El amor y los celos, hermanos gemelos

Anónimo.

Compartiendo la huella genética o la justicia me da risa

En la escena del soirée organizado por la familia Wilkes en Lo que el Viento se Llevó, está Scarlett O´Hara saludando a su cardumen de admiradores hasta que se topa en las escaleras con los gemelos Brent y Stuart Tarleton, que van acompañados por sus novias. Ese detalle no es óbice para que Scarlett les escupa un piropo un tanto falaz: Oh, I never can make up my mind which of you two’s handsomer. I was awake all last night trying to figure it out.

¿Qué casos de maximización indebida del beneficio individual de gemelas y gemelos han llegado a tribunales? Aparentemente muchos, pero estando a tono con la presente nota, tan solo daremos cuenta de asuntos mellizos. El primero de ellos alude a Abbas y Hassan O., hermanos gemelos de origen libanés y presuntos autores del robo del siglo en Alemania, quienes le “hicieron una gambeta” al sistema de justicia teutón, que se vio obligado a dejarles en libertad tres semanas después de su detención por tener una huella genética prácticamente idéntica. Pese a que la policía encontró en el lugar de los hechos un guante con la huella de ADN de uno de los ladrones, y con la certeza de que pertenecía a uno de ellos, la imposibilidad de identificar con absoluta precisión a cuál de los dos hermanos pertenecía obligó a la Justicia a poner a ambos en libertad. El colofón fue elocuente. El tabloide Bild publicó en su primera plana la fotografía de los rufianes sacándole la lengua al sistema judicial.

El segundo es doblemente sorprendente. La italiana Gabriela Odisio tenía dos empleos, en Rho era litigante, y en Vigevano jueza. A veces su agenda era singularmente apretada y le pidió a su gemela, Patrizia, —que también había estudiado Derecho, pero no estaba titulada—, que estuviera en la Corte para hacerse pasar por ella, haciendo el acting de jueza, mientras Gabriela litigaba más desahogadamente, y disfrutaba también de suculentos emolumentos gemelos. Tres años duró el engaño, hasta que fueron descubiertas y procesadas por falsedad de declaraciones.

The Unanswered Question

En enero de 2010, The Explainer publicó los resultados de su ya tradicional encuesta acerca de las preguntas que, en opinión del público consultado, eran las más complicadas que podrían formularse. En 2006 se preguntó si podía ensuciarse un jabón; en 2007 la gente preguntaba ¿por qué no arrojan los residuos médicos y nucleares a los volcanes activos, los más eficientes incineradores del mundo? 2008 fue el año en que la gente preguntó acerca de la raza canina más desleal. Y, con mucho margen, la pregunta ganadora correspondiente a 2009, fue: How would the law punish Siamese twins if one of the twins committed murder without the other being involved? La respuesta otorgada fue: “nadie sabe”.

Poca común su incidencia (alrededor de uno de cada 200 mil nacimientos), y cuando se dan, preponderantemente toracópagos, esternópagos y pigópagos, los siameses son enfocados por el periscopio de muchas disciplinas, incluyendo, desde luego, a la Criminología y a la Filosofía del Derecho.

No fui yo, ni fuimos nosotros del todo

Para intentar dar respuesta al reto planteado por The Explainer, vale recordar a Lazarus Colloredo, un caballero italiano del siglo XVII que llevaba a su hermano Joannes Baptista adherido a su pecho y a quien solía cubrir con un manto elegante. El historiador Henri Sauval asegura haber jugado hándbol con ellos en París, y que en una ocasión, Lazarus se jactó de haber matado a un hombre sin repercusión alguna porque su hermano era inocente.

Chang y Eng Bunker, los siameses por antonomasia fueron arrestados tras una trifulca con un médico que deseaba examinarlos, pero no fueron procesados. Tampoco se tiene registro de que hayan sido acusados por bigamia. Lucio y Simplicio Godina, célebres siameses filipinos fueron detenidos en 1925. Al parecer Lucio estaba aprendiendo a manejar y, como es normal en la curva de ese aprendizaje, chocó con un remolque, provocándole un rallonazo. Fue arrestado, pero Simplicio apeló argumentando su inocencia. El juez de Manila dejo en libertad a ambos. Parece que el caso se repitió en 1929 en Estados Unidos, pero en esta ocasión provocado por Simplicio, que también estaba aprendiendo a manejar.

Algunos analistas que pueden dedicarle tiempo a las entelequias sugieren que, tratándose de la persecución penal de los siameses, la analogía por excelencia es la mujer embarazada que está en la cárcel (en Estados Unidos hay más de 10 mil mujeres embarazadas en prisión), y juristas como Dan Markel, Jennifer Collins y Ethan Leib, proponen algunas soluciones al respecto en Privilege or Punish. Criminal Justice and the Challenge of Family Ties.

Pero la interrogante persiste, ¿qué hacer con los siameses si uno comete homicidio? Se ha sugerido que tal vez solo uno de ellos deba ser tratado como convicto, y al ser puestos en libertad, el autor material podría perder sus derechos políticos, mientras que el siamés inocente podría recibir una compensación, similar a las que se aplican cuando hay “error judicial”. Nicholas Kam desaconseja la pena de muerte (desde luego, no puede aplicarse la pena de muerte a una embarazada), pero es insistente con la idea de una multa ejemplar, aunque es difícil imaginar cómo la multa no impactará también en el siamés inocente. Una medida más radical, sugerida por el mismo autor, es forzar la separación quirúrgica, tal como lo hizo un tribunal británico en el año 2000 al ordenar la separación de dos pequeñas siamesas, contra la voluntad de sus padres. Esta idea, desde luego, no resiste siquiera el tiempo de Planck.

También se ha concluido que, en un caso práctico llevado a tribunales, los miembros del jurado podrían inclinarse a pensar que el siamés “bueno” actuó como cómplice e incluso, prestando ayuda al siamés “malo”, o peor aún, el inocente obstruiría a la justicia por no haber detenido al criminal. Finalmente, quienes se apasionan con el Derecho Penitenciario sugieren que la única forma de resolver la pregunta de The Explainer es que el siamés “malo” sea encarcelado, mientras que el “bueno” trabaje como celador.

Bioética, Vélez Sarsfield vs. Charles Ives

En su Diccionario Filosófico Pelayo García Sierra reconoce que el problema teórico planteado por la realidad de los siameses constituye un desafío para los sistemas mejor consensuados de «principios de la Bioética» que tengan que ver con la “autonomía del individuo humano”, con los “derechos humanos” o con el “derecho natural”, en general. ¿Cómo aplicar, aunque fuera retrospectivamente, el principio del “derecho de asociación” (artículo XX de la Declaración Universal de los Derechos Humanos) a Chang y Eng Bunker?, ¿cómo les aplicaremos (o les dejaremos de aplicar) el principio de solidaridad? ¿cabe mayor solidaridad que la que mantuvieron estos hermanos, sobre todo a partir de cumplir sus 32 años, en 1843, cuando contrajeron matrimonio respectivamente con las hermanas Adelaida y Sarah Anne Yates, y organizaron sistemáticamente las “visitas solidarias”, en semanas alternas, a las casas en las que residían sus esposas, que no eran, por cierto, hermanas siamesas, sino que vivían en sus casas separadas un par de kilómetros, visitas solidarias que dieron como fruto nada menos que veintiún hijos?. El autor concluye que la realidad de los siameses inseparables es un “banco de pruebas” muy útil para ensayar el alcance de los diferentes sistemas de bioética, independientemente de su trascendental importancia filosófica.

Vélez Sarsfield es un equipo de futbol argentino, con desempeño, más bien errático y su estadio en Liniers, Buenos Aires, tiene más relevancia como sede de conciertos, pero su nombre deriva de uno de los juristas más respetados que redactó el Código Civil argentino de 1869, que en buena parte, aún continúa en vigor. El artículo 88 dispuso: “si nace más de un hijo vivo en un solo parto, los nacidos son considerados de igual edad y con iguales derechos para los casos de institución o substitución a los hijos mayores”. Esto tiene especial relevancia, en casos como de las dos pequeñas siamesas británicas (Jodie y Mary) cuya separación fue resuelta por un tribunal, aunque se sabía que solo sobreviviría una de ellas. Otra situación conflictiva se dio con unas siamesas hondureñas separadas con éxito, pero que después debieron enfrentar el desalojo de su vivienda. Dignidad e intimidad son tan solo aristas, pero de especial relevancia al analizar estos supuestos que impactan en la práctica. Inspirado en Savigny, Vélez Sarsfield cinceló: “una simple desviación de las formas normales de la humanidad, por ejemplo, un miembro de más o un miembro de menos, no obsta a la capacidad de derecho. Los textos no nos dicen por qué signos se reconoce una criatura humana. Parece que la cabeza debe representar las formas de humanidad”.

En 1906, Charles Ives compuso The Unanswered Question. El compositor asignó la “pregunta” a un solo de trompeta que la formula seis veces por separado. Y cada vez que la da, llega una respuesta o una tentativa de respuesta, por parte de un grupo de maderas. La sexta vez que la trompeta hace la pregunta, la respuesta es el silencio. Lo mismo podríamos hacer con la interrogante lanzada por The Explainer.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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agosto 16, 2011

¿Cómo demandar al diablo?

— No quieras tanto a esos barbudos, mira que el Diablo anda suelto por el desierto.

— ¡De noche lo oigo!

Diálogo entre el Pastor y el Hermano

Matías en Simón del Desierto (Luis Buñuel, 1965)

Una interminable sucesión de victorias y derrotas

En su clásico El Diablo, Papini —con ciertas reservas— coincide con Merezkovskij en que los hombres han sido tentados por el Diablo, del mismo modo que fue tentado Jesús en el desierto. ¿Viene de Satanás todo el mal?, se cuestiona Papini, ¿es lícito echar siempre la culpa a la fuerza de Satanás antes que a nuestra flaqueza o, por decirlo latinamente, a nuestra imbecilidad?

¿Es lícito demandar en los tribunales a Satanás? Para Gerald Mayo si, pues en diciembre de 1971 presentó una demanda en contra de Satan and his Staff. En la médula de su reclamación, el demandante aseguraba que Satanás le había puesto diversos obstáculos en detrimento de sus derechos constitucionales. El juez Weber, de la Corte de Distrito Oeste de Pennsylvania desechó la demanda. No encontró el juzgador nexo de causalidad entre Satanás y las miserables vicisitudes del señor Mayo. Tampoco se había identificado domicilio alguno del demandado en el distrito judicial correspondiente, lo que hacía materialmente imposible efectuar las notificaciones de rigor.

¿Qué le resultó mal a Gerald Mayo?, tal vez debió haber revisado con antelación el trabajo de Charles Yablon, Suing the Devil: A Guide for Practitioners. En ese ensayo, Yablon hace conjeturas iniciales en torno a la formación jurídica del Diablo, su derrota en El Libro de Job; su disputa jurídica y política con Dios en Paradise Lost, y concluye, preliminarmente, que tras ser expulsado del Paraíso, Satanás comenzó a ejercer la práctica privada en el Infierno (una jurisdicción con la que el Cielo no tiene tratado de extradición).

¿Con quién llevó Contratos Lucifer?

Parece no haber duda acerca de la habilidad del Diablo celebrando pactos y contratos. Se conocen claras victorias suyas en Don Juan (Cfr. Tirso de Molina, Moliere, Byron, Pushkin, Da Ponte, Zorrilla, Baudelaire, Apollinaire, Max Frisch, entre otros), y otras al menos en primera instancia (Goethe, Fausto, Primera Parte), con derrotas “en apelación” (Goethe, Fausto, Segunda Parte).

Pero la naturaleza arquetípica del “pacto fáustico” parece que va más allá de la erudición universal y el deseo por Margarita. Wier, Bodin, Marlowe y Widman identifican las siguientes pautas que, como mínimo, deben constar en el “machote” contractual con el Diablo:

  1. Renegar de Dios y de Todo el ejército celestial.
  2. Ser el enemigo de todos los hombres.
  3. No prestar oído a las discusiones de los clérigos y de las personas de la iglesia, y hacerles todo el mal posible.
  4. No frecuentar las iglesias ni visitarlas, y no acercarse al Sacramento.
  5. Odiar el matrimonio y no comprometerse con sus ataduras, con ningún pretexto.

Fausto firmó, con su sangre, un convenio similar con Mefistófeles, y en La Damnation de Faust, Berlioz elige un momento puntual del último acto para la firma del convenio:

—Fausto: ¿Qué exiges?

—Mefistófeles: ¿De ti? Nada más que una firma sobre este viejo pergamino. Salvaré a Margarita al instante  si firmas tu juramento de servirme mañana.

Cumplida esta formalidad, se van al Infierno donde los príncipes de las tinieblas quieren asegurarse de que Fausto firmó el contrato libremente, con plena autonomía de la voluntad, y tras constatarlo, comienza la orgía infernal más poderosa de la historia de la música:

—Príncipes de las Tinieblas: Faust a donc librement signé l’acte fatale qui le livre à nos flammes?

Mefistófeles: Il signa librement.

—Condenados, Demonios: Has! Has!

Pese a esas victorias derivadas de pactos sanguíneos, Yablon enfoca sus inquietudes en la identificación de ciertas debilidades jurídicas del Diablo:

a)    La reticencia de La Bestia a aceptar el consejo jurídico externo, con la puntual excepción de los Advocatus Diaboli que estaban para interponer obstáculos durante la fase diocesana de los procesos de beatificación y canonización. Los abogados del diablo a quienes también se les conocía como Promotor Fidei fueron invención de Sixto V, y fueron reemplazados por los Promotor Iustitiae, ya en tiempos de Juan Pablo II.

b)    La obsoleta y demasiado formalista aproximación del Maligno al Derecho contractual, que logra sobrellevar, empero, “gracias a conocimientos básicos de análisis económico del derecho”.

c)    La circunstancia, nada favorecedora, que atribuye al Diablo todos los males y calamidades del mundo.

¿Procede demandar al Diablo como responsable de todo el mal de la humanidad a raíz de un criterio sostenido por la Suprema Corte en 1891?

Parece haber consenso en que el Diablo es el responsable de todo el mal que aqueja a la humanidad, ¿pero esto serviría como base de una demanda judicial sustentable? En Estados Unidos, difícilmente, pues en 1891 la Suprema Corte resolvió Gleeson v, Virginia Midland, en la que dijo:

  • Extraordinary floods, storms of unusual violence, sudden tempests, severe frosts, great droughts, lightnings, earthquakes, sudden deaths and illnesses, have been held to be “acts of God”.

Si no es posible demandar al Diablo por “Actos de Dios”, solo resta esperar a que llegue un asunto al más alto tribunal estadounidense que revierta las cosas. Al parecer, el sentido de las resoluciones puede cambiar 180 grados. Lo dijo Sandra Day O´Connor en una conferencia dictada en México en 2008 cuando le preguntaron qué se necesitaba para que la Suprema Corte revirtiera Roe vs. Wade, a lo que la Justice, con aplomo texano respondió: “se necesitan cinco votos”.


Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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El Juez, la niña y el Protocolo del Chocolate

Sucedió en Calcuta, un Juez llamado Mukopadhaya encabezaba un juicio para resolver la custodia de una niña de 10 años, que hasta la fecha de la audiencia estaba viviendo con la madre. En un momento crucial de la diligencia, el Juez le preguntó a la niña si quería vivir con su padre o con su madre. La niña respondió inmediatamente que quería vivir con su papá. Tras las consabidas objeciones de la mamá y de su equipo jurídico, con el consecuente desorden en la Sala, el Juez se levantó de su silla, se dirigió a donde estaba sentada la nena y la llevó a una tienda donde le compró un chocolate. Ahí mismo, Mukopadhaya habló de manera amistosa con ella, preguntándole acerca de la escuela, sus amigos y sus aficiones. A continuación, regresó al juzgado y le preguntó nuevamente si quería vivir con su papá o con su mamá. La niña dijo que su madre no la cuidaba, y que le dedicaba más tiempo a conversar con sus amistades que a estar con ella. También expresó ella su deseo de estar con el padre. Tras seguir este peculiar protocolo, el Juez no dudó en conferir la custodia al padre.

El Jurado que regalaba miembros de chocolate

En enero de 2010 la Corte Suprema de Estados Unidos, al resolver Marcus A. Wellons v. Hilton Hall, ordenó a un tribunal de apelaciones en Atlanta que reconsiderara la solicitud de Marcus Wellons para realizar un nuevo juicio, tras detectarse impropiedad en la conducta del jurado y de diversos funcionarios judiciales. Wellons fue sentenciado en primera instancia a la pena capital por la violación y asesinato de una niña de 15 años. Durante el juicio, varios miembros del jurado se pusieron de acuerdo para regalar al juez, al custodio y a otros funcionarios, chocolates con forma de pene. En la decisión dividida del máximo tribunal se resolvió que el procedimiento que rodea a un caso relacionado con la pena de muerte debe “realizarse con dignidad y respeto”. En sus votos disidentes, los justices Alito, Scalia y Thomas consideraron que no había mayor inconveniente en que los funcionarios judiciales reciban penes de chocolate como obsequio.

No era esta, empero, la primera ocasión que el chocolate se filtraba en el más alto tribunal estadounidense. En 1931 los justices se enfrascaron en una espesita discusión para resolver si el chocolate debía ser considerado un alimento o un dulce (McCaughn v. Hershey Chocolate Co. 282 US. 827): La Suprema Corte concluyó que:

Chocolate is a solid or plastic mass, made by mixing sugar with chocolate, which is the powdered cacao nib or bean, with or without the addition of flavoring material, and that sweet milk chocolate also contains milk solids; that the type of sweet chocolate manufactured and sold by respondents is commonly sold in small bars, sometimes containing nuts, or in blocks, ‘attractively dressed up’ for sale under names which would appeal to candy consumers, and is usually consumed in the same manner as candy, that is, eaten in small quantities from the hand as a sweetmeat.

Acertó la Corte Suprema, el chocolate no solamente es sabroso perse, sino que suele ser vestido con atractivas envolturas que desafían la contención, tanto de los ascetas más avanzados como de la gente común que no tiene reparo en exponer su integridad física, como el iraní al que amputaron la mano por robar un chocolatín.

Ferrero Rocher vs. Montresor

Judicialmente, Italia es el ejemplo perfecto que en litigios relacionados con el chocolate, ha transitado por los gustos dulce y semiamargo hasta el amargo. Hace pocos años, Ferrero Rocher ganó un pleito judicial a la marca china Montresor, por lanzar al mercado un bombón igual al italiano, confeccionado a base de chocolate y nueces, empaquetado con el mismo elegante papel dorado y distribuido en cajas transparentes como las originales. Los descendientes de Pietro Ferrero obtuvieron de un tribunal chino una indemnización cercana a los 90 mil dólares.

Pero los italianos recibieron en noviembre de 2010 un golpe amargo de manos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea al resolver que los italianos infringieron la normatividad comunitaria al permitir la denominación “chocolate puro” para productos que contienen más de un 5% de materias grasas vegetales distintas a la manteca del cacao. La Corte de Luxemburgo considera que las regulaciones italianas que permiten dos tipos de menciones en la etiqueta sobre la composición del chocolate pueden inducir a error a los consumidores, y dañar de ese modo su derecho a una información correcta y neutra. Por tanto, en Europa, el chocolate 100% puro sigue siendo un apetitoso enigma envuelto en un misterio.

Milka vs. Milka

Judicialmente, el chocolate también puede estar en el centro de una confrontación equivalente a la de David contra Goliat. En marzo de 2005, Milka Budimir, una costurera francesa de 58 años, fue condenada por un tribunal de Nanterre a ceder los derechos de su sitio en Internet, www.milka.fr, al gigante agroalimentario estadounidense Kraft, propietario de la marca de chocolate Milka. La multinacional había demandado a la mujer, que explotaba desde hacía varios años ese sitio en Internet, por lo que consideraba un perjuicio económico y de imagen para el grupo, pues aseguraba que ese nombre está mundialmente vinculado a la vaca símbolo de sus chocolates.

El Tribunal consideró que “al reservarse y utilizar el nombre del sitio www.milka.fr, la señora Milka Budimir ha usado injustificadamente marcas denominativas de Milka, de las que la sociedad Kraft es la propietaria”. Es más, subrayan que el nombre de Milka “existía mucho antes del nacimiento de la señora Budimir”. Por ello, le prohibieron seguir utilizando el sitio www.milka.fr y la condenaron a transferir el nombre del sitio en la red a Kraft en el plazo de un mes desde la fecha del veredicto, bajo pena de una multa de 150 euros por día de retraso en la restitución. Para algunos, la señora Budimir era una “paracaidista informática”, para otros, la sentencia del tribunal era un atentado contra todas las personas que se llaman Milka, que en hebreo significa “pequeña reina”. Para la anciana costurera, tal vez lo más denigrante era ver su nombre inmensamente tatuado en una inverosímil vaca violeta. Las resoluciones concernientes a Milka vs. Milka pueden consultarse aquí y aquí.

Es entendible la indignación de la señora Budimir al sentirse involuntariamente asociada a una marca de chocolates. ¿El legado de Sara García es más importante en la cinematografía o en el Chocolate Abuelita? ¿Qué pensaría Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico al ver que su imagen es ofrecida en cada esquina de una de sus antiguas colonias en formato cajetoso, cacahuatoso o galletoso?

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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mayo 5, 2011

Insectos y Derecho

The political cartoon is a weapon of attack, of scorn and ridicule and satire; it is least effective when it tries to pat some politician on the back. It is usually as welcome as a bee sting, and is always controversial in some quarters.

U.S. Supreme Court

Hustler Magazine, Inc. v. Falwell

“….En lo que concierne a su organización política, de todos los candidatos se selecciona al más apto para las funciones de gobierno, matando al opositor para evitar la división interna. Por ello son raras las convulsiones internas o los derrocamientos…”

No, la anterior no es una descripción contemporánea del sistema político sino un relato etológico contenido en el Bestiario Medieval para explicar el comportamiento de las abejas, consideradas entonces como “la más pequeña de las aves”. De acuerdo con el Bestiario, las abejas son quisquillosamente intolerantes y no soportan la carga de haber transgredido la ley: “…Quienes violan la ley se castigan a sí mismas con la pena de muerte, inyectándose su propio aguijón”.

Pero las propias abejas tampoco resisten la tentación de aguijonear a la justicia expedita; un magistrado hondureño se desmayó por la picadura de una abeja, lo que retrasó varios días la audiencia de un juicio por homicidio en el tribunal que él presidía. Al día siguiente, los bomberos se vieron obligados a retirar todos los panales que peculiarmente ornamentaban a la Corte Suprema de Honduras.

Si bien la entomología jurídica no ha llegado siquiera a consolidar su periodo pregestacional, su potencial es por lo menos tan amplio, como la variedad de artrópodos en el mundo, y qué mejor ejemplo que la fumigante declaración del magistrado español Antonio Montserrat Quintana: “distinguir entre jueces conservadores y progresistas es una dicotomía falsa porque no es posible clasificar a las personas tan fácilmente como a los insectos…esa distinción de origen claramente marxista habría que replantearla…”

Para los pioneros de la entomología jurídica, el punto de partida es reparar en que un grupo muy selecto de artrópodos son protegidos por las convenciones internacionales:

  • Los escarabajos dynastes satanas y colophon spp. se encuentran protegidos por los Apéndices II y III de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
  • Las mariposas ala de pájaro y ala de golondrina (ornithoptera alexandrae, atrophaneura jophon, y atrophaneura pandiyana, entre otras) son protegidas por los Apéndices I y II de la CITES.
  • Ciertas tarántulas (aphonopelma albiceps, aphonopelma pallidum) y algunos escorpiones (pandinus dictator y pandinus gambiensis) son previstos por el Apéndice II de la citada Convención.

Aunada a la anterior, está la protección brindada a esos bichos por algunas Directivas europeas (en especial la Directiva 93/43/CEE), lo que, al menos en el caso de ellos, convierte el bello fragmento del poema de Benedetti en un arriesgado despropósito: “…el temerario insecto que será pisoteado por su zapato nuevo…

Pero es el homo sapiens sapiens el que ha propiciado una mayor vinculación de los artrópodos con la impartición de justicia:

Pero el caso que en mayor medida aguijoneó nuestra curiosidad sucedió en 2001. Un canadiense logró que su caso llegara hasta la Suprema Corte con un argumento que envidiaría Gregorio Samsa: unas moscas arruinaron su vida sexual.

Waddah Mustapha, de Ontario, y su esposa, aseguraron haber encontrado una mosca muerta y la mitad de otra flotando en el agua de una botella cerrada. El impacto le provocó a Mustapha “depresión, ansiedad, fobias específicas y tener pensamientos obsesivos después de ver las moscas en el agua”. Su vida sexual no volvió a ser la misma y reclamó una indemnización cercana al medio millón de dólares, pero tanto el Tribunal de Apelaciones de Ontario como la Suprema Corte de Canadá, desecharon el caso.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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You say you’ll change the constitution

well, you know, we all want to change your head

“Revolution 1”

El largo y sinuoso camino que conduce a la puerta de los absurdos jurídicos parece que nunca desaparecerá. Hay varios ejemplos que se han visto en este espacio, más absurdos que sardinas subiendo la Torre Eiffel, o pingüinos cantando el Hare Krishna mientras patean a Edgar Allan Poe. Aún así, los absurdos jurídicos fluyen como lluvia dentro de una taza de papel que se desvanecen al deslizarse a través del universo, y en otra mala paráfrasis, no es posible recabar ningún absurdo jurídico que no pueda ser recabado. Porque los absurdos son jurídicos, dejémoslos ser.

Tras la poética y legendaria trayectoria del grupo encabezado por Lennon y McCartney resulta un tanto lírico que los Beatles y Apple Computer se hayan enfrentado en los tribunales británicos por un asunto de manzanas. Los logos frutales de ambas empresas dieron origen a un jugoso pleito por los derechos de propiedad intelectual que se remontaban a 1980, cuando George Harrison entró en shock al ver el anuncio de las computadoras Apple en una revista, y culminó en febrero de 2007 con un arreglo ventajoso para el gigante informático (Ipods e Ipads tienen manzanas en sus costados, a pesar de los Beatles y Apple Corps).

En el plano individual, los ex Beatles vivos y muertos no están al margen de la impartición de justicia. Tras ventilar su divorcio con Heather Mills en el Tribunal Superior de Londres, Paul McCartney estuvo a punto de desembolsar 130 millones de dólares para la manutención de su ex esposa, una activista vegetariana. Felizmente para el autor de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, solo tuvo que abrazar fuerte y dejar ir 49 millones de dólares, cifra que no debe perturbar la serenidad creativa de quien tiene una fortuna aproximada de 750 millones de dólares.

Mientras esto ocurre, Mark David Chapman, el cretino que tuvo la ocurrencia de matar a John Lennon, permanecerá en prisión al menos hasta 2014, cuando pueda solicitar por octava ocasión su libertad condicional (un tribunal de Nueva York ha denegado sistemáticamente todas sus peticiones y la casi octogenaria Yoko Ono, aún le teme a Chapman).

Pero, ¿el Cuarteto de Liverpool como fuente del Derecho? Sin lugar a dudas, diría Gregory Todd, juez de Montana, Estados Unidos. Hay millones de beatlemaniacos en el mundo y el ámbito de la impartición de justicia no es la excepción. En el sentencing memorándum, cuyo fragmento se transcribe a continuación, el Juez Todd impartió cátedra musical a Andrew McCormack, quien se había declarado culpable de allanamiento de morada, pero que en su defensa había expresado: “…Like the BEETLES say, “Let it Be”. Esto impulsó al Juez, no a entrar en las implicaciones ontológicas o epistemológicas de la defensa, sino a enfatizar que el nombre correcto del grupo era el de BEATLES, citando a lo largo de la breve sentencia los títulos de 45 canciones de Lennon y McCartney (con negrillas):

Mr McCormack, you pled guilty to the charge of Burglary. To aid me in sentencing I review the pre-sentence investigation report. I read with interest the section containing Defendant´s statement. To the question of “Give your recommendation as to what you think the Court should do in this case”, you said, “Like the Beetles say Let It Be”.

While I will not explore the epistemological or ontological overtones of your response, or even the syntactic of symbolic keys of your allusion, I will say Hey Jude, Do You Want to Know a Secret? The greatest band in rock history spelled their name B-E-A-T-L-E-S.

I interpret the meaning of your response to suggest that there should be no consequences for your actions and I should Let it Be so you can live in Strawberry Fields Forever. Such reasoning is Here, There and Everywhere. It does not require a Magical Mystery Tour of interpretation to know The Word means leave it alone. I trust we can all Come Together on that meaning.

If I were to overlook your actions and Let It Be, I would ignore that Day in the Life on April 21, 2006. Evidently, earlier that night you said to yourself I Feel Fine while drinking beer. Later, whether you wanted Money or were just trying to Act Naturally, you became the Fool on the Hill on North 27th Street. As Mr Moonlight at 1:30am, you did not Think for Yourself but just focused on I, Me, Mine.

Because you didn’t ask for Help, Wait for Something else or listen to your conscience saying Honey Don’t, the victim later that day was Fixing a Hole in the glass door you broke. After you stole the 18 pack of Old Milwaukee you decided it was time to Run For Your Life and Carry That Weight. But when the witness said Baby it’s You, the police responded I’ll Get You and you had to admit that You Really Got a Hold on Me.

You were not able to Get Back home because of the Chains they put on you. Although you hoped the police would say I Don’t Want to Spoil the Party and We Can Work it Out, you were in Misery when they said you were a Bad Boy. When the police took you to jail, you experienced Something New as they said Hello Goodbye and you became a Nowhere Man.

Later when you thought about what you did. you may have said I’ll Cry Instead. Now you´re saying Let it Be instead of I’m a Loser. As a result of your Hard Day’s Night you are looking at a Ticket to Ride that Long and Winding Road to Deer Lodge.

Hopefully you can say both now and When I’m 64 that I Should Have Known Better.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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Lo más difícil de comprender en el mundo es el impuesto sobre la renta

Albert Einstein

Además de los agujeros negros y los Duty-free, parece que solo el pensamiento y alguna otra singularidad del universo están verdaderamente libres de impuestos. En cuanto al “universo paralelo” de las declaraciones de impuestos, la complejidad es desplazada por una hipercomplejidad equiparable a la de la Teoría de las supercuerdas. ¡Qué triunfo personal tan insignificante, pero triunfo al fin es el envío en ceros de la Declaración Informativa de Operaciones con Terceros! Y obtener el acuse…es el Satori.

Si Milton Friedman se mostró siempre partidario de reducir impuestos, bajo cualquier circunstancia y por cualquier excusa, por cualquier razón y en cualquier momento en que fuere posible, es cierto, empero, que no se puede (¿ni se debe?) llegar al estado idílico de la supresión total de absolutamente todos los impuestos. Por eso, esta nota es un cumplido homenaje a todos aquellos que “con la ley en la mano” han luchado con éxito o sin él, por lograr las mayores deducciones y exenciones fiscales posibles.

Es posible entender el aceptable sentido común el fallo del Tribunal Superior de Bogotá, de hace más de un lustro, que resuelve que los plagiados por la guerrilla no tienen que pagar impuestos (bonos de paz y de seguridad, impuestos predial y de valorización, con sus correspondientes sanciones e intereses por la demora en los pagos). El Tribunal Superior colombiano al resolver una acción de tutela ordenó “la suspensión del cobro administrativo coactivo hasta el día en que cese la privación de la libertad del afectado contribuyente, aunándole el termino legal de 365 días más para que se acerque a pagar en unas condiciones favorables la obligación tributaria”.

Es posible sorprenderse y aceptar el caso del pescador holandés que fue condenado por contrabando ilegal de cannabis pero que logró deducir impuestos de los costes de compra y transporte de la droga por 1,5 millones de euros. Interpretando al pie de la letra su condena, el traficante redujo su base imponible de 3,3 millones de euros a 1,8 millones en su declaración de impuestos 2006, considerando que eran deducibles los 1,5 millones de euros que le costó la compra y el transporte del cannabis. Esta interpretación fue corroborada por la Corte Suprema, que consideró que los costes relacionados con una transacción condenada no pueden jamás ser deducidos. Como el sujeto no fue condenado por la venta y compra de droga, sino por contrabando (es decir, la importación de mercancía no declarada), pueden deducirse los gastos de esas actividades, según la Corte.

Es posible solidarizarse con la prostituta que se negó a pagar 90 mil euros en impuestos por las utilidades derivadas de su trabajo en las calles de Parma. También es posible solidarizarse con el fisco polaco que multó a una mujer por no pagar sus impuestos por ejercer la prostitución. Lo único que declaró la mujer  fue que había tenido clientes muy “generosos” (según parece, uno de ellos le llegó a pagar cinco millones de zlotys (1,2 millones de euros) durante el periodo 1997-2002).

Es posible aplaudir la resolución unánime del Tribunal de Apelación de Oslo para cuyos magistrados “…El strip-tease, tal y como se practica en el presente caso, es una forma de baile combinada con una representación, que lo asemeja a otras artes escénicas exentas del Impuesto al Valor Agregado en Noruega”. El veredicto de alzada confirmó la sentencia pronunciada en primera instancia en mayo de 2005 en favor de “Den Blue Engel” (El ángel azul), de Oslo, que rechazaba pagar un 25% de IVA por sus boletos de entrada. La representación legal de “Den Blue Engel” había argumentado que están exentos de esta tasa los espectáculos con un cómico que cuenta historias picantes -para esta nota no disponemos de ningún ejemplo de humor picante noruego- o con un hombre que traga cuchillos. También había precisado el abogado que los espectáculos del antro no eran vulgares y eran llevados a escena por bailarinas profesionales. Para que no quedara duda alguna, el Tribunal de Apelación condenó al Estado noruego a pagar las costas procesales de Den Blue Engel (algo más de 160.000 coronas).

Finalmente, rebasa toda capacidad de conjuro la medida que adoptó el gobierno rumano para combatir la evasión fiscal: la brujería es una profesión como cualquier otra. Por tanto, adivinos, brujas, videntes, embalsamadores y toda actividad similar tienen que pagar, desde enero de 2011, un impuesto sobre la renta del 16% y deberán cotizar a la seguridad social y a la jubilación. Decenas de brujas expresaron su inconformidad realizando un conjuro con excremento de gato y perro muerto. Por su parte, el Presidente, el Secretario de Hacienda y sus asesores han decidido vestir de púrpura, cada jueves, para ahuyentar a los demonios.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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Durante el 2010, la revista Nexos inició la aventura de abrir un blog dedicado exclusivamente a temas relacionados con temas judiciales. La idea fue publicar textos que abordasen los diversos aspectos que giran alrededor de nuestra Suprema Corte de Justicia. Aprovechando el inicio de año, presentamos un breve resumen de los diez posts más leídos del blog durante el 2010.

1. Caso Guardería ABC.  Crónica de la Discusión (II/III)

Con este post se realizó uno de los primeros ejercicios de periodismo judicial –de ahí que la cobertura se presentase en una serie de tres post-, al seguir puntualmente las discusiones de los ministros de la Suprema Corte respecto un asunto de enorme importancia para la vida del país: Caso Guardería ABC. El autor, además de ofrecer una explicación ágil y sencilla de las principales posturas de los ministros, al final del post presenta una tabla de votación donde claramente se puede conocer cómo voto cada ministro respecto cada uno de los temas que implicaba este delicado asunto.

2. Matrimonio-adopción gay: la perspectiva científica

Este post se publicó días antes de que iniciará la discusión en el pleno de la Suprema Corte respecto la constitucionalidad de las reformas legales del Distrito Federal que permitieron el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como la posibilidad de que estas parejas pudiesen adoptar. El objetivo del post fue presentar las coordenadas del debate respecto este tema, pero no desde el discurso jurídico, sino desde la perspectiva científica. La decisión de incluir un post de esta naturaleza responde a que tanto las autoras como los que coordinamos el blog, estamos convencidos que no pocas de las discusiones jurídicas modernas tienen que nutrirse de otras áreas del conocimiento para tener un panorama claro de cuál debe ser la solución jurisdiccional.

3. El (absurdo) juicio en contra de Galileo (II/III)

Uno de los propósitos del blog fue abrir una sección que, frente a nuestra tradición jurídica barroca y ridículamente solemne, presentara al derecho como cualquier otra actividad realizada por el hombre: contradictoria, absurda e irracional. De ahí que se abriera una sección dedicada solamente a registrar estos disparates: Absurdos Jurídicos. Este post forma parte de esta sección y de una interesante serie de entregas donde se desmenuza con erudición y elegancia el absurdo juicio en contra de Galileo.

4. ¿Qué es una controversia constitucional?

Una de las dificultades de un lector no especializado en temas jurisdiccionales es entender el amplio abanico de términos que tanto en las sesiones de los ministros como en las sentencias se utilizan de manera cotidiana. Existe una barrera del lenguaje que impide que la información jurisdiccional ocupe el lugar que le corresponde en la rutina informativa. En este contexto, este post busca explicar de manera sencilla y con buenos ejemplos, uno de los medios de control constitucional más relevantes en la organización de los poderes del Estado: la controversia constitucional.

5. Matrimonio y adopción gay: análisis de la sentencia

Después de las discusiones entre los ministros y de la decisión de la mayoría de éstos de ratificar la constitucionalidad del matrimonio y adopción gay en el Distrito Federal, la opinión pública se olvidó de la fuente informativa judicial más relevante: la sentencia. Ese documento donde, además del sentido de la decisión, se encuentran los argumentos que apuntalan a ésta y que pueden impactar en ulteriores casos que aborden temas similares. Así, el propósito de este post fue diseccionar los diferentes argumentos y posiciones de la sentencia sobre el matrimonio y adopción gay, la cual promete convertirse en una de las resoluciones más relevantes sobre el tema en Iberoamérica.

6. ¿Qué sigue después de la muerte de Gudiño Pelayo?

Este post esboza algunas de las posibles consecuencias a partir del fallecimiento del ministro José Gudiño Pelayo tanto al interior de la Suprema Corte -en la dinámica de votación de la primera sala y del pleno y en la carrera por la presidencia de la Corte-, como entre el presidente de la República y el Senado al momento de nombrar al ministro sustituto de Gudiño.

7. Matrimonio y adopción gay: la opinión del Ombudsgay

Una de las formas en que la sociedad civil puede influir en el proceso de decisión de una corte constitucional consiste en que, por ejemplo, académicos y agrupaciones envíen a los jueces constitucionales sus argumentos de porque cierto caso debe resolver en un determinado sentido. En este contexto, este post reproduce las ideas principales de la opinión técnica o amicus curiae que sometió el programa Ombudsgay de i(dh)eas, Litigio Estratégico en Derechos Humanos, a consideración de la Suprema Corte y donde presenta el estado del arte respecto el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de niños por parejas homosexuales.

8. Las designaciones de los ministros: no son enchiladas

Se trata de uno de los últimos post del año donde, a partir de la terna de candidatas a ministras presentada por el presidente Calderón para sustituir a Gudiño Pelayo, se explica el proceso de designación de los ministros y la relevancia de que éste no sea un mero trámite sino un verdadero ejercicio de reflexión respecto qué tipo de tribunal constitucional necesitamos.

9. La Corte ante la igualdad y la no discriminación

Este post analiza las principales tesis de jurisprudencia que ha emitido la Suprema Corte en los últimos quince años sobre un tema medular: la igualdad y no discriminación. El texto no sólo le da coherencia a esa madeja de criterios jurisprudenciales, sino que también presenta un balance de los avances que se han logrado al respecto y de las asignaturas pendientes que deben erigirse en la agenda de la Corte para el futuro.

10. Sexo y Derecho

Este post, parte de la sección Absurdos Jurídicos, presenta una serie de legislaciones de diversas entidades de los Estados Unidos respecto el sexo. Se trata de un conjunto de disparatadas e irrisorias regulaciones, que no obstante se mantienen vigentes y eventualmente puedan ser aplicadas.

El Juego de la Suprema Corte

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noviembre 16, 2010

El juicio al cádaver del Papa

No era muy apetecible ser Papa durante el primer milenio. En el año 891, la Santa Sede estaba vacante tras la muerte de Esteban V y el cónclave eligió como sucesor al anciano obispo Formoso, quien había tenido un complicado obispado en Porto (un antiguo puerto de Lazio).

Si difícil había sido su vida de obispo, mucho peor fue la que padeció Formoso como Papa, pues su designación coincidió con un período en el que Roma, como prácticamente toda Europa, estaba dividida en facciones en permanente conflicto. En el año 892, el Emperador Guido de Espoleto pidió a Formoso que diese a su hijo la corona imperial. Formoso aceptó y se trasladó a Rávena para colocar la corona en la frente de Lamberto de Espoleto. Ello enfureció de tal modo a la irritable nobleza romana, que Formoso se vio forzado a solicitar a Arnulfo, Rey de Baviera, que viniese a la bota itálica para defender la herencia de San Pedro “contra la tiranía de aquellos malos cristianos”. Todo parecía indicar que la intervención de Arnulfo rendiría frutos para Formoso, pero aquél cayó gravemente enfermo y eso fue aprovechado por los Espoleto para entrar violentamente en Roma con sus huestes.

No se conocen detalles de la muerte del Papa a manos de los Espoleto, pero las crónicas de la época señalan que el 4 de abril de 896 Formoso “moría de muerte violenta”. Sus restos fueron enterrados junto con los de sus predecesores en el atrio de San Pedro.

Tras el brevísimo papado de Bonifacio VI, los Espoleto impusieron al Papa Esteban VI cuya primera misión era clara: procesar al Papa Formoso, aunque ya hubiese muerto.

Tanto Lamberto de Espoleto, como su controladora madre Agiltrude obligaron a Esteban VI a desenterrar el cadáver de Formoso y convocar un concilio para entablar un proceso post-mortem contra el Papa por haber solicitado la ayuda de Arnulfo.

Formoso tenía casi un año de haber muerto y su cadáver en avanzado estado de descomposición fue desenterrado, revestido con sus ornamentos sagrados y llevado ante un tribunal. Exceptuando a la Antapodosis de Luitiprando de Cremona, De causâ Formosianâ de Eugenius Vulgarius y The Ring and the Book de Robert Browning,  son muy poco numerosas las fuentes que detallan lo que ocurrió en el denominado “Concilio cadavérico”, pero no es difícil concebir la patética imagen del cadáver del Papa amarrado sobre un sillón para “ser oído y vencido en juicio” en enero de 897 en la iglesia de San Juan de Letrán.

Un diácono hablaba en nombre del cadáver acusado, fundamentalmente, de perjurio, de haber sido ambicioso y cambiar la sede episcopal de Porto por la de Roma. La sentencia se dictó, más o menos, en los siguientes términos: “Se considera y proclama que el acusado ha sido indigno servidor de la Iglesia, que llegó a la silla papal en forma irregular y que, por tanto… fue un Papa ilegítimo y que… todo cuanto había hecho, decretado y ordenado durante su papado era nulo de toda nulidad, incluídas las ordenaciones que llevó a cabo”.

Así, había que destruir todo lo escrito y dictado por él, revocar sus decretos (todos los nombramientos y ordenaciones que había conferido quedaban sin efectos), y borrarle de la historia como si no hubiese existido. Y todavía tenían que ajustar cuentas con lo que quedaba del cuerpo al que despojaron de todas sus vestiduras, salvo el cilicio (una camisa singularmente incómoda que Formoso había decidido portar en vida, como penitencia). Cortaron los tres dedos con que había impartido tantas bendiciones y los incineraron. Un grupo de soldados arrojó el cadáver a la fosa en la que yacían los cuerpos de sentenciados a muerte y desconocidos. Otro grupo de partidarios de los Espoleto recuperaron el cadáver y lo arrojaron al Tíber. Prácticamente, el Concilio cadavérico transfiguró a Formoso en éter.

Tan sólo seis meses después del Concilio cadavérico, una turba de encolerizados seguidores de Formoso sacaron al Papa Esteban VI del Palacio Laterano y lo estrangularon. Fue sucedido por Romano, quien fue envenenado y luego por Teodoro II, que también fue envenenado con menos de un mes en el cargo. Tres Papas fueron asesinados en los últimos meses de 897, pero Teodoro II tuvo tiempo de reintegrar sus derechos a los eclesiásticos ordenados por Formoso e hizo quemar las Actas del Concilio cadavérico. Fue Juan IX quien en enero de 898 culminó la rehabilitación de Formoso.

La damnatio memoriae tuvo su origen en la antigua Roma y recayó sobre personajes siniestros como Nerón, Juliano, Máximo y Cómodo. El imperio de Nerón fue oficialmente borrado de los anales de la historia de Roma, como si no hubiese existido. Algo parecido ocurrió con François Damiens (ejecutado en 1757 por atentar contra Luis XV, su familia fue expulsada del reino y su casa incendiada, con la prohibición de volver a edificar allí).

En el siglo XX esta figura perduraba, por ejemplo en la Unión Soviética de Stalin, quien borró de la historia a Trotsky, y existen algunas fotografías que muestran al “padre de los pueblos” al lado de jóvenes ciudadanos que a la postre fueron ejecutados “por ser demasiado ricos”. Naturalmente, también desaparecieron de las fotos. Hoy en día la dirigencia china pretende hacer lo mismo con Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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octubre 18, 2010

La demanda contra Dios

Un senador estatal de Nebraska, EE.UU.,  y un prisionero de Timisoara, Rumania, tuvieron algo en común en el verano de 2007: ambos demandaron a Dios.

Senador Ernie Chambers vs. Dios

En un caso que nos hace recordar el no menos célebre Gerald Mayo vs. Satán y Staff -donde una persona demandó a Satanás con el argumento de que éste le había colocado deliberamente diversos obstáculos a lo largo de su vida-, el Senador independiente Ernie Chambers presentó una demanda contra Dios en una corte de Distrito de Nebraska en la que lo acusó de provocar directamente, o a través de terceros “atroces terremotos, horrendos huracanes, terroríficos tornados, pestilentes plagas, feroces hambrunas, devastadores sequías y guerras genocidas, entre otros, en diferentes partes del mundo que generan sufrimientos humanos“. El texto completo de la demanda, de la respuesta del abogado defensor, así como de una Special Appearance firmada por “Dios” se encuentran aquí.

La intención del Senador era demostrar que en los Estados Unidos cualquiera puede demandar a cualquiera. Chambers, quien se define como agnóstico, era identificado en su natal Omaha por no participar en las oraciones matutinas que tienen lugar en la sesión legislativa y por sus constantes críticas a los cristianos. Aseguró que como Dios es “omnipresente” puede ser demandado en cualquier parte y enfatizó que estaba buscando una orden permanente de alejamiento contra el Todopoderoso. Adicionalmente, Chambers aseguró que en numerosas ocasiones intentó ponerse en contacto con el “demandado”, del que dice que es conocido “por todo tipo de nombres, alias y títulos”, pero que sus esfuerzos no habían obtenidos resultados.

Lacónicamente, el Juez Marlon Polk desechó la demanda, aduciendo que toda vez que el demandado carecía de domicilio, ninguna notificación podía ser efectuada. El senador presentó una apelación ante la Corte Suprema de Nebraska, pero fue desechada por el máximo tribunal estatal en febrero de 2008.

Pavel Mircea vs. Dios

Por su parte, un presidiario rumano que se encontraba cumpliendo una pena de 20 años de prisión por homicidio demandó a Dios “por incumplimiento de contrato”. En su demanda redactada desde el centro penitenciario de Timisoara, Pavel Mircea afirmó que Dios le falló al no protegerlo y dejarlo a merced del diablo, lo que desembocó en un asesinato. Mircea fundamentó su escrito aduciendo que el “contrato” entre las partes era el acto del bautismo. En la demanda, el acusado fue presentado como “Dios, residente en el cielo y representado en Rumania por la Iglesia Ortodoxa” y bajo los cargos de abandono, fraude, abuso de confianza, tráfico de influencias, abuso de autoridad y apropiación indebida de bienes (citando los artículos correspondientes).

Sin embargo, la Corte de Timisoara compartió el criterio de la Corte de Nebraska al desechar el caso, alegando que Dios no es un sujeto de derecho ni posee una dirección. Se sugirió entonces que Pavel Mircea descanse en una clínica especializada.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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Galileo y la tortura

Aparentemente, Galileo no fue torturado, pero si queremos darnos una idea aproximada de las torturas de la época, se puede el testimonio del inglés William Lithgow, que fue torturado por la Inquisición española en 1620: “Me llevaron al potro y me colocaron sobre él…al avanzar las palancas, la fuerza de mis rodillas contra los tablones rompió los tendones de mis nalgas y las tapas de mis rodillas se hicieron pedazos. Mis ojos empezaron a salirse de sus órbitas, de mi boca salía espuma y me castañeteaban los dientes como redoble de tambor. Me temblaban los labios, mis gemidos eran terribles y la sangre brotaba de mis brazos, tendones, manos y rodillas. Al ser liberado en tales pináculos de dolor fui echado en el suelo, con esta incesante imploración: “¡Confiesa!, ¡Confiesa!”. (16)

La sentencia

Por regla general, los fallos de la Inquisición eran implacables y crueles. Entre sus castigos, podía imponer censuras; podía condenar a reclusión carcelaria común o severa, como ocurrió con Galileo, y por último, excomulgar al preso y entregarlo a las autoridades seculares (17) para que fuera quemado, como ocurrió con Giordano Bruno (18).

Si la sentencia era condenatoria, el procedimiento se puede resumir de la siguiente manera:

  • El inquisidor daba parte a la justicia secular de que tal día, a tal hora y en tal sitio se le entregaría un hereje.
  • El inquisidor anunciaba al pueblo que debía asistir a la ceremonia en la cual aquél predicaba un sermón sobre la fe. Los asistentes ganaban las indulgencias correspondientes.(19)
  • Entregado el culpable a la justicia secular, ésta pronunciaba la sentencia y el hereje era conducido al sito del suplicio.

Francisco Peña, Doctor en Teología y canonista del siglo XVI opina que indudablemente debe matarse a los herejes, y Alfonso de Castro, en su Justo Castigo a los Herejes, sugiere que “es indiferente que los mate la espada o el fuego, o que mueran de cualquier otro modo, pero varios tratadistas sostienen que es absolutamente preciso quemarlos.” (20)

En suma, el hereje, declarado culpable, era candidato al gehena ígneo, y sobre el arrepentimiento del hereje en la hoguera, Eymerich narra una anécdota: “Presencié en Barcelona (el caso de un) sacerdote, sentenciado con otros dos herejes impenitentes, al encontrarse en medio de las llamas dijo gritando que lo sacaran de allí, que quería convertirse; le retiraron, efectivamente, de la hoguera quemado ya por una parte, y yo no diré si hicieron bien o si hicieron mal, pero si diré que al cabo de catorce años advirtieron que todavía dogmatizaba, de que había corrompido a muchas personas; y le entregaron otra vez a la justicia, que lo quemó.”(21)

La sentencia a Galileo se redactó en los siguientes términos: “…este Santo Tribunal te considera fuertemente sospechoso de herejía, como poseído de la falsa idea, contraria a la Escritura Sagrada y Divina, de que el Sol es supuestamente centro de la órbita terrestre y no se mueve del Oriente al Occidente, mientras que la Tierra es móvil y no constituye el centro del Universo. Te reconocemos también rebelde a la autoridad eclesiástica, que te ha prohibido exponer, defender y presentar como probable una doctrina reconocida falsa y contraria a la Sagrada Escritura. Por esta razón estás sujeto a todas las penitencias y castigos que los santos cánones y otras leyes generales y particulares imponen por los crímenes de este género…Hemos dispuesto prohibir el libro titulado “Diálogo de Galileo Galilei” (sic) y recluir a ti mismo sine die en la cárcel del Santo Tribunal. Para tu arrepentimiento salvador prescribimos que por espacio de 3 años leas una vez por semana 7 salmos de penitencia.”

En virtud de los documentos que es factible consultar en los Archivos Secretos del Vaticano, se puede suponer que Galileo fue sometido a un interrogatorio severo. Desconocemos si fue o no torturado, pero el astrónomo se decantó por arrepentirse y abjurar, con la siguiente fórmula histórica: “Yo, Galileo Galilei… juro que siempre he creído, como lo sigo haciendo, y con la ayuda de Dios seguiré creyendo en el futuro todo lo que sostiene, predica y enseña la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Pero considerando que, después de un mandato judicial de este Santo Oficio, a efecto de que yo abandone la falsa opinión de que el Sol es centro del mundo y que es inamovible, y que la Tierra no es el centro del mundo, y que se mueve, y que no debería sostener, defender ni enseñar de ninguna manera, verbalmente o por escrito, la susodicha doctrina, y después de haber sido notificado que tal doctrina contraviene las Sagradas Escrituras, escribí y publiqué un libro en que discuto esta doctrina, ya condenada, y en el cual presento argumentos que a las claras están a su favor, sin presentar solución alguna a ellos; y es por esta razón que el Santo Oficio ha pronunciado vehementemente que soy sospechoso de herejía, es decir, de haber sostenido y creído que el Sol es el centro del mundo y es inamovible, y que la Tierra no constituye el centro y se mueve. Por lo tanto, deseando borrar de las mentes de vuestras eminencias, así como de las de todos los fieles cristianos, esta grave sospecha, concebida razonablemente en mi contra, con el corazón contrito e inquebrantable fe, yo abjuro, maldigo y detesto los susodichos errores y herejías, y en general cualquier otro error y ofensa contrario a la dicha Santa Iglesia; asimismo, juro que en lo futuro nunca expresaré ni aseveraré, verbalmente o por escrito, nada que pueda dar ocasión a sospecha similar contra mi persona; y de llegar a tener conocimiento de cualquier herejía o persona sospechosa de herejía, lo denunciaré al Santo Oficio, o al inquisidor y ordinario del lugar en que me encuentre. Juro y prometo, además, acatar y observar íntegramente todas las penitencias que me hayan sido o me sean impuestas por este Santo Oficio. Y en caso de contravenir (¡que Dios no lo permita!) cualquiera de éstas mis promesas, protestas y juramentos, me someteré a todas las penas y penitencias impuestas y promulgadas por los sagrados cánones y otras constituciones, en general y en particular, contra tales delincuentes. Así sea con la ayuda de Dios y estos santos evangelios que sostengo en mis manos…Yo Galileo Galilei, he abjurado, con mi propia mano, como antes lo he declarado.(22)

Galileo fue confinado por el resto de su vida en su propia villa en Arcetri, cerca de Florencia, bajo estricto arresto domiciliario.

A modo de conclusión

Más de tres siglos después de la sentencia, en 1968, el cardenal austriaco König, Jefe del Secretariado del Vaticano para asuntos de los no creyentes declaró que “el proceso de Galileo es quizá uno de los mayores obstáculos que durante varios siglos cerraron todas las vías de reconciliación de la religión y las ciencias naturales. Su condenación se percibe hoy de una manera particularmente dolorosa, porque todos los intelectuales (creyentes o no creyentes), estiman que Galileo tenía razón: que sus descubrimientos científicos, precisamente, constituyen el sólido fundamento de la mecánica y la física modernas.” En 1979, el Papa Juan Pablo II reconoció que la Inquisición obligó al sabio por la fuerza, atormentándolo, a renunciar a las teorías de Copérnico. Finalmente, en febrero de 2009 el Vaticano organizó una Misa en honor a Galileo, en el marco del “Año Internacional de la Astronomía”.

Es incalculable el daño a la investigación científica derivado del absurdo juicio en contra de Galileo Galilei, pero sus ideas permanecen vigentes intactas en el periplo humano que busca su lugar en el universo.

La documentación de los Archivos Secretos el Vaticano a la que se puede acceder por Internet, en particular, la concerniente al proceso contra Galileo Galilei, nos ofrece una perspectiva invaluable sobre los paradigmas científicos y sobre la frecuentemente turbulenta relación entre la ciencia, la religión y el derecho.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).


Notas:

(16) Lithgow sobrevivió 25 años después de ser torturado, tiempo suficiente para que relatara sus experiencias en The Totall Discourse of the Rare Adventures and Painfull Peregrinations of Long Nineteene Yeares, printed by J. Miller, for M. Wotton, G. Conyers, and T. Passinger, London, 1632, new edition, 1906.

(17) Esto implicaba que la Iglesia dejaba de preocuparse por la salvación eterna del acusado, y lo expulsaba de su seno, entregándolo a las autoridades civiles para que ellas castigaran (debita animadversione puniendum).

(18) Se recomienda leer el breve relato “El manto del hereje”, de Bertolt Brecht en Historias de Almanaque, Madrid, Alianza Editorial, 1987.

(19) Cuarenta días de indulgencia a todos los asistentes; tres años a los que contribuían a la captura, a la abjuración o a la condenación del hereje, y tres años a todos los que denunciasen a cualquier otro hereje.

(20) Al respecto, Simancas y Rojas en sendos tratados, sostienen que se les debe quemar vivos, pero que al quemarlos se debe tomar la precaución o de arrancarles la lengua o de cerrarles la boca, para que con sus impiedades no escandalicen al público.

(21) Eymerich, Nicolau, Le Manuel des inquisiteurs, Transcrit et complété par Francisco Peña. Introduit, traduit et annoté par Louis Sala-Molins. Paris 2001.

(22) Bronowski, op. cit., pp. 216-217.

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