Te conquistaría, pero no hay quórum
Anónimo
Habiendo Quórum, la Miscelánea dejo de ser una quimera
Durante la Segunda Guerra Mundial, los seguidores de las carreras hípicas se sorprendían por las hazañas de un caballo casi invencible llamado Quórum. En su tiempo fue “el mejor caballo del mundo”, y los elegantes aficionados que saturaban los hipódromos europeos solían corear: “Sin Quorum, no hay Derby”.
De acuerdo con las Robert’s Rules of Order, el requisito de un quórum es la garantía necesaria para protegerse en contra de resoluciones que pretendan ser adoptadas por la minoría dentro de la organización. Entonces, el quórum es un cuerpo a cuerpo por la legitimidad, y así parecen haberlo entendido los antiguos griegos, al resolver que era necesario un quórum mínimo de seis mil individuos para condenar a Temístocles al ostracismo.
“Reventar” el quórum, “completar” el quórum, ese ha sido, durante siglos, el dramático proceso que acredita la existencia de materia y antimateria dentro de la actividad parlamentaria. Cuenta la leyenda que Abraham Lincoln, cuando era legislador estatal, brincó por la ventana del salón de sesiones del Congreso (las puertas del recinto estaban bloqueadas para evitar fuga de legisladores) con el fin de reventar el quórum necesario para aprobar una ley a la que él se oponía.
Lo que, sin ser leyenda, raya en lo mitológico, fue la conformación del quórum requerido en la Cámara de Diputados para aprobar, en diciembre de 1989, la cuestionada Miscelánea Fiscal, “haya sido como haya sido”. Un analista de la época relata: “Era para no dar crédito. Los enfermos fueron sacados de los hospitales; los viajeros fueron obligados a pedir licencia. Todo para reunir los 251 votos. Era necesario llegar a esa cifra mágica con el objeto de que una de las iniciativas más polémicas que se habían presentado en la Cámara de Diputados fuera aprobada…El Ejecutivo pareció quedarse solo, o al menos casi solo, apenas con unos cuantos aliados entre los diputados más allegados…Y hubo que recurrir al seguro que compró el gobierno cuando negoció un nuevo acercamiento con el «ferrocarril» (PFCRN), para asegurar el quórum necesario…”
Falta de quórum y justicia constitucional
Si bien, el concepto de «quórum» fue adoptado en Inglaterra, a finales de la Edad Media como garantía judicial, de suerte que ningún tribunal pudiera actuar sin la asistencia de la mayoría de sus integrantes, con anterioridad a la reforma que engendró en Bolivia al Tribunal Constitucional Plurinacional, dicho organismo dejó de efectuar control constitucional ¡durante más de dos años!, por falta de quórum, y durante varios meses, el pleno del Tribunal Constitucional se integró por una sola magistrada, cumpliendo, en sus propias palabras “una tarea decorativa”, hasta que renunció.
Sin esos tintes tan desoladores, la falta de quórum metió en sendos bretes a los siguientes tribunales supremos:
a) Ucrania, 2007: “El presidente del Tribunal Constitucional, Iván Dombrovski, se ha visto obligado a suspender la sesión por falta de quórum. Según él, la sesión podrá reanudarse en cuanto se hayan reunido al menos 12 de los 18 magistrados”.
b) Paraguay, 2009: “Por falta de quórum fue levantada la sesión de la Corte Suprema”.
c) Colombia, 2010: “…la Corte debe resolver antes otro obstáculo para la elección del fiscal: la falta de quórum”.
d) Nicaragua, 2010: “…Los magistrados y ex magistrados orteguistas de la Corte Suprema de Justicia, inventando una nueva aritmética razonada, se declararon ayer en mayoría simple, se autoungieron como Corte Plena, y nombraron como nueva presidenta de ese poder a la magistrada Alba Luz Ramos…. Ante la falta de quórum establecida por la ley, que es la mitad más uno, es decir nueve magistrados, patentaron para la posteridad que ocho es la mitad más uno de 15, a lo mejor tomando como medio magistrado al fallecido Dr. Guillermo Selva.”
El Quórum en la narrativa jurídica
El quórum, o mejor dicho, la fugaz exploración sobre el significado de este concepto, también puede derivar en una molesta cefalea que perturba la paz de los recintos académicos ante la que no suele haber ibuprofeno que alcance. Consciente de ello, Ronald Lansing escribió Faculty Meetings: A Quorum Plus Cramshaw, que forma parte de una magnífica compilación intitulada Amicus Humoriae. An Anthology of Legal Humor.
En su relato, Lansing expone los problemas asociados a la integración del quórum, para llevar a cabo una reunión rutinaria del Consejo Técnico de la Facultad de Derecho “Welden Hall de la Universidad de Litchfield”, a los ojos de la omnipotente y sempiterna secretaria del Director de la Facultad quien registra cada detalle de la accidentada reunión en una minuta demasiado literal.
Dando click en la liga de abajo, se encuentra la traducción al español de Faculty Meetings: A Quorum Plus Cramshaw, de Ron Lansing.
Faculty Meetings: A Quorum Plus Cramshaw
Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).