Enterrado, desenterrado, y condenado

En este espacio hemos hecho referencia a la causa seguida post mortem al Papa Formoso en el Siglo IX. Recordamos en El juicio al cadáver del Papa que, al amparo del Concilio cadavérico, los restos putrefactos de Formoso fueron desenterrados para, llanamente, ser oídos y vencidos en juicio.

post-mortemEl caso del Papa Formoso es parecido al del abogado ruso Serguéi Magnitski, pero éste, en lugar de hacer enfadar a Lamberto de Espoleto y a su controladora madre Agiltrude, cometió lo que algunos vieron como un osado pecado laico: denunciar la corrupción de algunos políticos. Magnitski era Asesor Fiscal de Hermitage Capital y fue detenido en 2008 por supuesta evasión de impuestos después de haber denunciado él mismo un fraude fiscal de 230 millones de dólares por parte de varios políticos rusos. En 2009, Magnitski murió en prisión (oficialmente, por necrosis de páncreas), mientras se encontraba retenido a la espera de ser juzgado por el mismo delito que él había imputado a los funcionarios estatales. A diferencia de Formoso, el tribunal no ordenó exhumar el cadáver de Magnitski, pero el juez de la causa concluyó que su culpabilidad se confirmaba con las pruebas examinadas durante el proceso, y aunque en el propio fallo se declaraba archivada la causa penal contra Serguéi Magnitski, debido a la muerte prematura del inculpado, la declaración de culpabilidad excluía el derecho a una rehabilitación póstuma.

Por tanto, el difunto Serguéi Magnitski fue sentenciado a 9 años de prisión.

Pero Formoso y Magnitski no están solos en el limbo de los absurdos jurídicos, los acompaña Manuel Marulanda, un líder histórico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Marulanda (a.k.a. Tirofijo). falleció en 2008, y el Tribunal Superior de Antioquía le impuso una sentencia post mortem: 40 años de prisión por la muerte, en 2003, de 10 personas secuestradas en poder de las FARC, entre ellas el Gobernador de Antioquía, y el Ministro de la Defensa .

No obstante, el propósito de esta nota es mostrar ejemplos de la otra cara de la moneda y transmitir dos buenas nuevas: usted también puede ser indultado, perdonado, desposado, e incluso, puede fecundar post-mortem.

Indultado y perdonado post mortem

Caso 1. Gobernador de Rhode Island indultó a un irlandés colgado hace casi 170 años. A finales de junio de 2011, el Gobernador Chafee concedió el indulto a John Gordon, un inmigrante irlandés que fue colgado en 1845 por el asesinato de Amasa Sprague, un hombre rico dueño de un molino (signo decimonónico de estatus) y hermano de un senador de Estados Unidos (signo perenne de estatus). Pero los juristas e historiadores atraídos por el caso concluyeron en que hubo violaciones al debido proceso, y que las pruebas en contra de Gordon eran circunstanciales y los prejuicios contra los católicos irlandeses también influyeron en el juicio. Finalmente, los rotativos cuentan que, durante la ceremonia solemne en la que se firmó el indulto post mortem, un legislador desbordado por el entusiasmo dijo: “La justicia no tiene ningún estatuto de limitaciones”.

Caso 2. Soldado de la Primera Guerra Mundial fusilado por cobardía recibiría el perdón post mortem. Se trata Harry Farr, soldado raso del Ejército británico, que fue fusilado por su propio Ejército en 1916, tras haber sido acusado de cobardía por negarse a regresar al frente de batalla en la Primera Guerra Mundial. Su familia asegura que Farr, que al morir contaba con 25 años, sufría una exótica conmoción por la artillería. El anuncio del perdón provino del Secretario de la Defensa, des Brown. Ahora bien, antes de echar campanas a vuelo, esperamos que sus descendientes hayan reparado en que, de conformidad con una resolución de la House of Commons, del 7 de noviembre de 2006, el perdón: “does not affect any conviction or sentence”.

Desposado post mortem

Es la conocida historia de Magali Jaskiewicz que se casó con Jonathan George, que había muerto un año antes en un accidente de tránsito. La autoridad del Departamento de Dommary-Baroncourt (al este de Francia) ofició la ceremonia a título póstumo. La legislación francesa prevé soluciones post mortem cuando un contratiempo frustra una boda de la que había constancia. El 25 de noviembre de 2008, Magali y Jonathan habían participado al Alcalde su intención mutua de contraer nupcias. Dos días después, Jonathan se estrelló.

La imagen del difunto, sonriente, acompañó a la novia, vestida de blanco, y como dan cuenta los rotativos de la época, nadie osó mencionar el prosaico “hasta que la muerte los separe”. Formalmente, la novia no adquirió el estado civil de casada, sino el de viuda. Como colofón lóbrego, recordemos que el Alcalde que presidió la ceremonia se llama Christophe Caput.

Congelamiento de óvulos post mortem

En agosto de 2011, una familia Israelí recibió la autorización judicial para congelar los óvulos de su hija de 17 años, muerta en un accidente de tránsito. Ha habido muchos casos en los que se obtuvo esperma después de la muerte, para permitir que la viuda o compañero de vida conciba un hijo del hombre fallecido, pero al tratarse de óvulos, la sentencia del Tribunal de Kfar Sava estableció un precedente jurídico único en Israel y, de acuerdo con un abogado con 10 años de experiencia en casos similares, posiblemente se trató del primero de su tipo en el mundo.

Chen Aida Ayash fue atropellada y se declaró su muerte cerebral; en consecuencia, su familia solicitó al Tribunal de Kfar Sava el permiso para que sus óvulos pudieran ser cosechados y congelados para, posteriormente, ser fecundados por algún esperma donado ya que los embriones tendrían una mayor posibilidad de sobrevivir al procedimiento de congelación que los óvulos sin fertilizar. No obstante, el Tribunal negó el permiso para efectuar la fecundación en esta etapa. Maayan Maor, un portavoz del centro médico de Meir, en la misma comunidad, confirmó que el procedimiento finalmente se llevó a cabo.

A la luz de los casos anteriores, solo resta hacer eco de la pregunta que formulaba

Swami Muktananda: ¿existe realmente la muerte?

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); Maestro y Doctor en Administración Pública (INAP). Elabora el Reporte sobre la Magistratura en el Mundo; conduce el programa de televisión “Cine Debate”.