TikTok: ¿amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos?

Es sabido que Estados Unidos tiene una concepción de la seguridad nacional más extensa y amplia que el resto del mundo. Con el paso del tiempo y la evolución de las tecnologías, esa definición no ha hecho más que extenderse. En la fría y creciente rivalidad con China, la información se ha vuelto la nueva moneda de guerra. Los temas de información y privacidad se transforman rápidamente en una competencia no solo empresarial, sino gubernamental.1 Por eso el gobierno de Donald Trump ha ido por el mundo haciendo una campaña contra Huawei y su infraestructura para la nueva red 5G: entiende que esa ventaja comparativa de China le dará un paso fundamental en el acceso a información de otros países.

Pero no es la única disputa actual sobre tecnología entre las dos potencias. Para estos momentos quizás el lector ya lo sepa: TikTok, la empresa de contenidos sociales que se ha vuelto viral en los últimos dos años, es propiedad de una corporación china. La estrategia de marketing, el nombre y los audios disponibles la han occidentalizado lo suficiente para que no haya cuestionamiento entre sus usuarios sobre su procedencia. Esta app —no sobra apuntar— es una plataforma digital donde se suben videos musicales y se hacen imitaciones de voces y canciones. No tiene la carga política de Twitter ni la parte escrita de Facebook. Puras imágenes, videos y sonidos. En la generación Z ha permeado fuertemente, pero no se ha detenido ahí. El éxito no sólo es local sino global: en Estados Unidos ya cuenta con más de cien millones de descargas y en el mundo más de un billón.

Naturalmente, ese número de descargas le permite a la app tener información sobre millones de usuarios y, sobre todo, funcionarios públicos y militares estadunidenses. La compañía china dueña de TikTok, en virtud de una ley de ciberseguridad que entró en vigor en su país en 2017,2 tendría la obligación de entregar al gobierno chino la información que le sea requerida para fines de seguridad nacional. Al respecto, TikTok ha negado sistemáticamente que, en su caso, no entregaría esa información3 y, de hecho, alega que la información de usuarios norteamericanos se almacena en Virgina, por lo que no podría salir del país.4 Millones de datos personales en manos de un gobierno contrario no suena a una idea aceptable para Estados Unidos (o cualquier otro). Por ello, en enero de este año, el Departamento de la Defensa exigió a todos sus miembros (Ejército y Marina), a través de una circular, borrar la app de todos los smartphones que les fueron proporcionados por el gobierno.5

Ilustración: Ricardo Figueroa

Otra preocupación no menor para las autoridades es la acusación de censura en contra de la plataforma. El año pasado, la app fue acusada de vetar ciertos contenidos de sus redes, particularmente los que hacían alusión a las protestas en Hong Kong contra el gobierno central,6 pero ha habido otras alegaciones de bloqueo de contenido contra prácticas del gobierno chino.

Es en ese contexto que una nueva disputa está en curso. En Estados Unidos existe un comité que revisa las transacciones entre empresas extranjeras y nacionales cuando éstas pueden comprometer la seguridad nacional, ya sea por su magnitud, la sensibilidad de la operación y la compañía involucrada. ¿Qué se considera un riesgo para la seguridad nacional? Lo que determine el comité.

El Comité para la Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS, por sus siglas en inglés) es una de las agencias más grandes dentro del gobierno norteamericano. Lo encabeza el Departamento del Tesoro y está compuesto por 12 agencias más. Es un proceso donde las operaciones comerciales se revisan para mitigar posibles riesgos a la seguridad nacional. Al final, si las partes involucradas en la transacción y el comité no logran acordar una solución que satisfaga las preocupaciones de este último, el presidente, a sugerencia de CFIUS, puede bloquear unilateralmente la transacción, sin oportunidad de que sea revisada en los tribunales. Aunque esto sólo ha sucedido cinco veces desde la fundación del comité (1975), en 2018 el presidente Trump bloqueó una operación citando preocupaciones de seguridad nacional.7 De haber prosperado, hubiese sido la transacción tecnológica más grande de la historia. De ese tamaño es el poder presidencial dentro del proceso de CFIUS y de esa magnitud es la importancia del propio CFIUS.

A petición del senador Marco Rubio y la queja de otros senadores, CFIUS comenzó el año pasado una investigación sobre la startup ByteDance, quien adquirió a la empresa china Music.ly por más de un billón de dólares.8 Posteriormente, la unió con su propia empresa de streaming, Douyin, y relanzaron la app TikTok (aquí una buena explicación al respecto).

Desde hace unos años, el gobierno estadounidense tiene fuertes insinuaciones de que el gobierno chino está desarrollando una base con millones de datos e información de ciudadanos, servidores públicos y personal militar. Algunos de los incidentes, tan solo en los últimos años: un grupo de hackers supuestamente operando en China fue acusado de robar datos personales médicos de más de 80 millones de personas estadunidenses;9 el grupo hotelero Marriot fue también hackeado, presuntamente por un grupo de piratas cibernéticos chinos. Marriot hospeda a prácticamente todo el personal gubernamental y militar de Estados Unidos cuando están en misiones o viajes oficiales.10

Como bien lo explica Robert Williams,11 experto en China de la Universidad de Yale, la preocupación central del gobierno estadounidense es que a través del uso de datos personales obtenidos mediante apps y otras herramientas digitales, las autoridades chinas pudieran extorsionar a servidores públicos y militares para que entreguen información sensible que pudiera ser explotada para vulnerar la seguridad nacional norteamericana, ya sea a través de influenciar procesos electorales, conocer operaciones militares, conversaciones con aliados, desarrollo de nuevas tecnologías, entre otras.

Pero el problema es que la respuesta de Estados Unidos no puede parecerse a la china. Si en algo ha basado esta potencia una suerte de superioridad moral frente a China es en sus valores liberales: libre competencia, derechos individuales, libertad de expresión, etcétera. ¿Qué mensaje mandaría al mundo si restringe la entrada a empresas chinas solamente por una supuesta de colaboración -por estrecha que sea ésta- con su gobierno? ¿Con qué discurso continuaría pidiéndole al mundo que se abra a sus empresas, si así reacciona frente a la competencia? Por otro lado, vale apuntar que es notorio que el comercio global y, concretamente el bilateral, ha ido absorbiendo las preocupaciones por la seguridad nacional. Atrás va quedando la época del laissez-affaire mundial para dar paso al discurso de las soberanías y la preponderancia de la seguridad sobre el aspecto económico de una transacción.

El choque con China es cada vez más latente. La propuesta de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que se subrayara en una declaración conjunta que el COVID-19 tuvo su origen en Wuhan, China,12 sólo ha complicado más las relaciones.

En toda esta larga disputa el derecho y sus distintas instituciones han jugado un papel vital. A través de aranceles, órdenes presidenciales, procesos de revisión y propuestas en órganos internacionales, la crispación ha ido en aumento. El proceso que se ha activado en CFIUS es el último eslabón de una larga cadena de conflictos que se relacionan en la persistente tensión entre tecnologías de la información, privacidad, libertad de expresión y la seguridad nacional norteamericana.

El desenlace de este nuevo episodio podría tener consecuencias mayúsculas. Vetar la entrada en Estados Unidos de una de las compañías más populares del momento podría provocar efectos sociales y electorales difíciles de prever. Podría también tener efectos sobre los valores que Estados Unidos dice enarbolar y la forma en que es visto a nivel mundial. Aunque tal vez en esta ocasión podría importarle menos estos costos, que salvaguardar su seguridad nacional y continuar la guerra informática y tecnológica con Beijing.

Juan Zavala. Abogado y maestro en seguridad nacional por la universidad de Georgetown.


1 https://www.lawfareblog.com/reflections-tiktok-and-data-privacy-national-security

2 https://www.newamerica.org/cybersecurity-initiative/digichina/blog/translation-cybersecurity-law-peoples-republic-china/

3 https://newsroom.tiktok.com/en-us/explaining-tiktoks-approach-in-the-us

4 https://www.washingtonpost.com/technology/2019/11/05/inside-tiktok-culture-clash-where-us-views-about-censorship-often-were-overridden-by-chinese-bosses/

5 https://www.nytimes.com/2020/01/04/us/tiktok-pentagon-military-ban.html

6 https://www.washingtonpost.com/technology/2019/09/15/tiktoks-beijing-roots-fuel-censorship-suspicion-it-builds-huge-us-audience/

7 https://www.nytimes.com/2018/03/12/technology/trump-broadcom-qualcomm-merger.html

8 https://www.nytimes.com/2017/11/10/business/dealbook/musically-sold-app-video.html?module=inline

9 https://www.wsj.com/articles/chinese-national-indicted-on-hacking-charges-related-to-anthem-breach-11557433541

10 https://www.nytimes.com/2018/12/11/us/politics/trump-china-trade.html

11 https://www.lawfareblog.com/reflections-tiktok-and-data-privacy-national-security

12 https://www.nbcnews.com/politics/national-security/u-s-insisting-u-n-call-out-chinese-origins-coronavirus-n1169111