En un voto concurrente del juez Diego García-Sayán[1] de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se alude a lo que algunos teóricos han venido designando con el distintivo de derecho humano a la democracia. A pesar de su reconocimiento en el escenario teórico y también en el ámbito jurisdiccional internacional, la interrogante es si en el sistema constitucional mexicano se puede aludir a tal derecho. Para dar una respuesta positiva, se pueden seguir dos estrategias:
1) Buscar su fundamento directamente en la Constitución.
2) Buscar su fundamento en la jurisprudencia de la Corte Interamericana.
Primera estrategia
La primera estrategia apuntaría a justificar el derecho humano a la democracia con base en el artículo 3º constitucional, fracción II, inciso a, que establece lo siguiente: “El criterio que orientará esa educación… a) será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.
La estrategia no es nueva. Se ha venido aplicando desde hace mucho tiempo desde el lado académico como desde el ámbito jurisdiccional. Por ejemplo, en el siglo pasado, Oscar Treviño Ríos justificó que el artículo 3º consagraba el principio democrático y se empalmaba este reconocimiento con la aspiración de ser un derecho universal[2]. Por otro lado, la Suprema Corte en diversas ocasiones ha acudido al principio democrático como un principio rector de las (antes llamadas) garantías individuales y ha pugnado por su aplicación extensiva más allá de la materia educativa.
Segunda estrategia
La segunda línea de acción consistiría en revisar la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH).
La CoIDH, a través de sus diversas resoluciones y particularmente en el caso Yatama vs. Nicaragua, ha dibujado los rasgos de un derecho a la democracia. En concreto, con el voto concurrente del juez Diego García-Sayán ha expresado textualmente el término “el derecho humano a la democracia”. Sin embargo, dicho derecho humano no tiene una tipología expresa. Sus elementos son tácitos y se desprenden de diversos casos[3] que ha resuelto la CoIDH.
Considero que el derecho humano a la democracia, desde diversas resoluciones de la CoIDH, se constituye por tres facetas que se ven reflejados en el respeto a tres tipos de derechos: sustanciales, de acceso a la justicia y culturales.
Los derechos sustanciales no son otra cosa que contar con los derechos mínimos que aseguren a los individuos los elementos suficientes para gozar de igualdad y libertad. Los de acceso a la justicia consisten en la instauración de un conjunto de normas procesales que materialicen a los primeros. Finalmente, no basta con tener derechos sustanciales y de acceso a la justicia. Es además necesario considerar las especificidades culturales. Así lo ha explicado Sergio García Ramírez cuando en un voto concurrente ha señalado enfáticamente la necesidad de atender las singularidades de cada contexto[4].
A manera de conclusión
El derecho humano a la democracia fundamenta a los actuales estados constitucionales y democráticos de derecho. Lo mas significativo de esto es que se trata de una conquista humana que no es fácil abandonar. Como apunta Häberle: “Los derechos del hombre y su fundamento, la dignidad humana (desde Kant y Schiller), la separación de poderes (Locke y Montesquieu), así como la democracia (gracias a Rousseau y a los Federalistas) conforman barreras culturales que no permiten el paso atrás y fundan elementos básicos de cualquier avance constitucional hacia el futuro”[5].
El derecho humano a la democracia es el entrecruce de caminos, entre el derecho constitucional, electoral y consuetudinario. En ese entrecruce de caminos, descansa nuestra esperanza de la construcción de un Estado constitucional y democrático de Derecho.
Rodolfo Moreno Cruz. Profesor en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Twitter: @rodolfomoreno_o
[1] Cfr. Párrafo 7 del Voto concurrente del juez Diego García-Sayán en la Sentencia de 23 de junio de 2005, CASO YATAMA VS. NICARAGUA;
[2] Cfr. Treviño Ríos, Oscar, “La democracia ante el derecho internacional Americano”, en revista Jurídica, volumen número 4, julio de 1972, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. P. 363
[3] Cfr. Sentencia de 23 de junio de 2005, Caso YATAMA VS. NICARAGUA; sentencia de 6 de agosto de 2008, Caso CASTAÑEDA GUTMAN VS. ESTADOS UNIDOS MEXICANOS; sentencia de 6 de octubre de 1999, Caso HIGUCHI MIYAGAWA VS. PERÚ.
[4] Párrafo 30 del voto concurrente del juez Sergio García Ramírez a la Sentencia de 23 de junio de 2005, CASO YATAMA VS. NICARAGUA, p. 124-125
[5] Häberle, P., Libertad, Igualdad, fraternidad. 1789 como historia, actualidad y futuro del Estado Constitucional. Trotta, Madrid, 1998, p. 88.
Excelente texto, el cual se inscribe en la «doctrina» de la democracia. Empero, me parece que falta un argumento sustancial: la lucha de clases. Todo está muy bien argumentado, pero todo ello ¿es acaso una dádiva de filósofos y políticos, gobiernos o burocracias?. Filósofos y políticos, leyes y estados los hubo en Grecia, en Roma…y sin embargo. Se nos olvida que filosofías, leyes y estados son habitualmente reaccionarios, tienden a reproducir el status quo. No acaso Suetonio continúa teniendo vigencia actual. ¿Por qué?
JOHN BROWN Y EL TELEGRAFO DE LAS UVAS.
Por Guillermo Marú Moreno
El anti esclavismo tuvo en los Estados Unidos, prácticamente desde los orígenes a importantes y comprometidos defensores de la gente de color, prácticamente desde que llegaron a las colonias las primeras agrupaciones de esclavos. Ya desde mediados del siglo XIX la pugna entre sureños agrícolas y norteños industriales en torno a la esclavitud tenía claros visos de enfrentamiento.
El 2 de diciembre de 1859 en el poblado de Charles Town, Virginia Occidental, fue colgado hasta morir un hombre llamado John Brown y quien tenía al fallecer 59 años de edad.
John Brown no nació esclavo. Fue un blanco libre, que vino al mundo en el año de 1800 en el estado norteño de Connecticut, Estados Unidos. Desde su muy temprana juventud se mostró como un incansable luchador por aminorar los sufrimientos de los esclavos, cuando aún el movimiento abolicionista no terminaba por afianzarse. Inicialmente, la causa de los negros propugnaba por lograr mejorar sus condiciones de vida en el contexto del régimen esclavista. Empero, este movimiento, paulatinamente fue radicalizando sus posiciones hasta dar lugar al movimiento antiesclavista y pro abolicionista que tuvo en John Brown a uno de sus más destacados promotores.
Nacido en una familia de profundas ideas religiosas, Brown recorrió varios lugares como Ohio, Pennsylvania, Massachusetts, Nueva York promoviendo en todo lugar sus ideales antiesclavistas. Eran los tiempos de surgimiento y proliferación de utopías para hacer más llevadero el valle de lágrimas. Fue así como Brown se integró a una comunidad negra establecida durante 1849 en Nueva York a iniciativa de un gran filántropo llamado Gerrith Smith.
Recordemos que la escritora Harriet Beecher Stowe publicó en 1852 la novela denominada La Cabaña del Tío Tom que viene a reflejar las duras condiciones de vida de los esclavos, pero fundamentalmente la idea de que a través de la religión y al amor cristiano es factible superar las condiciones de ese régimen tan oprobioso. Empero, esta idea de resignación cristiana, no era del todo compartida por todos los segmentos antiesclavistas. Fue por esta razón que en 1855, al enterarse Brown de diversos enfrentamientos que tenían sus hijos avecindados en Kansas, con latifundistas pro esclavistas, decide trasladarse a tal lugar en el que se organiza y se establece un movimiento armado para la defensa del anti esclavismo, poniéndose en jaque a la región durante un buen lapso de tiempo.
Tres años más tarde, en 1858, Brown y sus seguidores decidieron establecer en los estados de Maryland y Virginia diversos lugares que sirvieran de refugio a los hombres de color fugitivos de las plantaciones esclavistas obteniéndose importantes resultados al establecer el denominado Telégrafo de las Uvas, voz anónima que significaba a las organizaciones establecidas a lo largo de pantanos y bosques que ayudaban a los fugitivos en su esfuerzos por alcanzar su libertad. Fue tal la audacia de John Brown que, dentro de las colonias de fugitivos que se fundaron, emitió una Constitución en la que se declaraba abolida la esclavitud.
Pero los enfrentamientos de las huestes de Brown continuaban. No sólo en los tribunales a los que acudían para defender a los fugitivos de los esfuerzos, también legaloides que argüían los esclavistas para reintegrar a los huidos a las plantaciones sureñas. Estos enfrentamientos proseguían también por medio de las armas en escaramuzas que periódicamente se presentaban en las regiones limítrofes de ambos mundos.
El Telégrafo de las Uvas, a pesar de sus grandes logros, empero resultaba estéril, toda vez que el número de fugados y sustraídos, resultaba de todos modos ínfimo considerando el gran número de personas que nacían siendo esclavos en el lado sureño. Fue, básicamente por esta última razón que John Brown consideró necesario pasar a una ofensiva armada mucho mayor con el objetivo de liberar de una vez por todas y arma en mano a los cuatro millones de negros que en aquél entonces se contabilizaban. Idea verdaderamente audaz, por sus alcances, dimensiones y complejidades, de cara a los escasos elementos de boca y fuego con las que contaba el movimiento guerrillero de Brown. En 1859, con sólo cincuenta hombres, se encaminaron al pueblo de Harper’s Ferry, desarmaron vigilantes, cortaron líneas de telégrafos, tomaron puentes, tendieron emboscadas y se apoderaron del arsenal del pueblo y ahí hicieron su centro de operaciones.
El entonces Coronel, Robert E. Lee fue comisionado para eliminar la insurrección, llegando con sus contingentes a Harper’s el 17 de octubre de 1859. Brown y sus hombres, de todos modos y a pesar del enorme diferencial en fuerzas decidieron hacer frente a las milicias desde un depósito de locomotoras. Uno a uno fueron cayendo los insurrectos y Brown, herido, fue apresado y llevado a juicio que más que otro fin, buscaba escarmentar de una vez por todas a las personas que ayudaban en los correos subterráneos liberacionistas.
Dijo Brown en su juicio lo siguiente: “Si yo hubiera intervenido a favor de los ricos, de los poderosos, de los instruidos, a favor de los fuertes, o de uno de sus amigos…si yo hubiera sufrido y me hubiera sacrificado en ese acto, todo se daría por bien hecho, y cualquier persona en esta sala entendería que mi conducta merecería recompensa y no castigo…Yo creo que cuanto he hecho, y que nunca he ocultado, a favor de los pobres desdeñados, no es una obra mala sino justa. Y si alguien estima necesario que pague con la vida mi lucha por la justicia, y que mi sangre se mezcle con la sangre de mis hijos, con la sangre de millones, derramada en este país de esclavitud, donde los derechos son pisoteados por las leyes crueles e injustas: ¡yo me someto¡”
El 2 de diciembre de 1859 John Brown caminó sereno y firme hacia el cadalso.
El sacrificio de John Brown y de los integrantes de sus nimias huestes de libertadores no fue pasado por alto por los amantes de la libertad.
“Emerson, ante el pavor de los sureños y el estupor de los bostonianos, dijo sin reservas:
“Este nuevo santo, el más puro y valiente de cuantos hombres han marchado a la lucha y a la muerte impulsados por el amor a la humanidad…hará que la horca sea tan gloriosa como la Cruz”
“Marx calificó la hazaña de Brown como uno de los movimientos más importantes de la época. Víctor Hugo lo comparó, no sin exageración, con Juárez…” Y muchos ciudadanos del norte aclamaron a Brown como un mártir, a pesar de su fallido intento de generar una rebelión de los esclavos.
Un año y medio después del sacrificio de Brown, el 12 de abril de 1861 dio comienzo la guerra de secesión o guerra civil norteamericana la cual habría de durar hasta el 9 de abril de 1865. El 11 de enero de 1863 en medio de la intensidad de las operaciones y al segundo año de guerra, el gobierno de Lincoln dio a conocer la Proclamación de Emancipación que otorgó la libertad a todos los esclavos que se encontraran en las áreas controladas por la Confederación.
No terminó ahí la batalla de John Brown. La liberación formal de los hombres de color es apenas reciente y de los años setentas del pasado siglo, Pero la discriminación aún persiste a profundidad en ciertas regiones y, en los últimos gobiernos de los Bush tendió a recrudecerse. Al interior de los USA hay muchísimo trabajo por hacer aún, y en pro de las libertades civiles. Presumen los USA de ser faros del mundo, pero a su interior sí que hay tremendas desigualdades que se profundizan y que amenazan con hacerlos explotar..
¡Saludemos a John Brown y a su memoria en los esfuerzos que hoy día se realizan a lo largo y ancho de nuestro país, México.¡
Cd. Juárez, Chih 29 de marzo del 2014
——-
Fuentes: John Brown, en: Gastón García Cantú, Política Mexicana, UNAM, Facultad de Ciencias Políticas, México 1979. Wikipedia enciclopedia libre. Biografias y Vidas.
POR LA REVOLUCIÓN DE LOS DESDENTADOS.
Por Guillermo Marú Moreno
Si en los EUA –que es un país de primer mundo- la situación de las personas de la tercera edad es insultante, imaginen lo que sucede en México.
Si bien los altos funcionarios y empresarios así como sus gatos de angora y lamebolas se asignan muy buenas pensiones, no sucede lo mismo con el resto de los mortales.
No hay estudios serios al respecto: cuántas personas, después de una vida de trabajo terminan en la miseria y la mendicidad. Luego, hay que comenzar a lidiar con los achaques, los alzhéimer, y los Parkinson, las reumas y las osteoporosis, y los ires y venires a las clínicas donde no hay cabida, tiempo, doctores, medicinas y espacios para consultas, ni para tratamientos.
No hay lugares públicos específicos para ellos y no caben en ningún lado.
Siquiera en el DF les dan la pensión universal para adultos mayores que aunque poco, es una gran ayuda, pero en ningún otro lado se proporciona tal apoyo.
Dice Galván Ochoa que hay algunas agrupaciones de ancianos y pensionados donde sus líderes son positivos. No lo dudo, pero son garbanzos de a libra: puro oportunista, manipulador, tranzas y flojos que sólo llevan agua a su molino, es lo que hay en tales agrupaciones de pensionados.
El destino de los llamados o autollamados “jóvenes en plenitud” es competir con los jovencitos llenando bolsas en los centros comerciales, porque hasta la Plaza de la Solidaridad quitaron, en donde se concentraban para pasar la vida jugando dominó u ajedrez.
No es extraño que sean abandonados o recluidos por sus propios familiares en asilos y clínicas especiales los que tienen recursos y los que no, “a volar se ha dicho”. Hay brujas (hijos, hijas, nueras, nietas y demás) que hasta la pensión les quitan. En las colas de los bancos para el cobro de la pensión, se escuchan historias truculentas al respecto.
La niñez aunque tiene sus derechos reafirmados en este régimen de oprobio no están del todo seguros. Los jóvenes pugnan por obtener un poro de lo suyo y está bien. Las mujeres combaten por la igualdad de género y el respeto a su situación, lo que también está muy bien.
¿Y quién pugna por los veteranos de la contrarrevolución francesa, a quienes León Portilla designó: los hombres de la juventud acumulada, y a quienes Henestrosa saludó en la dispersión de la danza. ¡Nadie pugna por ellos!
URGE YA UNA REVOLUCION DE LOS DESDENTADOS EN MEXICO, EXIGIENDO RESPETO A SUS DERECHOS Y PARA EL MEJORAMIENTO DE SUS CONDICIONES DE VIDA en la recta final.
¡”Cómo te ves me vi; como me ves te verás”!
Acorde con las tendencias de envejecimiento rápido de la población mexicana, EL PARTIDO DE LOS DESDENTADOS EN UNA O DOS GENERACIONES SERÁ UN PARTIDO CON ENORME POTENCIAL. Así sea para vergüenza de todos estos jóvenes insolentes y sabihondos que desde las curules pululan en los pasillos del poder EJECUTIVO, LESGISLATIVO Y JUDIACIAL y de los que, muy de vez en cuando, sólo emiten vagas promesas respecto a ¿qué hacer con los viejos? Promesas que nunca cumplen.
Según el criterio miope e ignorante del gobierno de los empresarios, a los 40 años el sujeto ya es viejo y ya no se les proporciona empleo. Guardando las comparaciones, si vemos la biografía de los mejores talentos de la humanidad desde Hipócrates hasta Einstein, Theilhard, Beauvoir, Sartre, Russell todos y muchos otros más, produjeron y aportaron con éxito hasta la tercera o cuarta edades. Hasta esas edades la inteligencia o la estupidez continúan dando sus frutos, véase por ejemplo a Enrique Peña Nieto o volteé su vista hacia la Suprema Corte: jóvenes y viejos torpes e inútiles por todos lados hay, pero la vejez no es sinónimo de estupidez. Así es de que a este país, al que paulatinamente también le están expropiando los fondos para la vejez, no le caería nada mal una revuelta de los viejos, porque en México como decía Séneca: “pocos hay viejos y dichosos,..”
Y no se sienta muy exento: El sistema económico en México considera viejos a los mayores de 40 años y los excluye paulatinamente del mercado de trabajo y de todo tipo de opciones de desarrollo. El autoempleo marginal son sus únicas opciones.