyorkinos un recurso de hábeas corpus, para liberarlos de lo que, acusa, es un confinamiento ilegal.

Kiko había actuado en Tarzan in Manhattan, y se piensa que perdió su capacidad auditiva a causa de los golpes de un adiestrador, y sufre de problemas médicos que requieren de atención constante. Por su parte, Tommy vive en aislamiento, en una jaula, en una parada de remolques en Gloversville, a las afueras de Albany. Su abogado intentó que los primates sean enviados a vivir con otros de su especie en una de las 13 islas de un lago en Fort Pierce, Florida, que conforman el santuario Save the Chimps.

Finalmente, el Alto Tribunal local resolvió el 8 de junio de 2017 que los chimpancés no tienen los mismos derechos legales que las personas. La división de apelaciones reiteró el fallo de una corte inferior, y afirmó que si bien la intención de Steven Wise es “loable”, la ley de Nueva York carece de precedentes para considerar a los chimpancés como entidades con personalidad jurídica. Estos son algunos de los fragmentos más relevantes de la sentencia:

“The common law writ of habeas corpus, as codified by CPLR article 70, provides a summary procedure by which a person’ who has been illegally imprisoned or otherwise restrained in his or her liberty can challenge the legality of the detention” (id. at 150, quoting CPLR 7002 [a]). While the word “person” is not defined in the statute, there is no support for the conclusion that the definition includes nonhumans, i.e., chimpanzees.

The asserted cognitive and linguistic capabilities of chimpanzees do not translate to a chimpanzee’s capacity or ability, like humans, to bear legal duties, or to be held legally accountable for their actions. Petitioner does not suggest that any chimpanzee charged with a crime in New York could be deemed fit to proceed, i.e., to have the “capacity to understand the proceedings against him or to assist in his own defense” (CPL 730.10[1]). While in an amicus brief filed by Professor Laurence H. Tribe of Harvard Law School, it is suggested that it is possible to impose legal duties on nonhuman animals, noting the “long history, mainly from the medieval and early modern periods, of animals being tried for offenses such as attacking human beings and eating crops,” none of the cases cited took place in modern times or in New York. Moreover, as noted in an amicus brief submitted by Professor Richard Cupp, nonhumans lack sufficient responsibility to have any legal standing, which, according to Cupp is why even chimpanzees who have caused death or serious injury to human beings have not been prosecuted.

Even assuming, however, that habeas relief is potentially available to chimpanzees, the common-law writ of habeas corpus does not lie on behalf of the two chimpanzees at issue in these proceedings.

While petitioner’s avowed mission is certainly laudable, the according of any fundamental legal rights to animals, including entitlement to habeas relief, is an issue better suited to the legislative process (see Lewis v Burger King, 344 Fed Appx 470, 472 [10th Cir 2009], cert denied 558 US 1125 [2010]).

NhRP ha anunciado que impugnará la resolución ante la más alta instancia judicial local, que en Nueva York es el Tribunal de Apelaciones.

Mientras esto ocurre, conservo la esperanza de que, muy pronto, Tommy y Kiko terminen sus días en algún fantástico santuario, donde uno le diga al otro: “No puedo evitar pensar que en algún lugar del universo tiene que haber algo mejor que el ser humano. Tiene que haberlo”.

Alejandro Anaya Huertas. Doctor en administración pública (INAP), maestro en administración pública (INAP), licenciado en derecho (UNAM); elabora el Reporte sobe la Magistratura en el Mundo.

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