Por una educación democrática, el litigio para defender al CIDE

Querido CIDE, nos has dado tanto como para no luchar por ti

En las últimas semanas, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) ha recibido una cantidad considerable de atención mediática y no precisamente por su 47 aniversario -que se celebra precisamente el día de hoy. Así, el pasado 3 de agosto del 2021, vía correo electrónico, se le informó a la comunidad estudiantil que el doctor José Antonio Romero Tellaeche asumiría el cargo de director general interino del CIDE. A cuatro meses de que Romero Tellaeche fuese designado con este cargo por Conacyt, su estancia al interior del CIDE ha sido todo menos pacífica y constructiva.

El doctor Romero Tellaeche creó un ambiente sumamente convulso, como destituciones arbitrarias de directivos del CIDE, discursos con una fuerte carga ideológica, desconocimiento general de la institución y, lo peor, una notoria falta de disposición para dialogar con los estudiantes. Por tales motivos, la comunidad estudiantil ha decidido tomar distintas acciones, como protestar frente a las instalaciones del Conacyt, elaborar un pliego petitorio solicitando la inmediata destitución de Romero y, en días recientes, presentar una demanda de amparo indirecto, así como realizar una toma simbólica de la oficina de la dirección general del CIDE.

Ilustración: Estelí Meza

Vale recordar que el 15 de octubre del 2021 entró en vigor la convocatoria para designar a la persona encargada de asumir el cargo de Director General del CIDE el próximo 29 de noviembre del año en curso. La convocatoria contempla incluir a la comunidad del CIDE —claustro académico y docente, alumnado y personal administrativo— en el proceso de selección de su director general. Sin embargo, a pocos días de la designación del puesto, las y los estudiantes no hemos tenido ningún espacio para formar parte de este proceso. Claramente, las autoridades encargadas de llevar a cabo el proceso de designación han sido omisas en materializar debidamente su promesa de incluir a la comunidad del CIDE.

Específicamente, en ningún momento las autoridades del Conacyt nos han permitido que: 1) participemos en las presentaciones mediante las cuales los aspirantes dan a conocer sus planes de trabajo; 2) participemos en la evaluación que la comunidad debe hacer del perfil de los aspirantes y; 3) podamos, como el resto de la comunidad, ser escuchados por las autoridades. Estas omisiones, por tanto, violan nuestro derecho constitucional a la educación superior, especialmente nuestro derecho de participación como parte de la comunidad educativa del CIDE. En respuesta, un grupo de estudiantes del CIDE decidimos interponer una demanda de amparo indirecto.

El artículo 3º de la Constitución reconoce el derecho de los mexicanos a recibir educación de manera obligatoria, universal, inclusiva, pública, gratuita y laica. Asimismo, este dispositivo constitucional establece distintas directrices que deben regir tanto los contenidos educativos como la manera en que serán administrados los planteles, escuelas y universidades. Sobre esto segundo, este artículo hace énfasis en el deber del Estado mexicano de priorizar la permanencia y participación de las y los adolescentes y jóvenes en los servicios educativos. Además, en el resto de su contenido, el artículo 3º demuestra de manera muy evidente una relación imprescindible entre educación, democracia y condiciones de formación de ciudadanía.

Con todo, el arreglo institucional del Estado mexicano suele ser poco incluyente. Es preciso recordar que la participación de la ciudadanía no solamente se reduce a la elección de representantes políticos, sino que ésta debe asegurarse también en las esferas cotidianas de la comunidad, como lo son los espacios educativos. Para la causa que nos ocupa, la relación tripartita entre educación, democracia y participación estudiantil reconocida por el artículo 3º es fundamental, pues es precisamente en los espacios educativos —de manera muy notoria, en instituciones de educación pública— en donde se toman decisiones cuyo impacto tiene una trascendencia más que evidente en las trayectorias de vida de las y los estudiantes. Estas decisiones, por lo general, las toman funcionarios cuyos intereses no suelen están alineados con aquellos de la comunidad estudiantil, sino que responden a motivaciones políticas o a intereses de grupos de poder.

Bajo estas consideraciones, como integrantes de la comunidad estudiantil del CIDE hemos reclamado ante los tribunales federales del Primer, Cuarto y Vigésimo Séptimo Circuito la omisión del Conacyt de convocarnos al proceso de auscultación para nombrar a la nueva persona directora del CIDE. En el amparo interpuesto solicitamos que se nos conceda la suspensión provisional y, posteriormente, la definitiva para efecto de que Conacyt detenga y reponga el proceso de designación del director general del CIDE, en aras de que se lleve a cabo un nombramiento en el que sea tomada la opinión de todos los alumnos del CIDE. De este modo, para que nuestro derecho constitucionalmente reconocido no se vea afectado sin posibilidad de reparación, es fundamental que la justicia federal nos conceda la suspensión solicitada ante la inminente designación del director general.

Entre muchas otras cosas, el CIDE nos ha enseñado cómo defender y hacer valer nuestros derechos a través de las instituciones de impartición de justicia de nuestro país. Por eso, como futuros profesionistas del derecho, permanecer pasivos y no emprender acciones legales frente al intento de Conacyt de excluirnos del proceso de designación representaría una enorme falta de compromiso hacia los valores críticos y de acción que durante años el CIDE ha transmitido a toda su comunidad. Además de defender nuestro derecho de participar, la defensa que las y los estudiantes emprendimos es también una lucha por la integridad de una institución que es de todos los mexicanos. Por la democratización de los procesos institucionales que históricamente han funcionado por dedazo. Por el presente y futuro del CIDE como un centro público de excelencia que ofrece educación de la más alta calidad y oportunidades a personas provenientes de todas partes del país. Por todo el trabajo, años y esfuerzos que se han invertido en que el CIDE sea lo que es hoy. Por seguir formando parte de esta comunidad abierta y plural, #YoDefiendoAlCIDE.

Coordinadores del litigio e integrantes de la Comunidad Estudiantil del CIDE.

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Publicado en: General