Un senador estatal de Nebraska, EE.UU.,  y un prisionero de Timisoara, Rumania, tuvieron algo en común en el verano de 2007: ambos demandaron a Dios.

Senador Ernie Chambers vs. Dios

En un caso que nos hace recordar el no menos célebre Gerald Mayo vs. Satán y Staff -donde una persona demandó a Satanás con el argumento de que éste le había colocado deliberamente diversos obstáculos a lo largo de su vida-, el Senador independiente Ernie Chambers presentó una demanda contra Dios en una corte de Distrito de Nebraska en la que lo acusó de provocar directamente, o a través de terceros “atroces terremotos, horrendos huracanes, terroríficos tornados, pestilentes plagas, feroces hambrunas, devastadores sequías y guerras genocidas, entre otros, en diferentes partes del mundo que generan sufrimientos humanos“. El texto completo de la demanda, de la respuesta del abogado defensor, así como de una Special Appearance firmada por “Dios” se encuentran aquí.

La intención del Senador era demostrar que en los Estados Unidos cualquiera puede demandar a cualquiera. Chambers, quien se define como agnóstico, era identificado en su natal Omaha por no participar en las oraciones matutinas que tienen lugar en la sesión legislativa y por sus constantes críticas a los cristianos. Aseguró que como Dios es “omnipresente” puede ser demandado en cualquier parte y enfatizó que estaba buscando una orden permanente de alejamiento contra el Todopoderoso. Adicionalmente, Chambers aseguró que en numerosas ocasiones intentó ponerse en contacto con el “demandado”, del que dice que es conocido “por todo tipo de nombres, alias y títulos”, pero que sus esfuerzos no habían obtenidos resultados.

Lacónicamente, el Juez Marlon Polk desechó la demanda, aduciendo que toda vez que el demandado carecía de domicilio, ninguna notificación podía ser efectuada. El senador presentó una apelación ante la Corte Suprema de Nebraska, pero fue desechada por el máximo tribunal estatal en febrero de 2008.

Pavel Mircea vs. Dios

Por su parte, un presidiario rumano que se encontraba cumpliendo una pena de 20 años de prisión por homicidio demandó a Dios “por incumplimiento de contrato”. En su demanda redactada desde el centro penitenciario de Timisoara, Pavel Mircea afirmó que Dios le falló al no protegerlo y dejarlo a merced del diablo, lo que desembocó en un asesinato. Mircea fundamentó su escrito aduciendo que el “contrato” entre las partes era el acto del bautismo. En la demanda, el acusado fue presentado como “Dios, residente en el cielo y representado en Rumania por la Iglesia Ortodoxa” y bajo los cargos de abandono, fraude, abuso de confianza, tráfico de influencias, abuso de autoridad y apropiación indebida de bienes (citando los artículos correspondientes).

Sin embargo, la Corte de Timisoara compartió el criterio de la Corte de Nebraska al desechar el caso, alegando que Dios no es un sujeto de derecho ni posee una dirección. Se sugirió entonces que Pavel Mircea descanse en una clínica especializada.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).

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