La religión es un derecho, pero en ocasiones la religión también puede llegar a vulnerar derechos. La posibilidad de creer en un dios y/o en una religión es un derecho humano; asimismo, no creer en absolutamente nada, también lo es. Ambas posturas son completamente válidas, como dice Umberto Eco: “cuando los hombres dejan de creer en Dios, no es que no crean nada, creen en todo”.

El derecho a creer en una religión conlleva al mismo tiempo el poder ejercerla y profesarla en los espacios que la ley permite, pero, contrario sensu, valdría la pena preguntarse lo siguiente: ¿Podemos incumplir las leyes del país por nuestras convicciones religiosas? ¿Pueden alegarse motivos religiosos para evadir responsabilidades u obligaciones? ¿Hasta dónde llega nuestra libertad de culto religioso frente a las restricciones constitucionales? ¿Es constitucional una norma que interfiera en el ejercicio de nuestro derecho a la libertad religiosa?

En ese tenor, tal y como lo sostenía el mismísimo Ronald Dworkin, le corresponderá a los tribunales el poder determinar el alcance del ejercicio al derecho de libertad y creencia religiosa, así como sus límites, pues es a los jueces a quienes les concierne el pronunciarse y definir a través de sus fallos qué es la religión desde la óptica legal.1

Existe una gran diversidad de sentencias alrededor del mundo emitidas por tribunales constitucionales respecto del binomio derecho-religión. Una de ellas es el caso Elk Grove Unified School District Vs. Newdow.2 El doctor Michael Newdow accionó a los órganos jurisdiccionales para evitar que su hija recitara en la escuela el juramento a la bandera con las palabras “bajo Dios”.3

Newdow argumentaba en su demanda que resulta inconstitucional que los alumnos tuvieran que realizar el juramento a la bandera utilizando la frase “bajo Dios”, vulnerando específicamentela “cláusula de establecimiento” contenida en la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense.4

El caso fue completamente polémico, tanto que el presidente Bush declaró que resultaba indignante;5 y quedaba en manos del Poder Judicial decidir si el país siguiese jurando a la bandera de la misma forma que lo ha hecho desde hace años o, en su caso, declararlo inconstitucional y cambiar la práctica a millones de personas.

Si bien este asunto llegó al Corte Suprema de Estados Unidos, los justices no pudieron pronunciarse respecto del fondo, pues existía un problema en cuanto a la patria potestad de la hija del doctor Newdow. La Corte pedía la ratificación de ambos padres para poder entrar al estudio del problema de inconstitucionalidad planteado, estudio que jamás se realizó al no ratificarse la demanda por ambos progenitores. Sin embargo, la mayoría de los justices manifestaron que hubieran declarado constitucional la frase “bajo Dios”.

Como se puede ver, lo anterior es una muestra de lo que el binomio “derecho-religión” puede convertirse al encontrarse en el campo de las cortes constitucionales.

Así, en el contexto mexicano, la Segunda Sala de la Suprema Corte mexicana resolvió el pasado 7 de agosto el amparo en revisión 854/2018.6 Este asunto es de vital importancia e interés pues la Suprema Corte respondió prácticamente las preguntas planteadas al inicio, determinado el alcance del artículo 24 de la Constitución federal.

Antecedentes del caso

Un grupo de doctores7 presentaron escrito al presidente del Comité Normativo Nacional de Consejos de Especialidades Médicos, A.C. (CONACEM), solicitándole una fecha extemporal para aplicar un importante examen que tenía señalada y programada como fecha de aplicación el viernes y sábado. Los doctores sostenían su petición argumentando lo siguiente:

“…observamos el día sábado como día de reposo espiritual, de viernes a partir de la puesta de sol a sábado después de la puesta de sol, y nos abstenemos de actividades puramente seculares, incluyendo actividades estrictamente académicas. …Quisiera recalcar que es de vital importancia para la totalidad del grupo el cumplir con los requerimientos de la ley y ejercer nuestra hermosa profesión dentro del marco de legalidad establecido, por lo que cumplir con el examen es una prioridad para nosotros, como también nos es de suma importancia igualmente el ser íntegros con nuestro código moral. Por esta razón y haciendo uso de nuestro derecho a la objeción de conciencia resguardado en nuestra Constitución, Carta de Derechos Humanos, así como en diversos tratados internacionales, le hacemos llegar esta petición”.

En respuesta, mediante oficio, la CONACEM afirmó:

“…que las convicciones religiosas no eximen en ningún caso del cumplimiento de las leyes del país. Nadie puede alegar motivos religiosos para evadir las responsabilidades y obligaciones prescritas en las leyes. Lo anterior, de conformidad con lo establecido en el artículo 1°, segundo párrafo, de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público. …Adicionalmente, le hago saber que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no considera la objeción de conciencia”.

Ante la respuesta en sentido negativo, el grupo de doctores promovió un amparo indirecto señalando como autoridades responsables al presidente de la República y al Congreso de la Unión por la expedición, promulgación y publicación del artículo 1° de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público,8 así como al CONACEM y a su consejero jurídico por la aplicación de dicho artículo a través del oficio de contestación.

La Juez de Distrito que conoció del amparo sobreseyó en cuanto al CONACEM, y negó el amparo con relación a la inconstitucionalidad del artículo 1° de la ley anteriormente mencionada. Inconformes, los doctores interpusieron recurso de revisión, y dada la relevancia y trascendencia del tema de constitucionalidad planteado, el asunto llegó a tocar las puertas de la Suprema Corte.

Análisis del caso en la Suprema Corte

Como puede observarse, la pretensión de los quejosos consistió en que el CONACEM les concediera una fecha extemporánea para poder presentar sus exámenes profesionales de medicina, ya que los exámenes serían aplicados el viernes y sábado, días de reposo espiritual de los quejosos en aras de la celebración del Sabbath.

Ante la negativa, los quejosos argumentaban que el segundo párrafo del artículo 1° de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público9 es contrario a lo establecido en el artículo 24 de la constitucional vulnerar el derecho a la igualdad y no discriminación, pues el contenido de la norma secundaria establece un trato igualitario a sus destinatarios; sin embargo, algunas personas tienen convicciones religiosas inconsistentes con el contenido de dicho artículo.

Lo anterior fue calificado de infundado tanto por la jueza de distrito, que en un primer momento conoció del amparo, así como por la Segunda Sala. La sentencia determinó que la aplicación del segundo párrafo del artículo señalado como inconstitucional no es de aplicación irrestricta y, por ello, pueden presentarse una multiplicidad de hipótesis para evaluar si la obligación legal puede incumplirse derivado de una objeción de conciencia.10

Así, la Segunda Sala estableció en este amparo que el credo de cualquier persona jamás podrá ser motivo para afectar la igualdad de las personas. En esa tesitura, también determinó que el principio de igualdad, en relación con el derecho a la libertad religiosa, tiene una doble manifestación: i) el poder ejercer de forma igualitaria la religión que se decida profesar, reconociendo a toda persona o grupo religioso que tienen derecho a no ser discriminados por profesar su credo libremente y ii) a no ser discriminados por motivos religiosos.

En atención a lo anterior, la Segunda Sala de la Suprema Corte identificó que los quejosos se encontraban en una escenario de discriminación indirecta11 al haberles negado una fecha extemporánea para presentar sus exámenes profesionales de medicina.

En ese tenor, la Corte determina que el acto reclamado constituye un acto de discriminación indirecta al quejoso. Para llegar a dicha conclusión, la Corte invocó el artículo 6° de la Declaración sobre Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación Fundadas en la Religión o las Convicciones que, en lo que interesa, establece que el observar días de descanso y de celebrar festividades y ceremonias de conformidad con los preceptos de una religión o convicción, es una de las tantas libertadas que comprende el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o convicciones; y que el punto en cuestión no es la libertad religiosa en sí, sino el trato igualitario entre personas y agrupaciones religiosas.

Aunado a lo anterior, se determinó que el ejercicio a la libertad religiosa también tiene sustento y protección conforme al artículo 9° constitucional, tutelando no solo a las personas en lo individual, sino también a las agrupaciones religiosas a las que pertenecen; por lo que al vulnerar a tal derecho en lo individual, se vulnera en consecuencia a la agrupación religiosa, tal y como sucedió en el caso en concreto.12

Por último, desde el punto de vista educativo, la Constitución establece que la educación en México debe ser laica, es decir, que deben respetarse las creencias religiosas de cada persona. Pero la Segunda Sala no se detuvo únicamente en esto, pues lo anterior también conlleva a que el Estado busque los mecanismos para que las personas puedan ejercer libremente y sin limitación alguna su credo.

Bajo esa premisa, la Suprema Corte consideró que el CONACEM debió haber atendido la petición de los doctores quejosos tomando en consideración los motivos religiosos alegados en cuanto a los días de descanso. Aquí viene un punto interesante de derecho comparado.

La Corte Constitucional de Colombia resolvió un asunto completamente similar. En dicho caso también se presentó un permiso por parte un grupo perteneciente a la Iglesia Adventista para presentar exámenes de admisión a universidad en diverso día al programado. Las autoridades educativas contestaron que, en aras de respetar la igualdad de condiciones para el ingreso a la universidad, el cronograma de exámenes establecidos debe respetarse en los días y horas señalados.13 ¿Qué resolvió la Corte colombiana? Ordenó a las autoridades educativas a buscar alternativas para que los alumnos interesados presentan sus exámenes sin desconocer el mandato religioso del Sabbath, incluyendo, la reprogramación del examen.

Así las cosas, los actos reclamados tanto en el caso colombiano como en el mexicano, ponían a los quejosos en contexto y posición complicada, pues no les quedaba de otra más que decidir entre o sacrificar lo religioso o lo profesional.

La Segunda Sala de la Suprema Corte al determinar que se configura una forma de discriminación indirecta, ordenó dejar sin efectos el oficio de la CONACEM y que dictase otro tomando en cuenta los artículos 1° y 24 constitucionales y considerando si existe oportunidad o no para abrir una fecha extraordinaria para el examen de medicina.

Oscar Leonardo Ríos García. Abogado por la Universidad Marista de Mérida y maestro en defensa administrativa y fiscal por la Universidad Anáhuac


1 Ronald Dworkin, “Religión sin Dios”, Fondo de Cultura Económica, México, 2015.

2 Suprema Corte de Estados Unidos, Elk Grove Unified School District Vs. Michael A. Newdow et al., 542 U.S (2004), 14 de junio de 2004.

3 El juramento a la bandera en Estados Unidos fue incorporado en su vida social y costumbre desde 1892. Mario Melgar Adalid, La Suprema Corte de Estados Unidos, Porrúa, México, 2012, pág. 190.

4 Dicha cláusula prohíbe que el Congreso o el Gobierno de Estados Unidos establezcan una religión oficial en el país.

5 Melgar Adalid… Op. Cit., pág. 191.

6 Disponible en: https://bit.ly/36YurOZ.

7 Oftalmólogos y otorrinolaringólogos.

8 Artículo 1o. La presente ley, fundada en el principio histórico de la separación del Estado y las iglesias, así como en la libertad de creencias religiosas, es reglamentaria de las disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de asociaciones, agrupaciones religiosas, iglesias y culto público. Sus normas son de orden público y de observancia general en el territorio nacional.

Las convicciones religiosas no eximen en ningún caso del cumplimiento de las leyes del país. Nadie podrá alegar motivos religiosos para evadir las responsabilidades y obligaciones prescritas en las leyes.

9 Artículo 1o. La presente ley, fundada en el principio histórico de la separación del Estado y las iglesias, así como en la libertad de creencias religiosas, es reglamentaria de las disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de asociaciones, agrupaciones religiosas, iglesias y culto público. Sus normas son de orden público y de observancia general en el territorio nacional.

Las convicciones religiosas no eximen en ningún caso del cumplimiento de las leyes del país. Nadie podrá alegar motivos religiosos para evadir las responsabilidades y obligaciones prescritas en las leyes.

10 Justo como lo establece, por ejemplo, el artículo 10 bis de la Ley General de Salud. Artículo 10 Bis. El Personal médico y de enfermería que forme parte del Sistema Nacional de Salud, podrán ejercer la objeción de conciencia y excusarse de participar en la prestación de servicios que establece esta Ley.

Cuando se ponga en riesgo la vida del paciente o se trate de una urgencia médica, no podrá invocarse la objeción de conciencia, en caso contrario se incurrirá en la causal de responsabilidad profesional.

El ejercicio de la objeción de conciencia no derivará en ningún tipo de discriminación laboral.

11 Discriminación directa: Se da por motivos específicos que se encuentran normalmente en las categorías sospechosas del artículo 1° constitucional (género, origen étnico o nacional, edad, discapacidades, religión, preferencias sexuales, estado, civil, entre otras).

Discriminación indirecta: cuando una persona sufre una situación de desventaja por la aplicación de una práctica o criterio (pág. 29 de la sentencia).

12 La Suprema Corte basó este punto en el caso 2137, Testigos de Jehová vs. Argentina de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. párrafos 6 y 9.

13 Sentencia T-O44/08 de la Corte Constitucional de Colombia (pág. 36 de la sentencia).