Para asegurar el ejercicio de los derechos políticos de todos los mexicanos, la autoridad electoral ha avanzado en la implementación de uno de los procedimientos más complejos que tiene a su cargo: el voto de los mexicanos residentes en el extranjero.

El 1 de julio de 2018, viviremos la tercera emisión de esta modalidad: 181,256 mexicanos podrán votar por presidente de la República, senadores y, además, por gobernador o jefe de gobierno en Chiapas, Ciudad de México, Puebla, Yucatán, Jalisco, Guanajuato y Morelos.1 El número de connacionales inscritos en el listado nominal para residentes en el extranjero es 200% mayor que en 2012 y casi 350% superior al de 2006. Además, al concluir la primera semana de junio el 100% de las boletas han sido enviadas a 120 países del mundo2 y 41,914 votos ya han sido recibidos por la autoridad electoral, lo que implica que a más de tres semanas de la elección presidencial se han recibido ya más votos que en 2006 y 2012 (33,111 y 40,737 sufragios respectivamente).

Sin embargo, en los últimos días han surgido voces que de forma legítima —o no— ponen en duda el modelo que se ha diseñado y que está en marcha. Se ha propagado información parcial, incierta o a todas luces falsa sobre temas que van desde la influencia rusa y su ciber-espionaje3 hasta sospechas en los procedimientos de envío y recepción de los votos.

En la vorágine del proceso electoral, con mucha ligereza se escucha y se lee la palabra “fraude”. Pareciera no importar si se escribe o pronuncia sin sustento y veracidad, pero lo cierto es que la carga emocional que encierra puede sepultar hechos comprobables, desestimar explicaciones y echar por la borda el esfuerzo de miles de personas que a lo largo de muchos años han puesto su empeño en la consolidación del derecho al voto desde el exterior: legisladores, autoridad electoral nacional, institutos electorales locales, Secretaría de Relaciones Exteriores, organizaciones de la sociedad civil dentro y fuera del país, así como ciudadanos de “a pie” que han invertido su tiempo y energía convencidos del poder de decisión con el que cuentan. Así que es necesario subrayar cómo se garantiza el sufragio efectivo para el votante desde el exterior, cómo se asegura la máxima de “una persona, un voto”. Para ello es oportuno explicar a dónde llegan los sufragios, por qué el remitente de los paquetes en que se envían tiene diferentes direcciones, por qué las boletas de votación no contienen folio y cómo y quién cuenta los votos. En suma, por qué lejos de ser una simulación el voto en el extranjero es una conquista.

El proceso electoral de 2018 es el tercero en que los mexicanos pueden votar desde el extranjero. Lo pueden hacer vía postal4 y previo registro ante el Instituto Nacional Electoral.

En primer lugar, es importante señalar que el INE garantiza que la persona que solicita el registro a la lista nominal en el extranjero cumpla con los requisitos de ley y es quien dice ser. Los casi 200 mil connacionales que podrán sufragar cuentan con una credencial para votar emitida en territorio nacional o en el extranjero. De hecho, poco más del 80% de los registros corresponden a electores que tramitaron su credencial para votar en los consulados de México en todo el mundo. Cabe resaltar que en los ejercicios del voto desde el extranjero de 2006 y 2012 la credencialización en el extranjero no existía, lo que fue una imposibilidad material para muchos mexicanos que tenían la intención de votar.

Adicionalmente, cada uno de ellos tuvo que registrarse en un portal de Internet para confirmar su identidad y manifestar su intención de voto. Este paso fue clave, pues, al inscribirse en la lista nominal en el extranjero se dan de baja en la lista nacional. Es decir, un mexicano que votará fuera del país no podrá hacerlo después en México. Además, en este paso actualizaron su domicilio para asegurar que las boletas lleguen a las manos indicadas y respondieron preguntas con información que sólo ellos tenían (como el nombre de pila de sus padres, lo cual se cotejaba con el acta de nacimiento en poder del INE para verificar que se trataba de información real).

Por si fuera poco, la lista nominal en el extranjero fue supervisada y acompañada por todos los partidos políticos y candidatos independientes. Éstos participaron de forma permanente en la conformación de las listas nominales -la nacional y la del extranjero-, ya que tuvieron oportunidad de analizar cada una de las solicitudes y de enviar observaciones cuando lo consideraron pertinente.

El INE, a su vez, identificó e investigó direcciones IP desde donde se registraron múltiples solicitudes. Encontró, por ejemplo, 298 registros que provenían de un mismo origen en Canadá. Al analizar más a detalle encontró que se trataba de trabajadores temporales y agrícolas que compartían domicilio, es decir, que eran mexicanos legítimos tratando de ejercer su derecho al voto y no de una maquinación para burlar a la autoridad. En otras ocasiones se verificó que las fechas y horarios correspondían a ferias de registro o bien, como producto de solicitudes realizadas a INETEL, habían sido realizadas en equipos del mismo INE. Además, cuando se detectó que los registros se habían realizado en territorio nacional, se hizo una muestra aleatoria y representativa para acudir a los domicilios y verificar la identidad de cada ciudadano. En los casos en que la anomalía no se explicó, dichos registros fueron dados de baja.

En cuanto a países de residencia de nuestros votantes extraterritoriales, el 84% de los registros se originó en Estados Unidos, seguido por el 3.84% de Canadá y el 2% de España. ¿El ciberataque ruso? Sólo se recibieron 70 solicitudes de voto por mexicanos residentes en ese país, es decir, el 0.04% de todos los admitidos por la autoridad electoral.

Sobre el envío y recepción de los votos, es necesario señalar que el INE tiene a su cargo la integración de los paquetes electorales en los que se remiten las boletas tanto para cargos federales como para los locales. Por ello, diseñó un minucioso procedimiento —también verificado por los partidos políticos—, en el que participaron alrededor de 250 personas custodiadas por personal militar y bajo rigurosas medidas de control y seguridad. En cada mesa, hasta cinco personas verificaban la integración de 700 paquetes diarios en promedio. Así, después de autentificar a cada votante por medio de un código de barras único, el supervisor de cada línea de trabajo se encargaba de depositar las boletas. Al término de cada remesa, no podían sobrar ni faltar sobres o boletas. Por si esto no era suficiente, los sobres todavía eran revisados en una mesa más, antes de pasar a la oficina de la empresa de mensajería (UPS, United Parcel Service) donde serían etiquetados y enviados, también bajo custodia militar, hasta el aeropuerto.

En cuanto a las boletas electorales, cabe precisar que éstas cuentan medidas de seguridad que las hacen infalsificables: marca de agua con el logotipo del INE; fibras ópticas visibles; fibras ópticas ocultas; microimpresión de texto; impresión inadvertida; imagen latente, que requiere una mica especial para observarse; impresión invisible, la cual se observa con luz ultravioleta; además de una medida extra que sólo conoce el fabricante y que le entrega con posterioridad al INE.

Ninguna de las boletas que se le entrega al ciudadano, ni en México ni en el extranjero, contiene folio, porque eso supondría la posibilidad de conocer la identidad del votante. Es cierto que en territorio nacional vienen adheridas a un talonario y que este talonario sí tiene folio -insisto, no la boleta-. Esto es así porque en territorio nacional se hace la distribución de las boletas en cada una de las 156,899 casillas, lo que no ocurre en el extranjero.

Aún más, para garantizar la secrecía del voto, el ciudadano envía su voto en dos sobres, uno con sus datos y otro con los votos. Al llegar a México, esos sobres se separan. El día de la elección, dichos sobres se trasladan al Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, en el que se contarán y se registrarán. A su llegada, las boletas serán extraídas de los sobres e introducidas en las urnas por ciudadanos que fueron elegidos de forma aleatoria, en presencia de representantes de partidos y candidaturas independientes, así como de observadores electorales para después ser contados y registrados “a mano”. El registro y conteo de esos votos será transmitido a partir de las 18:00 horas del 1º de julio por www.votoextranjero.mx

Ahora bien, ¿cómo llegan esos votos a México? Vía postal, con porte aéreo pagado y a través de la misma empresa de mensajería, siempre a través del aeropuerto internacional de la Ciudad de México. En este proceso electoral, UPS ganó la licitación pública para el envío y regreso de los paquetes. Así, cada sobre enviado cuenta con una guía de regreso ya pagada, que sirve para identificar la particularidad del paquete postal y para que el mismo ciudadano pueda rastrear el trayecto de su voto.

Todos los sobres llegan a una bodega del INE ubicada en avenida Tláhuac 5502, colonia Granjas Estrella. Sin embargo, debido a un error en la impresión de 44,197 guías de mensajería (de 181,256) el número exterior presentó inconsistencias. Es decir, en cerca del 24% de la guías para el regreso del paquete se imprimió un número exterior diferente en el domicilio de la bodega mencionada. ¿Cuáles fueron las consecuencias de este error? Ninguna. El número de guía tiene en la parte inferior un código de barras único creado por UPS para el INE, además de la leyenda en la que se lee “GUIA INE”. Es decir, estos paquetes no son distribuidos por la red normal de UPS, son fácilmente identificados a su llegada al aeropuerto de Ciudad de México y son trasladados en un solo envío diario a la bodega del INE acompañado de personal militar. Es decir, ningún voto puede estar en riesgo de extravío en Ciudad de México; ningún sobre puede llegar a ninguna otra dirección. Y ningún sobre llega a ningún domicilio particular.

Por otro lado, se cuestionó que algunas guías tuvieran como remitente el nombre de dos personas físicas: Alejandro Sosa Durán y María de la Paz Lara Lugo. Esto no fue producto de ningún error, esto fue así porque la empresa en un principio solicitó el nombre de una persona física en el remitente. Así, se registró a dos funcionarios del Instituto Nacional Electoral responsables de la recepción de los paquetes en la bodega. Alejandro Sosa, Director de Productos y Servicios Electorales y responsable de la administración del contrato con UPS -con más de 25 años de experiencia laboral en el INE- y María de la Paz Lara Lugo, auxiliar de Servicios Materiales, adscrita a la dirección del señor Sosa y con 14 de antigüedad en el INE.

Lejos ha quedado el primer ejercicio en donde sólo se podía votar desde el extranjero por presidente de la República, en el que era indispensable contar con una credencial para votar emitida en territorio nacional, en donde el envío del voto de regreso tenía que ser pagado por el connacional y en el que no existía plena colaboración entre la autoridad electoral nacional y los institutos locales para facilitar el voto por cargos federales y locales.

El derecho al voto es una conquista. Es una conquista en territorio nacional y es una conquista ahora que puede ejercerse desde el extranjero. Cada uno de los votos que llegan dista mucho de ser una simulación. Detrás de cada sobre hay un ciudadano que sabe que no perdió sus derechos políticos por residir en el extranjero. Con seguridad el modelo es perfectible y criticable en muchas de sus etapas y esta elección arrojará una experiencia para valorar y mejorar. Es probable que para 2024 pueda concretarse la modalidad de voto electrónico fuera de territorio nacional. Pero aquí y ahora, en 2018, hay condiciones para que el sufragio sea efectivo, sea que se emita en territorio nacional o allende nuestras fronteras.

Farah Munayer S. Maestra en ciencia política por Sciences Po. Asesora del Consejo General del Instituto Nacional Electoral.


1 En el caso de Jalisco podrán, además votar para diputados plurinominales de acuerdo con su ley local.

2 Sólo quedan por enviar algunos casos especiales derivados de sentencias del tribunal, por ejemplo.

3El ciber espionaje ruso, un riesgo para las elecciones 2018”, Julián Germán Carrillo Molina. Milenio. 28 octubre 2017.

4 Si bien desde 2014 la legislación abrió la posibilidad de sufragar vía electrónica o de forma presencial en embajadas o consulados, la ley también impone una serie de condiciones que impidieron su implementación  este año.