Los diagnósticos y prescripciones sobre qué anda bien o mal en la educación jurídica y cómo se debe transformar vienen generalmente de personas que se consideran, o son consideradas por otras, como expertas en la materia –por lo general, profesores o investigadores–. La voz del estudiantado, las personas que viven inmersas día a día en la educación jurídica, es pasada por alto. Se asume qué se sabe qué es lo que quieren y necesitan, porque a pesar de ser evidente que ya pueden hablar por sí mismos, se sigue hablando en su nombre.
Con el fin de que los estudiantes de derecho en México opinen por sí mismos sobre algo que les concierne directamente, el alumnado que integra la segunda generación del programa semilla del CEEAD (un programa educativo gratuito y abierto a todo el estudiantado mexicano que tiene como fin formar en habilidades profesionales y fomentar una reflexión sobre la educación jurídica y el ejercicio profesional) desarrolló la Declaratoria sobre los principales problemas de la educación jurídica mexicana.
Este texto expone, desde el propio punto de vista de 62 estudiantes de toda la República, las cuatro problemáticas más importantes que rodean el proceso de enseñanza-aprendizaje; además, de una serie de posibles soluciones para cada una de ellas. A continuación, presentamos un resumen de estas problemáticas, aunque el documento completo donde se desarrollan a fondo y con la propia redacción de los estudiantes puede consultarse acá.

Ilustración: Estelí Meza
La primera problemática que se aprecia en el documento habla sobre como el alumnado considera que no se está haciendo un ejercicio activo, crítico y sensible dentro de las escuelas de derecho por formar en su estudiantado valores y principios que permitan egresar con bases sólidas para ejercer con una identidad profesional ética.
La segunda problemática que se señala es la constante presencia de profesorado, que pese a ser buenos profesionistas, carecen de una formación pedagógica y una verdadera vocación por la docencia. Esto les preocupa porque perciben que no hay criterios claros que permitan identificar los porqués de la selección sus profesoras y profesores, así como, mecanismos constantes para su formación y para la evaluación sobre el desempeño docente.
En tercer lugar, manifiestan una preocupación por la preponderancia a una enseñanza más teórica que práctica. En su opinión esto lleva a descuidar la formación en habilidades profesionales que luego serán vitales para su desempeño profesional independientemente del área en la que ejerzan.
Como cuarta problemática identifican que la infraestructura física de sus escuelas (aulas, bibliotecas, pasillos, salas de cómputo, espacios sociales, etc.,) es deficiente y poco inclusiva, por lo que impacta fuertemente su desarrollo académico, emocional y social.
Las 62 voces que señalan estas dificultades provienen de distintos entornos educativos y contextos sociales (distintas regiones, universidades y familias). Si bien no reflejan la totalidad de realidades que confluyen en las aulas de derecho del país, sí nos dan un buen insumo para acercarnos a lo que los y las estudiantes piensan y sienten sobre sus procesos de formación.
Por otro lado, creemos que este ejercicio rompe a lo que tradicionalmente hemos llevado el rol del estudiantado: esperar a escuchar su nombre en el pase de lista, seguir indicaciones y disponerse a pasar sus materias sin cuestionar su fondo y forma. Nos muestra las ganas, y la necesidad, del alumnado por participar en un proceso reflexivo sobre su misma experiencia educativa, crítico sobre la estructura de aprendizaje y con propuestas para su mejora.
Asimismo, el trabajo se destaca porque en su serie de propuestas de soluciones encontramos cómo el alumnado es sensible a las diferentes capacidades de las escuelas y sus contextos. A esto se suma un fuerte componente de participación del estudiantado para lograr su ejecución. Lo que nos reafirma que tanto el diseño como implementación del proceso educativo jurídico no solo está en manos del personal directivo y administrativo y el cuerpo docente; sino, de estudiantes activos y egresados.
Esperamos que este producto sea el primero de muchos que se repliquen. Reconocer y generar espacios donde podamos escuchar la voz del alumnado sobre su experiencia académica y los pronósticos de sus efectos en su práctica jurídica, es el primer paso para una transformación integral y duradera de la educación jurídica.
Para más información sobre la Declaratoria sobre los principales problemas de la educación jurídica mexicana o sobre el programa semilla se puede escribir directamente al Facebook o Twitter del CEEAD.
Siania Cobos y Sergio Anzola. Investigadores del CEEAD.