El 5 de diciembre de 2017, en la Corte Suprema de los Estados Unidos, se llevó a cabo el oral argument del caso “Masterpiece Cakeshop v. Colorado Civil Rights Commission”, mismo que ha desencadenado una amplia discusión tanto mediática como académica debido a los intereses y principios que se encuentran en juego, así como por la trascendencia que pudiera llegar a tener el fallo como precedente para casos futuros.

Contrario a lo realizado por diversos medios de comunicación, los cuales han mostrado los hechos del caso de manera genérica, parcial o incompleta, comenzaremos por presentar los hechos que jurídicamente son materia del presente caso. Es decir, aquellos sobre los cuales habrá de basarse y pronunciarse la Corte en los próximos meses.1

Hechos

Jack C. Phillips es propietario de la pastelería Masterpiece Cakeshop en Lakewood, Colorado, misma que es operada por el propio Jack y se encuentra abierta al público. El 19 de julio de 2012, Charlie Craig y David Mullins, acompañados por la madre de Charlie, Deborah Munn, entraron a Masterpiece Cakeshop. Ellos se sentaron con Jack en la mesa de consulta de pasteles, se presentaron como David y Charlie, y le pidieron que creara un pastel para su boda.

Jack les comentó que el no crea pasteles para bodas de personas del mismo sexo, pero que con gusto les vendía cualquier otra cosa de la tienda. Tan es así que les comentó lo siguiente: “…les hago pasteles de cumpleaños, pasteles para baby shower, les vendo galletas y brownies, solamente no hago pasteles para bodas de personas del mismo sexo”.

David, Charlie, y la madre de éste, inmediatamente se levantaron y se fueron de la tienda sin mayor discusión con Jack. Al día siguiente, la señora Munn llamó a la pastelería y habló con Jack, quien le dijo que él no crea pasteles para bodas de personas del mismo sexo debido a sus creencias religiosas y porque Colorado no reconocía como matrimonios aquellos celebrados entre personas del mismo sexo.

En respuesta, Charlie Craig y David Mullins presentaron una demanda en contra de Masterpiece Cakeshop y Jack C. Phillips, argumentando que Jack los había discriminado por su orientación sexual, violando así lo contenido en el ordenamiento legal denominado Colorado Anti-Discrimination Act (CADA). Dicho ordenamiento establece que es una práctica discriminatoria e ilegal que una persona, directa o indirectamente, niegue a un individuo o a un grupo, por su raza, credo, color, orientación sexual, etc., el completo y mismo disfrute de bienes, comidas y servicios en un establecimiento público.

Jack argumentó que CADA viola sus derechos de libertad de expresión (en su vertiente artística) y de libertad religiosa protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

Las distintas autoridades (administrativas y judiciales) que conocieron del caso rechazaron los argumentos de Jack y dieron la razón a Charile Craig y David Mullins. La Corte Suprema de los Estados Unidos, el 26 de junio de 2017, aceptó revisar el caso.

Qué tipo de pasteles crea Jack y por qué ello resulta de gran relevancia para el caso

Jack realiza el diseño de sus pasteles de una forma artística. Al crear pasteles personalizados utiliza diversas técnicas de arte tales como la realización de bocetos, la escultura, el diseño y la pintura. Cada uno de los pasteles que crea son hechos a la medida, con diseños altamente detallados y construidos de manera compleja. Antes de diseñarlos, se reúne con la pareja para conocer sus preferencias y personalidades, así como los detalles de la boda. Posteriormente, realiza los bocetos del diseño en papel y lo pinta en un lienzo en blanco, para después esculpirlo, crear los ornamentos y detalles simbólicos (en algunos casos no solo símbolos sino también palabras) que colocará sobre el pastel, y decorarlo utilizando técnicas artísticas como la pintura a mano y la escultura.

Ello es relevante porque precisamente la violación que se argumenta implica necesariamente que exista expresión (en este caso expresión artística), la cual estaría siendo violada en caso de que se obligara a Jack a crear un pastel personalizado, con todo lo que ello implica, para celebrar que dos personas del mismo sexo han contraído matrimonio.

Argumentos y discusión en la Corte

Específicamente, la defensa de Jack hace referencia a la doctrina de compelled speech, misma que prohíbe al gobierno forzar a las personas a expresar un mensaje que no comparten. En el caso de Jack, el reconocer y celebrar como matrimonio el contraído por dos personas del mismo sexo es una idea con la que él no está de acuerdo, además de ser contraria a sus creencias religiosas y, por ello, no es su deseo expresarla artísticamente a través de sus pasteles.

En la discusión generada en la Corte Suprema durante el oral argument, tanto la justice Ruth Bader Ginsburg como la justice Elena Kagan preguntaron si dentro del argumento de Jack cabría la persona que diseña los arreglos florales, aquella que diseña la invitación, el joyero, la maquillista, el sastre. La respuesta está precisamente en determinar si se está o no comunicando algo, es decir, si existe expresión artística y si el medio utilizado es o no parecido a aquellos que la Corte ha protegido. El punto no es si Jack debe o no venderle sus pasteles a cualquier persona sin importar sus preferencias sexuales, sino si la creación del pastel conlleva la expresión de un mensaje y si se puede o no obligar a Jack a expresar dicho mensaje a pesar de que no lo comparte y es contrario a sus creencias religiosas.2

Respecto a si los pasteles de Jack son o no un medio de expresión, la justice Sonia Sotomayor retóricamente preguntó: “¿Cuándo nosotros hemos dado protección a un alimento? El propósito principal de un alimento de cualquier tipo es ser comido.”3

En seguimiento a dicho cuestionamiento, el justice Samuel Alito formuló la siguiente pregunta a la abogada de Jack, misma que claramente atacó la posición de la justice Sotomayor: “¿Qué diría usted respecto de un diseño arquitectónico? ¿Gozaría o no de la protección de la Primera Enmienda, porque uno podría quizá decir que el propósito primordial de un edificio es crear un espacio en el que la gente pueda vivir o trabajar?”4

Debe tenerse presente, tal y como señaló a los jueces el Solicitor General of the United States en representación de los Estados Unidos, quien tuvo un espacio la audiencia como amicus curiae en favor de la parte actora, que en este caso estamos frente a un pastel que esencialmente comparte las características de una escultura, excepto por los medios que se utilizan. Además, existe un caso resuelto por otro tribunal estadounidense en el cual, para determinar si se está frente a algo predominantemente artístico o utilitario, un factor a considerar es el precio, es decir, si la gente está pagando por la parte utilitaria o por la parte artística del bien.5

Posteriormente, la justice Kagan presentó una situación hipotética en la que “una pareja del mismo sexo va a un restaurante con un gran chef para celebrar su aniversario, y el gran chef dice ‘Yo no hago esto para parejas del mismo sexo”,6 preguntando si el chef estaría o no protegido por la Primera Enmienda en ese caso. El Solicitor General of the United States, quien se encontraba exponiendo su argumento en ese momento, contestó que no, precisamente aduciendo que en su ejemplo no había expresión de por medio. Sorprendida, la justice Kagan preguntó ¿así que el pastel si es expresión, pero el gran chef que es de aquellos que todo coloca a la perfección en el plato, generando así una obra de arte, una magnífica obra de arte, no sería susceptible de ser protegido?

Nuevamente, el justice Alito desvirtuó el argumento detrás del caso hipotético de Kagan con el siguiente ejemplo: “Si en mis sueños pudiera ir a un Michelin, no sé, de una décima de estrella, no sé, un restaurante de dos estrellas, y hubiera un menú de maravillosos platillos creados por el chef con gran creatividad, y yo dijera ‘Yo realmente no quiero nada de esto. Aquí está la receta. Yo quiero que usted haga esto para mí. ¿Usted cree que el chef lo haría? (…) Él sirve, el crea algo cuando lo hace, cuando visualiza esos platillos y después cuando alguien entra y pide comprar uno, él está solamente produciendo mecánicamente otro ejemplar de la cosa que ha creado con anterioridad.”7

Después se tocó quizá el tema más delicado: la similitud y consecuencias del caso en relación con la discriminación racial. Sin embargo, el argumento de la abogada de Jack es contundente: Jack no está considerando el “quién”, sino el “qué”, es decir, qué mensaje se pretende comunicar. En otras palabras, la objeción estaría basada en cuál es el mensaje que se está expresando, sin importar la persona que le pidiera hacerlo. De modo que si una pareja heterosexual le pidiera que creara un pastel para celebrar el matrimonio de una pareja de amigos del mismo sexo, Jack igualmente se negaría a crearlo.

En referencía a la propia analogía de discriminación racial, contundentemente el chief justice John Roberts expresó: “La analogía racial obviamente es muy persuasiva, pero cuando la Corte sostuvo el matrimonio entre personas del mismo sexo en el caso Obergefell, se desvió de su curso para hablar sobre la gente decente y honorable que pudiera tener puntos de vista opuestos. E inmediatamente incluirlos en el mismo grupo que a la gente que se opone a la igualdad de relaciones por cuestiones raciales, no estoy seguro de que ello se esté considerando completamente, el concepto en la decisión Obergefell.”8 Esto es, equiparar a las personas que consideran el matrimonio una relación esencialmente heterosexual con aquellas que se oponen a los matrimonios interraciales es claramente infundado y desproporcionado.

Durante la última parte de la audiencia, los justices Alito, Ginsburg y Gorsuch pusieron a discusión distintos casos hipotéticos que muestran lo delicado que sería obligar a Jack o a cualquier otro artista a crear o expresar un mensaje que no comparten.

-Caso propuesto por Alito: “Así que, si una persona entrara y dijera: Quiero un pastel para celebrar mi aniversario de bodas, y quiero que diga ‘9 de noviembre, el mejor día de la historia’, okey, les vende un pastel. Otra persona entra, quiere exactamente las mismas palabras en el pastel, y él (pastelero) dice: Oh, ¿esto es para su aniversario? Él (cliente) contesta: No, vamos a tener una fiesta para celebrar Kristallnacht. ¿Él (pastelero) tendría que hacerlo?”9

-Caso propuesto por Ginsburg: “Supongamos que Craig y Mullins dijeran que quieren en su pastel de boda estas palabras: ‘Dios bendiga la unión de Craig y Mullins.’ Él pondría ese mensaje en un pastel que dijera: ‘Dios bendiga la unión de Ruth y Marty.’”10 ¿Si accediera a vender el segundo pastel, debería vender también el primero?

-Caso propuesto por Gorsuch: “Bueno, tomemos un caso un poco mas parecido al nuestro, y no implica palabras, solo un pastel. Se trata de la Cruz Roja, y el pastelero sirve a alguien que quiere una cruz roja para celebrar el aniversario de una gran organización humanitaria. La siguiente persona entra y quiere la misma cruz roja para celebrar al KKK. ¿El pastelero tendría que venderle al segundo cliente?”11

Los ejemplos anteriores son interesantes puesto que en ellos pudiera decirse que el pastelero estaría despreciando a una determinado grupo de personas, pero desde otra perspectiva podría sostenerse que el pastelero pudo haberse negado a crear el pastel por estar en desacuerdo con el mensaje que sería transmitido, sin importar quién se lo pida.

Considerando que parte de lo que se encuentra en juego en este caso es la libertad de expresión, resulta atinado lo sostenido por Robert P. George  y Sheriff Girgis: “Necesitas la Primera Enmienda precisamente cuando tus ideas ofenden a otros o cuando abiertamente ignoran o contradicen las ortodoxias de la mayoría. Posteriormente protege algo más que la libertad de expresar tu mente; defiende tu libertad de no expresar la mente de otros.”12 Tan es así que tres veces el estado de Colorado ha declinado forzar a pasteleros pro-gay a proporcionar un pastel con un mensaje cristiano, el cual los pasteleros, en conciencia, no podrían crear debido a sus convicciones e ideas respecto del matrimonio.13

Es necesario comprender que Jack no niega la venta de los pasteles que se encuentran en los aparadores de su tienda, debido a que en ellos su expresión artística  ya se encuentra concluida. A lo que Jack se niega es a expresar un mensaje con el que no concuerda. Si un torero, un aficionado, o cualquier otra persona, sin importar su posición frente a la fiesta brava, pidiera a un artista antitaurino que pintara un lienzo que expresara la emoción del público, la valentía del torero y lo bello de un muletazo, el artista estaría en todo su derecho de negarse a comunicar lo que le piden a través de una pintura.

Tanto en el caso de Jack, como en muchos otros en los cuales las personas tienen ideas distintas, es importante recordar las palabras expresadas por el justice Kennedy durante esta audiencia: “La tolerancia es esencial en una sociedad libre. Y la tolerancia es más valiosa cuando es mutua.”

A pesar de considerar que tanto la libertad de expresion como la libertad religiosa de Jack están siendo violadas, comparto el miedo de aquellos que consideran que si este caso se resuelve a favor de éste, podrían desatarse una serie de casos de discriminación que buscarían ser justificados precisamente tomando como base dicho precedente. Por ello, sin importar la posición que cada quien asuma en relación al caso, lo cierto es que la Corte enfrenta una tarea complicada puesto que deberá, independientemente del sentido de su fallo, acotar y delimitar los efectos del mismo para evitar tanto discriminaciones por orientación sexual como por creencias religiosas. Es justo esto último, lo que ha hecho de este caso uno tan interesante y tan controvertido.

Diego Romero Rivero. Licenciado en Derecho por la Universidad Anáhuac. Twitter: @diegoromeror


1 N.T. Las traducciones fueron realizadas por el autor del texto. Las relacionadas al oral argument, las traducciones fueron hechas sobre la transcripción que existe del mismo.

Los hechos han sido tomados de la decisión emitida por el Juez de Derecho Administrativo (ALJ) Robert Spencer, y coinciden con los presentados por el Legal Information Institute de la Universidad de Cornell en su brief del caso.

2 pp. 11-14

3 pp. 15

4 p. 17

5 P. 40-42

6 p. 35-37

7 p. 37-38

8 p. 75-76. La decisión a la que hace referencia el Juez Presidente John Roberts es Obergefell v. Hodges, mediante la cual la Suprema Corte de los Estados Unidos declaró inconstitucional la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo, la cual puede consultarse aquí. El párrafo específico al que hace referencia el Juez Presidente se encuentra en la página 18 del fallo (Opinion of the Court).

9 p. 70

10 p. 78

11 p. 87

12A Baker’s First Amendment Rights”, publicado el 04 de diciembre en el New York Times, mismo que puede consultarse aquí. Robert P. George es profesor de Jurisprudencia en la Universidad de Princeton. Sherif Girgis es egresado de la Yale Law School y estudiante de doctorado en filosofía en la Universidad de Princeton.

13 Idem.