
La iniciativa de ley de telecomunicaciones denominada #LeyCensura, ha arrojado una de las mayores hemorragias de tinta digital y controversia en redes sociales, prensa, noticieros de radiodifusión, Internet e impacto internacional que se haya visto en los últimos 7 años.
La dimensión es tan grande, que el debate sobre el Poder Judicial, su reforma constitucional y su aprobación palidecieron frente al debate sobre la iniciativa de la ley de telecomunicaciones. ¿Por qué sucedió esto? ¿Qué llevó a este nivel de impopularidad esta iniciativa? ¿Es realmente un tema de libertad de expresión? Respondo: No. Fue el desconocimiento de la nueva arquitectura legislativa frente a una sociedad digital, donde una mala técnica puede, o no, suspender no uno, sino todos los derechos fundamentales.
Gracias a la mala redacción de un artículo que estableció la suspensión de una plataforma digital de forma temporal, distintos sectores de la sociedad sintieron vulnerados sus derechos. Hay que agradecer el efecto pedagógico de la mal denominada #LeyCensura, incluso para el gobierno, que tuvo la capacidad de recular y proponer la revisión de la ley en su conjunto.
Todo lo que conocíamos sobre las telecomunicaciones, política científica, tecnológica, innovación y humanidades ha cambiado para siempre, derivado de la llegada de la ola digital.
Estamos frente a la primera revolución digital de nuestra civilización. Estamos en un entorno de nuevos paradigmas, de conectividad e innovación determinados por la tecnología digital y la geopolítica. Este entorno es tan visceral que la economía, el derecho, la ciencia, la tecnología, la cultura y las humanidades se sustentan en una nueva estructura institucional, jurídica y política.
Antecedente. La presidenta Sheinbaum quiere inclusión digital, ciencia, tecnología e innovación, nearshoring de alta tecnología y transformación digital de gobierno, empresas y ciudadanos. Impecable. Una visión tan necesaria como factible.
Contexto legal. El derecho de acceso a Internet establecido en el artículo 6º de la Constitución habilita el ejercicio de todos los derechos fundamentales en el mundo digital. Toda plataforma digital presta un servicio y habilita uno o varios derechos fundamentales: nacen los derechos digitales. Si eliminas, suprimes, suspendes o bloqueas una plataforma conculcas el ejercicio de los derechos fundamentales en el mundo digital. Si es una plataforma de movilidad, conculcas el derecho al libre tránsito, por ejemplo. Hay otras plataformas que habilitan la libertad de expresión, el derecho a la información, la cultura, la salud, el empleo, etc.
El Constitucionalismo Digital es una dimensión de análisis e interpretación de la relación Constitución y tecnología digital indisoluble. La infraestructura digital habilita la existencia de una sociedad digital, el ejercicio de los derechos fundamentales en esta dimensión jurídico-digital y con ello nace el Constitucionalismo Digital. Este último procura el acceso y ejercicio a estos derechos, los tutela, garantiza y protege en el territorio de la tecnología digital.
El Constitucionalismo Digital es la base y condición para la imaginación, diseño de nueva política pública, legislación y regulación de una sociedad con derechos digitales. Toda ley, regulación, política o empresa pública que restrinja el derecho de acceso a Internet es inconstitucional. El Constitucionalismo Digital no se garantizaba con la nueva ley telecom.
Por lo tanto, cualquier acción de poder público (poderes del Estado) o poder privado que atente, limite total o parcialmente, conculque, suspenda o cancele los derechos fundamentales, viola contundentemente el Estado de derecho y la Constitución.
Por ejemplo, una ley que pueda suspender las plataformas digitales, inhiba el despliegue de infraestructura de conectividad o castigue las inversiones en conectividad, conculca ipso iure el derecho de acceso a Internet. Una resolución de competencia económica que cancele o suspenda derechos fundamentales en el mundo digital ¿va en contra del Constitucionalismo dIgital? Sí. Los altos precios del espectro, ¿son una forma conculcar los derechos fundamentales en el mundo digital? Sí.
Terminó una jornada relevante, donde se debatió el nuevo régimen de las telecomunicaciones en México. El debate no fue menor y reconozco la apertura para y tomar en cuenta cada palabra de los profesionales invitados a los foros.
Me hubiera gustado que se incorporara un lenguaje más contemporáneo de infraestructura digital, eso le hubiera dado una perspectiva de modernidad a la nueva legislación y nos hubiera permitido comprender el vasto horizonte al que se enfrentan las viejas telecomunicaciones y los retos regulatorios asociados a ellas.
La nueva ley genera un buen regulador, con una integración correcta y condiciones para una razonable independencia. El reto será la estabilidad de un regulador sensato diseñado para superar el tiempo. Por ejemplo, el regulador estadounidense, la FCC, se estableció en 1934 y sólo fue modificada en 1996. 90 años de estabilidad y continuidad regulatoria.
Lo malo. Todo lo que es competencia económica va para la Ley Federal de Competencia Económica. No me gustó la doble ventanilla. Si esto detona inversión y despliegue de infraestructura, fantástico. Va a ser difícil. Van las razones:
Primero, solo contemplan descuentos en el pago del espectro en zonas marginadas: Nadie va a invertir. Ojalá que, cuando se autorice la nueva Ley Federal de Derechos se consiga entrar en razonabilidad. Esta es una barrera a la inversión, a la competencia y a la inclusión digital.
Segundo, se mantiene la regulación de preponderancia. La preponderancia es una figura de regulación ex ante de 3G a 4G, que nada tiene que ver en un entorno 5G, vuelve perezoso al sector, va en contra de la tendencia actual de destinar todo el financiamiento a la cobertura y redes de alta capacidad, frena inversiones, castiga la inclusión digital, la transformación digital y ataca el derecho a la información.
Tercero. Persiste la figura de la empresa pública que no será considerada monopolio (Altan). Espero que supere la prueba del TMEC y se incorpore a competir en las mismas condiciones que sus pares.
Pronto veremos los efectos de esta reforma y espero que sean los que México necesita para ser un país con mayor inclusión digital, inversión en alta tecnología, transformación digital, innovación, ciencia, tecnología y competitividad.
Jorge Fernando Negrete P.
Presidente de Digital Policy & Law/ X @fernegretep
El internet es mucho más que el GAFAX.