Comunicado del Observatorio Designaciones Públicas.

La Suprema Corte de Justicia es el árbitro último de nuestro sistema político. Su tarea consiste en resolver los complejos conflictos derivados del federalismo y divisiones de poderes, así como proteger los derechos fundamentales establecidos en nuestra Constitución. Por este motivo, la designación de los Ministros de la Suprema Corte es un tema medular para la consolidación de la democracia mexicana.

Quienes ocupan la posición de ministro de la Corte deben ser seleccionados a través de un proceso que no se agote en cumplir con los requisitos constitucionales, sino de uno que abone a la legitimidad del máximo tribunal seleccionando a los mejores abogados del país. Un ejercicio de escrutinio, deliberación y transparencia cuyo objetivo sea el análisis responsable de la trayectoria de los candidatos propuestos.

Más aún, la designación de los ministros cobra mayor relevancia en la coyuntura política actual debido a que Enrique Peña Nieto ha señalado que una vez que asuma el cargo de presidente de la República impulsará una serie de reformas en temas de enorme relevancia para el país, mismas que podrían ser sometidas a escrutinio constitucional, si el 33% de diputados o senadores decide presentar acciones de inconstitucionalidad en contra de éstas. Porcentaje de legisladores que, revisando la composición actual del poder legislativo, se podría alcanzar con relativa facilidad. La suerte final, por tanto, de la agenda legislativa de Peña Nieto y del PRI puede llegar a depender de los 11 ministros de la Suprema Corte.

En este contexto, el pasado 10 de octubre, el presidente Felipe Calderón, en uso de sus facultades constitucionales, inició el proceso de designación de los dos ministros que sustituirán a Sergio Aguirre Anguiano y Guillermo Ortiz Mayagoitia al proponer al Senado de la República para su ratificación las dos ternas de donde en principio se seleccionarán a quienes ocupen estos cargos a partir del 1º de diciembre.

La democracia mexicana requiere que este proceso de selección, en especial las comparecencias de los candidatos a ministros sean públicas y puedan ser seguidas a través de televisión e Internet  Requiere también que los candidatos sean sometidos a un autentico cuestionamiento de fondo respecto de sus criterios jurídicos e interpretativos, su posición frente a los vicios que existen al interior del poder judicial –como el nepotismo y la opacidad en el manejo de recursos públicos- y acerca de su filosofía constitucional.

Por ello, exhortamos al Senador Roberto Gil, en su calidad de presidente de la Comisión de Justicia, a que tome en consideración estos requisitos, que no realice estas designaciones con una celeridad que evite un escrutinio serio y demuestre que está a la altura de su cargo como Senador.

Asimismo, solicitamos a la Suprema Corte que haga públicas las sentencias en que hayan votado los candidatos que integran las ternas, a fin de que la sociedad pueda conocer el trabajo de éstos y formarse una opinión informada al respecto.

En Designaciones Públicas (http://designacionespublicas.com/), observatorio coordinado por Article 19, Fundar, Judicatura Ciudadana y el académico del ITAM Saúl López Noriega, estaremos haciendo un monitoreo cercano del proceso de selección de esta y otras designaciones públicas clave para la vida institucional del país. Consideramos que sólo por medio de la creación de un contexto de exigencia a nuestras autoridades lograremos que quienes integren estos órganos sean instrumentos que abonen al fortalecimiento de la democracia constitucional