El uso de los apellidos es antiquísimo y frecuentemente conlleva para quien los usan, toda una historia familiar que es parte de su identidad. Recientemente, dos iniciativas presentadas –una en la Cámara de Diputados y otra en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal- han puesto en el debate público novedosas propuestas para regular el tema. La primera fue presentada por la diputada federal Alfa Eliana González Magallanes (PRD) el pasado 26 de septiembre; mientras que la segunda, por el asambleísta Oscar Moguel Ballado (Movimiento Ciudadano) el 15 de octubre ¿Qué beneficios aporta cada una? ¿Cuáles son sus alcances?

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La primera de ellas pretende reformar el Código Civil Federal para que los padres asignen libremente el orden de los apellidos que habrán de llevar sus respectivos hijos. El orden designado para el primogénito de la pareja debe repetirse en el caso del resto de los hijos. Esta propuesta se apoya en la imperiosa necesidad de promover la igualdad entre hombres y mujeres, puesto que, como es bien sabido, actualmente en todo el país los apellidos llevan el anquilosado orden paterno-materno.

La iniciativa planteada ante la ALDF, por su parte, propone modificar el Código Civil del DF. Pero tanto su alcance como las razones que la sustentan van más allá de la expresada por la iniciativa federal. Con estas reformas propuestas se pretende que todas las parejas, heterosexuales y homosexuales, puedan transmitir sus apellidos en el orden que ellos decidan a sus hijos biológicos o adoptivos. A falta de acuerdo, el oficial del Registro Civil lo elegirá por sorteo. El orden para el primer hijo será el mismo para los siguientes que decidiesen tener. Asimismo, esta propuesta pretende armonizar el Código Civil del DF con el reconocimiento legal en 2009 al matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de menores.

Cabe destacar que tal iniciativa parte de una problemática que se había venido suscitando desde el año 2009, pues el Registro Civil del DF, ante un claro vacío legal y una notoria discriminación, solicitaba mayores requisitos a las parejas homosexuales para registrar a sus respectivos hijos. Peor ha sido el caso de parejas de mujeres con sus hijos, pues ¿qué orden deben seguir los apellidos que transmiten al no haber un apellido paterno? La respuesta había sido que primero debía anotarse el de la no gestante ―como si fuese el padre― y luego el de la gestante ―propiamente la mamá en términos biológicos―.

Si ya con esto se trataba de amoldar una nueva realidad femenino-femenino al tradicional esquema masculino-femenino, el escenario se agrava si después la mujer no gestante decidía embarazarse. En este caso, como se comprende, los apellidos del menor quedarían invertidos. Por ello, con la reforma propuesta ante la ALDF, se aseguraría la identidad de los menores con sus padres, la filiación entre sí, y evitaría el papeleo futuro tanto para los padres como para los menores.

Sobre esta misma materia, vale decir, se ha legislado en países como Holanda, Argentina y Uruguay. En este último se hizo una reforma integral cuando se reconoció el matrimonio y adopción para parejas homoparentales; acción que no se llevó acabo en México, lo cual hace que se recurra a una nueva reforma.

Ahora bien, haciendo una comparación entre las dos iniciativas, se observa que ambas pretenden hacer más equitativo la conformación del apellido familiar, al tomar en consideración a las dos figuras parentales. Sin embargo, la segunda contempla en su espectro la igualdad no sólo entre hombres y mujeres, sino de todas las personas independientemente del sexo que tengan. Asimismo, la iniciativa de la diputada federal no toma en cuenta las distintas estructuras familiares que ahora existen y la manera de dirimir las controversias en caso de no ponerse de acuerdo las figuras paternales respecto los apellidos de sus hijos. Por lo demás, la iniciativa de la Cámara de Diputados no es un efectivo factor de cambio para el sistema jurídico mexicano; reformar el Código Civil Federal no necesariamente logrará una aplicación directa de sus reglas modificadas y menos si los otros estados no reforman sus correspondientes ordenamientos civiles.

Es cierto, la iniciativa del DF no logrará más que afectar a la capital; sin embargo, lo hará de una manera efectiva y directa. Razón mayor para que todos los congresos locales de los estados en los que por resolución judicial se ha ido legalizando el vínculo matrimonial de personas del mismo sexo, comiencen a hacerse cargo de la legislación correlativa que debe modificarse.

Francisco Martínez Cruz. Presidente del Centro de Consultoría e Investigaciones en Derecho, A.C. y ayudante del profesor adscrito al Seminario de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho de la UNAM. Twitter: @pakom_

Gerardo Ramos Cruz. Director de la Revista estudiantil El Extranjero y estudiante de la Facultad de Derecho de la UNAM. Twitter: @GerardoRamosC