Ante la impugnación por parte del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el lunes de la semana pasada, del nuevo acuerdo del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) para asegurar tener resultados del conteo rápido del Instituto el 1º de julio próximo, conviene analizar si, en efecto, existen elementos de carácter técnico o jurídico para revertir la ruta que la autoridad electoral ha construido para ofrecer información oportuna de la elección presidencial la misma noche de la elección.

Los conteos rápidos que realiza la autoridad electoral son ejercicios estadísticos que realizan proyecciones de los resultados de una elección a partir de una muestra representativa de los resultados de las casillas. Es decir, se toman datos reales de los votos depositados en las urnas, se transmiten a un comité técnico integrado por expertos quienes realizan la estimación y se la entregan al consejero presidente, quien tiene la obligación de hacer pública la información de inmediato. No es información que se desprende de entrevistas a los electores; no es el PREP (Programa de Resultados Preliminares Electorales) el cual captura las actas de resultados de todas —o casi todas— las casillas según su ritmo de llegada a las oficinas de la autoridad electoral y tampoco son los resultados definitivos.

Sin los instrumentos de información preliminar estaríamos condenados a esperar entre tres y siete días para conocer los resultados de la elección. Ese es el plazo que marca la ley para sumar y asentar los datos de las actas de escrutinio y cómputo y, en su caso, para recontar los votos.

Desde 1994, la autoridad electoral ha realizado cuatro conteos rápidos en elecciones presidenciales: en 1994, 2000, 2006 y 2012 para conocer los resultados de la elección de presidente de la República, además de que en 2003 y 2015 también hubo conteo rápido para conocer la conformación de la Cámara de Diputados. Concentrándonos en las elecciones presidenciales, como se observa en la tabla 1, todos los ejercicios han sido precisos y han coincidido con los resultados oficiales. Así, la prueba de ácido de una estimación estadística de resultados, el confrontarla contra el resultado del universo finalmente escrutado, se supera una y otra vez con creces.

Tabla 1. Comparativo de los resultados de los Conteos Rápidos y los Cómputos definitivos de las elecciones Presidenciales

Año

Partido

Conteos Rápidos

Cómputo distrital

1994

PRI

49.3% – 50.7%

48.69

PAN

26.8% – 28.2%

25.92

PRD

15.8% – 17.1%

16.59

2000

Alianza por el Cambio

39% – 45%

42.5

PRI

35% – 38%

36.1

Alianza por México

15.1% – 18%

16.6

2006

PAN

35.7% – 36.5%

35.9

Alianza por México

21.7% – 22.3%

22.3

Coalición Por el Bien de todos

35% – 35.7%

35.3

2012

PAN

25.1% – 26%

25.4

Coalición Compromiso por México

37.9% – 38.6%

38.2

Coalición Movimiento Progresista

30.9% – 31.9%

31.6

Vale la pena detenerse en el ejercicio de 2006. Si bien no se dieron los resultados de la elección por un acuerdo entre los consejeros electorales del entonces IFE y los partidos políticos,1 el ejercicio estadístico se realizó exitosamente. Aun con el estrecho margen de diferencia entre el primer y segundo lugar, aquel conteo rápido del IFE predijo con exactitud los resultados.

En todos estos años, los datos de los resultados de las casillas que han nutrido a los Conteos Rápidos han tenido diversos orígenes. En 1994 y 2000, la información se tomó de las mantas que se pegan al exterior de las casillas con los resultados; en 2006, se obtuvieron de las hojas de operaciones (que son el borrador de los funcionarios para después transcribir los datos en las actas); mientras que en 2012 y 2015, se extrajeron de las actas de escrutinio.

Estas decisiones han sido tomadas en función de quién es el responsable de recabar la información, así como de la rapidez con la que se puedan transmitir los datos. Como se ve en la tabla 1, la precisión del ejercicio no varía si la fuente es la sábana de resultados en el exterior de la casilla, la hoja de operaciones o el acta, pues todas estas fuentes tienen el mismo dato: cómo votó la ciudadanía en la casilla que integra la muestra.

En la actualidad, la ley señala que para llenar las actas de escrutinio los funcionarios tienen que contar los votos de las distintas elecciones. Es decir, para llenar el acta de presidente de la República tienen que esperar a que se terminen de contar las elecciones federales de senadores y diputados. Así, el legislador pretendía garantizar que no fuera a aparecer un voto mal colocado en una urna cuando ya se hubiera llenado el acta. Sin embargo, con la creación de la casilla única en 2014 —donde se cuentan los votos de las elecciones federales y locales—, ahora hay que esperar también a que se cuenten los votos de gobernador, legisladores locales y ayuntamientos antes de poder confeccionar las actas.

En las nueve entidades federativas donde se realizarán seis elecciones el próximo 1º de julio, el INE calculó que el envío de los resultados sería posible entre las 23:30 hrs y la 01:30 del día siguiente a la elección. Por ello, propuso que se repitiera la logística de 2006;2 es decir, que para el conteo rápido de 2018 los datos provengan de las hojas de operaciones y no de las actas. Esta decisión, que parecería un plurito logístico –y que de hecho así fue tomada hace 12 años-, ha causado la impugnación del PVEM por considerar que los documentos de donde se extraerá la información carecen de la formalidad que tienen las actas.

Sobre la confiabilidad, la experiencia institucional prueba que un buen conteo rápido puede basarse en los datos de las hojas de operaciones pues se trata del documento oficial donde se asienta el resultado de cada elección en la casilla antes de transcribirlo al acta correspondiente. De forma adicional, el INE ha previsto que se realizará una capacitación precisa sobre el llenado de las hojas de operaciones. Cabe precisar, además, que la muestra es precisamente eso y que en una elección presidencial ha abarcado entre un 5 y 6 por ciento del total de las casillas. Es decir, el conteo rápido se tomará de una de cada 20 casillas.

En términos legales, el INE tiene la facultad expresa en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales para decidir sobre la realización de los Conteos y esa norma prevé el uso de las hojas de operaciones.3

Existe un falso debate cuando se dice que en materia de conteo rápido hay una disyuntiva entre certeza y rapidez. La evidencia empírica señala que se puede hacer un conteo rápido de alta precisión a partir de la hoja de operaciones —qué mayor prueba de fuego que estimar con éxito los intervalos de votación de la elección presidencial más competida de nuestra historia, la de 2006— y tener el resultado a una hora oportuna: la estimación del conteo rápido en 2006 fue entregada por el comité técnico a las 22:15 horas del día de la jornada electoral.

El problema, entonces, fue que el resultado de ese ejercicio no se dio a conocer. Pero para 2018, el Reglamento de Elecciones del propio INE le obliga a hacer público el resultado del conteo rápido sea cual sea el escenario: si los intervalos de estimación no se cruzan o incluso si se sobreponen.

El silencio institucional en la difusión de resultados electorales puede generar incertidumbre, confusión y abonar el fértil campo de la especulación. El vacío informativo se llena, en un contexto de una escasa cultura de responsabilidad por parte de los actores políticos, con autoproclamaciones de triunfo y fake news. Corresponderá al Tribunal Electoral definir en qué escenario nos encontraremos en esas horas, cargadas de tensión, que seguirán al cierre de las casillas el primer domingo de julio próximo.

Farah Munayer. Maestra en Administración Pública Internacional por Sciences Po. Asesora del Consejo General del Instituto Nacional Electoral.


1 Se había establecido con anterioridad que los resultados de los Conteos Rápidos que no se harían públicos los resultdos si no se cumplía la condición de que la diferencia entre el 1ro y 2do lugar fuera mayor a 1%.

2 Acuerdo por el que se Determina la Realización del Conteo Rápidos para las Elecciones de Titulares del Ejecutivo Federal y Locales para Conocer la Estimación de Las Tendencias de los Resultados de la Votación el Día de La Jornada Electoral aprobado el 28 de febrero de 2018.

3 Artículos 220 y 290 inciso f) de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.