La sombra de Arturo Zaldívar

Con frecuencia en la conversación pública se olvida que las personas que desempeñan la función de jueces constitucionales son también trabajadores normales, con anhelos, frustraciones, incentivos y motivaciones. Son abogados portadores de ideas que despliegan en sus sentencias con el apoyo de un conjunto de abogadas y abogados, actores con preferencias políticas e ideológicas, y cuyas decisiones están condicionadas por el contexto en el que se desenvuelven.

La renuncia de Arturo Zaldívar al cargo de ministro de la Suprema Corte ha generado molestia en la opinión pública y en la comunidad jurídica no sólo por dejar al tribunal de mayor jerarquía del país sin que exista una alguna causa grave como lo exige la Constitución, sino por hacerlo para sumarse a la campaña de la persona que encabeza las encuestas presidenciales. Aunque la indignación está más que justificada por la relevancia política y jurídica de la posición de ministro, es necesario también reflexionar sobre las motivaciones y la cadena de acontecimientos que derivaron en su determinación.

La decisión de Zaldívar es reflejo del comportamiento estratégico de un actor esencialmente político que, con esta decisión, busca reducir sus costos y maximizar su cercanía con la coalición en el gobierno para ejercer el poder político. Este comportamiento no es nuevo; por el contrario, Zaldívar siempre ha mostrado interés en acumular poder e influencia política y jurídica. En un primer momento, su herramienta principal fue la difusión de ideas jurídicas y, posteriormente, una vez que accedió a la presidencia de la Corte, se inclinó por acercarse al gobierno, en el contexto de mayor concentración de poder del último cuarto de siglo.

Ilustración: Víctor Solís

Zaldívar es un abogado que egresó de la Escuela Libre de Derecho y luego cursó el doctorado en derecho en la UNAM bajo la supervisión de Héctor Fix-Zamudio, una persona a la que considera su “gran maestro de siempre y de todo…”.1 Fue propuesto para ocupar el puesto de ministro por el presidente Felipe Calderón en 2009. Cuando llegó a la Corte heredó la ponencia del ministro Góngora Pimentel y configuró un equipo con colaboradores tanto externos (Javier Mijangos, Arturo Bárcena y Ana María Ibarra, entre otros) como internos (Fabiana Estrada, Makawi Staines, por mencionar algunos) al Poder Judicial. Tal y como había ocurrido ya en el caso del ministro Cossío Díaz, esta combinación le permitió generar criterios innovadores y navegar en la institución bajo reglas construidas durante años. 2

Arturo Zaldívar fue un juez que plasmó sus ideas jurídicas en sentencias importantes en la historia de la Corte y, al mismo tiempo, le permitieron colocarse en la opinión pública como un juez progresista (ejemplo de ello son los casos Guardería ABC y Florence Cassez). En su momento, este papel pareció serle como cómodo pues pudo reivindicar su autonomía frente al presidente que lo nominó, promover una visión renovadora de la Corte, y congraciarse con un sector influyente de la academia nacional; sin embargo, no le fue suficiente en sus ambiciones.

En 2019, tras haber fracasado cuatro años antes en su primer intento, fue elegido presidente de la Corte y del Consejo de la Judicatura Federal. En esta posición, que ejerció con una dosis importante de autoritarismo, pudo plasmar sus ideas sobre la judicatura y congraciarse aún más con las esferas políticas. En contraste con lo que había hecho antes al aproximarse a la academia, durante su presidencia Zaldívar puso particular atención a dos audiencias: el gobierno y la corporación judicial. Con el gobierno de López Obrador evitó el enfrentamiento directo, acercó sus decisiones a las preferencias gubernamentales -llegando inclusive a retrasar decisiones importantes para el gobierno- y negoció una reforma judicial que ha sido criticada y cuyos resultados todavía están por verse. 3

Respecto de la audiencia interna, particularmente de las personas que laboran en la Suprema Corte, se inclinó por abrir los concursos para magistrados a los secretarios de estudio y cuenta, implementar la reforma de la paridad, lo que permitió que llegaran más mujeres a juzgados de distrito y tribunales de circuito.4 Ciertamente, aunque la reforma judicial minó la independencia judicial interna, también promovió determinados aspectos del ascenso y promoción de operadores jurídicos.5

Como presidente siempre consideró el contexto político de un gobierno con recelo de los jueces, por eso una de sus primeras medidas fue reducir en 25% el salario de los ministros de la Suprema Corte.6 Adicionalmente, desplegó una estrategia de comunicación en todas las redes sociales y conferencias de prensa para explicar determinadas decisiones y tomar postura sobre ciertos temas. Zaldívar quiso tener presencia, reconocimiento y mostrar que ejercía el poder desde la Corte. No quería enemistarse ni con el gobierno ni con sus colegas del Poder Judicial.

Las heridas que dejó su presidencia fueron decisivas para que Norma Piña, quien provenía de la carrera judicial, llegara a la presidencia de la Suprema Corte. En contraste con lo que ocurrió antes, su gestión ha venido acompañada de un conjunto de decisiones que han afectado los intereses de la coalición en el gobierno como, por ejemplo, el mando militar de la Guardia Nacional o el denominado Plan B en materia electoral. Frente a los casos en los que estaba involucrado el gobierno la opinión pública comenzó a prestar atención a la forma en la que los ministros nombrados durante el gobierno votaban.

En este sentido, para evitar tensiones entre sus preferencias legales, sus colegas y el gobierno en las decisiones que tiene que tomar la Corte, Zaldívar optó por dejar su asiento y abrir la posibilidad de que el presidente López Obrador proponga un nuevo juez que pueda reformular las coaliciones internas y las votaciones en la Sala y en el Pleno. Asume un desgaste interno y antes que mostrarse más contradictorio en sus criterios e ideas jurídicas prefiere evitar el conflicto con el grupo político actualmente más poderoso, aun y cuando esta decisión deteriora sensiblemente su legado judicial. Este gesto le permite acercarse al partido en el gobierno, reducir costos en sus relaciones y sobre todo maximizar su posible rol como un operador político confiable en el siguiente sexenio. Pese a las restricciones legales que existen para que se pueda sumar a un cargo público, Zaldívar se decantó por asumir sus aspiraciones políticas, a costa de la estabilidad de la Corte en un contexto que de por sí ya era turbulento.

A diferencia de su presidencia en la que pese a no ser de carrera judicial defendió ciertos intereses de la corporación judicial, con su decisión de renunciar abre una ventana de dudas porque permite suponer negociaciones informales entre un juez constitucional y el gobierno para dejar su asiento antes del tiempo estipulado. En el contexto de ataques al Poder Judicial era necesaria la defensa del órgano colegiado por parte de los jueces y resistir mediante su comportamiento y decisiones estratégicas que favorezcan la división de poderes y los derechos humanos. En contra de lo que sostenía su maestro Héctor-Fix Zamudio sobre la relevancia de interpretar la Constitución y reivindicarla como una norma jurídica, Zaldívar optó por sumergirse por completo en la búsqueda de ejercer el poder político.

Josafat Cortez Salinas. Profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-UNAM.


1 Zaldívar Lelo de Larrea, A. (2010). Palabras del Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea en la ceremonia de recepción por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el 7 de diciembre de 2009. Boletín Mexicano de Derecho Comparado, 128, 999-1004.

2 Cortez Josafat. Ideas, innovación y cambio organizacional en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. IIJ-UNAM, 2020.

3 Casar, María Amparo y Aguilar, Héctor, Las deudas de la Corte. Nexos. Febrero, 2023.

4 Cortez Josafat y Ríos Figueroa, Julio. La presidencia de la SCJN y el reclutamiento judicial, 1995-2022: persisten los concursos cerrados y pocas oportunidades para las mujeres. Wilson Center.Blog. Mexico´s Suprem Court : A look ahead.

5 Ríos Figueroa Julio.¿Quién cuidará a los cuidadores? Independencia y rendición de cuentas en la nueva reforma judicial. México: Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. 2020.

6 Cortez, J. y Saavedra, C. (2021). Palomas mensajeras y halcones amenazantes: la justicia federal en los primeros dos años de López Obrador. El Cotidiano, 36 (225), 42-52.

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Publicado en: Día a Día

Un comentario en “La sombra de Arturo Zaldívar

  1. Josafat: Primero déjame decirte que si tú eres Cortez, yo soy Cuauhtémoc, pero no hay borlo, ya estamos en el siglo XXI y estamos viendo, en este México nuestro, cosas grandes y maravillosas que jamás (no Hamás) habíamos visto o si lo prefieres, cosas veredes Mio Cid, como lo es la actitud del otrora ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Saldívar, pues el poder cautiva y corrompe, según definición sabida por nos y creo que es la razón del por qué Turín prefirió buscar, de forma facilona, el poder político para no morir en el intento, haciendo caso omiso de su dignidad y su ética profesional, salvo opinión en contrario. Un abrazo. Vale.

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