Contexto artístico.
4’33» es la composición más famosa de John Cage. El título hace referencia a la duración cronometrada de la composición, que (normalmente) consiste en cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio. 4’33» ha alcanzado un estatus legendario, no solamente en la obra de Cage sino también en el arte del siglo XX. Buena parte de las reseñas de conciertos de los últimos veinte o treinta años empiezan recordando a los lectores que Cage es el compositor de la «pieza silenciosa», como un pretexto para justificar tanto una crítica positiva como negativa. La interpretación negativa más clara de 4’33» es la expresada por David Tame, quien sarcásticamente escribe que Cage «sin duda se tomó considerables esfuerzos para componer» esta «obra maestra», y que debería «ser considerada como una broma tan solo; fácil, innecesaria, y quizás también, egocéntrica».
Richard Taruskin se hace eco de la opinión de Tame, afirmando que 4’33’‘ es un ejemplo de «máxima elevación estética, un acto de imperialismo transcendente». La interpretación crítica contemporánea más provocadora es la de Caroline Jones, quien intenta demostrar que 4’33» es un ejemplo del «problema del armario» de sensibilidad homosexual en la que el «silencio» se convierte a la vez en un «escudo y una protesta» ante lo inaceptable de la política, la estética, y la práctica sexual durante la «guerra fría». Desgraciadamente, 4’33’’ es conocida normalmente por los rumores y a menudo mal entendida o simplificada, tanto por lo que respecta a la partitura como a su interpretación. Actualmente hay cuatro partituras diferentes de 4’33’’, hay muchos modos diferentes de interpretar la pieza, y hay algunas variaciones posteriores que tienen que ser tomadas en consideración antes de hacer cualquier comentario crítico/filosófico. Cage mismo consideró a 4’33’’ como su obra más importante, anotando que «pienso siempre en ella antes de escribir la pieza siguiente». Aparentemente, las pinturas blancas de Robert Rauschenberg fueron decisivas a la hora de hacer efectiva su pieza silenciosa: “…Estaba pensando en ella, pero sentía que no podía tomármelo seriamente, y de este modo me abstuve de hacerla… Pero cuando Bob hizo los lienzos vacíos, tomé fuerzas para seguir el camino, pasara lo que pasara…”, reconoció Cage. Finalmente, queda una inquietud, 4’33» es una obra para piano, si fuera para orquesta, ¿sería un silencio más solemne?
Controversia jurídica.
En septiembre de 2002, el silencio se convirtió en el centro de una estridente controversia por derechos de autor en el Reino Unido. Mike Batt, compositor, productor y representante de artistas y grupos de fusión multiétnica como Vannesa Mae, Bond y The Planets, fue demandado por los defensores de los derechos de propiedad intelectual del compositor estadounidense John Cage.
El motivo fue que Batt incluyó en un CD una pista llamada “A One Minute Silence”, un recurso empleado para separar en dos la producción, diferenciando los estilos manejados en el disco. Originalmente, Batt iba a bautizar esta pista como Batt/Cage, en homenaje al compositor fallecido en 1992. Una vez que el disco Classical Graffiti fue lanzado, los editores de la obra de Cage contactaron a Batt para decirle que había infringido los derechos de autor y que querían un cuarto de las regalías que generase el track.
Otra compañía importante, la MCPS apoyó la causa: le habían plagiado su silencio a John Cage. Mike Batt se defendió diciendo que su silencio no era un plagio, sino que se trataba de un silencio original. Ciertamente, la protección del derecho de autor de una obra sin notas es complicada bajo las leyes del Reino Unido. Otra de las posibilidades que analizó el equipo jurídico de Batt es que se trató no de un plagio sino de una parodia. Uno de los juristas que estudiaron el caso ponderaron la obra de John Cage, ya que no hay notas, ¿es una obra literaria?, ¿artística?, ¿dramática?, o, más allá, ¿una “no obra”?, en este último supuesto, no se infringe ningún derecho de autor, concluyen. Batt dijo que quería expresar en un minuto lo que Cage había dicho en cuatro minutos y medio…; en concreto, ¿qué parte de ese silencio había sido plagiada? No hay información verificada sobre el monto del “arreglo entre caballeros” (algunos hablan de 100,000 libras esterlinas), pero parece quedar claro que el silencio vale oro para el que tiene los derechos de propiedad sobre él.
Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).
Esto no es más que otra muestra de la mezquindad de las mentes capitalistas tan apartada de la idea artística de Cage. ¡Lucrar con el silencio! ¿falta muy poco para querer vender el aire en cm3 que respiramos!
La verdad, Lucía, no se que resulte mas mezquino; si «»componer»» una obra absurda y decadente, una gilipollada como esa o lucrar con ella…