Biden y su política migratoria: tímidos avances, retos mayúsculos

Desde que se pusieron en práctica los Protocolos de Protección al Migrante (MPP) en 2019, miles de personas han puesto su vida “en espera” por más de un año.1 No sólo eso, sino que la mayoría vive en condiciones extremadamente desafiantes, peligrosas e insalubres en México.

Ilustración: Patricio Betteo

Hace unos días el presidente Biden anunció la cancelación de estos protocolos, que también se conocían como el programa Quédate en México y, aunque la medida es bienvenida, pues parece sumar a un enfoque migratorio más progresista que el de Trump, no podemos evitar ver con lupa las medidas anunciadas, sobre todo por lo que ve a su implementación.

Biden anunció un plan para comenzar a procesar, a partir del viernes 28 de febrero, la solicitud de asilo de 25 000 personas con casos activos de MPP fuera del programa y en los EE. UU.2

La fase uno del plan del gobierno federal para comenzar a procesar a los solicitantes de asilo estaba programada para comenzar este 19 de febrero. Según el Departamento de Seguridad Nacional, se procesarán hasta 300 solicitantes de asilo por día a través de dos puertos de entrada a EE. UU. Además, todos serán examinados para detectar COVID-19 antes de que se les permita ingresar a los EE. UU.3

Pero, ¿qué implica la eliminación del MPP para México?

Primero, es importante notar que aun cuando el gobierno mexicano se comprometió a proveer protecciones humanitarias adecuadas (incluyendo documentación de inmigración y acceso a asistencia médica, educación y empleo)4 la realidad de muchas personas registradas en el MPP dista de esto.

Muchas de las personas que esperan en México bajo el MPP no quieren abandonar el área cerca del puente internacional Gateway en Matamoros, Tamaulipas, porque temen por su seguridad o porque dependen de voluntarios y les da miedo que éstos no estén disponibles para ayudarles si se alejan del puente. Las condiciones para las familias en el campamento improvisado resultante han sido peligrosas e insalubres. El área carece de vivienda adecuada, saneamiento y agua potable.

Desde que comenzó el MPP (enero de 2019), más de 70 000 personas se inscribieron en el programa.5 El Departamento de Seguridad Nacional asegura que actualmente únicamente quedan 25 000 solicitantes de asilo, es decir, que los demás desistieron de su solicitud. Sin embargo, existen datos que aseguran que se trata más bien de 29 148 casos. Esto quiere decir que poco menos de 30 000 migrantes están en México esperando sus audiencias.

Lo anterior nos lleva a pensar en el tiempo. En el mejor escenario, la administración de Biden tramitará todos estos casos en 100 días. Sin embargo, como si no hubiera sido suficiente la larga espera bajo condiciones deplorables, el gobierno de EE. UU. agregó una nueva traba: un proceso de registro virtual, lo cual muy posiblemente excluirá a quienes no tienen acceso a la tecnología y que son los que más necesitan protección. Estas son las letras chiquitas de la medida de Biden.

El anuncio sobre el MPP se realizó cuando muchos lugares, cerca de la frontera, en México, han visto un aumento significativo en el número de migrantes. Esto ya que, desde el inicio de su administración, Biden anunció varias órdenes ejecutivas que levantaron las expectativas entre la población migrante.

En su primer día como presidente, Biden reveló planes para proporcionar a 11 millones de inmigrantes indocumentados un camino hacia la ciudadanía; suspender la construcción del muro fronterizo; y preservar y fortalecer las medidas pro-dreamers.6 Al día siguiente, Biden anunció que suspendería las deportaciones durante 100 días y pausaría el MPP y rescindió la política de separación familiar de Trump. Además, por lo que ve a los refugiados, Biden también propuso aumentar el límite de refugiados a 125 000, un límite que Trump7 redujo a 15 000 durante su presidencia.8

Las organizaciones que han estado presentes en las fronteras mexicanas, como Global Response Management (GRM), han indicado que desde que Biden asumió el poder las esperanzas se han disparado. Desde entonces, la población del campamento de Matamoros (el más grande) aumentó, pues no sólo se reincorporaron personas, sino que además se sumaron otras que no habían vivido previamente ahí. El campamento ha aumentado su capacidad un 50 % desde enero, principalmente debido a la falta de información provista por la administración de Biden en su primer mes de gobierno. Según Andrea Leiner, de GRM, era imposible conocer cómo y cuándo iban a implementarse las medidas anunciadas. Muchos migrantes en México asumieron que, si se encontraban cerca de la frontera, su caso se tramitaría más rápido.

En respuesta a esta situación, el pasado 11 de febrero, el Departamento de Seguridad Nacional del Estados Unidos emitió un comunicado indicando que:

Las personas […] deben permanecer donde están para esperar instrucciones adicionales. Pronto anunciaremos un proceso de registro virtual que será accesible desde cualquier lugar. Una vez registradas, las personas elegibles recibirán información adicional sobre dónde y cuándo presentarse. Las personas no deben acercarse a la frontera hasta que se les indique.

Quienes no fueron devueltos a México bajo el MPP o que no tienen casos activos, no serán considerados para la tramitación de sus casos en la primera fase recién anunciada. Tampoco aquéllos que se encuentran en EE. UU., aun cuando tengan casos activos de MPP.

Antes de este anuncio, las ordenes de Biden acrecentaron un clima de tensión e incertidumbre en la frontera. Por lo menos a través de este comunicado, las autoridades estadounidenses fueron claras: “Este anuncio no debe interpretarse como una oportunidad para que las personas migren de manera irregular a Estados Unidos”.

Revisar las acciones de Trump llevará tiempo. Si bien la intención es cambiar ampliamente la política migratoria, esto no será de inmediato.

Biden no sólo quiere detener las deportaciones y lidiar con algunos de los desafíos que enfrentan los migrantes hoy en día y, por ello, ha propuesto una reforma que tendrá que pasar por el Congreso. Ese será otro desafío: encontrar un compromiso, que incluya tanto a republicanos como a demócratas, para encontrar una manera de renovar el sistema migratorio de EE. UU. para el siglo XXI.9

La mayor parte de las órdenes no revierten inmediatamente las políticas de Trump, sino que ordenan la evaluación de las políticas migratorias actuales. Dos de ellas ordenaron una revisión de las políticas que limitaron el asilo, detuvieron la financiación a países extranjeros, dificultaron la obtención de tarjetas de residencia o la naturalización y retrasaron la inmigración legal a Estados Unidos. Otra, establece un grupo de trabajo para identificar a las familias separadas en la frontera.

Ahora, todo suena a color de rosa; sin embargo, activistas y defensores de personas migrantes preguntan cuándo verán un impacto real en el terreno.

La principal portavoz de Biden dijo a principios de febrero que tomará tiempo.10 Para dar una idea más clara, mencionó que el nuevo grupo de trabajo encargado de reunir a los niños separados de sus padres rendirá su informe inicial a Biden en cuatro meses; tiempo que se suma a la espera de más de dos años para algunas familias. Una vez que se rinda el informe y se acuerde una estrategia, ponerla en práctica llevará años. El esfuerzo para localizar a padres e hijos separados en 2018 será monumental.

Además, existen medidas que permanecen intactas con las órdenes de Biden, pendientes de revisión, como la medida de emergencia conocida como Título 42 que permite a las autoridades fronterizas «expulsar» rápidamente a México a quienes crucen la frontera ilegalmente. Los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional han dicho que estas medidas son necesarias para prevenir la propagación del COVID-19 dentro de las estaciones fronterizas y centros de detención de migrantes de EE. UU.

Por eso, aplaudir las medidas adoptadas sin ver los efectos en la práctica, es adelantarse un paso. Biden decidió optar por un enfoque lento ante una necesidad urgente; ello puede responder, entre otras, a tres razones principales: 1) la abrumadora tarea de deshacer las políticas de Trump; 2) la preocupación de Biden por la propagación del coronavirus; así como 3) un potencial aumento de la migración.

Para deshacer las políticas restrictivas de Trump, se deberá atender a la capacidad real de la burocracia, sobre todo considerando la erosión de las capacidades de los tribunales de inmigración durante la era de Trump. Avanzar estas buenas intenciones, en muchos casos, implicará reconstruir.

El gobierno de Biden desconfía de abrir la frontera de golpe hasta que haya reconstruido un sistema de asilo y refugiados que pueda procesar grandes flujos de personas.

Es imposible negar el caos migratorio que Trump dejó atrás. Si bien Biden declaró que van a “trabajar para deshacer la vergüenza moral y nacional de la administración anterior” en materia migratoria,11 lo cierto es que tiene un reto enorme. Entre los temas más apremiantes que tienen que ver con nuestro país están: reunir a las niñas y niños migrantes separados de sus familias; reconstruir un sistema de asilo que funcione y que sea humano; y colaborar con los países centroamericanos involucrados para atacar las causas de raíz de la migración.

Aline Cárdenas Solorio. Maestra en derecho internacional por The Fletcher School of Law and Diplomacy, Tufts University.


1 Según el gobierno de EE.UU., el MPP ayudaría a reestablecer un proceso de inmigración seguro y ordenado, reduciendo incentivos para que extranjeros no intenten entrar ilegalmente y/o hacer reclamos sin mérito para recibir remedios o protección contra remoción, a fin de ser liberados dentro de EE.UU. durante el trámite del procedimiento de remoción, al cual muchos fallan en comparecer. Cfr. Portal Oficial del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. fecha de consulta: 18.02.2021. Disponible en: Los Protocolos de Protección a Migrantes | Homeland Security (dhs.gov)

2 Comunicado de prensa del Departamento de Seguridad Nacional – 11 de febrero de 2021.

3 Time. “Cautious Hope for Vulnerable Asylum Seekers Under ‘Remain in Mexico’ As the Biden Administration Announces Processing of Cases”. 12 de febrero de 2021.

4 Comunicado de prensa del Departamento de Seguridad Nacional – 24 de enero de 2019; y [Declaración conjunta de Estados Unidos-México] – 7 de junio de 2019.

5 Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC) de la Universidad de Syracuse.

6 Portal Oficial de la Casa Blanca. Preserving and Fortifying Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA). 20 de enero de 2021.

7 En 2018, Human RightsWatch analizó los datos de admisión de refugiados de EE. UU. Durante un período de cinco años y descubrió que la caída en las admisiones durante la administración del presidente Donald Trump salvó en gran medida a un puñado de países europeos de mayoría blanca, lo que refleja la preferencia declarada de Trump por mantener una mayoría blanca. Cfr. Los Angeles Times. “Trump’s brutal refugee program reflects predjudice instead of compassion”. 07 de Junio 2018.

8 CNBC. “Biden vows to allow more refugees into the United States”. 04 de febrero de 2021.

9 Foreign Policy. “What to expect from Biden’s immigrations policies”. 08 de Febrero de 2021.

10 The Washington Post. “Biden issues new immigration orders, while signaling cautious approach”. 02 de febrero de 2021.

11 New York Times. “Biden Issues Orders to Dismantle Trump’s ‘AmericaFirst’ Immigration Agenda”. 02 de febrero de 2021.

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Publicado en: Día a Día, Internacional