El sabbath es el día que los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día dedican al reposo espiritual. Este día corre desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado. En este espacio de tiempo los adventistas no pueden realizar ninguna actividad ajena a su religión.

Pues bien, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) va a analizar un conflicto relacionado con la práctica del sabbath. En efecto, la SCJN tiene listado para el 26 de junio el amparo en revisión 854/2018. La problemática en este asunto consiste en determinar si se vulnera la libertad religiosa de un adventista cuando la autoridad se niega a reprogramar unos exámenes de certificación fijados en sábado.

Esta problemática es nueva para la SCJN. No obstante, en el derecho comparado existen fallos en la materia. En específico, la Corte Constitucional colombiana tiene un cuerpo jurisprudencial sólido en cuanto a la práctica del Sabbath. Considero que vale la pena conocer lo que ha resuelto este órgano jurisdiccional, ya que sus sentencias tutelan de manera importante la libertad religiosa, uno de los pilares de cualquier Estado constitucional de derecho.

Ilustración: Víctor Solís

El amparo indirecto 424/2018 y su camino a la Suprema Corte

Pero antes es necesario hablar del asunto que analizará la SCJN. Los antecedentes del amparo indirecto 424/2018, del índice del Juzgado Decimosegundo de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, son bastante sencillos. Un miembro de los adventistas, interesado en presentar los exámenes de certificación ante el Consejo Mexicano de Oftalmología y ante el Consejo Mexicano de Otorrinolaringología, solicitó al Comité Normativo Nacional de Consejos de Especialidades Médicas que reprogramara la fecha de las evaluaciones, ya que los días en que se aplican son los sábados, es decir, los días que él, como adventista, dedica al reposo espiritual.

El Comité Normativo, mediante oficio de 6 de marzo de 2018, le negó la petición. Lo anterior debido a que “las convicciones religiosas no eximen en ningún caso del cumplimiento de las leyes del país”.1 Para adoptar tal determinación, el Comité se apoyó en lo que establece el segundo párrafo del artículo 1o. de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.2 En respuesta, mediante una demanda de amparo indirecto, el miembro de la Iglesia Adventista, como quejoso, reclamó dicho oficio, así como la porción normativa citada, ya que consideró que ambos vulneraban su libertad religiosa.

En la sentencia, la Juez de Distrito comienza señalando que los argumentos del quejoso se dirigen a combatir la norma reclamada, y no el acto de aplicación, es decir, el oficio de 6 de marzo de 2018. Posteriormente, precisa que la libertad religiosa se encuentra protegida por la Constitución en el artículo 24. No obstante, también señala que el artículo 130 del propio texto constitucional establece la separación del Estado y las iglesias. Además, la juez pone énfasis en que el artículo 3o. constitucional garantiza que la educación sea laica.

En otro pasaje de la sentencia, precisa que los principios constitucionales obligan a que “las personas morales oficiales o públicas se mantengan ajenas a toda doctrina o actividad religiosa”.3 Finalmente, niega el amparo ya que al analizar el segundo párrafo del artículo 1o. de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, resuelve que el mismo no es inconstitucional, toda vez que los “derechos fundamentales no son absolutos”,4 además de que “en el ejercicio de la libertad de religión y conciencia deben observarse los principios de separación del Estado y las iglesias, así como que la educación es laica”.5

Pues bien, esta es la sentencia que analizará la SCJN ya que el quejoso la impugnó. En un primer momento, podemos ver que el fallo no tiene los elementos que se desearían para estudiar de manera completa el contenido de la libertad religiosa. No obstante, es muy difícil que un caso llegue de manera idónea a la Corte y no por eso desaparece la oportunidad de establecer un criterio de importancia. Esperemos que en esta ocasión se fije un criterio relevante, ya que en casos anteriores se ha perdido la oportunidad de emitir fallos emblemáticos sobre la libertad religiosa, como pasó con la solicitud de ejercicio de la facultad de atracción 413/2015, relacionada con el culto a la Santa Muerte. En aquella ocasión se dijo que no existían “los elementos necesarios para que esta Suprema Corte de Justicia desarrolle con la amplitud necesaria los criterios constitucionales relacionados con el tema de libertad religiosa en los centros de reclusión”.6

La Corte Constitucional colombiana y su jurisprudencia sobre el Sabbath

Ahora bien, la Corte Constitucional colombiana tiene una jurisprudencia sólida sobre la práctica del sabbath. Estas sentencias se agrupan, principalmente, en tres ámbitos: educativo, laboral y electoral.7

En las sentencias T-026 de 2005, T-782 de 2011 y T-915 de 2011, relacionadas con el ámbito educativo, esta Corte analizó diversas controversias derivadas de solicitudes de miembros adventistas para que no se les impusieran clases los sábados. Por otro lado, en los fallos T-448 de 2007 y T-044 de 2008, analizó problemáticas derivadas de la petición de adventistas para reprogramar fechas de exámenes de ingreso a instituciones educativas.

En todos estos casos se tuteló la libertad religiosa. La Corte estableció, por ejemplo, que “las entidades educativas de carácter público, pero también las privadas, están vinculadas por el deber de procurar el acuerdo con los estudiantes que, por razón de sus convicciones religiosas, no pueden cumplir regularmente el calendario académico u otras obligaciones estudiantiles”.8 La Corte Constitucional también dejó en claro, de manera general, que la práctica del sabbath forma parte del núcleo religioso de los miembros de la Iglesia Adventista, y que solo son objeto de negociación los mecanismos que permitan reprogramar las actividades que no se pudieron llevar a cabo.

En el contexto laboral, puede acudirse a las sentencias T-982 de 2001, T-327 de 2009 y T-673 de 2016. En estos asuntos la Corte colombiana analizó controversias surgidas por la programación de horas laborales los días sábado. De nueva cuenta, la Corte Constitucional tuteló los derechos de los adventistas, y ordenó medidas para que no vieran afectada la práctica del Sabbath y para compensar las horas que no se habían trabajado. Además, por ejemplo, estableció que la libertad religiosa “no puede ser desconocida por el patrono imponiendo horarios de trabajo el día de adoración, cuando existen medios alternativos a su alcance”.9

Como todos los derechos, la libertad religiosa no es absoluta, y menos en materia electoral. En este sentido, en la sentencia T-447 de 2004 se analizó una problemática surgida por la petición de unos adventistas para que se les excusara de fungir como jurados de votación (funcionarios de casilla) en unas elecciones fijadas para un sábado. La Corte resolvió que “[l]a participación como jurado de votación persigue la realización de un deber constitucional, dirigido a realizar un propósito constitucional claro: la realización de elecciones o actos de democracia participativa”.10 Además, estableció que la libertad religiosa no resulta en extremo afectada en estos casos, ya que la celebración de elecciones no exige la participación de las personas cada sábado.

Como vemos, la Corte Constitucional tutela de manera importante la práctica del sabbath. Podemos observar que lo único que queda a discusión son los días en que se compensarán las actividades no realizadas en sábado. Pienso que es bastante congruente que se proteja la libertad religiosa de los adventistas, ya que lo que piden, de manera general, es que se reprogramen actividades, no que se les exima de realizarlas. En suma, las sentencias de la Corte colombiana muestran que el Estado se encuentra obligado a llevar a cabo todo lo que esté en sus manos para posibilitar el ejercicio pleno de la libertad religiosa.

La sentencia T-049/19 de 2019 y la actual interpretación sobre la práctica del Sabbath

En la sentencia T-049/19 de 2019, la más reciente sobre la práctica del sabbath, se analizó el caso de una mujer que solicitó se reprogramara la fecha para realizar un examen de ingreso a un cargo público. La Corte Constitucional resolvió que la negativa de la autoridad para reprogramar la fecha de la prueba vulneró la libertad religiosa de la ciudadana. Más allá del caso concreto, resaltan las conclusiones a las que se llegaron.

En un principio, la Corte estableció que “toda expresión que se agote en el fuero interno de la persona tiene carácter absoluto y solo aquellas expresiones sociales o que trasciendan a lo colectivo pueden ser limitadas por no tener carácter absoluto”.11 En esto consiste el derecho, en regular o limitar conductas que trasciendan a la sociedad, no las que se agotan en el fuero interno de alguna persona.

Por otro lado, en cuanto a la práctica del sabbath, señaló que forma “parte del núcleo esencial del derecho a la libertad religiosa y solo podrían ser objeto de discusión o transacción las medidas para compensar las actividades que no se realizan desde la puesta de sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado, en aras del libre ejercicio de la actividad espiritual y religiosa”.12 En otras palabras, se tiene que respetar el sabbath, y lo único que estará a discusión será qué días se compensarán las actividades no realizadas en sábado.

Finalmente, la Corte precisó que “no es constitucionalmente admisible que se imponga a la persona la carga de escoger entre sus principios, convicciones y prácticas religiosas o sus aspiraciones académicas, laborales o de otra índole”.13 En este sentido, el Estado no puede someter a los ciudadanos a tan difícil decisión, máxime si está en sus posibilidades dar protección a la libertad religiosa.

Ojalá que la SCJN puede abrevar de los precedentes de la Corte Constitucional colombiana. Pocas veces la SCJN ha tenido la oportunidad de establecer los alcances de la libertad religiosa. En este sentido, puede dejar clara una cosa: la libertad religiosa no implica dejar de cumplir la ley, sino, tomando en cuenta lo dicho por la Corte colombiana, moldearla para permitir el ejercicio pleno de un derecho humano.

Héctor Ivar Hidalgo Flores. Maestrante en Juicio Oral y Proceso Penal Acusatorio en el INACIPE. Twitter: @_hector_hidalgo


1 Poder Judicial de la Federación, Juzgado Decimosegundo de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, “Amparo indirecto 424/2018”, 31 de mayo de 2018, p. 26.

2 Art. 1o., segundo párrafo: “Las convicciones religiosas no eximen en ningún caso del cumplimiento de las leyes del país. Nadie podrá alegar motivos religiosos para evadir las responsabilidades y obligaciones prescritas en las leyes”.

3 Supra nota 1, pp. 33 y 34.

4 Ibidem, p. 35.

5 Idem.

6 Suprema Corte de Justicia de la Nación, Primera Sala, “Solicitud de ejercicio de la facultad de atracción 413/2015”, 16 de marzo de 2016, párr. 43. Aunque no hubo unanimidad, ya que el ministro Cossío Díaz, en su voto particular, señaló lo siguiente: “3. Al efecto, considero que la resolución del asunto hubiere permitido desentrañar los derechos fundamentales de no discriminación, libertad religiosa y libertad de culto de los internos en los centros de reclusión. En el caso, el quejoso manifestó que la autoridad responsable le discriminaba por la religión que profesa, ya que él cree en la ‘Santa Muerte’; en ese sentido, alegó que no se le permite poseer barajas e imágenes alusivas a la de la ‘Santa Muerte’, objetos que alude son necesarios para practicar sus ceremonias de forma privada”.

7 Para este recorrido jurisprudencial se tomará como base lo resuelto en la sentencia T-049/19 de 2019.

8 Corte Constitucional de Colombia, “Acción de tutela T-448/07”, 31 de mayo de 2007, p. 11.

9 Corte Constitucional de Colombia, “Acción de tutela T-327/09”, 14 de mayo de 2009, párr. 4.2.5.8.

10 Corte Constitucional de Colombia, “Acción de tutela T-447/04”, 10 de mayo de 2004, párr. 21.

11 Corte Constitucional de Colombia, “Acción de tutela T-049/19”, 11 de febrero de 2019, párr. 4.16.

12 Idem.

13 Idem.