El “insumergible” Capitán Schettino
El 15 de abril de 1912 se hundió el R.M.S. Titanic. De esa tragedia, amplísimamente documentada, analizada y especulada (¿cuál fue la última pieza que tocaron los músicos del Titanic?, ¿el Titanic se hundió por culpa del jazz?), se recuerda especialmente a Margaret Brown, quien tras asumir un liderazgo indiscutible en el bote salvavidas número 6, empezó a ser conocida, como “la insumergible Molly Brown”.
Un viajero desesperado y con sudor ya helado le pregunta a un chamán del Amazonas acerca de qué es lo que tiene que hacer porque ha sido mordido por una serpiente chuchupe. El chamán, parsimonioso, le responde: “lo único que tienes que hacer, es morir”. Algo parecido habrá pasado por la mente del Capitán Edward Smith, cuando tuvo conocimiento de la colisión del barco con un iceberg. Numerosos testigos infieren un comportamiento afásico del capitán Smith, quien tras dar algunas instrucciones a sus subalternos, se dirigió al puente de mando e inmortalizó la máxima: El capitán se hunde con su barco.
Y aquí entra el arquetipo de Molly Brown, como engarce entre los capitanes Smith del Titanic, y Francesco Schettino, del Costa Concordia, que en cuanto supo que algo “no andaba del todo bien” en el lujoso barco, lo abandonó, tomo un taxi y se dirigió a su hotel. “Hice todo lo posible”, declaró Schettino. Desde luego, hizo todo lo posible por salvarse a sí mismo, por más que la furiosa autoridad portuaria le ordenaba regresar a la nave para dirigir las labores de rescate.
Derivado de las pérdidas humanas, materiales y por el eventual daño el equilibrio ecológico, el insumergible Capitán Schettino vislumbra desde el mástil de la ignominia 15 años de prisión, particularmente por homicidio múltiple, naufragio y abandono de la nave.
“Yo no abandoné el barco. El barco me abandonó a mi”
Al hundirse el Titanic, menos de la tercera parte de las personas que iban a bordo logró sobrevivir. Paralelamente al nacimiento de la leyenda, surgieron varias interrogantes que serían determinantes en las eventuales demandas contra la empresa White Star: ¿fue peligrosa la ruta seguida por el barco?, ¿se comportó la tripulación apropiadamente? ¿Avanzaba el Titanic con mucha rapidez?
Para resolverlas, tanto en los Estados Unidos como en el Reino Unido se integraron sendas comisiones para investigar la naturaleza de los hechos. Entre los testigos “estrella” estaba Charles Lightoller, el oficial superviviente de la tripulación de más alto rango, cuyo extenso testimonio ante los senadores estadounidenses fue enfático en el sentido de que él no había abandonado el barco, sino que el barco lo había abandonado a él.
Particularmente interesante es el testimonio de Lightoller del 20 de mayo de 1912 ante la Mersey Commission del Reino Unido, en el que contestó a más de 1,600 preguntas. Quienes interrogaron a Lightoller revisaron cuidadosamente su declaración rendida ante la comisión investigadora del Senado de Estados Unidos, y muchas de las preguntas que le hicieron estuvieron relacionadas con lo que dijo bajo juramento ante los senadores norteamericanos. Con cautela, afirmó repetidas veces que no recordaba lo que había dicho en Nueva York, lo que obligó a los abogados a citar sus propias palabras registradas. Una vez que tuvo fresco en la memoria lo que había dicho antes, Lightoller pudo estar seguro de no contradecirse y poner a la compañía White Star (a la que pertenecía el Titanic) en problemas legales de consideración.
Su más fiero interrogador, Thomas Scanlan, que representaba al sindicato nacional de marinos y fogoneros, estaba decidido a conseguir que admitiera que los oficiales del Titanic fueron negligentes en las horas previas a la colisión. Primero, Scanlan interrogó a Lightoller acerca de las insólitas condiciones atmosféricas (en calma, pero con muy escasa visibilidad):
— Ha descrito usted esa noche como particularmente mala para ver icebergs, ¿no es cierto?
Esa era, de hecho, la postura de Lightoller, pero también sostuvo que la singularidad de las condiciones atmosféricas no se puso de manifiesto hasta después de la colisión, y se limitó a contestar:
— No creo que mencionara la palabra “mala”, ¿verdad?
La sagacidad de Lightoller se puso de manifiesto cuando Scanlan comentó:
— Aunque hubo dificultades anormales, no tomó usted ninguna clase de precauciones extra.
— ¿He dicho yo eso? –replicó.
Scanlan volvió a intentar atrapar a Lightoller:
— A la vista de las condiciones anormales y del hecho de que se acercaban al hielo hacia las diez de la noche, ¿no era una razón muy evidente para avanzar más despacio?
Era una pregunta que solo podía contestarse afirmativa o negativamente, pero Lightoller se las arregló para contestar sin hacerlo de ninguna de las dos formas:
— Bueno, solo puedo citarle mi experiencia durante los últimos veinticuatro años, la mayor parte de los cuales los he pasado atravesando el Atlántico, y nunca he visto que ningún barco redujera la velocidad.[1]
— ¿No está lo suficientemente claro que la forma más evidente de evitar una colisión es disminuyendo la velocidad?
— Esa no es, necesariamente, la forma más evidente.
— Bueno, ¿es o no es una forma? – Preguntó Scanlan, visiblemente frustrado.
— Es una forma –tuvo que admitir Lightoller, añadiendo:- Naturalmente, si se detiene el barco, no se choca con nada.[2]
Scanlan no cejaba, pero Lightoller tampoco se amilanó:
— Lo que deseo sugerirle es que, a la vista de las condiciones atmosféricas que usted mismo ha descrito como anormales, y del conocimiento que tenía de diversas fuentes sobre la presencia de hielo en su inmediata cercanía, ¿fue una imprudencia, de hecho, de la mayor temeridad continuar a veintiún nudos y medio de velocidad?
— En tal caso, lo único que puedo decir es que la temeridad debe aplicarse prácticamente a todo comandante y a todo barco que cruza el océano Atlántico. Contestó Lightoller.
— No discuto eso con usted. La cuestión aquí es: ¿puede usted describirlo como otra cosa que imprudencia?
— Si –contestó Lightoller, que en modo alguno estaba dispuesto a satisfacer a Scanlan en sus esfuerzos por demostrar su punto de vista.
— Desde su punto de vista, ¿es eso una navegación cuidadosa?
De nuevo, Lightoller no se dejó arrinconar:
— Es una navegación ordinaria, lo que abarca también una navegación cuidadosa.[3]
No obstante, después de una extensa, minuciosa y costosa investigación, la Comisión británica concluyó que el Titanic se hundió porque…chocó con un iceberg: «The Court, having carefully inquired into the circumstances of the above mentioned shipping casualty, finds, for the reasons appearing in the annex hereto, that the loss of the said ship was due to collision with an iceberg, brought about by the excessive speed at which the ship was being navigated».
Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).
[1] — There was no reason, I take it, why you should not go fast; but, in view of the abnormal conditions and of the fact that you were nearing ice at ten o’clock, was there not a very obvious reason for going slower?
— Well, I can only quote you my experience throughout the last 24 years, that I have been crossing the Atlantic most of the time, that I have never seen the speed reduced.
[2] — You were asked by my Lord this forenoon how an unfortunate accident like this could have been prevented in what you describe as abnormal circumstances?
— Yes.
— Is it not quite clear that the most obvious way to avoid it is by slackening speed?
— Not necessarily the most obvious.
— Well, is it one way?
— It is one way. Naturally, if you stop the ship you will not collide with anything.
[3] — What I want to suggest to you is that it was recklessness, utter recklessness, in view of the conditions which you have described as abnormal, and in view of the knowledge you had from various sources that ice was in your immediate vicinity, to proceed at 21 ½ knots?
— Then all I can say is that recklessness applies to practically every commander and every ship crossing the Atlantic Ocean.
— I am not disputing that with you, but can you describe it yourself as other than recklessness?
— Yes.
— Is it careful navigation in your view?
— It is ordinary navigation, which embodies careful navigation.
Me gustó el paralelismo entre las dos naves hundidas y que bien que se incluyeron algunas cosas del juicio por el hundimiento del «Titanic», solo esperaremos las próximas declaraciones entorno al «Costa Concordia», y al miedo de su capitán para enfentar la catástrofe y evitar su propia muerte. Además, claro está de la correspondiente película con música de J. Horner…
Estimado Alex: Muy interesante e ilustrante tu nota; en hora buena.
Un Requiem para el Costa Concordia.
El naufragio de este crucero me pone a pensar en tres cosas:
1.- ¿Cómo desalojar a cuatro mil personas entre pasajeros y tripulantes de forma efectiva y segura? ¿Pensamos en ello quienes gustosamente recibimos propaganda para abordar un crucero y nos ilusionamos con la posibilidad de hacer un viaje “de película”?
2.- ¿Qué pasa con la Marina Mercante a nivel internacional? Porque si a mí, se me aparece un Capitán de Altura detrás de un telón; como si fuera Frank Sinatra en su mejor época de crooner… ¡¡Yo me bajo inmediatamente de ese patético barco!!
¿En qué han permitido los capitanes de la marina mercante que los conviertan las grandes navieras trasnacionales??? ¿De verdad la gente se cree eso del “barco del amor”?
3.- Después de escuchar el audio de la regañina descomunal que le pone el Capitán de Puerto de Livorno al Capitán de la nave siniestrada, es evidente que hay un conflicto de intereses, se trata de dos maneras opuestas de reaccionar ante la tragedia, de cumplir con la misión de los hombres de mar, de entender las acciones de rescate y sobre todo de ejercer la autoridad. ¿En qué escuelas aprendieron estos hombres a ser marinos? ¿Uno es marino mercante y el otro de la marina de guerra? Entonces, ¿La marina de guerra está por encima de la marina mercante? ¿Y no es mejor formar hombres y mujeres de mar que sepan cuidar, rescatar y salvar vidas?
Qué lastimoso resulta observar desde la imagen satelital el naufragio del Costa Concordia; volcado sobre su costado: un monumento a la negligencia que sobreestima el poder de la tecnología llegando al punto de auto indulgencia; tanto de las navieras como de un capitán, ambos ahora venidos a mucho menos que menos.
Lo justo por las víctimas no es solamente enjuiciar al Capitán Schettino y su cobarde incompetencia, sino a la naviera Costa Crucero y sus estrategias de mercadeo fincadas en el oropel y la frivolidad.
«…El capitán Schettino había decidido navegar cerca de la isla de Giglio para saludar al capitán retirado Mario Palombo, quien tiene ahí una casa, según dio a conocer la prensa italiana con base en un documento con declaraciones del capitán al juez de Grosseto, capital de la provincia homónima en la Toscana.
Luego de una llamada telefónica, el capitán supo que Palombo no se encontraba en la isla; no obstante, ya le había pedido al jefe del comedor del buque, Antonello Tivoli, oriundo de la misma isla de la Toscana, que subiera a la sala de mando para hacerle el mismo gesto conocido en la jerga marítima como “la reverencia”, el cual consiste en pasar pegado a tierra haciendo sonar la sirena del barco.
No era la primera vez que Schettino realizaba la maniobra: un reporte de la organización marítima Lloyd’s List Intelligence (LLI), reporta que la había llevado a cabo el 14 de agosto pasado.
En una imagen que coteja ambas rutas se aprecia la mínima distancia que hizo la diferencia. Fuera del crucero, en la misma isla de Giglio, la propia hermana de Tivoli tuvo conocimiento de la operación, y unos minutos antes del accidente, a las 21:08 horas, escribió en Facebook: “Dentro de poco pasará cerca el Concordia”. No obstante, al ver el desarrollo de la peligrosa maniobra, el jefe del comedor alertó al capitán: “¡Cuidado! ¡Estamos demasiado cerca!…
Olga y Jorge
…Ambos mexicanos aseguraron que entablarán una demanda para exigir el pago de indemnización por daños en contra de la compañía naviera o la agencia de viajes que en México les vendió el viaje, aunque la primera ya dijo que va a “reembolsar el billete y el resto de gastos materiales”.
A pesar de que la pareja no perdió su equipaje, debido a que desde que abordaron el barco lo reportaron como extraviado en el aeropuerto de Roma, sí sufrieron la pérdida de sus pasaportes, tarjetas bancarias, celulares y efectivo. Los daños, calculan los recién casados, ascienden a unos 75 mil pesos —30 mil del crucero, 35 mil de los vuelos y 10 mil de hospedaje. Jorge y Olga regresaron el mismo 15 de enero a México, donde pronto esperan encontrar otro destino para reanudar su luna de miel.»
fuente: Milenio Semanal http://www.msemanal.com/node/5187
megusto el titanic porque un que se undiera para los dos jobenes enamorados nunca perdieron la fe de que nunca se iban a separar pero cundo el titanic se undio por completo y todos los que no se avian podido ir en un bote estaban asus tados acia un frio porque estaban en el atlantico los jobenes enmorados estando en el agua el muchacho subio a la muchacha aun cuadro pocas horas des pues del accidente el muchacho murio y lamuchacha no porque ella no estaba en el agua
Estimada Malvina,
A raiz del hundimiento del Titanic se aprobó el El Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar o SOLAS (acrónimo de la denominación inglesa del convenio: «Safety of Life At Sea») es el más importante de todos los tratados internacionales sobre la seguridad de los buques.
La primera versión fue aprobada en 1914, en respuesta a la catástrofe del Titanic, la segunda en 1929, la tercera en 1948, la cuarta en 1960, y la quinta en 1974. Esta última, actualmente en vigor, incluye el procedimiento de aceptación tácita, que establece que una enmienda entrará en vigor en una fecha determinada a menos que, antes de esa fecha, las objeciones a la enmienda se reciben de un número convenido de Partes. Además, el convenio es objeto de continuas enmiendas, puede encontrar la información completa en internet.
En respuesta a su pregunta 1, en dicho convenio se establece la obligatoriedad de abandonar el barco en caso de emergencia en un tiempo máximo de 30 minutos, sea cual sea el numero de pasajeros. Para ello habrá mayor o menor número de botes y balsas salvavidas. En buques con muchos pasajeros puede haber hasta 1.000 tripulantes, todos y cada uno de los tripulantes tienen una obligación especifica en caso de abandono que deben saber el primer día que embarcan, y ayudarán a evacuar a los pasajeros en menos de media hora.
Cada vez que ocurre un accidente se investigan las causas y se publican nuevas enmiendas en el SOLAS. En el caso del Concordia se investigará si el capitán y oficiales conocían el alcance de los daños, si el capitán dio o no orden de abandono, etc, etc, etc. Hay mucho reglamento al respecto, otra cosa es que se cumpla, y otras veces las personas responsables deben enfrentarse a situaciones de pánico que no todo el mundo es capaz. Hace unos años hubo un abandono de buque y fueron un músico y una bailarina los que evacuaron al pasaje. Creo que cuanto mas sepamos todos de seguridad y emergencia mejor nos enfrentaremos a situaciones difíciles. Cosas tan sencillas como utilizar un extintor o hacer maniobras de reanimación a una persona o saber hacer un torniquete deberían enseñarlas en la escuela. En algunos países como Inglaterra se hace, en los colegios se imparte Primeros auxilios. No deseo extenderme mas, espero haber ayudado algo. Atentamente. Una capitana