El 23 de marzo pasado, en la Liberty University de Virginia, Estados Unidos, Ted Cruz anunció su intención de participar en la contienda presidencial de 2016. Cruz, senador republicano por el estado de Texas, escogió una universidad cristiano-evangélica para llamar a las “personas de fe” a participar en las elecciones y votar por él para convertirse en el candidato del Partido Republicano y, eventualmente, en el presidente de los Estados Unidos.

Como un predicador cristiano, Ted Cruz dirigió un largo y emotivo sermón a su público, llamándoles a imaginar un gobierno federal respetuoso de la libertad religiosa de las personas, un gobierno capaz de desaparecer a las autoridades fiscales (el “IRS”) y respetar el derecho de los ciudadanos de tener armas de fuego en sus casas. El discurso de Cruz llamó también a la defensa de la “santidad de la vida humana” y del “sacramento del matrimonio”.[1]

El discurso de Cruz coincide, palabra por palabra, con las metas de la ultraderecha estadounidense, la cual ha buscado insistentemente, desde la era Reagan, transformar al derecho estadounidense.

Ronald Reagan ganó las elecciones presidenciales en 1981. Apoyado por grupos de católicos y protestantes conservadores —lo que se conoce como la Religious Right—, el presidente republicano emprendió un “disciplinado, bien orquestado y muy consciente esfuerzo”[2] para transformar el derecho constitucional de su país y, particularmente, aquél construido por la jurisprudencia liberal de las Cortes Warren y Burger.

La estrategia de Reagan consistió en poner mayor énfasis en el nombramiento de los jueces federales que, dentro del sistema difuso de regularidad constitucional, modelan a diario el derecho. En Estados Unidos, por exigencia constitucional, los jueces de la Suprema Corte son nominados por el presidente en turno y confirmados —o rechazados— por el Senado. Por disposición del Legislativo, lo mismo sucede con los jueces de distrito y de circuito que junto a la Suprema Corte y la Corte de Comercio Internacional integran el poder judicial federal —Artículo III de la Constitución estadounidense—. A fin de llenar las vacantes judiciales, Reagan y sus seguidores empezarían a interesarse no sólo en las cualidades profesionales de los candidatos, sino especialmente en la ideología política de los mismos. Un colaborador de la administración de Reagan diría que ésta buscaba “personas de determinada filosofía judicial”[3] para llenar las vacantes en los tribunales.

federalist-societyAdemás, el conservadurismo estadounidense fundaría organizaciones estudiantiles para combatir el nuevo status quo creado a partir de las decisiones liberales de la Suprema Corte. Ejemplo de ello es la Federalist Society for Law & Public Policy Studies, fundada en 1982 por un grupo de estudiantes de la escuelas de derecho de las universidades de Chicago y Yale, quienes se sentían incómodos con “la ideología ortodoxa liberal que domina a la profesión jurídica e impera en las escuelas de derecho”. Esta organización estudiantil creció con enorme rapidez y estableció capítulos en numerosas universidades de los Estados Unidos, a partir de la cual impulsaría la agenda conservadora de transformación del derecho. Hasta la fecha, esta organización sirve de plataforma para la discusión de ideas de derecha y su promoción dentro del mundo jurídico.

La estrategia ha resultado muy exitosa. Por supuesto, las metas más ambiciosas de los republicanos conservadores no han sido alcanzadas —particularmente en relación con el aborto— pero su influencia sobre el poder judicial es muy evidente, al grado que lo que antes era el centro del espectro político-judicial hoy es considerado como un filón de la izquierda. Me explico: la ideología política de los jueces se ha movido en general hacia el conservadurismo social y el libertarismo económico. En este sentido, Cass Sunstein afirma que jueces liberales de la talla de William Brennan y Thurgood Marshall no tienen sucesores, y que William Rehnquist, quien fuera en principio considerado el miembro más conservador de ese órgano colegiado, ha sido reemplazado por radicales como Antonin Scalia y Clarence Thomas.[4] Otros dos ejemplos muy claros son John Paul Stevens y Sandra Day O’Connor, miembros del viejo partido republicano y hoy considerados de los miembros más liberales de las Cortes Burger (1969-1986), Rehnquist (1986-2005) y Roberts (2005-presente), en las cuales participaron como colegas.[5] La doctrina de Stevens y O’Connor varió muy poco en el tiempo, lo que cambió fue el epicentro político de la Corte.[6]

La precandidatura de Ted Cruz se inscribe dentro de esta historia bélica del conservadurismo constitucional estadounidense para combatir las decisiones judiciales más importantes de la historia moderna. El conservadurismo contraataca desde todos los frentes.

Vale la pena saber qué sucede en latitudes jurídicas distintas de la nuestra para comprender más, armarnos y prevenir riesgos. Vale la pena, además, insistir en que —como lo dijo hace unas semanas la ministra Sánchez Cordero—la evolución jurisprudencial, la consecución de derechos y libertades, “no tiene marcha atrás”.[7]

Julio Manuel Martínez Rivas. Abogado (ITAM) y colaborador de la ponencia del ministro Cossío en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

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[1] El discurso completo disponible en: “Transcript: Ted Cruz’s speech at Liberty University”, The Washington Post, Marzo 23 de 2015. Último acceso: 16 de abril de 2015.

[2] SUNSTEIN, Cass R. (2005). Radicals in Robes. Why Extreme Right-Wing Courts Are Wrong for America. Nueva York: Basic Books, 2005. Edición para Kindle. Introduction. The Constitution in Exile.

[3] FRIEDMAN, Barry (2009). The Will of the People. How Public Opinion Has Influenced the Supreme Court and Shaped the Meaning of the Constitution. Nueva York: Farrar, Strauss and Giroux, 2009. Pp. 314.

[4] SUNSTEIN, Cass R. (2005). Op. Cit. Introduction. The Constitution in Exile.

[5] En el caso de Sandra Day O’Connor, su participación en la Corte Roberts fue muy breve al haber renunciado en 2006, apenas un año después del nombramiento de John Roberts Jr. como el decimoséptimo presidente de la Suprema Corte de los Estados Unidos.

[6] SUNSTEIN, Cass R. (2005). Op. Cit. Introduction. The Constitution in Exile.

[7] Sesión pública solemne conjunta de los Plenos de la Suprema Corte, el Consejo de la Judicatura Federal y de la Sala Superior del Tribunal Electoral, celebrada el martes 17 de marzo de 2015.