—Venga usted, mi suegra, venga usté a mi casa

para que se lleve todas las alhajas.

—Yo no quiero alhajas ni quiero vestidos,

quiero a mi hija y ya la he perdido.

Romancero tradicional toledano


¿La familia política viene en el combo?

La intención de esta nota es, en términos llanos, hacer referencia a un puñado de casos ventilados en tribunales que han tenido relación directa o indirecta con suegras y/o suegros. No pormenorizamos en el complejo sistema de tensiones (con sus respectivos checks and balances, materia y antimateria) que subyace en el universo del parentesco por afinidad, aquél que, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 294 del Código Civil para el Distrito Federal, se adquiere por matrimonio o concubinato, entre los cónyuges y sus respectivos parientes consanguíneos.

Como acotación previa adicional, preferimos dejar a otros estudiosos el análisis de: a) la hipótesis de Carolina Jacky, abogada mendocina transexual para quien los chistes de suegras representan violencia de género, y b) la propuesta de Susy Díaz, congresista peruana, representante del Movimiento Independiente Agrario que propuso instaurar el Día de la Suegra, en virtud de que: “por siglos la figura de la suegra ha sido objeto de burlas, por lo que ahora más que nunca es tiempo de revalorar a la madre política”.

espantasuegrasSuele definirse a las explosiones como una liberación súbita de gas a alta presión en el ambiente. Súbita porque la liberación debe ser lo suficientemente rápida de forma que la energía contenida en el gas se disipe mediante una onda de choque. A alta presión porque significa que en el instante de la liberación de la presión del gas es superior a la de la atmósfera circundante. Así, una explosión puede resultar de una sobre presión de un contenedor o estructura por medios físicos (rotura de un globo), medios fisicoquímicos (explosión de una caldera) o una reacción química (combustión de una mezcla de gas). Aunado a factores psicológicos, socioeconómicos, culturales, espirituales, etcétera, todos ellos atendibles, vemos que los mismos principios físicos y químicos rigen en sistemas altamente inflamables como los de parentesco por afinidad.

Un tribunal resuelve que vivir con los suegros afecta al espíritu

Suele pensarse, sentirse o experimentarse al Espíritu como un vasto universo que habita en el interior de cada persona, como lo que trasciende a toda dualidad, y el Chandogya Upanishad lo entiende de esa manera, cuando dice: “En la misma esencia de tu ser no percibes la Verdad, pero en realidad está ahí. En eso, que es la esencia sutil de tu propio ser, todo lo que existe Es.  Esa esencia invisible es el Espíritu del universo entero. Eso es lo Verdadero, eso es el Ser. ¿Y tú? Eso eres tú”.

En octubre de 2011, el Diario Judicial de Argentina dio cuenta del caso en que la Cámara Civil y Comercial de Mendoza resolvió que vivir con los suegros afecta al Espíritu. La Justicia admitió el pedido de una mujer de ser indemnizada por el daño moral derivado de la frustración de acceder a una vivienda familiar. Una escribana le autorizó la cesión de un inmueble ya adjudicado a otra persona. Por eso, el Tribunal destacó que el obrar antijurídico de la escribana y la frustración del acceso a una vivienda familiar determinó que “la actora junto a su esposo viva con sus suegros en una casa de propiedad de éstos, todo lo cual, genera daños al espíritu”. Además, el Tribunal de Alzada destacó que en el caso “se trata de una vivienda familiar” y que “cualquier familia realiza ingentes esfuerzos para obtenerla” y “deposita no sólo sus sueños sino también su proyecto de vida”, lo cual, en consecuencia, justifica la existencia de daños espirituales.

Para el Tribunal de la Rota Romana la conducta de la suegra puede ser causal de nulidad del vínculo matrimonial

El origen del la denominación Tribunale della Rota Romana deriva, probablemente, del recinto circular similar a una rotonda en el que este cuerpo colegiado se reunía en sus inicios. Es el tribunal ordinario del Romano Pontífice y se rige por la Constitución Apostólica Pastor Bonus (arts. 126-130). Cumple de ordinario la función de instancia superior en grado de apelación ante la Sede Apostólica para tutelar los derechos en la Iglesia; velar por la unidad de la jurisprudencia y, mediante sus sentencias, constituir una ayuda para los tribunales inferiores (Pastor Bonus 126).

Asimismo, tutela los derechos de los fieles y vela por la unidad de la jurisprudencia. A propósito de su importancia en relación con las causas matrimoniales sometidas a su tamiz, en 1981, el entonces Papa Juan Pablo II puntualizó una alocución en los siguientes términos: “Debemos estar persuadidos de que un examen sereno, atento meditado, completo y exhaustivo de las causas matrimoniales exige la plena conformidad con la recta doctrina de la Iglesia con el Derecho canónico y con la sana jurisprudencia canónica, tal como ha ido madurando sobre todo por la aportación de la Sacra Romana Rota”.

Los jueces de la Rota ya han sentado precedente con un caso “de suegras” al sentenciar que la excesiva dependencia de un cónyuge con su madre puede ser motivo para conceder la nulidad de un vínculo matrimonial. Entre los miles de casos que ingresan al Tribunal de la Rota, se encuentran los de cónyuges que denunciaban estar siendo afectados por la madre de su marido o mujer. Las autoridades eclesiásticas no han tenido otra opción que conceder la nulidad matrimonial a aquellos que demostraban tener una excesiva subordinación hacia su madre, a veces de tal magnitud que el malestar es tan insoportable que llevan a pedir la desvinculación de quien se creyó, alguna vez, iba a ser el amor para toda la vida. Por esta razón, se considera a los cónyuges con estas características “incapaces de asumir obligaciones esenciales que requiere la unión matrimonial” por mostrarse sumamente dependientes de las acciones y dichos de sus madres.

La Rota Romana ha hecho camino al andar, por eso no nos sorprendimos del todo cuando el 12 de noviembre de 2008, en el puesto de periódicos nos topamos con el siguiente encabezado: “¡¡ANULADO UN MATRIMONIO EN ITALIA POR UNA SUEGRA ENTROMETIDA!!”. El caso hace referencia al individuo que obtuvo la anulación de su matrimonio, tanto religioso como civil, debido al comportamiento de su suegra, considerada demasiado “entrometida” en los asuntos conyugales.

El hombre explicó al tribunal religioso de la diócesis de Salerno (sur de Italia) que antes del matrimonio, celebrado en 1998, había establecido un pacto con la esposa para evitar toda interferencia de la suegra. El marido estima que no se respetó el pacto, ya que la madre de su esposa se entrometió al parecer en numerosas ocasiones en la vida conyugal de la pareja. El tribunal diocesano aprobó la anulación basada en tales motivos y un tribunal civil italiano hizo lo propio.

En esta historia lamentable y turbulenta, solo encontramos el siguiente punto de acuerdo y equilibrio de opiniones entre la ex pareja:

  • Hombre: “El matrimonio duró sólo cuatro meses, pero fue un infierno”.
  • Mujer: “Los pocos meses que duró el matrimonio fueron un infierno

Finalmente, si quien se encuentra ante las solemnes puertas de la Rota tiene la intención de ingresar un escrito, pero no sabe siquiera como comenzar el relato de hechos, puede apoyarse en el Cancionero popular de Jaén: “Tiene mi suegra un diente, con él me muerde. No hay un picapedrero que se lo quiebre”.

Condenada a vivir con su suegro, que la había violado

En junio de 2005, un tribunal comunitario islámico (panchayat) de la localidad de Kairi (Uttar Pradesh, norte de India) ordenó a una mujer casada de 28 años abandonar al marido y contraer matrimonio con su suegro, que la había violado. Los jueces del panchayat adujeron que así quedaría borrado el ultraje.

No obstante, autoridades del Comité Indio del Código Musulmán Privado rechazaron la decisión del panchayat, esgrimiendo que la sharia no permite que ese tipo de jueces intervengan en un caso así. Otro jurista musulmán, Zafarab Guilani, fue más allá, y afirmó que, según la sharia, el suegro tendría que haber sido condenado a muerte.

Cuando se muera mi suegra, que la entierren boca abajo, porque si quiere salir que se meta más abajo(Cancionero popular)

Muy cerca de India, otros sistemas de justicia basados en usos y costumbres también cuentan en sus anales con ejemplos que perturban el reposo. En octubre de 2010, los talibán de Afganistán permitieron la ejecución de una mujer que había asesinado a su suegra. La mujer había sido acusada de matar a su suegra empujándola a un horno de pan y, previo el visto bueno y la ayuda de líderes talibán locales, un hermano de la difunta suegra mató a la supuesta asesina con un kalashnikov generosamente facilitado por los talibán.

Si alguien tuvo mejor suerte y destino que la afgana que empujó a su suegra al horno de pan, ella fue Carmen Costa Sobrevías, una catalana que durante 20 años cobró la pensión de jubilación y viudedad de su suegra muerta.

Entre 1980, cuando murió su suegra y 2000, la mujer recibió puntualmente en su cuenta las pensiones correspondientes a su suegra, por un total de 81,903 euros. Para lograr su objetivo, no comunicó la defunción a la Seguridad Social ni a La Caixa, entidad a través de la cual se hacía el pago. Al descubrirse el engaño, la Audiencia de Barcelona condenó a la mujer a 2 años y medio de prisión por un delito continuado de estafa, al pago de una multa de 21 euros, y a devolver 29,439 euros a la Seguridad Social y 52,467 a La Caixa, ya que esta entidad reintegró esa parte del dinero estafado al citado organismo. La condenada recurrió al Tribunal Supremo alegando que su engaño no había sido bastante como para constituir el delito de estafa. El alto tribunal reconoció que en ocasiones ha excluido de estos delitos las conductas de extrema negligencia por parte de la persona engañada. Sin embargo, el Supremo no entiende que este sea el caso puesto que el cobro de una pensión de la Seguridad Social cuyo derecho se ha extinguido por fallecimiento de su titular no supone un deber habitual del funcionario correspondiente el examinar cada mes la edad de la titular del derecho o su supervivencia. “Que sea fácil engañar así no quiere decir que no haya engañado bastante, lo que particularmente en el caso presente ha quedado de manifiesto con las declaraciones juradas falsas”, puntualiza el TS.

Con todo, parece preferible adherirse al pudoroso razonamiento del Tribunal Supremo español, que a la mera idea de solucionar el asunto con un kalashnikov.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); Maestro y Doctor en Administración Pública (INAP). Elabora el “Reporte sobre la Magistratura en el Mundo”; conduce el programa de televisión “Cine Debate