En junio de 2008, el tribunal de Gran Instancia de Lille (norte de Francia) invalidó un matrimonio entre musulmanes por «error de las cualidades esenciales» de la mujer, a petición del marido que descubrió la noche de bodas que su esposa no era virgen.
El tribunal anuló el matrimonio al estimar que el esposo había actuado «bajo el imperio de un error objetivo» que para él «era determinante para su consentimiento». En efecto, un artículo del código civil estipula que «si hay un error en la persona o en sus cualidades esenciales, el otro cónyuge puede solicitar la nulidad de la unión».
«Vergüenza» de la justicia es lo que siente la filósofa y escritora francesa Elisabeth Badinter. «Lo que ha debido vivir esta joven, humillada, devuelta a su familia, debe de ser terrible. Siento vergüenza de la justicia francesa que no tiene el coraje de defender a todas estas muchachas», se indignó Badinter. Por su parte, la Asociación «Ni putas ni sumisas», muy conocida en Francia, deploró esta «regresión» y expresó su amargura de «saber que en Francia la virginidad puede ser considerada una cualidad esencial» y reclamó un cambio legislativo.
El fiscal de Lille, Philippe Lemaire, defendió que la resolución era «suficientemente conforme a la jurisprudencia clásica» y alegó que los dos cónyuges estaban de «acuerdo» en anular el matrimonio. El problema de la virginidad «ha centrado un poco el debate, pero según el magistrado, ésta no es la cuestión, sino el hecho» de que la joven «mintiera». Finalmente, el Ministerio de Justicia aseguró «no recordar» ningún caso en el que una unión se hubiera anulado por este motivo, si bien explicó que no son raros los matrimonios declarados nulos por mentiras sobre «elementos de la personalidad». Entre estos «errores», figura descubrir después de la unión que el cónyuge está divorciado, que no es apto para relaciones sexuales normales o que ha mentido sobre su nacionalidad.
El artículo 180 del Código Civil francés admite la nulidad del matrimonio cuando hay «error en la persona o respecto a las cualidades esenciales de la persona».
Si esta noticia puede aturdir, no menos perplejos nos deja el caso de una portuguesa de principios del siglo XX que antes de casarse tramitó un “Certificado de Virginidad”.
En una ciudad en el interior de Portugal de nombre Viseu a aproximadamente 350 Km de Lisboa, a principios del siglo XX se dio el caso de una chica harta de los rumores que decían que ella no llegaba virgen al matrimonio, algo completamente inaceptable en la primera mitad del siglo XX. La joven decidió tomar una medida radical, probar ante notario su virginidad. El certificado (en la imagen está el original) dice, más o menos lo siguiente:
Certuficado de Virginidade
“Eu, Barbara Emilia, parteira sou da Coira, atesto e certufico pula minha onra Que María de Jesús tem as partes fudengas tal e qual como nasceu, insceto umas pequenas noidas negras junto dos montes da crica que a não serem da nascença sarão provenientes de marradas de piça”
Certificado de virginidad
“Yo, Bárbara Emilia, partera que soy de Coira, atesto y certifico por mi honor que Maria de Jesús tiene sus partes intimas, tal y cual como nació, excepto unas pequeñas manchas negras junto a los genitales que en el caso de que no sean de nacimiento, sería provenientes de golpes de pene.”
Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP).
Virginidad? Qué es éso? Ah sí! Claro, una idiotez de hace siglos…Pero no pensé que siguiera vigente….Y menos en Francia!!!!
Soy notario y aún no me han solicitado certificar eso. Buena o mala suerte.