En un tribunal de nueve jueces, el voto más poderoso recae en aquellos ubicados en el centro del espectro ideológico. En la Corte Suprema de los Estados Unidos, el centro se ha estado moviendo hacia a la derecha a pasos agigantados. Por ello, si se ratifica a Amy Coney Barret, la Corte Suprema estadounidense será un tribunal marcadamente conservador durante varias décadas. No sólo en lo que se refiere a la legalización del aborto, también están en juego los derechos civiles, protecciones ambientales, derechos de los dreamers, la regulación de las armas de fuego y el esquema de salud pública. La elección de Coney Barret representaría un retroceso en cada uno de estos temas.
A principios de 2016, esta Corte tenía cinco jueces nominados por presidentes republicanos y cuatro designados por presidentes demócratas. El ala conservadora de la Corte estaba compuesta por Antonin Scalia y Anthony Kennedy (nominados por Reagan); Clarence Thomas, (nominado por Bush padre); John Roberts y Samuel Alito (nominados por Bush hijo).

Ilustración: Adrián Pérez
Con la muerte de Antonin Scalia en el 2016, se presentó una oportunidad única de modificar el balance ideológico de esta Corte. Scalia no sólo votaba con clara tendencia de derecha; también fue el ingeniero ideológico de todo un método de interpretación jurídica. En efecto, Scalia inventó y perfeccionó la filosofía de strict construcctionism, la cual sostiene que la Constitución norteamericana de 1787 se tiene que interpretar según las intenciones de quienes la redactaron en esa época.1
Es una filosofía absurda; pues, entre otras cosas, esa Constitución sostiene que las personas negras debían de contarse en el censo como 3/5 de una persona blanca. Fue con este lente del llamado originalismo que Scalia votó a favor del derecho a portar armas de fuego.
Scalia murió durante la presidencia de Barack Obama y el entonces presidente de Estados Unidos nominó a Merrick Garland, un juez liberal de centro. El Senado bloqueó a Garland, rehusándose siquiera a escucharle en una comparecencia. Al asumir la presidencia, una de las primeras decisiones de Trump fue nominar a Neil Gorsuch para reemplazar finalmente a Antonin Scalia, uno de los tres jueces nominados por Ronald Reagan. La otra, Sandra Day O’Connor, fue la primera mujer en esta Corte.
Quedaba aún un ministro nominado por Ronald Reagan: Anthony Kennedy. A lo largo de su carrera, Kennedy giró hacía una interpretación jurídica más liberal. En 2015, en el caso Obergefell v. Hodges, Kennedy votó con el ala izquierda para legalizar el matrimonio igualitario en todo el país.2 En junio del 2016, a dos meses de la elección de Donald Trump, Anthony Kennedy votó nuevamente con el ala progresistas en el caso Whole Woman’s Health v. Hellerstedt. Para efectos prácticos, el voto de Kennedy protegió el derecho a decidir.3
En el caso Hellerstedt, los jueces declararon la inconstitucionalidad de una ley promulgada en Texas que obligaba a proveedores y a pacientes a cumplir con requisitos médicos innecesarios para el procedimiento del aborto, el cual no requiere los mismos estándares sépticos y de salubridad que una cirugía. Con esto, Kennedy previno que el espíritu de Roe v. Wade se volviera letra muerta.4
Cabe mencionar que Roe v. Wade ya no es el estándar jurídico en Estados Unidos. El estándar de Roe v. Wade entró en vigor 1973, cuando la Corte Suprema falló que una mujer podía terminar su embarazo antes de las 12 semanas sin restricción alguna. En 1992, tres jueces nominados por Reagan —incluyendo a Kennedy— impusieron un nuevo marco: Planned Parenthood v. Casey. Bajo Casey, el Estado puede imponer trabas y restricciones al acceso al aborto, siempre y cuando estas restricciones no obstaculicen el procedimiento “indebidamente”.5 Bajo Roe, el derecho a decidir era irrestricto hasta la semana doce. Bajo Casey, el derecho a decidir puede ser restringido.
Kennedy defendió ese estándar a lo largo de su carrera. Una vez que Kennedy se jubiló, y fue sustituido por Brett Kavanaugh, John Roberts empezó a jugar el papel de centro de la Corte. Roberts votó a favor de este estándar en 2020, al declarar la inconstitucionalidad de una ley idéntica a la que se impugnó en Hellerstedt. Además de defender el estándar de Casey, Roberts ha defendido la constitucionalidad del programa DACA —el cual protege a los dreamers— y la constitucionalidad del Affordable Care Act.6
Pero aun con el voto de Roberts, la mermada ala izquierda de la Corte Suprema estadounidense no podrá sobrevivir en ningún ámbito a seis jueces republicanos. Amy Cohen Barret ya declaró que no se recusaría en caso de que surgiera una controversia constitucional por la elección del 2020.7 Cohen Barrett no sólo mermará el marco legal existente en materia de aborto, si no que —al ser la sexta jueza republicana de nueve— probablemente establecerá con su voto un nuevo marco legal que restrinja el derecho a un aborto legal y seguro.
Alejandra Traslosheros. Politóloga por Earlham College, en Indiana, Estados Unidos, especialista en historia de EUA y derecho constitucional estadounidense.
Fuentes
Forgey, Quint. 2018. “5 landmark Justice Kennedy opinions”, Politico, 17 de 6.
Liptak, Adam. 2020. “Barrett’s Record: A Conservative Who Would Push the Supreme Court to the Right”, The New York Times, 26 de September.
—. 2016. “Supreme Court Strikes Down Texas Abortion Restrictions”, The New York Times, 27 de June.
—. 2012. “Supreme Court Upholds Health Care Law, 5-4, in Victory for Obama”, The New York Times, 8 de June.
Toobin, Jeffrey. 2007. The Nine: Inside the Supreme Court. New York: Anchor Books.
1 (Toobin 2007).
2 (Forgey 2018)
3 (Liptak 2016)
4 (Liptak 2016)
5 (Toobin 2007)
6 (Liptak, Supreme Court Upholds Health Care Law, 5-4, in Victory for Obama 2012)
7 (Liptak, Barrett’s Record: A Conservative Who Would Push the Supreme Court to the Right 2020)