La Suprema Corte frente el populismo autoritario

La reciente determinación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en México resalta una persistente tensión en todas las comunidades políticas contemporáneas que adoptan como tipo de régimen la democracia para seleccionar a sus élites gobernantes y gestionar sus conflictos: la intersección entre los principios democráticos y republicanos. Este caso ilustra de manera crítica el papel que desempeñan las instituciones republicanas en la protección del Estado democrático de derecho, en particular, cuando los intereses gubernamentales, impulsados por perspectivas unipersonales o mayoritarias, amenazan con socavar pilares esenciales de la democracia, como la transparencia y la rendición de cuentas.

Ilustración: Víctor Solís
Ilustración: Víctor Solís

Las intenciones gubernamentales que impulsaron la decisión de la SCJN emergen en un contexto de centralización del poder y buscan, ya sea por omisión deliberada o acción intencionada, limitar la capacidad del público para acceder a información relevante sobre las acciones del gobierno. A pesar de ser presentados a menudo como estrategias de eficiencia administrativa o de seguridad nacional, sirven una tendencia autoritaria, especialmente porque a quien le ha sido asignada la implementación de tales estrategias son las fuerzas militares, lo que pone en serio riesgo no sólo la libertad de información y el equilibrio de poderes, sino la continuidad misma del régimen democrático.

En este panorama, las instituciones republicanas, como la SCJN, desempeñan un papel primordial, contrarrestando los excesos de los poderes Ejecutivo y el Legislativo. Su tarea esencial es actuar como contrapeso, garantizando la preservación de un equilibrio de poderes. La legitimidad de la SCJN, al igual que los órganos constitucionalmente autónomos, no proviene de las urnas, sino de la eficacia y eficiencia de sus resoluciones. Como resultado, su labor se traduce en la protección de los derechos fundamentales y la preservación del equilibrio de poderes a través del control judicial, la supervisión y la regulación. En este sentido, tienen la responsabilidad de garantizar que ningún interés gubernamental, por más popular que sea, tenga la capacidad de socavar las libertades y derechos fundamentales que conforman la columna vertebral de cualquier sociedad democrática.

El presidente Andrés Manuel López Obrador propuso un acuerdo que buscaba clasificar ciertos proyectos y obras gubernamentales como de "interés público" y "seguridad nacional". Sin embargo, la SCJN identificó en este acuerdo una amenaza para los derechos de acceso a la información y lo declaró inconstitucional, lo que destacó el papel esencial del Poder Judicial como mecanismo de rendición de cuentas y órgano de equilibrio y control en un Estado constitucional de derecho.

Las tensiones inherentes entre las instituciones democráticas y republicanas no son una anomalía en el espectro político; de hecho, son una característica intrínseca de cualquier sistema político. Sin embargo, en este caso, la SCJN ha reafirmado la relevancia de las instituciones republicanas en la preservación de la democracia. Al salvaguardar el derecho al acceso a la información, la SCJN, como institución republicana, ha utilizado su poder para proteger principios democráticos, emitiendo un mensaje inequívoco: no se pueden tolerar intentos de oscurecer el proceso de toma de decisiones gubernamentales ni permitir restricciones a la rendición de cuentas.

La resolución de la SCJN se produce en medio de un creciente populismo autoritario, personificado por López Obrador, quien ha buscado consolidar el poder de forma arbitraria y limitar la supervisión republicana de la administración pública federal. A pesar de tener el respaldo de la mayoría, su intento de categorizar proyectos y obras como de "seguridad nacional" gestionados por las Fuerzas Armadas es un intento de evadir el escrutinio público. Al invalidar este acuerdo, la SCJN no sólo ha marcado resistencia frente a la tendencias autoritarias, sino también ha demostrado su rol como mecanismo de rendición de cuentas horizontal, enfatizando su capacidad para ejercer control y supervisión independiente del gobierno.

La decisión de la SCJN resalta un punto fundamental en nuestro debate sobre democracia versus república: en un Estado democrático de derecho, las instituciones republicanas son esenciales para preservar y proteger los principios democráticos. Su función trasciende la mera supervisión del equilibrio y control; actúan como una barrera vital contra cualquier intento de erosionar la transparencia y rendición de cuentas.

Este enfrentamiento entre los principios democráticos y republicanos no es simplemente una colisión de ideas; es un conflicto que puede definir la dirección que toma un Estado. En circunstancias como las actuales, es necesario que las instituciones republicanas prevalezcan para proteger los pilares fundamentales de la democracia. Al priorizar el derecho ciudadano de acceso a la información por encima del velo de la seguridad nacional, la SCJN ha demostrado que la defensa de los derechos democráticos requiere a veces del predominio de las instituciones republicanas para resistir la tendencia autoritaria y garantizar la transparencia gubernamental.

Además, al invalidar el acuerdo promovido por el Ejecutivo federal, la SCJN, como órgano de control y equilibrio en el marco de la división de poderes, emite una poderosa señal de respaldo al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI). El INAI, una entidad con autonomía frente al gobierno federal actualmente se encuentra en un impasse institucional debido a la falta de quorum legal para sesionar. Sin embargo, la determinación de la SCJN reafirma su papel fundamental en la estructura de nuestro Estado democrático de derecho. A través de esta decisión, la SCJN no sólo resalta la importancia del acceso a la información como pilar esencial de una sociedad democrática, sino que también subraya la función indispensable del INAI en la protección de este derecho.

El caso de México, un sistema presidencial donde el ganador se lleva todo, es apenas un ejemplo de cómo las instituciones republicanas pueden desempeñar un papel vital en la resistencia al autoritarismo en un contexto político moderno. Mientras que López Obrador ha buscado erosionar los principios de transparencia y rendición de cuentas en nombre de la seguridad nacional, la SCJN ha demostrado que la protección de los derechos y el mantenimiento de la transparencia gubernamental deben prevalecer sobre cualquier pretensión autoritaria, incluso cuando proviene de la máxima autoridad ejecutiva.

La naturaleza de la determinación de la SCJN también despliega una valiosa lección sobre la necesidad de independencia judicial en la protección de los principios democráticos. A pesar de los ministros y ministras alineadas con el gobierno federal, la SCJN se mantuvo firme en su decisión de invalidar el acuerdo de López Obrador. Esta decisión demuestra que la independencia del Poder Judicial es un elemento cardinal para mantener el equilibrio y el control necesarios para proteger los principios democráticos de la interferencia gubernamental.

Por último, este caso sirve como una advertencia para aquellos partidos o movimientos que intentan manipular los sistemas democráticos en su propio beneficio. A pesar de los esfuerzos del gobierno de López Obrador por eludir la rendición de cuentas, la SCJN ha demostrado que las instituciones republicanas tienen la capacidad y la responsabilidad de defender los principios democráticos. Esta decisión se erige como un poderoso contraargumento al populismo autoritario y sirve como un recordatorio del papel esencial que las instituciones republicanas desempeñan en la protección de la democracia.

Así, el reciente fallo de la SCJN pone de relieve no sólo la fragilidad inherente a los sistemas democráticos frente a posibles embates autoritarios, sino también la fortaleza y resiliencia de las instituciones republicanas como salvaguardas del orden democrático. En tiempos en los que la seducción del autoritarismo amenaza los fundamentos de la democracia, la SCJN ha demostrado que es posible e imperativo, resistir y proteger los derechos y libertades de la ciudadanía.

Héctor Sebastián Arcos Robledo. Analista de datos especializado en el ámbito de la seguridad pública y la justicia penal. Twitter: @SebastianArcosR.

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Publicado en: Día a Día