El diciembre pasado, Argentina celebró la histórica aprobación de la ley que permite la interrupción legal del embarazo hasta la semana 14 de gestación. El texto permite a las argentinas abortar de forma legal, libre y gratuita hasta la semana 14. Podrán acceder a la práctica del aborto en los servicios del sistema de salud público y privado, en donde el personal de salud deberá brindar un trato digno, garantizar la confidencialidad de la información y respetar la autonomía de la voluntad.1
La noticia activó la esperanza en México. Aquí, las mujeres aún cuentan con restricciones legales de sus derechos sexuales y reproductivos: ser madre o ser encarcelada. En todo el país, las únicas entidades en donde las mujeres pueden abortar legalmente hasta las 12 semanas de gestación sin importar la causa son Ciudad de México y Oaxaca. En los demás estados, se prevén circunstancias en las que el aborto es legal. Estas causales incluyen casos de violación, riesgo de la vida de la mujer en el embarazo, inseminación artificial en contra de la voluntad de la mujer, entre otros. Sin embargo, las cifras reflejan la necesidad de homologar la legalización del aborto en todo el país: el aborto inseguro es la cuarta causa de muerte materna en el país.2

Ilustración: Kathia Recio
En marzo de 2020, el apoyo a la despenalización del aborto en México era de un 29 %; en noviembre de ese mismo año, la cifra alcanzó el 48 %.3 Conforme a la encuesta, el porcentaje de gente que se encuentra a favor de la despenalización del aborto es mayor. Las cifras son anteriores a la aprobación de la reciente ley en Argentina, en donde al momento en que se votó la ley, las encuestas reflejaron que el 48 % de su población estaba en contra de su despenalización.4
Atentos a la respuesta del logro argentino, la población mexicana escuchó al presidente Andrés Manuel López Obrador en un más de sus conferencias matutinas: “…es una decisión que tomaron en Argentina, en el caso de México nosotros hemos sostenido que es un tema que debe de consultarse y en el cual deben de decidir libremente las mujeres”.5
Hoy en día, el partido del presidente que promete terminar con los gobiernos conservadores del pasado e insiste en diferenciarse de ellos, cuenta con mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y relativa en la Cámara de Senadores. La titular de la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, fue ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de febrero de 1995 a noviembre de 2015. Durante sus veinte años de trayectoria, el órgano legislativo del entonces Distrito Federal aprobó la reforma al Código Penal del Distrito Federal mediante la cual se despenalizó la interrupción del embarazo durante las primeras doce semanas de gestación. La entonces ministra participó en la discusión de un asunto en el que se solicitó que se declarara inconstitucional dicha reforma. Su voto fue uno de los ocho votos a favor de declarar la constitucionalidad de la despenalización del aborto en el Distrito Federal antes de las 12 semanas de gestación. Esta decisión fue histórica en el camino del reconocimiento al derecho de las mujeres en el país.
Sánchez Cordero ha sido clara sobre su postura a favor del aborto. Meses antes de formar parte del gabinete del presidente, compartió su postura en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara: “…estoy con la despenalización…quiero decirles a todos, va mi vida de por medio con mis causas, con mis derechos y con los derechos de todos ¡porque los derechos no se ponen a consulta sólo se reconocen!”.7
Desde su inicio como secretaria de Gobernación dijo tener una actitud empática con los movimientos feministas. Inclusive en octubre del 2020, denunció la presencia de comportamientos misóginos dentro del gabinete. Platicó que en ocasiones su participación no era tomada en cuenta, aunque tuviera la razón y estuviera aportando algo importante.7
Hace unos días, el equipo del presidente López Obrador anunció que se encontraba enfermo de covid-19; de esta manera, una pandemia logró que en México una mujer tuviera la oportunidad de dirigirse a la nación desde el pódium que el presidente usa todas las mañanas: Olga Sánchez Cordero.
En una de las conferencias matutinas que está presidiendo, el pasado miércoles 27 de enero, desde el palacio nacional, las sillas detrás de Sánchez Cordero fueron ocupadas únicamente por mujeres. Tras presentarlas, leyó un discurso emotivo alrededor de la transformación cultural que busca el presidente: erradicar los estereotipos de género, fomentar la equidad y un mejor futuro para las mujeres en México. Esto fue la introducción para que sus compañeras presentaran la estrategia para erradicar la violencia contra mujeres y niñas: mesas de seguridad en los estados, prevención, atención directa y acceso de justicia. Sánchez Cordero concluyó con la referencia a los logros de las feministas, reiterando que la cuarta transformación “es una transformación feminista.”
Sin embargo, el gran tema ausente en la estrategia se hizo presente con la primera pregunta por parte de la prensa: ¿En esta estrategia se está contemplando el aborto legal en México? ¿Se está trabajando el tema desde alguna de las secretarías? Está claro que el aborto es un tema de seguridad para las mujeres. “Ustedes saben cómo he pensado siempre, pero como el presidente lo ha dicho, esto lo van a decidir las mujeres y sus representantes”. Así, entre follow ups, pese a haber sido clara en ocasiones anteriores, teniendo la razón, Sánchez Cordero se sentía cada vez más limitada a expresar claramente su postura, limitándose a hacer referencia a lo que el presidente ya había dicho sobre este tema —y muchos otros—: se debe consultar.
La participación en las consultas populares es un derecho humano reconocido en la Constitución Mexicana para votar sobre temas de trascendencia nacional o regional. Establece que no podrán ser objeto de consulta popular la restricción de derechos humanos reconocidos por la Constitución ni las garantías para su protección, entre otros. Reunidos ciertos requisitos procesales, el resultado de una consulta popular puede llegar a ser vinculante. La Suprema Corte de Justicia debe resolver sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta previo a la convocatoria a realizar por el Congreso de la Unión.
La idea detrás de esta figura es que los ciudadanos puedan tener una opinión y participar en el sistema de la democracia más allá de la elección de legisladores y gobernantes. La consulta popular es un mecanismo con una finalidad válida, siempre y cuando sea utilizado de manera correcta: respetar este derecho a participar en temas transcendentales siempre y cuando los temas consultados no impliquen una restricción de derechos humanos.
Dicho lo anterior, es importante recordar que conforme al artículo cuarto constitucional, toda persona tiene derecho a la protección de la salud. El acceso a un aborto seguro es un tema de salud pública y debe ser ofrecido por el Estado como parte de este derecho. Poner a consulta la despenalización del aborto es poner en juego una restricción del derecho a la salud e indicar que la población sin vientre debe opinar sobre lo que pueden o no hacer las mujeres con sus cuerpos. Es preguntarle a la población si están o no de acuerdo con mantener una realidad en la cual las mujeres mueren a causa de abortos inseguros. Es deshacerse de una pregunta incómoda que tiene una respuesta evidente. Preguntarle a la población para evitar la responsabilidad.
El presidente cuenta con un camino sin obstáculos para presentar una iniciativa para que las mexicanas tengan acceso a un sistema de salud en donde se les atienda de manera digna y profesional. Tiene un camino para marcar un momento histórico en los derechos de las mujeres mexicanas.
Sin embargo, en una conferencia liderada y llevada a cabo por mujeres que, al igual que muchas integrantes de Morena, quieren avanzar en la agenda feminista, el acceso al aborto no tuvo cabida en la estrategia elaborada por la Secretaría de Gobernación y de Seguridad Pública y Ciudadana, así como el DIF y, lo más alarmante, por el Instituto Nacional de las Mujeres y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.
Andrés Manuel López Obrador ha logrado mantener el discurso feminista de integrantes de su partido —y de todas las mexicanas— en eso: como un mero discurso. Un discurso frustrado de mujeres con manos atadas, sin el derecho de ir más allá de lo ya establecido por el señor presidente. El discurso de Sánchez Cordero en la conferencia matutina del 27 de enero fue una imagen del bloqueo patriarcal que permanece frente a la mujer que sigue sin poder hacer más que manifestar su visión de las cosas. Una muestra más de que el conservadurismo social en los partidos que nos gobiernan está lejos de terminarse.
Fernanda Rodríguez-Pliego. Abogada y maestra por la Universidad de Georgetown.
1 Amnistía Internacional, “Argentina: Legalización del aborto es una victoria histórica”.
3 Encuesta: Rebota el apoyo a la legalización del aborto, Nación 321..
4 Aborto, La Nación.
5 “AMLO propone hacer consulta sobre la despenalización del aborto, Expansión política.
6 “Los derechos no se ponen a consulta sólo se reconocen: Olga Sánchez Cordero en la FIL”, Universidad de Guadalajara.
7 “Sánchez Cordero acusa misoginia ‘considerable’ dentro del gabinete de seguridad”, El Universal.
EXCELENTE ARTICULO, SI SOLO AGREGARAS ALGUNAS ESTADISTICAS, SERIA PUBLICABLE EN ALGUNA REVISTA MEXICANA O NORTEAMERICANA, SALUDOS DESDE TIJUANA, MEXICO Y LE AGRADEZCO A LA GUAPA E INTELIGENTE FERNANA CASO ESTE LINK, mi mail es: gvegabriones@yahoo.com GERMAN VEGA, DESDE TIJUANA. PUBLIQUE UN ARTICULO SOBRE MITOS Y REALIDADES SOBREEL USO DEL CONDON, LA PRACTICA DE LA VASECTOMIA Y LOS CHEQUEOS Y OTRO SOBRE MASCULINIDAD Y GENERO, DONDE TRATO DE EXPLICAR LAS RESISTENCIAS DE LOS VARONES SOBRE LA OPCION DE LAS MUJERES SOBRE SU CURPO, GRACIAS