Los ministros de la Corte y la ópera

Iphigenia, nia, nia,

Iphigenia, Iphigenia herself in Brooklyn found

P.D.Q. Bach, Iphigenia in Brooklyn.

Prefiero el Oratorio a la Oratoria

Anónimo

 

 

A manera de Preludio

Cuenta la leyenda que P.D.Q. Bach nació en Leipzig el 1° de abril de 1742 y murió en Baden-Baden-Baden, el 5 de mayo de 1807. Al menos eso decía su primera lápida. Después, la familia Bach la cambió por otra que a la fecha dice «1807-1742», en un intento por aclarar que P.D.Q. no fue hijo del gran Johann Sebastian, que murió en 1750. Debido a su peculiar estilo musical, en su tiempo, P.D.Q. fue acreedor de diversos apodos y sobrenombres: «una espinilla en el rostro de la música»; «el peor músico en pisar los pedales de un órgano«; «el músico más peligroso desde Nerón», etcétera.

P.D.Q. solía asegurar que no había recibido ninguna influencia musical de  “su padre” (J. S. Bach), aseveración que, después de escuchar algunas de sus obras, podemos constatar sin reservas. De hecho, P.D.Q. rehuyó a toda actividad relacionada con la música, hasta bien entrados sus treinta años, cuando optó por acercarse a ella, dado que contaba con un apellido que le garantizaría una forma suculentamente lucrativa de vivir.

Durante su periodo más «creativo», emuló (más bien, plagió) la obra de Haydn y Mozart, pero tanto sus aspiraciones de ser un músico vanguardista, como la idea de ser un músico pre-barroco en su propio tiempo, resultaron más que fallidas. A P.D.Q. Bach se le atribuye ser el causante de la sordera de Beethoven, y asegura la tradición oral que conoció a Mozart cuando éste tenía 3 días de nacido y auguró a su padre Leopold, que Wolfgang llegaría a ser uno de los más grandes billaristas del mundo.

Mujeres, vino y canciones fueron la constante en la vida de P.D.Q. Bach, que murió acaudalado, y año tras año se organizan en el mundo festivales exclusivamente dedicados a su música, como ocurre con Wagner en Bayreuth, y con Mozart en Salzburgo. En suma, —y aquí concluye la leyenda— fue un músico abominable, la deshonra de la familia Bach (algo así como el equivalente musical a Ed Wood, el peor director de la historia del Cine). Algunas de sus obras son: Obertura 1712; Birthday Ode to «Big Daddy» Bach; Canine cantata: Wachet, Arf!; Cantata: Iphigenia in Brooklyn; Concerto for Piano vs. Orchestra; Erotica Variations; Hindenburg Concerto; Oratorio Oedipus Tex, etc.

El Justice que compuso una Misa

Cada año, antes del inicio del periodo de sesiones, varios de los Justices de la Suprema Corte de Estados Unidos concurren a la celebración de la Misa Roja, en Washington, D.C. Si bien, la música utilizada durante la misa es el Gloria de Vivaldi, no hay, propiamente, una composición intitulada La Misa Roja, por lo que se trata, musicalmente hablando, de una asignatura pendiente. No obstante, George Palmer, Justice de la Corte Suprema de Nueva Gales del Sur, Australia sí compuso una Misa, a propósito de la visita del Papa a aquél país, en 2008. La obra, se intituló “Benedictus qui venit”, con letra en latín y en inglés, para soprano y tenor, acompañados de un coro de 300 voces.

El Chief Justice cuya toga se inspiró en una Opereta

Ruth Bader Ginsburg, Justice de la Suprema Corte de Estados Unidos impartió en agosto de 2012 una conferencia intitulada Arias of Law: The Rule of Law at Work in Opera and the Supreme Court. Fue ahí donde recordó a William Rehnquist, el fallecido Chief Justice, que no solo era un gran fanático de las operetas de Gilbert y Sullivan, sino que se inspiró en una de ellas, Iolanthe, para el diseño de su toga, con cuatro barras doradas en cada manga. El conocido gusto de la Ministra Bader por la ópera ha hecho que sus seguidores le hicieran un pequeño homenaje operístico: una figura que representa a la Justice, mostrando sus resoluciones más relevantes, acompañadas de un fragmento de The Medium, de Gian Carlo Menotti.

Los Justices que actuaron en una Ópera

A pesar de tener filosofías judiciales radicalmente distintas, los Justices Ruth Bader y Antonin Scalia, comparten el gusto operístico, y no solo tienen la costumbre de ir a la ópera juntos, sino que ambos aparecieron —como extras— en Ariadne Auf Naxos, de Richard Strauss. Ninguno de los Justices cantó, pero permanecieron en el escenario durante noventa minutos.

A propósito de su gusto por la ópera, el Justice Scalia concedió una entrevista al programa radiofónico al programa Mad About Music, donde, entre otros temas, compartió lo siguiente:

  • La primera ópera que recuerda haber visto fue Gianni Schicchi, de Puccini.
  • Estudió piano durante 15 años y se solventa en algunas sonatas de Beethoven.
  • Tocó el corno francés en la banda escolar.
  • Su coloratura: tenor.
  • Siendo Magistrado de circuito seguía participando en coros (cantó en el Requiem Alemán de Brahms)
  • Además de Ariadne auf Naxos, entre sus óperas favoritas se encuentra El Caballero de la Rosa, también de Strauss.
  • Le gustaría ser el narrador en Lincoln Portrait de Aaron Copland.
  • No considera que tener sensibilidad para la música clásica o la ópera sea factor para ser un mejor Justice.
  • Asegura que la acústica en el salón de plenos de la Suprema Corte es magnífica.
  • Tiene un Ipod y lo usa durante los vuelos, principalmente con música barroca.
  • No tiene claro qué tipo de música le gustaría que se represente durante su funeral.
  • No le gusta el rock moderno.
  •  Renée Fleming y Plácido Domingo son sus cantantes favoritos.
  • Glenn Gould es uno de sus pianistas predilectos.
  • Solti y Furtwängler son sus directores predilectos.
  • La primera sinfonía de William Boyce está entre sus obras favoritas.
  •  Si pudiera ser estrella de la música elegiría ser un gran tenor. Le gustaría ser Rodolfo en La Bohemia. En segundo término, sería violinista.

Intermezzo y Finale. El Procurador General al que le dedicaron una Cantata

No será La Pasión según San Mateo, pero The Gonzales Cantata, es un referente obligatorio para quien desee tener una explicación musical acerca de la denominada crisis de los fiscales, que dio origen, en 2007, a las audiencias del Comité Judicial del Senado estadounidense que investigaron al Procurador General Alberto González por la remoción de ocho fiscales, y que desembocaron en su renuncia. La Cantata tiene una duración aproximada de 40 minutos. Para la Cantata, los roles se interpretan así: Alberto Gonzáles (Procurador, soprano); Patrick Leahy (Senador, soprano); Arlen Specter (Senador, soprano); Dianne Feinstein (Senadora, tenor). El libreto está aquí.

Finalmente, no sobra decir que la crisis de los fiscales marcó también el grand finale de la carrera de Alberto Gonzáles, a quien el presidente Bush pensó postular para ocupar una vacante en la Suprema Corte.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP). Elabora el Reporte sobre la Magistratura en el Mundo.