El caso del buque Zheng He: victoria de la diplomacia mexicana

 

Ilustración: Ros

En octubre de 2023, el buque de bandera luxemburguesa Zheng He fue detenido en el puerto de Tampico por incumplimiento a disposiciones aduanales y fiscales mexicanas. Ello derivó en una demanda presentada por Luxemburgo en contra de México ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) el 3 de junio de 2024. En su demanda, Luxemburgo argumentó que no se respetaron sus derechos como Estado de abanderamiento conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. México, por su parte, siempre sostuvo que todos los aspectos relacionados con el buque debían resolverse conforme a derecho mexicano, en el ámbito de las autoridades y tribunales de nuestro país, y no en el plano internacional.

Como parte del procedimiento ante el TIDM, Luxemburgo solicitó también que ordenase medidas provisionales –algunas desproporcionadas o inclusive invasivas de las competencias de las autoridades mexicanas– para salvaguardar sus derechos y se celebraron audiencias públicas para tal efecto el 11 y 12 de julio de 2024. Después de escuchar a las partes, el TIDM emitió una orden el 27 de julio en donde, por 22 votos a 1 –en contra, el juez ad hoc de Luxemburgo Marcelo Kohen–, decidió que las circunstancias no requerían la emisión de medidas provisionales, lo que constituyó una victoria procesal para México. Al mes siguiente, agosto de 2024, el TIDM estableció las fechas en las que Luxemburgo debería entregar su escrito de memoria y México su escrito de contramemoria, el 10 de febrero de 2025 y el 11 de agosto de 2025, respectivamente. 

Es en estas circunstancias asumí el caso como agente de México, tras mi nombramiento como Consultor Jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores el 1 de octubre de 2024. A partir de ese momento, el asunto del buque Zheng He, como todos los litigios internacionales del país, fue tratado como un asunto prioritario. Bajo esta óptica, sostuve un encuentro bilateral con mi homólogo luxemburgués en el marco de la semana de derecho internacional de las Naciones Unidas en Nueva York, a finales del mes de octubre de 2024. En esa ocasión, me compartió que su país estaba dispuesto a buscar una solución negociada a la situación del buque. 

Tras consultar con las áreas mexicanas involucradas en el caso, como la Secretaría de Marina y la Agencia Nacional de Aduanas de México, y de manera muy señalada, con las oficinas correspondientes del Servicio de Administración Tributaria (SAT), quienes se mostraron abiertas a esta posibilidad, por instrucciones del Canciller Juan Ramón de la Fuente, iniciamos los esfuerzos diplomáticos para encontrar una solución amistosa a esta controversia. 

El primer paso fue lograr el acuerdo de un marco de negociación seguro y confidencial entre las partes. Tomando en cuenta que existía un litigio sub judice ante el TIDM, resultaba fundamental crear un marco de diálogo que diera garantías a ambos países de que nada de lo que se hablara en ese contexto pudiese tener un impacto en el litigio. Dicho acuerdo fue alcanzado el 29 de enero de 2025 y notificado al TIDM, quien emitió una nueva orden extendiendo los plazos para la presentación de la memoria y contramemoria al 24 de marzo y 3 de noviembre de 2025, respectivamente. 

Entonces dio inicio un proceso delicado y muy complejo de negociación que, como grado añadido de dificultad, incluía la participación de la empresa European Dredging Company SA, quien es una subsidiaria del Grupo Jan De Nul, una compañía belga con oficinas en Luxemburgo. Si bien la empresa tenía que jugar un papel central en cualquier fórmula de solución, un acuerdo de solución amistosa sólo podría ser formalmente celebrado entre los Estados involucrados. Resolver esta cuestión tomó también una buena dosis de creatividad en el proceso de negociación, el cual tomó más tiempo del esperado. Luxemburgo entregó al TIDM su memoria en la fecha establecida para ello – marzo de 2025 – pero dejó en claro que este acto no interrumpía las negociaciones que, por tanto, siguieron su curso. 

Uno de los principales retos en este proceso de diálogo fue lograr que todos los actores involucrados de ambos países recobraran la confianza. Había sido tal el desgaste jurídico y diplomático desde 2023 que el primer paso era lograr que el tono fuese lo más amistoso posible y que las propuestas fuesen planteadas y recibidas de buena fe, de ambas partes. Poco a poco las posturas se fueron flexibilizando y se logró avanzar hacia un objetivo común. 

Así, después de casi nueve meses de negociación, mediante un intercambio de notas diplomáticas, ambas partes formalizamos una Carta de Entendimiento con los términos para alcanzar una solución amistosa. A ésta se anexó una hoja de ruta detallando las diferentes etapas que tendrían que seguirse para la regularización de la situación legal del buque en México, en estricto apego al orden jurídico nacional, y en atención a los lazos de amistad y cooperación entre ambos países. Lo anterior fue notificado al TIDM mediante una carta conjunta de los agentes el 30 de octubre de 2025, con lo que el Tribunal extendió nuevamente la fecha para la entrega de la contramemoria de México al 15 de diciembre de 2025. A fin de permitir la plena ejecución de la hoja de ruta, el TIDM otorgó una extensión adicional, ampliando este plazo al 16 de marzo de 2026. Si bien el equipo de la Consultoría Jurídica de la Cancillería siempre tuvo lista la contramemoria, se buscó privilegiar el proceso de negociación y evitar que avanzar en el litigio ante el TIDM diera señales equivocadas que pudieran descarrilar un posible acuerdo.  

Una vez regularizada la situación legal del buque Zheng He, lo que permitió su salida de territorio nacional, México y Luxemburgo finalmente solicitaron al TIDM el viernes 13 de marzo de 2026, de manera conjunta, el cierre del procedimiento, quien así lo ordenó el 16 de marzo. Esto marcó la solución definitiva del caso, tanto en el plano nacional como en el internacional. 

Cabe señalar que la participación del SAT fue absolutamente fundamental para trazar dicha hoja de ruta, así como para garantizar su ejecución y la correcta aplicación de las disposiciones fiscales, brindando certeza jurídica a las partes involucradas. Sin su buena disposición, experiencia y conocimiento técnico, no hubiera sido posible alcanzar este acuerdo. 

De la misma manera, la actitud positiva y de celeridad por parte de la empresa dueña del buque fue clave para asegurar un resultado exitoso.

El cierre del caso ante el TIDM por vía de la negociación no sólo evitó un litigio internacional, sino que se logró la regularización del buque, en estricto apego a la legislación mexicana, y se obtuvo una recaudación por parte del SAT de casi 400 millones de pesos de contribuciones de la empresa dueña del buque. Se aseguró también que la empresa no iniciará ninguna otra acción legal contra México en cortes nacionales ni internacionales, y que no hubiese reconocimiento de responsabilidad por ninguna de las partes. Esto, a su vez, permite limar las asperezas que ha habido en la relación bilateral tanto con Luxemburgo como con Bélgica, a causa de la detención del Zheng He.

Por estos motivos es cierto que, como lo señaló la Cancillería, “el éxito de las negociaciones reafirma la capacidad del Estado mexicano para defender sus posiciones jurídicas en el ámbito internacional, privilegiando el diálogo, la cooperación y el respeto al Estado de derecho como las mejores vías para resolver las diferencias entre las naciones”.

Demuestra también la convicción de México en la apuesta por el diálogo para resolver controversias de manera amistosa, siempre con pleno apego al derecho internacional. 

En mi calidad de agente y negociador de este acuerdo, quiero dejar constancia de mi reconocimiento a todas las autoridades mexicanas involucradas que le brindaron a la Cancillería todo su apoyo en esta compleja gestión diplomática. De manera muy señalada, expreso mi agradecimiento al Consultor Jurídico Alterno para Asuntos Contenciosos Internacionales, y mi co-agente en el caso, Miguel Ángel Reyes Moncayo, y a todo nuestro equipo en la Consultoría Jurídica de la Secretaría de Relaciones Exteriores, por su trabajo y entrega para lograr esto que, a todas luces, constituye una victoria de la diplomacia mexicana. 

 

Pablo Arrocha Olabuenaga 

Consultor Jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores y miembro del Servicio Exterior Mexicano.

 


1 Todos los documentos del TIDM relacionados con este caso se encuentran disponibles aquí: https://www.itlos.org/en/main/cases/list-of-cases/the-zheng-he-case-luxembourg-v-mexico/

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Publicado en: Internacional

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