— Cierto, padre, ¡pero injustamente!
Tal vez llegue un día en que me conozcas mejor;
y llegue también una Noche Buena en que este sitio vacío sea,
entonces sí con justicia, la única vergüenza y la única sombra
en la felicidad de esta casa.

— Pero cuando estés en tu cuarto,
piensa que tu sitio vacío en la mesa
es la única vergüenza y la única sombra en la felicidad de esta casa.

Cuando los hijos se van (Juan Bustillo Oro, 1941)

 

La importancia de madres y padres

El 17 de septiembre de 2012, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Resolución 66/292, proclamando el 1º de junio de cada año como el Día Mundial de las Madres y los Padres, destacando, desde entonces, el papel crítico de los padres en la educación de los niños, y reconociendo también que la familia tiene la responsabilidad principal en la alimentación y en la protección de los niños. En el mensaje correspondiente a la conmemoración de 2018, se enfatiza que, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, los niños deben crecer en un ambiente familiar y en una atmósfera de felicidad, amor y comprensión.

¿Cuáles serían las madres y los padres “ideales” que propician felicidad, amor y comprensión? La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver el Amparo en revisión 910/2016, afirmó:

Ninguna duda cabe que no existe un modelo de padres y madres ideales, acabado y perfecto, una especie de arquetipo ante el cual contrastar la conducta específica de los progenitores, con el fin de determinar si se está o no ante un buen padre y/o madre, y si, con base en esa imagen ejemplar, sean justificables o no ciertas restricciones en las instituciones protectores de la infancia, como lo es la guarda y custodia: no existe un tipo ideal de padres y madres, sino que es preciso sopesar si las conductas desempeñadas por los progenitores -que siempre constituyen un ejemplo, ya sea positivo o negativo y que necesariamente marcan la personalidad de los niños y niñas- son susceptibles de actualizar un riesgo probable y fundado en los niños y niñas.

Acerca del alcance de las correspondientes responsabilidades entre padres e hijos, el Título VII de Libro II del Código Civil y Comercial de la República Argentina, se denomina “Responsabilidad Parental”, encontrándose regulada entre los artículos 638 y 704. Concibe a la responsabilidad parental como el conjunto de deberes y derechos que corresponden a los progenitores sobre la persona y bienes del hijo, para su protección, desarrollo y formación integral mientras sea menor de edad y no se haya emancipado.

El artículo 646 enuncia los deberes de los progenitores: a) cuidar del hijo, convivir con él, prestarle alimentos y educarlo; b) considerar las necesidades específicas del hijo según sus características psicofísicas, aptitudes y desarrollo madurativo; c) respetar el derecho del niño y adolescente a ser oído y a participar en su proceso educativo, así como en todo lo referente a sus derechos personalísimos; d) prestar orientación y dirección al hijo para el ejercicio y efectividad de sus derechos; e) respetar y facilitar el derecho del hijo a mantener relaciones personales con abuelos, otros parientes o personas con las cuales tenga un vínculo afectivo; f) representarlo y administrar el patrimonio del hijo. Y el artículo 647 prohíbe el castigo corporal en cualquiera de sus formas, los malos tratos y cualquier hecho que lesione o menoscabe física o psíquicamente a los niños o adolescentes.

Los deberes de los hijos están dispuestos por el artículo 671: a) respetar a sus progenitores; b) cumplir con las decisiones de los progenitores que no sean contrarias a su interés superior; c) prestar a los progenitores colaboración propia de su edad y desarrollo y cuidar de ellos u otros ascendientes en todas las circunstancias de la vida en que su ayuda sea necesaria.

Esta nota versa sobre diversos casos que derivaron en turbulentos puntos de quiebre entre padres e hijos, muy alejados del cumplimiento de los deberes establecidos, por ejemplo, en la legislación argentina a la que me he referido, y ya no digamos, de esa especie de arquetipo o del “un modelo de padres y madres ideales, acabado y perfecto”.

“Y ahora vete para siempre de este hogar que deshonras, ¡vete! Y cuanto más lejos mejor”(Cuando los hijos se van, Juan Bustillo Oro, 1941)

Michael J. Rotondo adquirió fama gracias a encabezados como estos:

a) La Justicia le ordenó a un millennial que se vaya de la casa de sus padres.
b) Hombre de 30 años es demandado por sus padres para que deje el hogar.
c) ‘Nini’ de 30 años demandado por sus padres, hartos de mantenerlo, abandona su casa.
d) Los padres que ganaron un juicio para que su hijo de 30 años se fuera de casa en Estados Unidos.

¿Qué pasó? Clarín da cuenta de la historia en los siguientes términos: Un juez de Nueva York ordenó a un hombre de 30 años que se mude de la casa de sus padres, luego de que la pareja intentó y fracasó durante meses para lograr que su hijo se valiera por sus propios medios y viviera en otro lugar. La insólita situación, hasta normal en algunas familias, llegó al extremo para estos padres, quienes decidieron llevar a su propio hijo ante la Justicia. La audiencia se realizó el martes 22 de mayo (de 2018) y duró sólo media hora: el juez del Tribunal Supremo del estado de Nueva York, Donald Greenwood, falló a favor de los progenitores, Mark y Christina Rotondo de Camillus. Según declaró la pareja ante la Justicia, Michael, el muchacho en cuestión, no tiene trabajo, no quiere ayudar en la casa a hacer tareas simples, ni tampoco quiere aportar económicamente. Los padres indicaron que hace ocho años presionan para que el hijo se vaya. “Estoy indignado”, dijo el joven ante el diario Daily Mail a la salida de la Corte. Y cuestionó duramente la decisión de sus padres. Dijo que ellos tomaron esa medida porque él es un “millennial liberal” y ellos son conservadores. “Lo que hicieron es vengativo”, declaró. Por su parte, BBC expuso la siguiente cronología:

• 2 de febrero de 2018: Primera carta de los padres: “Hemos decidido que debes abandonar esta casa de inmediato”.
• 13 de febrero: Segunda carta de los padres: “Quedas desalojado… Se iniciará un procedimiento legal inmediatamente si no te vas antes del 15 de marzo de 2018”.
• 18 de febrero: Tercera carta de los padres: “Hay trabajos disponibles incluso para aquellos con un pobre historial de empleo como el tuyo. Consigue uno: ¡tienes que trabajar!”. Esta carta fue acompañada por US$1,100.00, para la mudanza.
• 5 de marzo: Cuarta carta de los padres: “Tienes 11 días para irte, con tus cosas, y no vemos señal alguna de que pretendas irte”.
• 30 de marzo: Quinta carta de los padres: Contiene recomendaciones para que Michael Rotondo le saque el mejor provecho posible al Volkswagen Passat de su propiedad.
• Abril: Los padres acudieron a la corte municipal local para tratar de desalojar a su hijo, pero les dijeron que, debido a que Michael es un familiar, necesitarían que un juez de la Corte Suprema le ordenara oficialmente que empezara a empacar.
• 7 de mayo: Los padres tomaron medidas drásticas para que su hijo abandonara el nido: lo demandaron ante la Corte Suprema del condado de Onondaga, cerca de Syracuse, Nueva York.
• 22 de mayo: La Corte les dio la razón.
• 1º de junio: Michael Rotondo abandonó el hogar familiar.

En su artículo Michael Rotondo: 5 Fast Facts You Need to Know, Jessica McBride comenta acerca de la epidemia del “Lanzamiento fallido”, citando datos de Psychology Today: en Nueva Jersey: el 45% de los adultos entre 18 y 34 años, vive con sus padres. Algunos de ellos ya están insertos en el mercado laboral, pero aún eligen quedarse con sus papás. Entre otros factores desencadenantes, la publicación menciona que el caos en el mundo, por ejemplo, los tiroteos en escuelas en la Era Post-Columbine, transmiten a los jóvenes el mensaje de que el mundo exterior es inseguro.

¿Hasta qué edad se debe mantener al hijo que ni trabaja ni estudia?

Con esta interrogante, Claudia Romero, redactora en Ámbito Jurídico emprende su exposición acerca de casos similares a los de Michael Rotondo:

1) “La muchacha tiene edad suficiente para buscarse la vida por sí misma”; esta fue la afirmación de varios magistrados de un tribunal español, quienes negaron las pretensiones de una demanda presentada por una joven de 23 años que exigió a sus padres el pago de una pensión alimentaria de US $330. A juicio de ese colegiado, la conducta de la mujer se puede calificar como abandono, vagancia y falta de aprovechamiento, lo que la puso en la situación que reclamaba, pues nunca concluyó sus estudios secundarios y dejó otros cursos en las mismas circunstancias.

2) Un juzgado de Cataluña desestimó la demanda de una “nini” de 19 años, pues consideró que su familia no tenía que apoyar su “estilo de vida caprichoso”. Esta joven pedía seguir siendo mantenida, pero no contribuía de ninguna forma en su familia y era una carga para sus ascendientes.

A continuación, daré cuenta de otras sentencias, algunas que han “aligerado” la responsabilidad de los padres, y otras que sostienen o incrementan su tonelaje.

1) Padres no están obligados a costear segunda carrera de los hijos: Corte Suprema colombiana

Teniendo en cuenta que los 25 años de edad son solo un parámetro para establecer si se conserva o no el deber de suministro de alimentos a los descendientes, los padres de hijos mayores de edad no están obligados a costearles una segunda carrera cuando los jóvenes ya son profesionales y pueden atender su propia manutención y sostenimiento. Así lo concluyó la Corte Suprema de Justicia luego de negar una acción de tutela mediante la cual un administrador de empresas, de 24 años de edad y graduado a los 20 de la Universidad de Los Andes, pretendía que un juez de familia de Bogotá ordenará al padre que le siguiera pagando la carrera de música. La Sala Civil, en decisión mayoritaria, concluyó que, independientemente de la edad, el profesional ya contaba con una preparación académica que le permitía procurar su ubicación laboral y con ello la obtención de los recursos económicos para sostenerse.

2) Juez español obligó a un hombre de 25 años a irse de la casa de sus padres

En abril de 2011, un hombre de 25 años que ni estudiaba ni trabajaba, y que pretendía que sus padres, a los que había llegado a agredir física y verbalmente, siguieran manteniéndolo, debió abandonar el domicilio familiar por orden de un juez. Según la sentencia del Juzgado de Familia número 5 de Málaga, el joven “se encuentra matriculado en la Facultad de Derecho, pero solo tiene aprobadas tres asignaturas de toda la carrera”. Y, aunque no tiene empleo conocido, en el interrogatorio practicado en el juicio quedó acreditado que posee “conocimientos suficientes para realizar pequeñas operaciones a corto [plazo] en bolsa”. El juez, José Luis Utrera, consideró que concurren varios supuestos para el cese de la obligación de todo padre de mantener a su hijo hasta que este pueda valerse por sí mismo. En primer lugar, las habilidades bursátiles declaradas por el joven. En segundo, los maltratos físicos o verbales, que quedaron acreditados en la vista oral. Finalmente, el juez destaca el hecho de que la necesidad de manutención del hijo se la ha generado él mismo “por su mala conducta académica”. Según el impartidor de justicia, “el clamoroso retraso académico” resulta “mucho más hiriente si lo ponemos en relación al nivel socioeconómico de sus padres”, que trabajan, respectivamente, como empleado en una empresa de recogida de basuras y como camarera de hotel. En el fallo, el juez decreta que el hijo abandone la casa de sus padres “con sus objetos personales” en el plazo de 30 días. Sin embargo, para evitar que el hombre sufra “una situación repentina de inasistencia”, el juez, como le habían sugerido los padres, obliga a que estos le pasen 200 euros al mes a su hijo durante dos años.

3) Del “parasitismo social” al “en casa hasta los 29”

En su edición del 31 de octubre de 2014, El País, en la pluma de Natalia Junquera, da cuenta de que varias sentencias judiciales obligan al progenitor a seguir ayudando a mantener a hijos mayores de edad y con estudios debido a la crisis económica:

1) Una muy citada sentencia del Tribunal Supremo de 2001 denegó la pensión alimentaria a dos hermanas de 26 y 29 años, licenciadas en Derecho y Farmacia, alegando que mantenerla “sería favorecer una situación pasiva de lucha por la vida que podría llegar a suponer un parasitismo social”. Pero el mismo Tribunal Supremo acumula varias sentencias sobre la obligación del progenitor de seguir pagando una pensión a hijos mayores de edad.

2) El 12 de julio de 2014, el Tribunal Supremo obligó a un padre a volver a pagar a su hija una pensión alimentaria porque, pese a tener 27 años y una titulación profesional (maestra de educación especial), carecía de trabajo e ingresos suficientes para ser independiente.

3) Otra sentencia, de enero de 2014, recordaba la obligatoriedad de pagar esa pensión cuando la situación de dependencia “no es imputable” al hijo.

4) Juez argumenta que hoy en día es normal que una persona de 29 años no sea independiente económicamente. “La incorporación de los jóvenes al mercado laboral en la época actual es extraordinariamente penosa y las actuales circunstancias socioeconómicas, especialmente en el ámbito de este partido judicial [la tasa de paro en Cádiz es la más alta de España, el 41,26%] convierten en casi imposible para un joven menor de 30 años la búsqueda de un empleo que resulte suficiente para subvenir a sus necesidades”.

4) La obligación de proporcionar alimentos se mantiene mientras los hijos finalizan sus estudios y encuentran un trabajo que les permita independizarse económicamente: SCJN

En la tesis 1a./J. 42/2016 de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se advierte: “la obligación alimentaria que tienen los progenitores en relación con sus hijos, surge como consecuencia de la patria potestad, esto es, como resultado de un mandato constitucional expreso que les vincula a procurar el mayor nivel de protección, educación y formación integral, siempre en el marco del principio del interés superior del menor y con la característica de que recae en cualquiera de los padres, es decir, es una obligación compartida sin distinción de género. Además, si bien la obligación de alimentos en este supuesto surge y se desarrolla en el marco de la patria potestad, ésta no termina cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad, sino que se mantiene mientras éstos finalizan sus estudios y encuentran un trabajo que les permita independizarse económicamente, siempre y cuando satisfagan los requisitos establecidos tanto en la ley como en la jurisprudencia de este alto tribunal”.

“Mala praxis” paterna

En su edición del 18 de mayo de 1978, la revista Jet relató el caso de Tom Hansen, de 24 años, que interpuso una demanda en la Corte de Distrito de Boulder, Colorado, en contra de sus padres, por mala praxis paterna. Hansen pretendía 300 mil dólares por concepto de daños, alegando que la negligencia de sus progenitores —al no proveerle la atención material y psicológica correspondientes en momentos cruciales de su vida— le provocaron daño emocional. Dijo también, que a los 14 años fue castigado tras ser suspendido en la escuela y fue forzado a trabajar por sus padres, cubriendo largas jornadas, y teniéndolo mal alimentado. Enfatizó que su padre lo trataba como un paria, y lo ridiculizaba sometiéndolo a humillaciones y a castigos físicos. El abogado de Hansen dijo que el meollo del caso no era responsabilizar a los padres por haber criado erróneamente a su hijo, sino por el daño a la salud mental que le infligieron siendo niño.

Desconozco el desenlace de este caso, pero llamo la atención del lector sobre, al menos, dos fake news relacionadas con mala praxis paterna:

a) Teenager sues his parents for $250,000 for naming him Gaylord. “A 17-year old boy from Missouri has launched a civil lawsuit against his parents for naming him Gaylord as a child, a name which allegedly caused him to suffer from a lot of mockeries and even serious bullying. Gaylord Williams from the small city of Kirksville in Missouri is suing his parents, Dave and Carol Williams, for “deliberately making his life miserable” by giving him “an outdated and prejudicial first name”. In his allocution presented this morning in front of the Adair County Circuit Court, the teenage boy claims he was an undesired child and that his parents deliberately gave him that first name to make him “a designated scapegoat”. Esta noticia es falsa

b) 17-year-old teenager sues his parents for being born white. “A 17-year-old is undertaking one of the most controversial lawsuits of the history of the country as he is suing his own biological parents for being born white. Anthony Dwight, 17, claims he has suffered his whole life from the shame of being born white. “When I was a kid, I’d spend hours in the shower trying to wash off the white off my skin, but it would never go away,” he recalls painfully. “Isn’t there enough white people on this planet already? Haven’t we inflicted enough suffering, racism and oppression in this world?” he asked reporters”. También esta noticia es falsa.

Los que (aparentemente) no son fake, son los dos casos que enuncio a continuación:

a) La “anti-custodia”. Sucedió en China, a principios de abril de 2011. Una pareja de divorciados entabló una disputa judicial por perder la custodia de su hijo. Así, al contrario de como suele ocurrir en estos casos, la pareja litiga por darle al otro ex cónyuge la responsabilidad de cuidar su hijo de 4 años. La madre alegaba que no tenía la habilidad necesaria para cuidar de un niño, mientras que el padre rechazó esta oferta asegurando que tener un hijo perjudicará su trabajo y al propio chico. Entre las opciones que se manejaron para resolver el caso, estuvo la de llevar a cabo una subasta: el progenitor que esté dispuesto a pagar más dinero al otro se libraría del niño. Pese a sus extrañas circunstancias, este caso, aparentemente no era el primero de este tipo: ya en el año 2000, una pareja de divorciados en Zhejiang se negaba a asumir la custodia de la hija de ambos, de nueve años, y se recurrió también a una subasta, en la que el padre asumió los cuidados de la chica a cambio de 250,000 yuanes de la madre.

b) Padre pierde la custodia de dos de sus hijos por humillarlos en YouTubeSucedió en Baltimore, en 2017. Mike Martin, perdió de manera temporal la custodia de dos de sus cinco hijos —“Cody”, de 9 años, y “Emma” de 11—. El juzgado consideró que los menores estaban siendo sometidos a bromas crueles con la intención de generar contenido para un canal de YouTube titulado DaddyOFive. “Niño se traga la comida más asquerosa del mundo”, y “Papá destruye la videoconsola de su hijo” son algunas de las situaciones a las que los niños se veían sometidos por parte de Martin y su madrastra, Heather. En casi todas las bromas que protagonizaban, los niños terminaban llorando ante las risas de los dos adultos a su cargo. En algunas se les regañaba por cosas que no habían hecho e incluso en uno de los vídeos se ordenaba al niño a que abofeteara a su hermana lo más fuerte posible.

Este sujeto perdió la custodia solo de manera temporal; ¿“Cody” y “Emma” habrán querido regresar con su padre? Acá me parece muy oportuno citar un fragmento de la sentencia de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el Amparo directo en revisión 1674/2014: “una determinación judicial no puede restaurar la fractura de las relaciones interpersonales entre el progenitor y sus hijos, cuando éstos tienen la madurez suficiente para decidir si quieren o no convivir con su padre, en el supuesto en el que este haya perdido la patria potestad. Por el contrario, podría resultar contraproducente tratar de restaurar los lazos de afecto y empatía, obligando a los jóvenes a integrar a su progenitor a su núcleo familiar. La protección integral del menor constituye un mandato constitucional que se impone a los padres y a los poderes públicos, en la que se inscribe el principio de desarrollo progresivo de su autonomía. En ese sentido, el menor de edad no sólo merece protección, sino que se constituye como sujeto de derechos, cuyo efectivo ejercicio implica que, respecto a ciertas decisiones, prevalezca su voluntad. En el caso, se mostró que debe prevalecer la voluntad de los menores respecto al ejercicio de su derecho a convivir con su progenitor. Lo anterior en tanto, por una parte, la decisión que se cuestiona no vulnera su desarrollo integral, y por otra, en tanto tienen la edad y madurez suficiente para tomar dicha determinación”.

“Ninguna duda cabe que no existe un modelo de padres y madres ideales, acabado y perfecto”, cité al principio. Ninguna duda tengo: en las antípodas de ese modelo ideal, acabado y perfecto, se encuentra gente como Mike Martin.

Alejandro Anaya Huertas. Doctor en Administración Pública (INAP); Maestro en Administración Pública (INAP); Licenciado en Derecho (UNAM); elabora el Reporte sobre la Magistratura en el Mundo.