La tecnología 5G, por sus características, promete impactar de manera decisiva en casi cada uno de los ámbitos de la sociedad. No habrá esfera que no tenga que reinventarse y preparase para esta revolución tecnológica. Habrá desafíos no menores y, por supuesto, también grandes oportunidades. El primer paso, en este contexto, es tratar de entender qué es y qué implica la llamada 5G. Sólo, de esta manera, es posible imaginar cuáles son, por ejemplo, desde el ámbito jurídico, los retos regulatorios que se avecinan. La siguiente entrevista busca, en este sentido, ofrecer una guía para empezar a entender las características básicas de la tecnología 5G y de sus implicaciones.

Saúl López Noriega: ¿Qué implica la tecnología 5G?
Alejandro Navarrete Torres: Se podría pensar que 5G es la evolución natural que ocurre más o menos cada 10 años entre una y otra generación móvil. Y si bien sí es eso, vale aclarar que no se reduce a sólo una mejoría técnica para la telefonía móvil. Más bien, lo que se vislumbra es que la 5G sea una plataforma tecnológica con un impacto transversal en prácticamente cada ámbito de la sociedad. Es decir, se espera que el alcance de esta tecnología, junto con otras como inteligencia artificial y big data, rebase el ámbito de la comunicación móvil, para abarcar a su vez entretenimiento, transporte, educación, gestión gubernamental y muchas otras esferas sociales.
SLN: ¿Qué características técnicas son las que permitirán tal impacto transversal?
ANT: Por un lado, 5G nos va a dar mayor velocidad de acceso, básicamente al menos 50 veces mayor velocidad que la tecnología 4G; estamos hablando de una velocidad de gigabits por segundo, de tal manera que, por ejemplo, vamos a poder bajar una película en cuestión literal de unos cuantos segundos.
El otro aspecto clave que también promete esta tecnología es reducir la latencia. Esto es, el tiempo de respuesta entre el momento en que se solicita un comando y aquél en que se obtiene una respuesta a tal petición en la red. Hoy en día, esa latencia es más o menos de 100 milisegundos (.1 segundo), con 5G se espera que ésta se reduzca a menos de un milisegundo.
SLN: ¿Cuáles son algunas aplicaciones que se esperan de esta tecnología?
ANT: Hoy en día, estamos acostumbrados a las comunicaciones hombre-máquina. Yo me comunico con mi teléfono y éste, aunque tenga inteligencia artificial, a través de aplicaciones como Siri o Alexa, al final responde a mis estímulos. Lo que se viene, gracias a 5G, son las comunicaciones máquina-máquina (lo que incluye lo que se conoce como Internet de las cosas). Es decir, habrá cada vez más dispositivos que estén conectados a la red y que estén intercambiando información entre ellos mismos y con la misma red –lo cual significa que tomen decisiones sin la intervención de los seres humanos-.
Pongo un ejemplo: imaginemos grandes áreas de cultivo, en las cuales, a cada cierta distancia, se colocan sensores de temperatura, humedad, PH de la tierra, radiación solar, etc. Dichos sensores, periódicamente, van a registrar y enviar información a una red, que procesará tales datos y, sin intervención humana, tomará en respuesta decisiones. Está seca la tierra, se prenden automáticamente los aspersores ya instalados para regar; se detectó una plaga, se vierte un fertilizante; se registró una radiación solar muy fuerte que puede dañar el cultivo, se colocan de manera autónoma mallas protectoras sobre los plantíos.
Otra aplicación, gracias a la velocidad y latencia mejorada de 5G, es un desarrollo en el entretenimiento de realidad virtual y aumentada. Así, alguien se podrá poner una especie de goggles, además de unos guantes u otros sensores, y será capaz de vivir una realidad completamente distinta. Interactuar, por ejemplo, con una persona que literalmente está en el lado opuesto del mundo y –déjame inventar–librar una batalla como samuráis japoneses, estando uno aquí en México y otro en Japón.
SLN: Una veta de negocios muy prometedora, aunque también se esperan problemas de salud serios derivados de la realidad virtual y aumentada, ¿cierto?
ANT: Sí, hay estudios sobre los efectos adictivos que puede tener este tipo de entretenimiento. Pudiera ser, incluso, que las drogas del futuro vayan más por ahí.
SLN: Ahora bien, ¿cómo va México en esta transición a la 5G?
ANT: Como justo el impacto de esta tecnología es transversal, no basta con que las redes de telecomunicaciones migren en términos tecnológicos a 5G; además, se requiere que todos los ecosistemas –y digo “los” porque no es uno- también se preparen. Por ejemplo, si hablamos de la automatización de procesos industriales, se requiere tanto la 5G como que las plantas industriales tengan robots autónomos. En este sentido, es un proceso en el que apenas estamos, por decirlo así, trazando la autopista.
SLN: Y, ¿cómo vamos en el trazo de esa autopista?
ANT: Para trazar esta autopista, lo que requieres es espectro radioeléctrico. El espacio que, a partir de sus ondas radioeléctricas, hace posible los servicios de telecomunicaciones, como la radio y la televisión, la telefonía celular o el acceso a banda ancha móvil.
En este sentido, como lo ideal es que uno pueda ir a México y a China con el mismo teléfono y que éste funcione de igual forma para el usuario; entonces, es indispensable un proceso de armonización de las frecuencias alrededor del mundo. Trabajo que se realiza a través de un organismo internacional, que depende de las Naciones Unidas: la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
La UIT sesiona cada cuatro años; de tal manera que durante los cuatro años que hay entre una reunión y otra, los países trabajan a través de grupos especializados en desarrollo tecnológico o en estándares técnicos para definir, en el caso que nos interesa, cuáles serán las diferentes bandas de frecuencia del espectro radioeléctrico para 5G.
Al respecto, vale mencionar que hay tres grandes categorías de bandas: bajas, medias y altas. ¿Por qué se distinguen en esas tres categorías? Porque tienen diferentes características físicas de propagación. Las bandas bajas cubren grandes áreas territoriales, pero la tasa de transmisión de datos es menor respecto de lo que ofrecen las otras bandas; por su parte, las bandas altas tienen la mayor tasa de velocidad de transmisión de datos, aunque menor cobertura geográfica; mientras que las bandas medias son un punto medio entre las otras dos.
Ahora, las que están en el centro de discusión son las bandas altas que también se conocen como bandas milimétricas –que se encuentran arriba de 24 gigahertz-. Para que nos demos una idea, la radio AM está en la banda de los kilohertz; la radio FM y la televisión, en la banda de los megahertz y; por su parte, las bandas altas o milimétricas están de los 24 gigahertz hacia arriba. Y justo sobre éstas últimas todavía no hay un acuerdo mundial para el servicio 5G y, por ello, el plan es llegar a un acuerdo respecto a su uso común en todo el mundo.
SLN: Entonces, ¿México, como el resto de los países, necesita que haya un acuerdo al respecto para continuar con el proceso de transición?
ANT: Sí, pero como las bandas bajas y medias ya fueron armonizadas globalmente, entonces, México inició la transición a 5G a partir de ellas. ¿Cuál es, en este rubro, nuestro avance?
En bandas bajas, tenemos la banda de 700 megahertz o también conocida como Red Compartida Mayorista. Entonces, sin entrar en detalles técnicos, lo que se hizo, gracias al apagón analógico de la televisión, fue reasignar esta banda para ser utilizada para comunicaciones móviles. Además, en México reordenamos los canales de televisión para reagruparlos todos por debajo del canal 37 y, con ello, logramos ser el primer país del mundo que libera la banda de 600 megahertz para el servicio de 5G.
Esta banda estaríamos en posibilidad de licitarla a partir de 2020; se tratarían de bandas bajas que -recordemos- son de gran cobertura, pero de una tasa de transmisión de datos no tan alta o no necesariamente muy alta.
En cuanto a las bandas medias, estamos pensando en la banda de 3.4 o 3.5 gigahertz; ahí estamos realizando procesos para reordenar el espectro radioeléctrico. El propósito es liberar, en coordinación con las empresas que ya utilizan esa banda, parte de ese espectro y, si así lo decide el pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), ponerlo a disposición del mercado para el servicio de 5G. Vale mencionar que esta banda de 3.4 y 3.5 es la que más se está licitando para 5G en el mundo.
SLN: En el escenario de tener ya un ganador de la eventual licitación del 2020 de la banda de 600 megahertz para 5G, aún faltaría que ese ganador concrete ciertos trabajos de infraestructura para poder dar finalmente el salto a 5G, ¿cierto?
ANT: Correcto. Este es un reto importante, recordemos que entre más altas son las bandas de espectro radioeléctrico, menor cobertura de área territorial pero mayor velocidad de transmisión de datos. Esto significa que es necesario colocar mayor número de radio-bases por unidad de área. Para darnos una idea, en una banda baja con una radio-base puedes cubrir entre 4 y 20 kilómetros de área; en las bandas medias, la cobertura se reduce a no más de 4 kilómetros aproximadamente y; por su parte, en las bandas altas cada radio-base te va a ofrecer cobertura de alrededor de 400 y 800 metros.
SLN: Y, por supuesto, esta infraestructura hasta el momento ningún privado la tiene, ¿cierto?
ANT: No, hay que desplegarla. De tal manera que, en resumen, el proceso que se ha trazado en México para 5G es el siguiente: primero, liberar el espectro radioeléctrico ya armonizado según acuerdos internacionales; luego, licitar y asignar las bandas correspondientes; por último, desplegar la infraestructura necesaria de acuerdo con el tipo de banda y el plan de negocios de las empresas. Y, durante estas etapas, de manera gradual es indispensable un cambio de los equipos actuales de celulares, tabletas, computadoras y demás objetos con conexión a Internet, a unos que puedan operar con la tecnología 5G.
SLN: En este pleito que se ha agudizado entre Estados Unidos y China respecto del control de la tecnología 5G; por un lado, China lleva la delantera en infraestructura y, por el otro, Estados Unidos, desde la administración del presidente Obama, decidió calificar a Huawei y su proyecto de 5G, como un riesgo de seguridad nacional. ¿Esto afecta nuestra transición?
ANT: En principio, no. Te pongo un ejemplo muy claro: la propia Red Compartida Mayorista, cuya licitación ganó la empresa ALTÁN Redes, tiene a Huawei como uno de sus dos proveedores, Nokia es el otro. Así, en este caso, se tiene a un proveedor chino y otro europeo, que cada uno tiene la mitad del país; prácticamente, la parte sur del país la tiene Huawei y la parte norte corresponde a Nokia.
SLN: ¿Cuál te imaginas que sea el desenlace de este conflicto entre China y Estados Unidos? Para no pocos expertos este pleito es parte de la batalla para definir el país líder en la revolución tecnológica en inteligencia artificial; liderato que, a su vez, será un factor de enorme relevancia para replantear el equilibrio de poderes alrededor del mundo.
ANT: Personalmente, estoy convencido que el tema de 5G se ha vuelto central en esta disputa no sólo por una cuestión de liderazgo tecnológico, sino por las implicaciones que tendrá tal liderato en la economía y política mundial. No me atrevería a afirmar que el ganador de esta batalla será el líder en inteligencia artificial, pero sí tendrá una posición de ventaja en tal rubro y también en la automatización de procesos industriales, así como en la optimización de costos en diversos nichos económicos.
SLN: Pero, entonces, ¿te animas a apostar por un ganador de este conflicto?
ANT: Mmmh… No [risas].
SLN: Algunos científicos han planteado su preocupación por los eventuales efectos de la tecnología 5G en la salud de las personas. Por el momento, no hay hallazgos conclusivos al respecto. Pero justo por ello, estos científicos han pedido que se estudie con detenimiento los eventuales efectos en la salud de la 5G, antes de su implementación plena. ¿Cuál es la posición del IFT?
ANT: Coincido, es un tema. Todo lo relacionado con las radiaciones ionizantes debe ser motivo de preocupación; por ello, el IFT ha realizado consultas públicas para la emisión de normatividad al respecto. Sin embargo, lo que es importante aclarar es que en sí la tecnología 5G no es el problema o riesgo. Más bien, el uso de ciertas bandas de espectro radioeléctrico son las que preocupan particularmente y ahí es donde está la discusión respecto a eventuales daños a la salud. En concreto, la preocupación gira en torno a las bandas altas o milimétricas.
Entonces, en primer lugar, creo que sí es importante seguir de cerca los estudios que se hagan sobre el tema, así como las recomendaciones que pudiera emitir la Organización Mundial de Salud. Asimismo, hay que impulsar los despliegues de 5G en bandas de espectro bajas y medias. Y darle seguimiento a los casos de estudio en la salud de aquellos países que ya hayan asignado bandas altas (milimétricas) para 5G, como es el caso reciente de Estados Unidos. Y, por supuesto, promover que haya una regulación adecuada que proteja la salud de las personas.
SLN: Ya lo platicábamos, una de las expectativas que gira en torno a la 5G es el aprovechamiento del llamado Internet de las cosas, que va desde el refrigerador de tu casa hasta equipo aeronáutico, agrícola, manufacturero. En este sentido, algunos han señalado que esto exige controles mucho más exigentes, en términos de ciberseguridad, para evitar abusos por parte de terceros en sectores claves de un Estado y de su economía. ¿En la transición 5G en México se está considerando este riesgo?
ANT: Claro, sí. Toda la tecnología 5G exige medidas de seguridad mucho más estrictas que las generaciones anteriores. Lo más delicado, al ser una tecnología de impacto transversal en la sociedad, es que, si bien el sistema se puede blindar mejor, éste al final depende siempre del eslabón más débil. Es decir, aquellos dispositivos de Internet de las cosas que se conectan a la red pero que no dependen del operador de ésta. Ahí hay un enorme riesgo de seguridad, si uno de estos dispositivos no cumple con el blindaje adecuado, pues, puede ser hackeado y poner eventualmente en riesgo la red entera de una región o país.
Un ejemplo: un casino recién fue remodelado para fortalecer su sistema de seguridad. Con el objetivo, entre otros, de evitar que un hacker pudiese atacarlo. Sin embargo, a la par de este proceso, el gerente de este casino colocó un gigante y elegante acuario, que contaba con tecnología para conectarse a Internet y, de esta manera, vía telefonía celular, controlar su temperatura, alimentación y medicamentos de los peces, etc. ¿Cuál fue el problema? Que la red del casino era muy segura, pero no así el dispositivo del acuario; de tal manera, que justo fue por ahí como se hackeó la red del casino.
SLN: Esto exige políticas públicas estatales que determinen las medidas de seguridad que deben cumplir los productos, que se puedan conectar a Internet, para permitir su venta en el país, ¿no?
ANT: Es correcto, y es un tema absolutamente nodal cuando hablamos de un escenario donde todo va a estar conectado.
SLN: ¿Sabes de una regulación en el país que defina los raseros de seguridad para quienes fabrican o importan productos que se conecta a Internet?
ANT: No, no existe; se está trabajando al respecto en diferentes áreas del gobierno. Y es justo lo que se tiene que entender: este es un tema tan relevante, estructural para el país, que no puede depender sólo del IFT. Nosotros somos tan sólo un eslabón en algo muchísimo más complejo e integral de entidades gubernamentales y no gubernamentales, que en conjunto tienen que definir justamente las reglas que aseguren servicios mucho más seguros.
SLN: Para cerrar, ¿no crees que con la tecnología 5G se agudiza un proceso de dependencia de la sociedad al Internet, con el riesgo que implica que buena parte de la infraestructura de éste depende de empresas privadas?
ANT: Esta preocupación creo que existe hoy, aun sin 5G.Y, sin duda, mi posición es que los países deben estar vigilantes de cada ámbito: tanto la parte de la infraestructura que hace posible Internet, como las capas de las aplicaciones o plataformas que se montan en tal infraestructura.
En lo personal, no veo tanto problema con el Internet como sustrato, ya que, si bien la gobernanza del Internet gira hasta ahora en torno a Estados Unidos, es difícil que su futuro dependa de un sólo país o compañía privada. Me parece más preocupante las capas que vienen arriba del sustrato que es Internet: aplicaciones que cada vez son de mayor uso de las sociedades.
En este sentido, creo que la discusión más relevante son las empresas globales de las cuales nos hemos vuelto bastante dependientes, como individuos y sociedad. Es decir, cómo los países van a lograr definir una regulación adecuada para empresas que operan en 100 o más países. Y que representan retos de seguridad, protección de datos personales, competencia económica, uso adecuado de algoritmos e, inclusive, criptomonedas como referencia para transacciones económicas diarias. Ese es un reto no menor.
Alejandro Navarrete Torres. Jefe de la Unidad de Espectro Radioeléctrico del Instituto Federal de Telecomunicaciones. Twitter: @AlexNavarreteMx.
Saúl López Noriega. Profesor e investigador titular del CIDE. Twitter: @slopeznoriega.