Tras casi un siglo del prohibicionismo a nivel mundial, su principal impulsor se encuentra con enormes fracturas internas que amenazan con ser la primera piedra del derrumbe de la política de drogas actual. En efecto, a nivel federal, Estados Unidos cuenta con uno de los regímenes más duros y rígidos de política de drogas. Sin embargo, en los últimos años la mayoría de los estados se han desplazado hacía el espectro opuesto, con cambios legislativos sustantivos, que según el caso, legalizan la marihuana médica, despenalizan la posesión y consumo o que inclusive legalizan la marihuana para usos recreativos, como recientemente en Colorado y Washington.

drugsPara analizar la situación a la que se enfrenta EEUU hoy en día observemos el marco normativo federal. Según el Controlled Substance Act de 1970 (en adelante, CSA) –la ley federal que regula la producción, importación, posesión, uso y distribución de ciertas substancias—la marihuana es una substancia de clasificación Schedule I, aquel grupo que incluye las substancias que tienen un alto potencial de abuso, ningún uso médico aceptado y su uso no es seguro, inclusive bajo supervisión médica. A nivel federal la posesión simple de marihuana tiene como sanción hasta un año de cárcel y hasta $5000 dólares de multa. En el caso de la venta, comercio y el cultivo, las penas van de cinco años hasta cadena perpetua para grandes cultivos o casos de narcotráfico. Desde 1993, se han contabilizado alrededor de 8 millones de detenidos y encarcelados por delitos relacionados a la marihuana; aproximadamente el 88% de estos casos ha sido por posesión simple, no por venta o producción. Hoy en día hay un arresto relacionado a la marihuana cada 42 segundos en EEUU. No solo esto, sino que también se puede observar que los detenidos por marihuana son el 49.8% de todos los detenidos por drogas ilícitas en el país. 

A nivel estatal esta situación es completamente opuesta desde hace casi dos décadas. A mediados del 2013, dos estados ya han legalizado la marihuana para usos médicos y recreacionales, 17 han legalizado la marihuana médica (de los cuales ocho también han despenalizado la posesión simple) y siete la han despenalizado para uso personal. En otros tres hay iniciativas que copian el modelo de Colorado y Washington y se espera que varios estados más sigan el ejemplo en los próximos años.  

Ha habido dos rompimientos principales con el gobierno federal en términos de la regulación de la marihuana a nivel estatal. El primero comenzó con la legalización de la marihuana médica en California en 1996, dónde la ley eliminó las sanciones penales para el uso, posesión y cultivo de la marihuana para pacientes con receta médica y establecimientos que proveen esta substancia para estos individuos. Sin embargo a nivel federal, no existe la “marihuana médica”, dándose por tanto la primera contradicción con las legislaciones estatales. La Agencia de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) y el Department of Justice (DOJ) –el equivalente a la PGR—, han dedicado esfuerzos para investigar y clausurar dispensarios de marihuana médica legales a nivel estatal. Después de que se empezó a legalizar en los primeros estados la marihuana médica, el DOJ publicó el Ogden Memo en 2009, que parecería contradictorio. El memo introduce lineamientos para las procuradurías locales señalando que no es “un uso eficiente de recursos federales enfocar esfuerzos de procuración de justicia en personas con enfermedades serias que usan marihuana como parte de un tratamiento recomendado consistente con la legislación estatal aplicable”. No obstante, reitera que todos los que rodean el negocio del cultivo, venta o distribución de la marihuana médica si están violando la ley federal y pueden ser perseguidos. 

El segundo rompimiento entre la legislación federal y estatal—y aun más crítico—se dio con la legalización de usos recreativos en Washington y Colorado. El 20 de mayo de 2013,  Colorado se convirtió en el primer mercado de marihuana completamente regulado legalmente a nivel mundial. El Colorado Amendment 64 reformó la constitución local, estableciendo un marco normativo para la política de drogas de marihuana a nivel estatal. Establece la legislación necesaria para el uso personal de la marihuana para adultos mayores a los 21 años, al igual que las reglas para el comercio, cultivo, producción y venta, regulando de manera similar al alcohol. En el caso de esta ley, los adultos pueden cultivar hasta seis plantas de manera privada, pueden poseer toda la marihuana de estas plantas y hasta una onza (28g) fuera de ese espacio y regalar hasta una onza a otro ciudadano adulto. La regulación de la parte comercial aun está por terminarse, pero abre la opción a que se regule el comercio a través de otorgación de licencias para los lugares de cultivo, producción y locales comerciales. Los impuestos de todas éstas actividades serán acreditados para el presupuesto de educación pública. Con estas reformas el estado prevé una recaudación de $24.1 millones en impuestos y un ahorro de $12 millones en gasto de procuración de justicia en 2014.

De la misma manera que en Colorado, el Washington Initiative 502 legalizó el uso de la marihuana para mayores de 21 en ciertas cantidades. Aunque la iniciativa se pasó en noviembre de 2012, se estableció el plazo de un año para terminar su reglamentación. La posesión legal (una onza) y límites de manejo bajo la influencia (DUI por sus siglas en inglés) se establecieron el 6 de diciembre de 2012 y el estado tiene hasta el 1 de diciembre de 2013 para establecer otras reglas claves como el proceso de otorgación de licencias. Hasta que no esté completa la regulación, la venta al público no estará permitida. El cultivo personal es sólo lícito para uso médico por lo que hasta el momento sólo la regulación de la posesión y la marihuana médica están vigentes. En el caso de Washington, los impuestos se utilizarán para servicios de salud pública y tratamiento y educación de abuso de drogas.

Fernanda Alonso Aranda. Abogada por el ITAM, miembro del Programa de Política de Drogas del CIDE.