El derecho al viagra y otras sentencias estimulantes

Las moscas y los motines arruinan la vida sexual

En este espacio hemos dado cuenta de la historia del canadiense que atribuyó a una mosca el declive de su vida sexual. Waddah Mustapha, de Ontario, aseguró haber encontrado una mosca muerta y la mitad de otra flotando en el agua de una botella cerrada. El impacto provocó en el sujeto “depresión, ansiedad, fobias específicas y tener pensamientos obsesivos después de ver las moscas en el agua”. Su vida sexual no volvió a ser la misma —lamentó— y reclamó una indemnización cercana al medio millón de dólares. Sin embargo, tanto el Tribunal de Apelaciones de Ontario como la Suprema Corte de Canadá, desecharon el caso.

Entre la experiencia de hallar una mosca muerta en tu bebida favorita y estar en medio de un motín en un centro de reclusión parece haber un océano de distancia, pero tuvo repercusiones idénticas, tanto para W. Mustapha, como para un abogado colombiano que vio afectada su salud sexual, debido al estrés postraumático que sufrió después de que casi perdiera la vida durante un motín en la cárcel de Arauca.

viagraA raíz del episodio, el abogado vio mermada su capacidad eréctil, y el Consejo de Estado de Colombia, por conducto de su Sección Tercera, condenó al Gobierno al pago de una indemnización ya que “…cualquier afectación o alteración de la sexualidad de una persona cuando la lesión física genera disfunción sexual es considerado un daño a la salud que debe ser reparado”. En consecuencia, sostiene el Consejo de Estado, “el daño a la salud permite la reparación, en el campo de los perjuicios inmateriales, de la integridad psicofísica, esfera dentro de la que se enmarca o ubica la imposibilidad de desarrollar el acto sexual, bien por una disfunción o pérdida anatómica corporal, o por una alteración psicológica que afecta la posibilidad de llevarlo a cabo”. Y dado que no puede haber medias tintas para que la víctima recobre el pleno goce de sus derechos, la reparación incluye el suministro del medicamento sildenafil o sildenafilo (Viagra) hasta que se determine que su disfunción eréctil haya sido superada”.

El Viagra en la canasta básica de la justicia restaurativa

No es la primera ocasión que el Viagra es punta de lanza en la justicia restaurativa, y también en Colombia, la Corte Constitucional, en la Sentencia T-926 de 1999 dispuso:

  • “Se puede inferir, que cuando la persona acude a la acción de tutela con el ánimo de lograr la recuperación de su equilibrio emocional, psicológico y mental, que se le ha venido alterando como consecuencia de una afección física que padece (como en el caso de la impotencia sexual derivada de la diabetes y los estragos que ésta produce), lo hace con el fin de obtener la protección de los derechos a la salud, a la integridad personal y a una vida en condiciones dignas, cuyo restablecimiento le es encomendado al juez de tutela por el artículo 86 de la Carta Política”.
  • “El gozo de una vida sexual en condiciones normales es parte del derecho a la vida”.
  • “Es claro que hace parte del derecho fundamental a la vida, el que tiene toda persona a gozar de una vida sexual normal”.
  • “En repetidas ocasiones esta Corporación se ha ocupado de considerar la trascendencia del tratamiento médico de afecciones que impiden el desarrollo normal de la fisiología sexual humana, y de valorar la importancia que él tiene en el desarrollo de la persona y en el de la personalidad individual de cada uno”.

Y en la sentencia T-465/02, también de la Corte Constitucional colombiana concerniente al “Derecho a la Salud. Vida sexual normal”, se concede la tutela al derecho a la salud en conexidad con la vida del señor XXXXXX por considerar que:

  • “Su vida de pareja se ha visto afectada con la disfunción eréctil después de haber tenido, según afirma, una vida sexual activa con su esposa. Igualmente, afirma que su actual estado lo lleva a la tristeza y nerviosismo”.
  • “Está probado que el ingreso del accionante es el mínimo dentro del rango de pensiones. En tales condiciones sería imposible afirmar que está dentro de sus capacidades adquirir un medicamento de alto costo como el formulado (Viagra)”.
  • “No es válida la excusa de la no conexidad de la operación de próstata realizada por el Seguro Social con la disfunción eréctil. No se trata ahora de un proceso de responsabilidad civil por el hecho médico, sino de una acción de tutela”.
  • “La protección de la salud en conexión con el derecho de la vida incluye la calidad de ésta, fundada en la dignidad de la persona que es un valor constitucional fundamental en el Estado Social de Derecho. En este caso, es palpable el mejoramiento de la calidad de vida que se daría ya que el accionante ha estado esperando por largo tiempo el suministro de la droga para normalizar su relación de pareja”.

En Costa Rica, en el marco del expediente no. 14118-09, la Sala Constitucional de la Corte Suprema resolvió el recurso de amparo interpuesto por un hombre de 46 años quien padecía disfunción eréctil secundaria, producto de una cirugía radial por cáncer de próstata, por lo que:

  • Obliga a la Caja costarricense de Seguro Social (CCSS) a suministrarle Viagra a un paciente, siempre y cuando se logre determinar que éste no le ocasionará daños a su salud.
  • Por tanto, si de acuerdo al cuadro médico del recurrente, se determina que es apto para utilizar el Viagra, se le debe otorgar de manera inmediata en las dosis y durante el plazo que el médico tratante determine, bajo su responsabilidad profesional y contando con la debida supervisión médica.

El Viagra en el sindicato del crimen

Hemos visto algunos ejemplos del uso del Viagra para el tratamiento de disfunciones derivadas de padecimientos severos o estrés postraumático, pero ¿qué hay del Viagra como arsenal empleado para la conducta delictiva? Veamos ciertos casos, sorprendentes unos y aberrantes otros:

Caso “A”: Estilista rusa somete a ladrón, le da Viagra y lo convierte en su esclavo sexual

En uno de los casos más bizarros del último lustro está el de la peluquera que fue imputada por el cautiverio durante dos días de un ladrón que intentó infructuosamente robar la estética. El fallido ladrón fue convertido en el esclavo sexual de la estilista durante esos dos días con sus noches. Todo empezó el 14 de marzo de 2009 cuando el asaltante ingresó a la estética, pistola en mano. Pero no contaba con que Olga, una de las peluqueras, sabía artes marciales. Lo noqueó y acto seguido, lo amordazó. Curiosamente, Olga instruyó a los demás empleados para que siguieran trabajando “como si nada” en tanto llegaba la policía. La policía nunca llegó, de hecho, no fue convocada, y para Viktor, a partir de ese momento las cosas se pusieron tremendas. Olga le pidió que se desvistiera y que le permitiera hacer lo que ella quisiera, de lo contrario, llamaría a la policía. Lo amarró esposado al radiador, le dio Viagra y así dio inicio una incesante sucesión de ejercicios que se prolongaría durante las siguientes 48 horas. Cuando finalmente le dejó ir, Viktor había sido exprimido “como un limón”. En primer lugar, fue al hospital para atender sus heridas genitales, y después fue a la policía para denunciar a Olga por cometer “actos de naturaleza sexual” que lesionaron sus órganos sexuales. Cuando se enteró de la denuncia, Olga se indignó, pues aseguró que ella había tratado de ser amable con su prisionero. Incluso le compró unos jeans, le dio comida y bebida, más 1000 rublos, antes de irse. Por tanto, al final del día, Olga denunció a Viktor por robo en grado de tentativa. La policía tuvo la idea peregrina de ponerlos a ambos tras las rejas.

Caso “B”: ¿El régimen de Gadafi distribuía Viagra entre sus tropas para cometer violaciones?

Como parte de las pesquisas que lleva a cabo el Fiscal General de la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa humanidad cometidos por el gobierno libio de Gadafi se investiga a miembros de sus tropas por presuntas violaciones de mujeres. Aparentemente, el régimen habría distribuido Viagra entre sus hombres para potenciar la comisión de este delito. El Fiscal de la CPI comentó que pueden haberse cometido «cientos» de violaciones, pero aclaró que «es difícil saber el número exacto porque es un crimen que no se denuncia. Así, el Viagra es utilizado para cometer delitos de lesa humanidad.

Caso “C”: El canalla que murió por sobredosis de Viagra cuando abusaba de su propia hija

Esto sucedió en Chile, en 2010, un sujeto de 40 años murió por sobredosis de Viagra cuando abusaba de su propia hija, en un improvisado hospedaje de la bucólica  Villarrica. Antes del acto, el fallecido consumió dos pastillas de Viagra y, según el reporte forense, “luego de haber consumado el acto sexual, el adulto comenzó a presentar convulsiones, por lo que su hija llamó a la dueña del local. Esta avisó a los Servicios de Urgencia, quienes luego de evaluar el caso, lo trasladaron al Hospital local, donde finalmente falleció, producto de un paro cardiorrespiratorio”. Se descubrió que la menor había sido violentada sexualmente por su padre biológico desde que ella tenía 14 años de edad y se comprobó que producto de lo anterior, la chica resultó embarazada, teniendo una hija con su padre. Por si algo faltaba, la familia estaba al tanto de los abusos, “pero no denunciaron los ilícitos, para mantener latente la imagen del padre y jefe de familia dentro del hogar”.

Hemos visto en los párrafos precedentes algunas implicaciones jurídicas relacionadas con el Viagra, la pastilla celeste que, como Jano, tiene dos caras. Ahora pasemos al terreno de las sentencias estimulantes.

La Judicatura en éxtasis.

En otra oportunidad, también en este espacio, dimos cuenta de la inquietante historia de un juez estadounidense que tenía por costumbre la práctica de manualidades en pleno desarrollo de las audiencias. Particularmente, al Juez Thompson le gustaba masturbarse mientras presidía los juicios, utilizando una bomba de alargamiento peneano. El Procurador Estatal ingresó una moción para remover al Juez de su cargo por “exhibicionismo impúdico”. Finalmente, fue hallado culpable de cuatro cargos de “exposición indecente” y “exhibicionismo” y sentenciado a cuatro años de prisión.

También hicimos referencia a otro juez intenso llamado Isaac H. Stolzfus, de la localidad de Intercourse, que incomodaba a sus colaboradoras y otras mujeres al obsequiarles condones ocultos en bellotas.

Pero, el caso que prácticamente nos provocó desprendimiento del maxilar inferior fue el del Juez brasileño en materia laboral que había concedido a una mujer el derecho a masturbarse en el trabajo. Después supimos que todo había sido un “petardo judicial”, y nuestra mandíbula regresó a su lugar de origen.

La noticia original

Publicada por Regiao Noroeste, tenía un encabezado inquietante: “Mujer gana en la justicia el derecho a masturbarse en el trabajo”, y relata la peculiar afección de una mujer de 36 años que padecía “compulsión orgásmica”, fruto de una alteración química en su corteza cerebral. Tras una batalla legal de 2 años, la chica obtuvo el reconocimiento del Ministerio del Trabajo para poder desahogarse en horarios laborales, con los intervalos correspondientes (2 horas de trabajo institucional, por 15 minutos para atender las compulsiones), mientras que el doctor Jurenski, Juez Laboral en Vila Velha le concedió el derecho a utilizar la computadora de la oficina para ver imágenes eróticas que mitigaran su ansiedad.

El desmentido

Trimilikis no pudo elegir un título más elocuente para desenmascarar la falsedad de la noticia: “La Falsa masturbadora de Vila Velha”. Se descubrió que todo había sido un petardo de esos de los que las redes sociales son superavitarias. Aclararon que:

PRIMERO.- No existe disposición legal alguna para atender esa clase de trastorno.

SEGUNDO.- No existe ningún Juzgado del Trabajo en Vila Velha.

TERCERO.- Por cierto, tampoco existe ningún juez Jurenski.

CUARTO.- Sería absurdo que un juez laboral incurriese en tal abuso de poder e inconstitucionalidad.

 

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); Maestro y Doctor en Administración Pública (INAP). Elabora el Reporte sobre la Magistratura en el Mundo; conduce el programa de televisión “Cine Debate”.