Cuando se abre una vacante en la Suprema Corte de los Estados Unidos, el Presidente propone a un candidato que pasa al escrutinio del Senado, que tiene la última palabra.

A continuación, exponemos un somero recuento de complicaciones registradas a lo largo de la historia, en diversas postulaciones. En algunos casos, los candidatos soportaron la presión del Senado y accedieron al Bench. En otros, el propio Senado los rechazó, y los menos optaron, simplemente, por hacerse a un lado.

  • John Rutledge fue Ministro de la Suprema Corte entre 1789 y 1791. Cuando el Presidente Washington lo postuló como Presidente de la Corte, el Senado, de mayoría federalista, rechazó la propuesta, dada la impopularidad de Rutledge en el Senado por haberse opuesto a la celebración de un tratado comercial con Gran Bretaña.
  • John Tyler asumió la presidencia estadounidense en 1841. Propuso a cinco candidatos para integrarse a la Suprema Corte, pero únicamente Samuel Nelson llegó al Pleno.
  • En 1887, el Presidente Cleveland propuso a su Secretario del Interior, Lucius Quintus Cincinnatus Lamar como Justice. Lamar fue el primer confederado propuesto al máximo tribunal, y se le acusó de haberse alineado a los intereses del viejo Sur. Los Republicanos vieron su edad como un obstáculo (tenía 62 años, cuando la expectativa de vida era de 50 años). También se le acusó de ayudar a una mujer a ingresar a un empleo gubernamental a cambio de sexo. No obstante, llegó al Pleno en 1888 donde permaneció hasta su muerte en 1893.
  • En 1916 Louis Brandeis se convirtió en el primer judío en llegar a la Suprema Corte. Durante el proceso de nominación enfrentó la férrea oposición de actores poderosos como el expresidente Taft (que a la postre, sería el Chief Justice); J.P. Morgan y hasta de los influyentes New York Times y Wall Street Journal. Aún así, Brandeis fue Justice durante 23 años.
  • John J. Parker, un juez de Carolina del Norte fue propuesto para la Suprema Corte en 1930 por el Presidente Hoover. Sin embargo, detractores sindicales y de organizaciones que repudiaban la tendencia de Parker a rechazar el sufragio de los negros durante su fallida campaña electoral a la gubernatura incidieron en la votación del Senado (41-39 en su contra).
  • Abe Fortas ya era Associate Justice, pero cuando el presidente Johnson lo postuló para ser Chief Justice, se convirtió en el segundo rechazado para ese cargo, desde John Rutledge en 1795. A Fortas le jugó en contra haber recibido el pago de 15,000 dólares de la American University Law School, a cambio de unas conferencias. Un año después también renunció a la Suprema Corte en medio de un escándalo financiero y un eventual impeachment.
  • El Senado le dio dos portazos a Richard Nixon en 1969 y 1970. En el primer caso, postuló a Clement Haynsworth, un juez sureño, quien enfrentó la oposición de activistas sociales por temas relativos a la representación sindical y a la segregación escolar. Se insinuó también su posible participación financiera en un relevante caso del Cuarto Circuito. Perdió 55-45. En 1970, Nixon postuló a otro sureño, Harrold Carswell, quien también enfrentó críticas de organizaciones civiles por su política segregacionista en las escuelas. Un senador que intentaba defender su candidatura dijo “…incluso, si es mediocre, hay muchos jueces, abogados y personas mediocres…también ellos tienen derecho a ser representados ¿no?”.
  • Para 1987, Ronald Reagan ya había tenido éxito en dos postulaciones a la Suprema Corte: Sandra Day O´Connor (1981) y Antonin Scalia (1986). La nueva composición preponderantemente demócrata del Senado evidenció que Robert Bork era muy conservador en temas cruciales como aborto, pena de muerte y derechos civiles, y un par de artículos publicados por él (en uno de ellos afirmaba que la homosexualidad no se encuentra constitucionalmente protegida), dinamitaron su candidatura en pocos días. Todavía, en ciertos pasillos académicos, se menciona que cuando un candidato a la Corte es rechazado, entre otras cosas, por su filosofía judicial, es un “Borked”.
  • Para Clarence Thomas, de orígenes económicos precarios, parecía fácil el camino hacía su confirmación al máximo tribunal en 1991, hasta que apareció Anita Hill, quien había colaborado con él en la Comisión para la Igualdad de Oportunidades Laborales en la década de los ochenta. El público miró absorto las audiencias en el Comité del Senado en el que Hill acusó a Thomas de acoso sexual severo. Thomas negó todo y llamó a las audiencias como un “linchamiento high-tech” en su contra. Llegó a la Suprema Corte con una estrecha votación de 52 a 48. Es el Justice más silencioso; no habla en las audiencias públicas desde 2006.
  • Harriet Miers, asesora jurídica de George W. Bush desde que era Gobernador en Texas fue postulada al máximo tribunal. Cuestionada por el favoritismo de su nominación, por carecer de experiencia judicial y, entre los conservadores, por no ser suficientemente conservadora, renunció a su postulación a los 25 días. Bush optó entonces por postular al más experimentado y conservador Samuel Alito.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP). Elabora el Reporte sobre la Magistratura en el Mundo.

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