La diversidad de objetos y situaciones que el derecho regula son inconmensurables, esto lo constata la multiplicidad de leyes y reglamentos que uno puede observar en el ordenamiento jurídico de cada país. La principal función de los órganos jurisdiccionales consiste en vigilar el cumplimiento de todos los preceptos contenidos en la legislación vigente. Sin embargo, algunas veces la actividad jurisdiccional puede desencadenar situaciones algo curiosas, incluso divertidas, dentro del cumplimiento con dichas funciones.

Un buen ejemplo de lo anterior constituye la sentencia 6 U 114/18 emitida por la Sexta Sala Civil del Tribunal Superior de Fráncfort (Oberlandgericht). El Tribunal desestimó la apelación de la sentencia3-10 O 67/17 de la Décima Cámara especializada en materia mercantil del Tribunal de Distrito de Fráncfort (Landgericht).

El objeto de discusión de la demanda se enfocaba en una de las cualidades que otorgan dos bebidas, mismas que eliminaban o reducían el efecto de la resaca alcohólica, o como se le conoce coloquialmente en México: cruda. Las dos sentencias captaron la atención de los medios de opinión pública a nivel nacional e internacional. Parte de dicha atención consistía en las posibles e interesantes consecuencias que implica el considerar a la resaca como una “enfermedad”.

Ilustración: Adrián Pérez

Las dos sentencias versan sobre una demanda promovida por una organización dedicada a la protección al consumidor, tal demanda tenía como objeto suprimir la publicidad de dos bebidas dentro del mercado por parte del demandado. El demandante consideraba que las cualidades curativas de tales bebidas constituían una violación a la prohibición de atribuir efectos medicinales a ciertos productos conforme al párrafo tercero del artículo 7 del Reglamento de Información Alimentaria (LMIV), que dispone lo siguiente:

Salvo excepciones previstas por la legislación de la Unión aplicable a las aguas minerales y productos alimenticios destinados a una alimentación especial, la información alimentaria no atribuirá a ningún alimento las propiedades de prevenir, tratar o curar ninguna enfermedad humana, ni hará referencia a tales propiedades.

El efecto curativo de las bebidas se desprende de varias frases contenidas en la publicidad de las mismas. Un ejemplo son las siguientes frases:

“Evita la resaca: Como sabes —prevenir es mejor que lamentar—. Si quieres evitar la resaca, debes estar bien preparado. Bebe lo suficiente, come algo y proporciona a tu cuerpo importantes elementos nutritivos”

“Con nuestra bebida anti-resaca suministras a tu cuerpo: extracto de plantas naturales y antioxidantes, electrolitos y vitaminas”.

“El cansancio, el malestar y el dolor de cabeza no son por desgracia cosas raras durante la resaca. Esto sucede porque el cuerpo al consumir alcohol pierde importantes substancias nutritivas. Ahora es tu tarea el suministrarle otra vez vitaminas y poder”.

“Rica en salicina y flavonoides”.

“Receta patentada y con sustento científico”.

En su decisión, la Cámara del Tribunal de Distrito condenó al demandado a retirar del mercado la publicidad de los dos productos conocidos como “bebida anti-resaca” y el “shot anti-resaca”. En caso de incumplimiento de lo antes señalado, el demandado tendría que pagar una multa que podía ascender hasta 250.000,00 euros o una detención reglamentaria de hasta seis meses. Además, obligó al demandado a eliminar la publicidad relativa a una patente que no existía y consideró que la frase “sustento científico” era engañosa para el consumidor.

Dentro del razonamiento de la sentencia, la Cámara señaló que para el derecho alimentario el concepto de enfermedad también comprendía toda alteración ligera y transitoria del estado y normal funcionamiento del cuerpo. Sin embargo, no estaban comprendidos los típicos altibajos de las capacidades físicas del cuerpo. Este punto de vista también lo compartió el Tribunal de Distrito y el Tribunal Superior de Colonia (33 0 42/14 y6 U 156/14). La Cámara reconoció que la resaca constituía un caso límite; sin embargo, consideró que la resaca podría entrar dentro del concepto de enfermedad. Para reforzar tal argumento, la Cámara citó un dictamen, presentado por el demandado, en el cual se describen los síntomas de la resaca:

“Característico de la resaca son las afectaciones físicas y psíquicas que normalmente aparecen al siguiente día de consumir alcohol; cuando el alcohol ya no es detectado en la sangre. Los afectados describen, entre otros, los siguientes síntomas: sed, dolor de cabeza, mareos, pérdida de apetito, diarrea, temblores, cansancio, náuseas, disminución de la concentración, así como un debilitamiento de la vista. Este estado puede durar hasta 24 horas e influir en actividades planeadas y otras funciones cognitivas…”.

Para la Cámara del Tribunal, los citados síntomas no constituían formas típicas de altibajos de las capacidades físicas del cuerpo. Al contrario, en cada resaca promedio era visible una alteración ligera y transitoria de las facultades físicas.  El objetivo del párrafo tercero del artículo 7 del Reglamento de Información Alimentaria (LMIV) consistía en proteger a los consumidores de la publicidad engañosa relativa a falsos efectos medicinales, por lo cual la ampliación del concepto de “enfermedad” era adecuado para el caso en concreto, sin que ello implicara que esa ampliación tuviera que ser empleada en otros ámbitos del derecho.

Asimismo, señaló que no era necesario que se aclarara la pregunta relativa a si estos síntomas constituían o no una consecuencia del envenenamiento por alcohol. En cambio, consideró que lo importante era que se trataba de una alteración del estado y el normal funcionamiento del cuerpo; y que no tenía ninguna relación con los típicos altibajos del mismo.

Por ello, si un complemento nutricional era publicitado para su consumo posterior a la ingesta excesiva de alcohol, podía hacer creer al consumidor que era una forma de eliminarlos efectos de la resaca. Por consiguiente, la Cámara consideró como una violación a la regulación publicitaria el uso de la denominación de “bebida anti-resaca” y del “shot anti-resaca”. El empleo de esta publicidad constituía una contravención al párrafo tercero del artículo 7 del Reglamento de Información Alimentaria (LMIV) y, por ende, conforme al parágrafo tercero de la Ley contra la Publicidad Desleal (UWG), era ilegal en Alemania, por representar una violación al derecho europeo del consumidor.

El demandado apeló la decisión del Tribunal de Distrito ante el Tribunal Superior.

La Sala confirmó la clasificación de la resaca como una enfermedad, pues, el reglamento no contenía una definición precisa de “enfermedad”. La ampliación del concepto obedecía al interés de una efectiva protección a la salud. Opuesto a lo que argumentó el demandado, no era determinante que los efectos de la resaca desaparecieran solos, de lo contrario, la gripe no sería considerada como una enfermedad. Asimismo, contra lo que el demandado argumentó en su defensa, la Sala estimó que los síntomas de la resaca no eran una manifestación de un conglomerado de varias alteraciones del cuerpo, sino un estado definido con el nombre técnico de “veisalgia” (incomodidad después de la embriaguez).

La discusión relativa al caso anteriormente mencionado todavía no ha concluido, pues aún no existe cosa juzgada en el asunto en virtud de que puede combatirse en la vía constitucional, en la cual tendría que dilucidarse acerca de los derechos fundamentales que pudieran verse afectados por la clasificación de la resaca como una enfermedad. Lo que daría lugar a que la gente lo considere un derecho exigible frente al Estado y abuse del mismo, por ejemplo, con incapacidades dentro del trabajo. Por ahora solamente podemos esperar.

 

Arnulfo Daniel Mateos Durán. Licenciado en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Maestría (legum magister) en la Universidad de Heidelberg, Alemania, donde actualmente se encuentra finalizando su doctorado bajo la supervisión de Martin Borowski.