El proceso de constitución de nuevos partidos políticos

La democracia requiere la existencia de las vías legales e institucionales para que las personas tengan la posibilidad de ser parte de la formación del poder político. De esta manera, se garantiza su inclusión y participación en los procesos de deliberación, selección, control y seguimiento de las decisiones y las acciones de las autoridades.

Uno de los mecanismos que permite e impulsa la participación de hombres y mujeres en los asuntos públicos son los partidos políticos. Esta figura, tan vituperada en las últimas décadas,1 es indispensable en las democracias, puesto que, al ser un espacio de intermediación entre los ciudadanos y el Estado, posibilitan la pluralidad en la representación política, la construcción de políticaspúblicas, la solución de los problemas, lasatisfacción de necesidades, el contrapeso del poder, la constitución de oposiciones democráticas, la conformación de gobiernos, la rendición de cuentas, entre otros.2

En este sentido, si se asume que las sociedades se encuentran en constante cambio, implica que se modifiquen, continuamente, las formas de verse y entenderse a sí misma. Por lo tanto, para que un régimen se autodenomine democrático, requiere que la oscilante y mutable pluralidad de ideas y valores coexista y se manifieste de manera pacífica; es decir, dentro de una sociedad son imprescindibles los procesos para la constitución de nuevos partidos políticos como una acción de inclusión de diversos actores en la conformación del poder político.

El proceso de constitución de nuevos partidos otorga a los ciudadanos la posibilidad de poder organizarse para conformar un ente político y asumirse como una opción diferente a las establecidas para conformara los poderes públicos. Su trascendencia radica en instituirse como una vía de acceso de las personas para tomar parte de las decisiones de la vida pública a través de medios pacíficos, democráticos, legales e institucionales, con la finalidad de fortalecer la recreación de la pluralidad en la formación de la voluntad colectiva y consolidar el régimen democrático.

Los nuevos partidos políticos incursionarán en la arena política-electoral para contribuir a enriquecer, fortificar y renovar los contextos de la competencia política, con ello, ampliar el repertorio de opciones políticas de la ciudadanía y fortalecer las condiciones democracias de una sociedad.

Ilustración: Víctor Solís

El papel de los nuevos partidos políticos en la democracia

Si bien la inclusión de partidos políticos nuevos es sinónimo de una ampliación a la pluralidad de ideas, expresiones, valores, doctrinas o creencias, en el imaginario colectivo estos son percibidos como una extensión de las fuerzas políticas en activo; es decir, son justipreciados negativamente, gracias a condicionamientos derivados de percepciones peyorativas de otros institutos políticos (representan intereses particulares, no solucionan problemas, crean conflictos, fomentan la corrupción, viven del erario, desarrollan el clientelismo, no acatan las leyes, entre otros). Estas percepciones influyen en que las connotaciones negativas sobre los nuevos partidos permanezcan vigentes, materializándose, en la pérdida de confianza, el desencantoy el descredito.

A nivel regional, el Informe de Latinobarómetro 2018 confirma la decepción hacia la figura de los partidos políticos al señalar que “…la confianza en los partidos políticos alcanza un promedio de 13% en 2018 [en América Latina], perdiendo desde 2013, cuando alcanzó 24%, once puntos porcentuales. La confianza en los partidos políticos es casi inexistente en El Salvador con 5%, Brasil con 6% y Perú con 7%. Luego hay 13 países que tienen una confianza que fluctúa entre el 10 y el 18%, y solo 2 que logran 21%, Uruguay y Costa Rica”.

El caso mexicano no es la excepción, ya que en el Informe sobre la Ciudadanía en México: ¿Cuál Ciudadanía? (INE, 2015) se establecen dos afirmaciones que confirman la desilusión ciudadana con los partidos políticos. La primera advierte que “…casi 4 de cada 10 encuestados mencionó que lo que más le molesta es que los partidos no cumplan sus promesas, mientras que uno de cada 4 dijo que son corruptos…el 14% mencionó que a los partidos no les interesan los problemas de la gente… los ciudadanos reconocen a los partidos como grupos con intereses particulares que se movilizan principalmente en temporadas electorales y por ello muchas veces carecen de un sentido ciudadano “genuino”; es decir, no buscan el interés general y sus apoyos son coyunturales”. La segunda indica que “entre el 40 y el 50% consideran que las organizaciones que protegen los derechos humanos, las asociaciones del voluntariado, las asociaciones de padres de familia, las organizaciones que protegen el medio ambiente y las asociaciones de vecinos realizan un mejor trabajo que los partidos…casi el 40% está de acuerdo con que un solo partido gobierne el país y que se prohíban los partidos políticos”.

No obstante, los nuevos partidos políticos son necesarios y trascendentales para cuatro grandes pilares de la democracia: pluralidad, elecciones, sistema de partidos y derechos humanos, ya que son detentadores y potenciadores de las siguientes funciones:

Participación política. Facilitan que las personas formen parte de la vida pública de una sociedad, al constituirse como vías de accesopara la integración y ejercicio del poder político. También se constituyen como una opción electoral para que los ciudadanos tengan alternativas para emitir su sufragio. Esta dualidad garantiza la participaciónde las personas en los procesos de formación de la voluntad colectiva.

Inclusión del pluralismo. Auspician la integración de las personas y los grupos disidentes en la vidapública y en el ejercicio del poder político. Su inclusión permite darle voz y visibilidad al conglomerado de intereses, valores, doctrinas, principios, creencias y costumbres que residen, simultáneamente, en las modernas sociedades. Estas intervenciones son valiosas y oportunas para el debate democrático en los procesos de toma de decisiones.

Espectro político-electoral. Impulsan la transformacióndel statu quo de las relaciones de poder entre los ciudadanos y las fuerzas políticas. La integración de nuevos actores transforma la manera de hacer elecciones y política, puesto que impone el deber a los noveles entes partidistas de impulsar nuevos, olvidados o ignorados intereses, valores, principios y costumbres, lo que a su vez, conlleva a que los demás partidos políticos tengan que innovar tendencias y posicionamientos, reiterar propuestas o ideologías, o replantear doctrinas y valores.

Sistema de partidos políticos. Buscan modificar los controles sociales y políticos que tienen los viejos partidos políticos para crear un nuevo balance en la competencia política-electoral, con ello, lograr la transformación de los sistemas de partidos no competitivos (partido único y partido hegemónico) en sistemas de partidos competitivos. De esta manera, se logra fortalecer las condiciones de la competencia electoral-política para reducir, y en el mejor delos casos erradicar o transfigurar, los efectos nocivos de los sistemas de partidos de atomización, pluralismo polarizado y partido predominante.3

Condiciones de la competencia electoral-política. Posibilitan la transformación de los contextos políticos y comiciales al insertar en el debate intereses, valores e ideologías desdeñadas, rechazadas y marginadas; al motivar el cambio de estrategias para la obtención del sufragio; al vigilar el accionar del gobierno y de los partidos políticos;al instigar la formación de grupos de oposición; y al detonar propuestas diversas de solución de problemas y satisfacción de necesidades.

Transmisión pacífica del poder. Garantizan que las personas y los grupos sociales formen parte, dirijan y controlen el poder político, a través de la instrumentación de medios y procedimientos democráticos, legales y pacíficos. Los nuevos partidos políticos se constituyen como la vía para que personas y grupos opositores, marginados y excluidos accedan a cargos de representación popular y conformen gobiernos, sin la necesidad del derramamiento de sangre o del uso de medios no institucionalizados o ilegales.

En cuanto a los derechos humanos de índole político, los nuevos partidos políticos tienenla potestad de generar la conversión de las personas en sujetos políticos que incidan en el proceso de formación del poder político y en el proceso de deliberación, selección, control y seguimiento de las decisiones, todo ello, mediante el goce, el ejercicio y la salvaguarda de los siguientes derechos:

Asociación. Posibilitan que los ciudadanos se puedan agrupar en torno al poder político, en virtud, de que ellos tienen el derecho de asociarse, de manera libre, pacifica e individual, para tomar parte en los asuntos políticos de una comunidad, a través de la constitución de partidos políticos. La libertad de asociación de los ciudadanos propicia que la pluralidad política intervenga en la formación de la voluntad colectiva.

Afiliación. Materializan la prerrogativa de las personas para asociarse a cualquier partido político, con la finalidad de incidir en la integración del poder político. Los ciudadanos se constituyen como miembros de los partidos políticos para poder acceder a cargos de representación popular, o bien, para defender intereses, doctrinas, valores y principios en la conformación de la voluntad colectiva; y también, para participar en la dirección de los asuntos políticos de un gobierno.

Voto activo. Otorgan al electorado la ampliación del abanico de opciones políticas para la emisión del sufragio, al consolidar la apertura del espectro político-electoral, mediante la inclusión de nuevas tendencias políticas, económicas, sociales y culturales.

Voto pasivo. Preservan el derecho a través dos vertientes. Primero, al facilitar que grupos minoritarios participen en la conformación del poder político mediante la postulación de candidatos. Segundo, son un medio que propicia que los ciudadanos puedan ser postulados como candidatos a cargos de representación popular para integrar los Poderes Legislativo y Ejecutivo.

Participación en los asuntos públicos. Garantizan que los ciudadanos tengan la posibilidad de ser candidatos, lo que, a su vez, permite que integren los poderes públicos al fungir como miembros del Poder Legislativo o como titulares del Poder Ejecutivo.  Asimismo, la victoria en las elecciones concede a los militantes altas posibilidades de formar parte de la administración pública federal, local o municipal.

A manera de conclusión

Desafortunadamente los nuevos partidos políticos arrastran consigo los reproches y la desaprobación de la actuación de la clase política, más cuando se conjuga con un historial de conductas negativas de las diversas instituciones dignas del oprobio.4 Esto produce, en el imaginativo colectivo,la reafirmaciónde los múltiples yerros de los partidos políticos en contra de su rol como instancias de representación, apertura democrática y de trasformación política, social y económica. Sin embargo, sin los partidos, tampoco se garantiza la coexistencia de la pluralidad.

En otras palabras, guste o no guste, la sociedad debe de dar una oportunidad a los nuevos partidos políticos para demostrar su valor como agente de cambio de los regímenes democráticos, ya que son la principal vía para que las personas y los grupos sociales se integren a la vida pública para incidir, directa o indirectamente, en la formación de la voluntad colectiva.

Para ello, se requiere que las personas eliminen los perjuicios en torno a los nuevos partidos políticos y se involucran en su andamiaje para conocer sus propuestas, ideologías y principios. Además, ellas deberán de vigilar su actuación en los lares electoral, político e institucional; tendrán que exigir una efectiva rendición de cuentas; y en su caso, dejar de apoyarlos, política y electoralmente, para que pierdan su registro. Lo anterior, conlleva a imponer a los nuevos partidos políticos la obligación de constituirse como opciones genuinas de cambio político-electoral, en virtud de que tendrán que ser auténticos actores de renovación e innovación del régimen democrático y del sistema de partidos políticos.

Esto no significa que los nuevos partidos deban tener una carta en blanco. Por el contrario, les impone una obligación, de gran calado, para conducirse como instrumentos de innovación y renovación de las condiciones democráticas. Es imprescindible que los nuevos partidos se distancien de condicionamientos peyorativos de antaño: corrupción, despotismo, defensa de intereses particulares, tráfico de influencias, alianzas electorespara conservar registro, indiferencia de problemas sociales, fatal de interés de convertirse en una oposición democrática, apatía por las necesidades de la sociedad, entre otras.

Los nuevos partidos políticos tendrán, como tarea, el deber de fungir como una oposición democrática crítica y responsable en cuanto a las acciones del gobierno y las fuerzas políticas, o bien, como un aliado en las adversidades de resolución urgente. También tendrán la obligación de establecer un contacto con la ciudadanía para proponersoluciones acordes a los nuevos y múltiples contextos en los que se desenvuelven.

Los nuevos partidos políticos en México sí han incursionado como vías de acceso, pacificas, legales e institucionales, en el ejercicio de poder político. En algunos casos, a través de triunfos electorales como diputados o senadores en los parlamentos; en otros, con victorias en comicios de presidencias municipales, gubernaturas y presidencia federal. Lo anterior, les permitió impulsar reformas constitucionales y legales, modificar las condiciones de la competencia política-electoral, transformar el sistema de partidos, granizar el goce y el ejercicio de los derechos políticos, e impulsar la transición y la consolidación democrática. De aquí la importancia de los nuevos partidos políticos para la renovación y consolidación de nuestra democracia.

En diciembre de 2018 comenzó un nuevo proceso de constitución de nuevos partidos políticos en México. Este proceso culminara en junio de 2020. Durante los próximos 15 meses las personas y las organizaciones o grupos sociales tendrán la oportunidad de cumplir con los requisitos legales y formar un novel ente partidista; de esta forma, dispondrán de la posibilidad de incidir en la formación de la voluntad colectiva del Estado mexicano, al participar en los comicios, integrar a los poderes públicos y ejercer y controlar el poder político. Estos organismos en formación tendrán la oportunidad de abonar al cambio democrático del sistema de partidos políticos y del régimen democrático.

César Hernández González. Especialista en derecho electoral, democracia y derechos humanos.


1 El informe de Latinobarómetro 2018 determina que “los partidos políticos se encuentran en un momento especialmente negativo similar al que tuvieron en los años que precedieron la crisis asiática al final del milenio. El desencanto con la política ha llevado a la fragmentación de los partidos, a la crisis de representación y a la elección de líderes populistas. Estos datos dan cuenta de la crisis en que se encuentran los sistemas políticos de la región donde nadie es campeón

2 Cfr. Sartori, Giovanni, 1992, Partidos y Sistemas de Partidos, Alianza, Madrid; Duverger, Maurice, 2012, Los Partidos Políticos, FCE, México; Montero, José Ramón, 2007, Partidos Políticos: viejos conceptos y nuevos retos, Trotta, Madrid; Martínez, Miguel y Mella, Manuel, 2012, Partidos Políticos y Sistemas de Partidos, Trotta, Madrid.

3 CFR. Sartori, Giovanni, 2005. Partidos y sistemas de Partidos, Alianza, Madrid.

4 Es necesario recordar el caso de el caso de Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y sus eternas alianzas/coaliciones electorales y de gobierno; la astucia del Partido de Trabajo (PT) para conservar su registro en 2015; la lamentable intervención del Partido de la Sociedad Nacionalista (PSN) y su estructura de dirección familiar; la argucia de los argumentos del Partido Encuentro Social (PES) para mantener su registro, entre otros.

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