Father Karras: I think it might be helpful if I gave you some background
on the different personalities Regan has manifested.
So far, I´d say there seem to be three. She´s convinced…
Father Merrin: There is only one.
The Exorcist (1973)

 

“Debe haber demonio aquí”

Una nota aparecida en Milenio el 10 de marzo de 2018, afirma que los casos de exorcismo saturan la Arquidiócesis de México, y que los nueve exorcistas disponibles están saturados de trabajo, por lo que se les solicitó a los párrocos valorar los casos que envían; por su parte, el sacerdote José Alberto Medel señaló que:

…sobre el Ministerio de Exorcismos actualmente pesa una apreciación inexacta por parte de amplios sectores de la Iglesia y de la población en general debido a la ignorancia o la indiferencia respecto al tema; no hay una idea clara por parte de los pastores, de manera que este ministerio es susceptible a interpretaciones inadecuadas que muchas veces rayan en la fantasía o en lo mítico, lo que le ha restado seriedad y le ha atraído toda clase de descalificaciones.

Asimismo, un reportaje publicado, también recientemente, en Vatican News, da cuenta de que el demonio no descansa; tan solo en Italia, el número de individuos que han recurrido a los servicios de un exorcista, se ha triplicado en los últimos años, y Fray Benigno Palilla aventura una cifra: al menos, 500,000 personas. “Claro —acota—, no todos los casos se tratan de posesión diabólica, algunos están relacionados con patologías psiquiátricas”. Fray Benigno, también exorcista en Palermo, dice que ante los efectos perniciosos de ser “autodidacta” en la materia, el gran reto para los exorcistas es la capacitación; y tras recordar que el padre y exorcista Gabrielle Amorth había afirmado que mucha gente ya no cree en la existencia del “maligno” y que, por tanto, cada vez hay menos sacerdotes interesados en aprender la doctrina y la práctica de la liberación de las almas, concluye que, después de todo, hay un dicho popular: el engaño más grande del demonio es hacer creer que no existe”.

Ahora bien, entre las condiciones para efectuar un exorcismo, el Ritual Romano, renovado el 1º de octubre de 1998, establece que:

El exorcista, en caso de alguna, así llamada, intervención diabólica, debe observar la máxima circunspección y prudencia, imprescindible en estos casos. En primer lugar, no debe creer fácilmente que alguien que padece alguna enfermedad, especialmente psicológica, esté poseído por el demonio. Del mismo modo, no debe creer que hay posesión por la sola afirmación de alguien que expresa estar especialmente tentado, desolado o atormentado por el diablo, pues la persona podría estar engañada por la propia imaginación. Por el contrario, es necesario advertir también, para no equivocarse, que el diablo usa artes y fraudes para engañar al hombre, para persuadir al endemoniado que no es necesario someterse a exorcismo alguno, que su padecimiento es natural y debe someterse simplemente a la ciencia médica. Por lo tanto, siempre debe indagarse y quien es tenido como endemoniado debe ser especialmente tenido en cuenta para verificar si está realmente atormentado por el diablo…El exorcista, por lo tanto, debe proceder a celebrar el exorcismo sólo cuando tenga seguridad de la verdadera posesión demoníaca y, si fuera posible, con el consentimiento del mismo sujeto. Según una probada praxis se juzgan como signos de la posesión demoníaca hablar con muchas palabras en una lengua desconocida o entender al que la habla, movilizar cosas distantes u ocultas, manifestar fuerzas por encima de la naturaleza de la edad o condición del sujeto poseso… Debe cuidarse que el rito no se convierta en un espectáculo para los presentes. De ningún modo se dé espacio a los medios de comunicación social mientras se realiza el exorcismo; tampoco corresponde divulgar la noticia del exorcismo antes o después de realizado, pues debe guardarse la debida discreción.

Lo anterior, me lleva a hacer referencia a la muy conocida Posesión de Loudun, que ocurrió a principios del siglo XVII, y que Michel de Certeau documenta en su prestigiada obra,1 publicada en 1970. El Ritual Romano actual, como se ha mencionado, ordena al exorcistaproceder a celebrar el exorcismo sólo cuando tenga seguridad de la verdadera posesión demoníaca; pero si se analizan aquellos fenómenos ocurridos en 1633 en el convento de las monjas ursulinas —relatados por Certeau—, había entre los doctores de teología de la Sorbona, la certidumbre de que “…dos de esas religiosas…están verdadera y realmente poseídas por el demonio, y que deben considerarse y tratarse como energúmenas”.

¿Cuáles fueron las pruebas aportadas por aquellos doctos, para que, incluso bajo el tamiz contemporáneo, se tuviera la “seguridad de la verdadera posesión demoniaca? Esencialmente tres:

a) En primer lugar, porque, según las relaciones de los médicos, esas religiosas fueron observadas por ellos y por muchos otros, suspendidas en el aire durante un cuarto de hora.

En segundo lugar, porque las religiosas, tendidas en sus camas, se levantaron sobre sus pies sin ninguna inclinación del cuerpo ni flexión de las articulaciones, algo naturalmente imposible como lo declaran tanto Aristóteles en la Mecánica y en otras partes, como Galeno en su libro Del uso de las partes, passim.

En tercer lugar, en las religiosas, durante el tiempo que duraron los exorcismos, se produjeron convulsiones, agitaciones y contorsiones espantosas que, por lo que dijeron los doctores en medicina, no se ven nunca en los numerosos casos de enfermedad esplénica, uterina, epiléptica y semejantes, sin movimientos horribles del rostro, de la cara, de los ojos y de las mejillas. Y aún más, estas agitaciones no modificaron en nada el pulso natural de las arterias ni lo incrementaron más que de costumbre.2

Y lo anterior, sin mencionar el informe de monsieur Seguin, médico en Tours, donde asegura que las religiosas: “…también respondieron en lengua topinambou (lengua de un pueblo brasileño) que les habló el señor de Launay Razilly, a quien le creo más que a mí mismo, y a quien cito con autoridad…”

Otra posibilidad para establecer vasos comunicantes entre la Posesión de Loudun y el Ritual Romano actual, es que éste último ordena al exorcista no creer fácilmente que alguien que padece alguna enfermedad, especialmente psicológica, esté poseído por el demonio.Y el bibliotecario Gabriel Naudé (1600-1653), que tuvo interés en el caso de las monjas, dijo que: Sería mejor decir Histeromanía, o bien Erotomanía…Estas pobres diablas religiosas, al verse encerradas entre cuatro murallas, enloquecen de amor, caen en un delirio melancólico, atormentadas por el aguijón de la carne y, en realidad, lo que necesitan es un remedio carnal para curarse por completo”.

Para finalizar esta introducción, y poder relatar algunos casos que han establecido puntos de contacto entre los exorcismos y la impartición de justicia, en varias partes del mundo, tan solo resalto otra de las condiciones dispuestas por el Ritual Romano, que obliga al exorcista a proceder si fuera posible, con el consentimiento del mismo sujeto”. Es sabido que el “consentimiento informado” es un derecho fundamental de los pacientes, por el que es necesario que se les den a conocer las características del procedimiento médico, así como los riesgos que implica tal intervención. [Y que] a través de éste el paciente asume los riesgos y consecuencias inherentes o asociados a la intervención autorizada . En consecuencia, ¿qué carácter tiene y, sobre todo, cómo se obtiene el consentimiento de una persona “poseída”?, ¿se puede “exorcizar” a alguien en contra de su voluntad?, ¿podría otorgarse un mandato en previsión de la propia incapacidad, para dichos efectos, de manera similar a lo que se dispone, por ejemplo, en materia de “voluntad anticipada”?

“Our mission is to provide relief to those impacted by Satan and his minions” (ICAOE)

En torno a los exorcismos “que pueden agregarse en peculiares circunstancias”, el Ritual Romano reconoce que la presencia del diablo y de otros demonios aparece no solamente en personas tentadas o atormentadas, sino también en las cosas y en los lugares que están en contacto, de algún modo, con ellas o su actividad. Así, se le puede conferir el debido alcance y proporción a los siguientes ejemplos:

a) “De tribunales y exorcismos”. Editorial publicada el 9 de junio de 2000 en el diario costarricense La Nación. El artículo concluye con un planteamiento inquietante: “Fraude en la convención pasada; la debacle de Compensación Social y ahora el tribunal ético pasa al cadalso ¿Quién hará el exorcismo?”

b) “Exorcismo en la Corte”. Con este encabezado, del 19 de octubre de 2004. el diario panameño Crítica¸ informó que para Alma Montenegro, Procuradora de la Administración: “El sistema judicial debe someterse a un “exorcismo” para eliminar una serie de funcionarios que no cumplen con su horario de trabajo, y así la población recupere la credibilidad en la justicia”. La funcionaria añadió que dentro del sistema hay funcionarios que ni siquiera cumplen las 35 horas laborables y muchos se encuentran dedicados a dictar clases en centros educativos.

c) “Exorcismo para la justicia”. También en Panamá, por el mismo diario, el 10 de marzo de 2005: Es necesario un exorcismo de la justicia, señaló Monseñor José Dimas Cedeño, tras hacer un balance de la presente crisis que atraviesa ese sector, agravada por múltiples denuncias de corrupción entre Magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Para rescatar la justicia, no bastará lograr la renuncia de los actuales Magistrados. Es necesario cortar de raíz, futuros problemas institucionales”, reveló Cedeño.

d) “Pide cautela en renovación de la Corte”. Al día siguiente, el 11 de marzo de 2005, la magistrada Graciela Dixon recomendó “cautela” a una serie de organismos empresariales, políticos y cívicos que promueven la renovación total de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. La funcionaria prefirió no opinar sobre las apreciaciones de la Iglesia Católica que recomendó un “exorcismo” en el Órgano Judicial. Expresó su preocupación y tristeza por lo tonos utilizados para referirse a los miembros de la CSJ.

e) “Ratko Mladic califica de satánico al Tribunal Penal para la ex Yugoslavia”. En enero de 2014, el ex líder militar serbobosnio, sometido a proceso, entre otros cargos, por el genocidio de Srebrenica, y que asumió su propia defensa, en una audiencia, había aceptado, al principio a regañadientes, prestar declaración, pero olvidó su dentadura en prisión. “Pido a los funcionarios de seguridad que recojan mis dientes para poder hablar mejor”, clamó. No obstante, tras una breve pausa y después de que le llevaran su dentadura, siguió negándose a declarar: Me niego a declarar porque podría dañar mi salud y poner en peligro mis derechos como acusado…El tribunal es una creación de la ONU, es un tribunal satánico, dijo el acusado.

f) Por último, el fuego fatuo de una pequeña errata, ubicada en una antigua Tesis aislada, de enero de 1950, en torno a la oposición por terceros a la ejecución de sentencias: “… el segundo elemento exigido por el citado precepto, consistente en que el poseedor demuestre tener título traslativo de demonio, debe entenderse en relación con cada caso concreto…”

Exorcismos que terminaron en tribunales

En Exorcística, de J. A. Fortea, se menciona, como Cuestión 240, “El exorcista ante la ley penal”, que: “El exorcista que realice su ministerio en un país secularizado deberá aceptar con humildad la debilidad de su situación ante la ley penal. Por más prudente que sea, tendrá que trabajar sabiendo que en cualquier momento puede ser denunciado ante los tribunales de justicia por intromisión en el campo psiquiátrico…”¸ y como Cuestión 241, “El poseso ante la ley penal”, que: Hay que reconocer que un tribunal no puede eximir a alguien de la culpa penal por un delito cometido bajo la excusa de que estaba poseído por el demonio. Un tribunal debe juzgar el delito y, en todo caso, aplicar un atenuante que equivale a la enajenación mental transitoria…4

Uno de los casos que tuvo enorme repercusión internacional tras haber sido llevado a tribunales (y posteriormente, al cine: The Exorcism of Emily Rose, 2005) fue el de Anneliese Michel, una estudiante alemana, a quien en 1975 se le realizó un exorcismo que se prolongó por nueve meses, y que terminó con el fallecimiento de la joven. Después de haberse integrado la acusación, el 30 de marzo de 1978, comenzó en el Juzgado de Primera Instancia de Aschaffenburg el proceso contra los cuatro acusados (los exorcistas y los padres de Anneliese), que se conoció en todo el mundo como el Proceso por Exorcismo de Aschaffenburg y que produjo gran atención mediática, de tal manera que numerosos medios extranjeros solicitaron permisos de filmación. También el Vaticano observó el proceso con atención: El nuncio apostólico en Alemania temió que a través del proceso se violara el secreto de confesión, protegido por el Reichskonkordat, dado que los fiscales habían conseguido las cintas de audio de los exorcismos, como también el extenso intercambio epistolar con el obispo Stangl.

Finalmente, el Tribunal fue más allá del pedido de la Fiscalía, y el 21 de abril de 1978 sentenció, tanto a los padres de Anneliese Michel, como los exorcistas, por ser culpables de homicidio por negligencia. El Tribunal reprochó a los acusados porque tendrían que haber proporcionado ayuda médica y llamar a un médico. A favor de los acusados, el Tribunal reconoció en ellos una reducción significativa de su capacidad de comprender, dado que creían de manera innegable en la existencia personal del diablo”, lo que, según el artículo 21 del Código Penal alemán, llevaría a una reducción de la culpabilidad. En cuanto a la posesión de Anneliese Michel, el tribunal no hizo ningún comentario por escrito en la sentencia. Sólo en la fundamentación oral, aparentemente, se dijo que: Anneliese Michel no estaba poseída; estaba mentalmente enferma”.

En los círculos jurídicos, la sentencia del Tribunal de Aschaffenburg encontró aceptación mayoritaria, (aunque algunas voces críticas se quejaron de que, con el fallo, el tribunal había juzgado cuestiones religiosas de manera inadmisible. Así, por ejemplo, el juez Harald Grochtmann se escandalizó porque, en el veredicto, la creencia en el diablo produjo una reducción de la culpabilidad). Inicialmente, los cuatro acusados apelaron la sentencia, pero después retiraron las impugnaciones, por lo que quedó firme. Se les había condenado a seis meses de prisión, pero tras pagar una fianza quedaron en libertad condicional por tres años.

En su edición del 24 de abril de 1978, Der Spiegel contiene un editorial intitulado “Libertad condicional a toda costa”, que da cuenta de las dos reacciones del público, derivadas del Proceso de Aschaffenburg: “por un lado, la burla, la risa y el ridículo (“¿Cómo puede ser alguien tan fanático como para creer, hoy día en la personificación del mal? ¿Cómo puede decirse, en 1978, que hubo seis demonios —Judas, Lucifer, Caín, Nerón, Hitler y el padre Fleischmann—, que mediante plegarias, han sido expulsados del cuerpo de una joven?”). Por otro lado, la ira, el horror y la indignación, (“un exorcismo, aprobado por el obispo responsable, terminó con el fallecimiento de una persona, supuestamente poseída por el mal; una muerte atribuida, no al error humano y eclesiástico, sino como un fruto de la fe, una muerte expiatoria). Para Der Spiegel, más allá de esas reacciones, lo alarmante de Aschaffenburg, era la evocación de la Edad Media “grotescamente, todavía entre nosotros”.

El argumento central de la defensa fue que se estaba vulnerando la libertad religiosa, reconocida por el artículo 4º de la Ley Fundamental alemana; y al respecto, se apoyó en una sentencia de la Corte Constitucional, de 1971, en torno a la inviolabilidad de la libertad de confesión religiosa, y que se pronunció en el caso de una mujer que, en 1962, se negó a recibir asistencia médica por sus creencias religiosas y murió, aunque —a diferencia de Anneliese Michel—, tuvo hasta el final capacidad de decisión. Así, el Tribunal no tuvo que decidir sobre cuestiones religiosas. Se condenó a cuatro ciudadanos que podrían haber reconocido que Anneliese Michel necesitaba con mayor urgencia un médico, antes que rezos. “Los conservadores ven a toda costa en los tribunales terrenales un sistema que no les concierne. [Y] el número de aquellos con los que ya no es posible hablar, aumenta por doquier”, concluye Der Spiegel.

Otros casos, que he recabado en el Reporte sobre la Magistratura en el Mundo, y que tienen alguna similitud con el de Anneliese Michel, ocurrieron, respectivamente, en Rumania; Brasil; Bélgica y Alemania:

a) Rumania, febrero de 2007.- Condenan a sacerdote por dirigir exorcismo en que murió monja. Un sacerdote de la iglesia católica ortodoxa de Rumania fue sentenciado a 14 años de prisión por dirigir una sesión de exorcismo que provocó la muerte de una monja que, según él, estaba poseída por el demonio. Irina Cornici, una religiosa de 23 años de edad, falleció después de haber sido encadenada a una cruz en un convento ubicado en una zona remota en el noreste del país, y privada de alimentos. El ritual tuvo lugar en 2005 y fue llevado a cabo por Daniel Petru Corogeanu, un sacerdote de 31 años del convento de la Sagrada Trinidad, en la localidad de Tanacu. Corogeanu y cuatro monjas fueron condenadas por homicidio. Las monjas recibieron sentencias de prisión de entre cinco y ocho años. La iglesia ortodoxa, que describió el incidente de Tanacu como “abominable”; expulsó a Corogeanu del sacerdocio y excomulgó a las cuatro religiosas. A finales de 2011, un Tribunal de la provincia de Vaslui, concedió la libertad condicional al ex sacerdote.

b) Brasil, agosto de 2009.- Condenan a Iglesia Universal por agresión en exorcismo. El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Brasil mantuvo una condena contra la Iglesia Universal del Reino de Dios, evangélica, por agresión a un fiel durante un ritual de exorcismo. Según voceros del STJ, la Universal tendría que indemnizar con 50 salarios mínimos (cada uno, entonces, de 465 reales) a Higino Ferreira, un fiel jubilado que sufre de epilepsia y que acusó a pastores de la iglesia de agredirlo con la excusa de realizar un exorcismo en un templo. El damnificado señaló que el caso se dio cuando comenzó a sentirse mal ante uno de los templos de la Universal, y entonces fue sometido a un “exorcismo” y que tras convulsiones acabó desmayado en un altar. También dijo que despertó siendo agredido a puñetazos y puntapiés y que los pastores le quitaron dinero.

c) Bélgica, junio de 2012.- Condenarán a seis por matar a mujer en exorcismo. Seis personas fueron halladas culpables de asesinar a una joven de 23 años durante una sesión de exorcismo en la que se pretendía ayudarla a tener hijos. La sesión de exorcismo a la que se sometió a Latifa Hachmi en julio de 2004, es conocida como Roqya, una mezcla de magia y religión relativamente común en los países de confesión musulmana, religión practicada por todos los implicados en el caso. De acuerdo con el Tribunal, la víctima recibió más de un centenar de golpes con un bastón en el que sus verdugos habían escrito versos del Corán. También fue obligada a pasar días sin comer y a beber varios litros de “una” agua con la que se habían “lavado los versos del Corán escritos con zafrán”. Además, tuvo que pasar diversos días con un casco enfilado en la cabeza para que escuchara los versos del Corán durante 24 horas sin cesar. El día de su muerte, Latifa había sido sumergida en un baño “extremadamente” caliente con los puños y las rodillas atadas y terminó por ingerir una gran cantidad de agua. Latifa había decidido abandonar la medicina tradicional y eligió el Roqya para curarse”, argumentó la defensa durante el juicio.

d) Alemania, febrero de 2017.- Seis años de prisión a autora de exorcismo mortal. La justicia alemana condenó a seis años de prisión a una mujer de 44 años de nacionalidad coreana por haber matado de forma violenta a su prima durante la práctica de un exorcismo. El fallo, emitido por la Corte de Frankfurt, exoneró a los otros cuatro acusados, todos miembros de una misma familia, que también habrían estado presentes en el momento en el que se produjo el homicidio. La fallecida era una mujer coreana de 41 años que, según los investigadores, habría sido objeto durante horas de un exceso de crueldad que le habría causado la muerte. “Todos los imputados toleraron como mínimo la asfixia de la mujer”, rezaba el escrito de acusación de la Fiscalía. Los hechos ocurrieron el 5 de diciembre de 2015 en la habitación de un establecimiento hotelero situado en la ciudad del Meno. A primera hora de la mañana, por motivos que se desconocen, la mujer habría comenzado a hablar sola y a comportarse de manera agresiva, motivo por el cual sus familiares decidieron practicarle un exorcismo. La familia había llegado a Frankfurt seis semanas antes de que se produjese el asesinato de la mujer, con el objetivo de llevar a cabo negocios de comercio exterior. A su llegada a Alemania habían alquilado una casa pero decidieron mudarse al hotel, porque algunos miembros de la familia temían que en la vivienda hubiese demonios.

Finalmente, en enero de 2018, en Estados Unidos, una autodenominada “psíquica”, fue sentenciada a 26 meses de prisión, y al pago de más de 4.2 millones de dólares, por evasión fiscal, luego de haberle cobrado más de 3.5 millones de dólares a una acaudalada anciana, que presentaba un cuadro de demencia, y cuyos síntomas atribuía a una posesión diabólica. Entre 2007 y 2014, la “exorcista” recibió todo ese dineral para —presuntamente— defenestrar a los demonios; no reportó sus ingresos y trató de ocultarlos para no pagar impuestos.

Los exorcismos están protegidos por la Primera Enmienda

La Corte Suprema de Texas, resolvió que una Iglesia no era responsable por las lesiones provocadas por sus feligreses, mientras practicaban un exorcismo. El caso Pleasant Glade Assembly of God v. Schubert, resuelto el 27 de junio de 2008, se remonta a 1996.

a) Los hechos. El sábado 8 de junio de 1996, Tom y Judy Schubert se fueron de la ciudad, dejando a sus tres hijos adolescentes en casa. Mientras los Schubert estaban de viaje, Laura, su hija de 17 años, pasó gran parte de su tiempo con la comunidad de Pleasant Glade Assembly of God, participando en diversas actividades relacionadas con la iglesia. Antes de que sus padres se fueran de la ciudad, Laura asistió a una actividad juvenil en Pleasant Glade para preparar una venta de garaje al día siguiente. La atmósfera durante este evento se cargó espiritualmente, después de que uno de los jóvenes anunciara haber visto un demonio cerca del santuario. El ministro Rod Linzay, convocó al grupo para que escuchara la historia, y tras escucharla, aceptó que, efectivamente, los demonios estaban presentes. Posteriormente, esa misma tarde, Laura regresó a la iglesia para otra actividad juvenil y el servicio de adoración del domingo por la noche. Durante el servicio nocturno, Laura se desmayó. Después de su desmayo, varios miembros de la iglesia llevaron a Laura a un salón de clases donde le practicaron imposición de manos y rezaron. Según Laura, los miembros de la iglesia le cruzaron con fuerza sus brazos sobre su pecho, a pesar de haber pedido que se los soltaran. Según los presentes, Laura apretó sus puños y dientes, salió espuma de su boca; emitió sonidos guturales, lloró, gritó, pateó, sudó y alucinó. Los participantes discutieron, con dureza, si estas acciones fueron la causa o la consecuencia de su restricción física.

Los miembros de la iglesia, además, discrepaban acerca de si las acciones de Laura eran una táctica para llamar la atención o el resultado de la actividad espiritual. Laura declaró durante el episodio que Satanás o los demonios, estaban tratando de atraparla. También, supuestamente, después del episodio, Laura comenzó a contarles a otros miembros de la iglesia acerca de una “visión”. Sin embargo, su desmayo y la reacción posterior tras ser sujetada también pueden haber sido el resultado de la fatiga y la hipoglucemia. Laura no había comido nada importante ese día y había tenido falta de sueño debido a las actividades espirituales de ese fin de semana. Cualquiera que haya sido la causa, Laura finalmente fue liberada después de haberse calmado, y cumplió con las solicitudes para pronunciar el nombre Jesús”. Los días siguientes, Laura continuó participando en actividades relacionadas con la iglesia sin ningún problema, recaudando dinero para la Escuela Bíblica Vacacional y preparándose para producciones de teatro juvenil. Sus padres regresaron de su viaje el martes por la tarde.

El miércoles por la noche, Laura asistió al servicio juvenil semanal presidido por Rod Linzay. Según Linzay, Laura comenzó a actuar de manera similar al episodio de la tarde del domingo. Y la propia Laura testificó que se acurrucó en posición fetal porque quería que la dejaran sola. Sin embargo, los miembros de la iglesia, tomaron su postura inusual como una señal de angustia. En un momento dado, Laura se desmayó y se retorció en el suelo. Una vez más, hay evidencia contradictoria sobre si las acciones de Laura fueron la causa o la consecuencia de la restricción física de los miembros de la iglesia, y sobre la duración y la fuerza de dicha restricción. Según Laura, un joven, bajo la dirección de Linzay y su esposa, Holly, la sujetó. Además, Laura testificó que la mantuvieron en posición de “águila extendida” con varios jóvenes del grupo sujetándole sus brazos y piernas. El pastor principal de la iglesia, Lloyd McCutchen, fue convocado a la sala juvenil, donde puso una cinta de música pacificadora, colocó su mano sobre la frente de Laura y rezó. Durante el incidente, Laura sufrió quemaduras producidas por el roce de la alfombra, un rasguño en su espalda y moretones en sus muñecas y hombros. Posteriormente, llamaron a los padres de Laura a la iglesia. Después de recoger a su hija, los Schubert la llevaron a comer y luego a casa. Esa noche, Laura no mencionó nada a sus padres acerca de sus rasguños y moretones.

Al mes siguiente, en julio de 1996, el padre de Laura, el mismo pastor y misionero de Assembly of God, se reunieron dos veces con el pastor principal McCutchen para hablar sobre los incidentes de junio. Después de esas conversaciones, el pastor principal McCutchen llevó el asunto a la junta de diáconos y se reunió con Linzay para hablar sobre Teología. Linzay le aseguró a McCutchen: “que ni él ni Holly creen que los cristianos pueden ser poseídos por los demonios”. Y después de reunirse con Linzay, McCutchen pasó una hora con el grupo de jóvenes para aclarar la doctrina bíblica de los ángeles, los ángeles caídos y la posesión demoníaca. McCutchen informó sobre sus acciones al padre de Laura en una carta el 22 de julio. Unos días más tarde, el padre de Laura respondió la carta de McCutchen, discutiendo en detalle la versión de Laura sobre la atmósfera cargada espiritualmente durante el fin de semana del 7 al 9 de junio y el posterior servicio juvenil del miércoles por la tarde el 12 de junio. Además, afirmó que Laura “había comenzado a tener terribles pesadillas”, y había sentido “que un demonio [estaba] en su habitación por la noche”. Debido a que los misioneros “no pueden involucrarse en asuntos de la iglesia local”, el padre de Laura terminó por pedirle al pastor principal que investigara más a fondo el asunto, agregando:estoy poniendo esta situación en sus manos y espero que Dios le dé sabiduría“. Posteriormente, los Schubert dejaron Pleasant Glade para asistir a otra iglesia.

Durante los siguientes meses, varios psicólogos y psiquiatras examinaron a Laura, documentando sus múltiples síntomas, como arrebatos de ira, pérdida de peso, insomnio, pesadillas, alucinaciones, automutilación, miedo al abandono y agorafobia. A pesar de la terapia psiquiátrica, Laura progresivamente comenzó a tornarse depresiva y con tendencias suicidas. Al final, abandonó su último año de escuela preparatoria y su anterior plan de asistir a la Escuela Bíblica y realizar trabajo misionero. Finalmente, en noviembre de 1996, a Laura se le diagnosticó un trastorno por estrés postraumático, que los médicos asociaron con su restricción física en la iglesia en junio de 1996. Uno de los peritos en el juicio testificó que Laura: necesitaría mucho tiempo para recuperar la confianza en las autoridades, líderes espirituales y en su fe religiosa de toda la vida. En definitiva, Laura fue clasificada por Social Security Administration, como persona discapacitada.

A partir de entonces, Laura y sus padres, demandaron a Pleasant Glade, al pastor principal, al ministro pastoral juvenil y a otros miembros de la iglesia, alegando negligencia, negligencia grave, negligencia profesional, angustia emocional, detención ilegal, agresión con lesiones, y abuso infantil. Los Schubert reclamaron, además, que las conductas de los demandados le habían causado a Laura lesiones mentales, emocionales y psicológicas que incluían dolor físico, angustia mental, miedo, humillación, vergüenza, angustia física y emocional, trastorno de estrés postraumático, y pérdida del empleo. La demanda presentada por los Schubert concluyó que los eventos espirituales de junio de 1996 en la iglesia condujeron a la crisis de Laura. En respuesta, Pleasant Glade y los otros acusados buscaron una orden de protección y solicitaron que se desestimara la demanda de los Schubert, afirmando que tenían protección, bajo la Primera Enmienda, del libre ejercicio de la religión. A pesar de ello, un jurado encontró responsable a la Iglesia y le ordenó que se le pagara a Laura un total de 300,000 dólares.5

b) Sentencia de la Corte Suprema de Texas. En la apelación, el Tribunal afirmó que el cálculo de los daños era especulativo, confirmó la resolución de primera instancia a favor de Laura; pero redujo el monto de la reparación del daño a 188,000 dólares. Insistiendo en acogerse a la Primera Enmienda, Pleasant Glade impugnó, y el caso llegó a la Corte Suprema estatal, que se rehusó a abordar las lesiones físicas de Laura, afirmando que las pruebas en el juicio giraban únicamente en torno a las lesiones emocionales o psicológicas de la víctima. Esto a pesar de que ella había testificado que tuvo lesiones físicas y mostró a sus padres sus heridas después del incidente. Por tanto, como afirmó que tenía que abordar solo lo concerniente a las lesiones emocionales de Laura, la Corte Suprema se basó en un precedente de Suprema Corte de Estados Unidos que decía que las lesiones que son exclusivamente psicológicas y ocurren dentro de los confines de una práctica religiosa, no pueden ser compensadas. Para hacerlo, dijo la Corte, sería necesario profundizar en la verdad o la falsedad de una creencia religiosa, un análisis que está estrictamente prohibido en los casos de libre ejercicio de la religión. En consecuencia, la Corte Suprema de Texas dijo que no era posible compensar las lesiones emocionales que estaban motivadas religiosamente y desestimó el caso.

En la sentencia de la Corte Suprema, resuelta por 6 votos a 3, el magistrado David Medina, autor de la opinión mayoritaria escribió:

…la imposición de manos y la presencia de demonios son parte del sistema de creencias de la iglesia, y son aceptadas como tales por sus adeptos. Estas prácticas, normalmente, no son peligrosas o inusuales y aparentemente surgen en la iglesia con cierta regularidad. Por tanto, dichos integrantes de la iglesia deben suponer y aceptar que esto ocurra. El hecho de que un miembro en particular pueda considerar la práctica como emocionalmente inquietante y no consensuada cuando se le aplica, no transforma la disputa en un asunto secular…La cláusula de la libertad de expresión prohíbe que los tribunales decidan cuestiones de doctrina religiosa. Aquí, el efecto psicológico de la creencia de la iglesia en los demonios, y la conveniencia de su creencia en “la imposición de manos” están en discusión. Los solicitantes, nunca han afirmado que la Primera Enmienda de alguna manera les da inmunidad para cometer lesiones corporales intencionales. En cambio, las protecciones de la Primera Enmienda impiden que las creencias y conductas religiosas sean “enjuiciadas” para ver si los psicólogos y el público en general (el jurado) están de acuerdo con sus prácticas. Proporcionar una compensación por la angustia emocional, muy real, pero motivada por motivos religiosos, en este caso, requeriría que tomemos partido en lo que, esencialmente, es una controversia religiosa; y no podemos resolver esa disputa. En consecuencia, revocamos el fallo del tribunal de apelaciones y desechamos el caso.

Finalmente, en enero de 2009, la Suprema Corte de Estados Unidos declinó escuchar el caso. En su crítica a la sentencia de la Corte Suprema texana, Jeff Stanglin afirma que el caso resulta bastante aterrador, por el hecho de que una Iglesia lesionó a una niña, y que no será castigada por ello. Pero la perspectiva más aterradora se vislumbra por el precedente que ha establecido el caso. En adelante, al menos en Texas, cualquier persona que lesione a otra, simplemente tiene que alegar que tenía motivos religiosos para hacerlo. Ciertamente, la Primera Enmienda garantiza la libertad religiosa; pero esa libertad tiene límites, y la Constitución, no brinda protección alguna a quienes lastiman a una niña o a un niño.

Alejandro Anaya Huertas. Doctor en Administración Pública (INAP); Maestro en Administración Pública (INAP); Licenciado en Derecho (UNAM); elabora el Reporte sobre la Magistratura en el Mundo.


1 Certeau, Michel de, La posesión de Loudun, México, Universidad Iberoamericana, 2012.

2 Certeau, Michel, Op. cit., p. 157.

3 Cfr. Contradicción de tesis 93/2011, resuelta por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

4 Fortea, J. A., Exorcística, México, El Arca, 2008, p. 166.

5 Traducción de Adriana Laura Santana, Perito Traductor del Poder Judicial de la Federación.