Breve historia de la pérdida de registro de los partidos políticos

En los últimos 30 años, 25 organizaciones ciudadanas han perdido su registro como partidos políticos nacionales. Aunque en la legislación electoral1 se establecieron seis causales para que un ente partidista pierda su registro,2 sólo una de ellas ha sido instrumentada para tales fines. Dicha causal consiste en que los partidos políticos deben obtener un cierto porcentaje de los votos en cualquiera de las elecciones federales. De 1991 a 2014, el porcentaje fue del 2 %; mientras que, de 2014 a la fecha, esta cifra se incrementó en un punto porcentual para quedar en el 3 %.

Ilustración: Víctor Solís

El mayor número de pérdidas de registro sucedió en las elecciones de 2003 cuando acontecieron cinco casos. En los comicios de 1991, sucedieron cuatro extinciones. En 1994, 1997, 2000 y 2021 se presentaron tres desapariciones en cada uno de estos procesos electorales. En las votaciones de 2018, tuvieron lugar dos de estos incidentes. Finalmente, en las elecciones de 2009 y en 2015, sólo ocurrió una pérdida de registro. Así, en promedio, en cada elección dos agrupaciones de ciudadanos no logran conservar su registro como partido político.  Ver tabla 1.

Sobrevivir a una elección no es una tarea sencilla y asequible para las instituciones partidistas, ya que tienen que combatir, simultáneamente, en múltiples frentes de batalla para conservar su derecho de participar en las elecciones. Estos frentes se encuentran configurados por cinco elementos: condiciones legales, inclemencia del tiempo, fuego amigo, contexto histórico y enemigos invencibles.

Condiciones legales

La aplicación de la fórmula de la distribución igualitaria del 30 % y del reparto del 70 % conforme al porcentaje votos obtenidos, genera una desigualdad en materia financiera3 y mediática,4 ya que las grandes fuerzas tendrán más dinero y más spots en radio y televisión para conquistar votos. En tanto que las pequeñas instituciones son relegadas, puesto que con un menor presupuesto y con una menor exposición mediática tendrán que luchar en condiciones desfavorables para conseguir simpatías y votos. Dicha fórmula es una forma de control que limita el desempeño de los entes emergentes.

Los nuevos partidos políticos sólo participan en la distribución de los tiempos en los medios de comunicación en el rubro del reparto igualitario del 30 %.5 En materia financiera se les otorgará a el 2 % del monto que por financiamiento total les corresponda a los partidos políticos para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes.6 Nuevamente, estas reglas limitan y marginan la capacidad económica y el impacto mediático para obtener buenos resultados, lo que induce una brecha insuperable entre las fuerzas políticas y los nuevos entes partidistas.

Inclemencia temporal

Los nuevos partidos políticos no cuentan con tiempo para la planificación de los comicios. Es más, no tienen ni seis meses para alistarse, ya que sólo cuentan con dos meses para adaptarse a su nueva realidad cuando el proceso electoral ha dado comienzo.7 Disponen de cinco meses para organizar sus precampañas, siete meses para definir su plataforma electoral y nueve más para elegir sus candidaturas, así como para planificar 300 campañas de diputaciones y decenas o centenas de campañas locales.

Cuentan con nueve meses para crear y organizar una estructura a nivel nacional, estatal y distrital para que promueva el voto a su favor, para que defiendan sus sufragios, para que vigilen a la autoridad electoral y a los otros partidos políticos. Tienen seis meses para entender las reglas de fiscalización de precampañas, así como, nueve meses para comprender las normas de fiscalización de las campañas. Finalmente, poseen seis meses para erigir una estructura parala defensa de sus intereses.

Fuego amigo

Todos los partidos políticos tienen que enfrentarse a los procesos de designación de candidaturas. Dichos procesos son una dura prueba que revela tres condiciones de la vida interna; éstas son: i) cohesión de la estructura y los liderazgos (unidad); ii) cabildeo y lucha entre grupos o facciones (equilibrio) y iii) ruptura con personajes, sectores y grupos (fuga de talentos). Estas condiciones determinan en buena medida el éxito o el fracaso que tendrá una fuerza política en el proceso electoral.

Veamos algunos ejemplos. En 2018, la exclusión de diversos grupos fue uno de los factores que incidió para que Nueva Alianza perdiera su registro. En 2015, el dominio de un líder fundador ocasionó que el Partido del Trabajo estuviera a casi nada de perder su registro. En 2006, la falta de unidad en el Partido Socialdemócrata puso en riesgo su registro y se llegó al extremo de tener dos candidatos presidenciales. En 2000, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana tuvo múltiples conflictos internos con sus candidatos, tal fue el caso que su candidato presidencial declinó a favor del PAN.

Contextos históricos

Los nuevos partidos políticos y las pequeñas organizaciones partidistas tienen que combatir contra la historia político-electoral que es dominada por los partidos políticos consolidados, como lo son el PRI, el PAN y una fuerza dominante de izquierda (de 1990 a 2012, fue el PRD; de 2015 a 2021, Morena). Dicha situación produce una desventaja intangible, debido a que los grandes partidos políticos gozan de la fama pública y de los réditos de las batallas del pasado que los colocan como los actores políticos dominantes de las elecciones y en la vida política del país.

Las noveles y las pequeñas fuerzas políticas tienen luchar contra corriente para posicionarse en el imaginario individual y colectivo como una opción real y autentica para resolver los problemas, las carencias y las marginaciones que aquejan a las personas y a las sociedades. Sin embargo, tienen poco tiempo y pocos recursos para hacerse notar como una fuerza política, lo que condiciona sus simpatías entre la ciudadanía, puesto que popularmente tienen un estatus de desconocidos.

Enemigos invencibles

El PAN, el PRI, el PRD y, ahora, Morena siempre van a tener una preeminencia social, económica, política y mediática, esto se debe a la historia, los triunfos en las elecciones, las derrotas en los comicios, los reflectores de sus personalidades en múltiples papales,8 la forma en que gobiernan, la manera en que legislan, así como el desempeño como oposición, aliado, crítico y compinche.

Destronar a los grandes partidos políticos es una misión casi imposible. Esto se debe a que el PAN, el PRI, el PRD y MORENA tienen a su favor el diseño legal que les proporciona más dinero y mayor tiempo en radio y televisión. También obra en su beneficio la cobertura mediática y los contextos históricos. Al mismo tiempo, ellos tienen experiencia en las elecciones, aunado que tienen una mayor y una mejor estructura centralizada y descentralizada para la promoción y la defensa del voto.

Recuento de los daños

De 1991 a 2021, se han constituido 32 partidos políticos.  Sólo cinco instituciones partidistas han logrado mantener su registro: PAN, PRI, PRD, MC y Morena. Mientras que 27 no lograron conseguir el porcentaje de votación para preservar su registro. Cabe resaltar que PT y PVEM perdieron su registro en 1991, pero consiguieron constituirse nuevamente como partidos políticos en 1993 y desde ese entonces no lo han vuelto a perder. Se pueden clasificar en cuatro categorías a las fuerzas políticas que han perdido su registro en los últimos 30 años:

Debut y despedida. La primera elección es un mecanismo de selección natural. Muy pocas organizaciones de ciudadanos logran sobrevivir a su primigenia elección, sólo lo hizo el 64 %. La ciudadanía decidió que 16 partidos políticos no sobreviviesen a sus primeros comicios. Tan infranqueable es la primera elección que el 50 % de los partidos políticos nunca tuvo una leve esperanza para sobrevivir, ya que obtuvieron apoyos inferiores al 1 %.

Segundo aire. Se podría considerar que al superar la barrera de la primera elección los partidos políticos podrían afianzar su registro. Pero la lucha por la permanencia es una carrera de fondo y el segundo aire no les alcanza a todos los actores quedando varios de éstos fuera de la competencia electoral.  Es decir, el 16 % de las organizaciones de ciudadanos perdió su registro en la siguiente elección. De nueva cuenta, la ciudadanía no les otorgó su confianza a las fuerzas partidistas. Ver tabla 3.

Despedida histórica. Las batallas por los sufragios son duras y complicadas, tan es así que los partidos políticos sobrevivientes al régimen del partido hegemónico sucumbieron en las tres primeras elecciones de la transición democrática. En los comicios de 1991, el Partido Demócrata Mexicano9 perdió su registro. En las elecciones de 1994, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana10 y el Partido Popular Socialista11 no lograron conservar su registro. Por último, el Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional12 dejó de existir como partido político en 1997. Un caso diferente es el Partido Nueva Alianza que se formó en el nuevo milenio13 y que perdió su registro en 2018. Este grupo de partidos políticos participó en más de cuatro elecciones. Var tabla 4.

No me quiero señor autoridad electoral. Existen partidos políticos que intentaron en varias ocasiones conservar su registro, pero que no obtuvieron el respaldo de los electores, en consecuencia, perdieron el derecho de participar en las elecciones y en la vida política del país en más de una oportunidad. Veamos quienes integran este selecto grupo. El Partido Demócrata Mexicano perdió su registro en tres elecciones consecutivas y los partidos Popular Socialista, Encuentro Social y Auténtico de la Revolución Mexicana no lograron mantener su registro en dos ocasiones. Ver tabla 5.

Premios de consolación

Después de generar un trato desigual y de propiciar la inequidad en la competencia electoral, el diseño normativo otorga alicientes a los partidos políticos no han logrado conservar su registro. La primera, vigente desde 1991, consiste en que la pérdida del registro no tiene efectos sobre los triunfos de las candidaturas;14 en otras palabras, los candidatos que ganen una elección pueden asumir su cargo como presidente, senadores y diputados, aunque el partido que los postuló se extinga. Para ejemplificar lo anterior recordemos que 2018 la Cámara de Senadores se integró con cuatro senadurías y la Cámara de Diputados se conformó con 24 diputaciones de Encuentro Social.

La segunda, vigente desde 2014, reside en que si una organización de ciudadanos pierde su registro como partido político nacional, ésta podrá optar por tener un registro como partido político en los estados, siempre y cuando hubieran alcanzado el 3 % de la votación en la elección de gubernaturas, diputaciones y ayuntamientos.15 En los comicios de 2021, Encuentro Solidario16 y Redes Sociales Progresistas17 lograron mantener su registro como partido político local en seis entidades y Fuerza por México18 alcanzó a resguardar su registro como fuerza local en ocho estados.

Propuesta a futuro

Es momento de reflexionar sobre las condiciones de la competencia electoral. Si bien el actual modelo ha funcionado bien puesto que ha dotado de estabilidad a los actores políticos para competir en los comicios, limita la creación de nuevas ofertas políticas y la consolidación de otras instituciones políticas. Tal parece que hemos llegado al momento de modificar el punto partida del modelo, para avanzar progresivamente a una real y efectiva equidad en las condiciones de la competencia electoral.

Para lograr una genuina equidad, se podría comenzar con modificar gradualmente la fórmula del 30 % -70 %, para pasar a un 40 %-60 % y establecer una regla temporal de cada seis o nueve años se modifique la fórmula hasta llegar a una distribución del dinero público y del tiempo en los medios de comunicación igualitaria, sin que dependa de la votación. Esta opción dotaría de una gran fuerza a la ciudadanía y obligaría a los partidos políticos a replantear y vigorizar la manera de seleccionar a las candidaturas, de hacer campañas, de vigilar las votaciones y de verificar a las autoridades electorales.

César Hernández González. Especialista en derechos humanos, democracia y elecciones. Twitter: @ZezarHG.


1 Cfr. Artículo 101 del COFIPE y artículo 94 de LGPP.

2 Las otras causales de perdida de registro de un partido político consisten en la disolución, en la fusión, en el incumplimiento graves y sistemático de obligaciones, en el incumplimiento de requisitos y en no participar en un proceso electoral ordinario.

3 Cfr. Artículo 41, Base II de la CPEUM.

4 Cfr. Artículo 41, Base III de la CPEUM.

5 Cfr. Artículo 167 fracción V de la LGIPE.

6 Cfr. Artículo 51 numeral 2 de la LGPP.

7 Un partido político obtiene su registro en el mes de junio y en el mes de septiembre comienza el proceso electoral.

8 Como dirigentes, lideres, militantes, candidatos, gobernadores, legisladores y funcionarios públicos.

9 Fundado en 1975.

10 Fundado en 1954.

11 Fundado en 1948.

12 Fundado en 1987.

13 Fundado en 2005.

14 Cfr. Numeral 4 del artículo 95 de la LGPP.

15 Cfr. Numeral 5 del artículo 95 de la LGPP.

16 Baja California, Chiapas, Colima, Michoacán, Sonora y Zacatecas.

17 Chiapas, Durango, Morelos, Nayarit, San Luis Potosí y Tlaxcala.

18 Aguascalientes, Baja California Sur, Colima, Morelos, Oaxaca, Quintana Roo, Tlaxcala y Veracruz.