¿Existe algo tan convencido, resuelto, desdeñoso,
contemplativo, serio y grave como el asno?
—Montaigne
En términos generales puede decirse que toda la literatura
es más o menos asnina.
—Bierce
Starve, scourge, deride me: I am dumb,
I keep my secret still.
—Chesterton
Animal de simbologías ambivalentes
La gente de Busiris, de Abidos, y de Licópolis desprecia el sonido de la trompeta porque se parece, según ellos, al rebuzno de un asno. Como el persa Oco sabía esto, mató a Apis y deificó al burro en su deseo de mortificar a los egipcios lo más posible. De esto nos da cuenta Eliano en su Historia de los Animales. También comparte un pasaje emotivo al informar que “los asnos de Mauritania son velocísimos; al menos en los primeros tramos de la carrera son rapidísimos, tan rápidos como el viento impetuoso o, ¡por Zeus!, como las alas de un pájaro. Mas luego se cansan, sus patas se hacen pesadas, les falta el aliento, se olvidan de su velocidad y quedan como clavados al suelo, derramando lágrimas abundantes, no tanto, a mi entender, por la muerte que se avecina como por la impotencia de sus patas. Y así, los hombres se apean de sus caballos, echan el ronzal al pescuezo de los asnos y, atando cada uno un asno a su caballo, lleva al que ha cogido como si fuera un prisionero” (XIV, 10).
Sorprende la enormidad de horas de investigación que el espíritu humano ha consagrado al burro. Hay tanto y tan interesante material disponible, que resulta lógico que Bierce haya concluido que con lo que se ha escrito sobre esta bestia, podría compilarse una biblioteca de gran esplendor y magnitud, que rivalizara con la del culto shakespeariano y la literatura bíblica.
Ni un ápice apartado del universo de los significados, el Dr. Johnson ofrece una definición dual del burro, por un lado es el animal de carga conocido por su morosidad, paciencia y capacidad de resistencia, por la tosquedad de su dieta y por su longevidad; por otro es un estúpido de peso, un compañero idiota, un auténtico mastuerzo (con independencia de los años que viva).
Los animales, sostiene del Campo Tejedor, no son solo seres vivos, sino también símbolos que hay que interpretar.Así, el burro “es”, pero ante todo, el burro “representa”. No es solo objeto de estudio de las ciencias biológicas, sino un arquetipo muy atractivo y recurrente en la historia de las culturas. El mismo autor en su tratado (me atrevería a decir, definitivo) sobre el burro y la historia del simbolismo animal en Occidente, pone en el tamiz de nuestra curiosidadun menú de caminos transitables: “…además de los tratados de onirocrítica, prestaron atención al borrico las historias naturales, los tratados de agronomía, comedias, refranes, fábulas, pero también relatos mitológicos y otros géneros discursivos que utilizaron su imagen como fuente simbólica para expresar los más variados aspectos de la existencia humana: la idiotez del pelmazo o la locura de maltratar al esclavo como si fuera un asno; el sometimiento a la lujuria y la vanidad, pero también la fecundidad dionisíaca y la burla priápica; el valor del trabajo, el sacrificio, la humildad, pero también la vejación y el humor negro del que muere apaleado como un burro”.
El burro (que al menos, desde tiempos de Jackson, representa al Partido Demócrata), es epítome de valores y contravalores, según vaya la dirección del viento cultural, y no parece tener medias tintas: representa sacrificio, abnegación, frugalidad, austeridad, disciplina, mortificación, redención, obediencia, compañerismo, pobreza, humildad, utilidad cotidiana, polivalencia, modestia, parsimonia, tranquilidad, pragmatismo, naturalidad, bucolismo, tradicionalidad, naturaleza, fecundidad y erotismo; pero también simboliza esclavitud, rudeza, vileza, simplicidad, desprecio, humillación, insensibilidad, sumisión, inferioridad, insignificancia, irrelevancia, vulgaridad, envidia, vagancia, pereza, ignorancia, terquedad, bestialidad, lujuria, lubricidad, etc. Explore y deléitese el lector con los valores y contravalores en la evidencia que obsequia el estudio de referencia.
Paradójicamente, no es el burro, el animal de mayor presencia (ni mucho menos), en los bestiarios medievales, y hay que hurgar mucho en el de Aberdeen, que nos revela la naturaleza fundamentalmente pecaminosa del asno que se contrapone con la nobleza del caballo. Suerte muy distinta tiene esta bestia en el Corán, donde es mencionado en varios versículos, aunque no de la mejor manera:
• ¡Sé modesto en tus andares! ¡Habla en voz baja! ¡La voz más desagradable es, ciertamente, la del asno! (Sura 31, 19).
• Aquéllos a quienes se había confiado la Tora pero no la observaron son semejantes a un asno que lleva libros. ¡Qué mal ejemplo da la gente que desmiente los signos de Alá! Alá no dirige al pueblo impío (Sura 62, 5).
Y el burro, desde luego, es también el propio cuerpo: en su lecho de muerte, Francisco de Asís dice: “Hermano asno, te pido perdónsi te he maltratado”. Y el Santo termina reconciliándose con su propia corporeidad asnina.

Ilustración: Patricio Betteo
El burro como vehículo de carga y de escarnio
Es cierto que esta especie animal da prueba cotidiana de paciencia, capacidad de resistencia, utilidad pública, sacrificio y parsimonia; pero todo tiene un límite. Así, los “Hermanos de la Pureza” (Ijwān al-Ṣafā’), en “La disputa entre los animales y el hombre”, particularmente en el apartado de la explicación de las quejas del animal e injusticia del hombre, informan que cuando llega el turno del asno de dirigirse al rey de los genios, dice: “Oh rey misericordioso, te habrías compadecido de nosotros, te habrías apiadado y llorado si nos hubieses visto cautivos en sus manos, llevando en nuestros lomos cargas de hierro, piedras y otras cosas, con fatiga y esfuerzo, mientras nos golpeaban con varas por delante y por detrás con cólera y violencia. ¿Dónde está su misericordia y su compasión?”.
Y la veleidad humana no termina ahí; al darle mucho mayor peso en la balanza no a lo que el burro es (para empezar, un ser sintiente), sino a lo que representa, lo hemos convertido en el vehículo del escarnio (el lector puede remitirse a lo que ocurrió con el duque Argimundo; con el patriarca Anastasio, y con tantas personas condenadas por la Inquisición, que tras haber experimentado una batería de vejaciones, o previamente a su ejecución pública, eran trasladados y exhibidos a lomos de burros indiferentes). Cervantes ya sabía de estas cosas, y en su entremés La cárcel de Sevilla hace unasátira de la jerga judicial de la época, con burro incluido, particularmente en este sabroso fragmento:
ESCRIBANO: Oíd, hermano, lo que os vengo a notificar.
PAISANO: Veamos esta barahúnda. ¿Qué buenas pascuas nos viene a notificar?
(Lee el Escribano la sentencia en voz alta).
ESCRIBANO: “Fallo que por la culpa que contra Paisano resulta, le debo condenar, y condeno, a que de la cárcel do está sea sacado públicamente en un asno de albarda, y un pregonero delante que manifieste su delito; y sea llevado por las calles acostumbradas, y de allí sea llevado a la plaza, donde estará una horca hecha, y della será colgado del pescuezo, donde naturalmente, muera. Y nadie sea osado a quitarle sin mi licencia, so pena de la vida, etc.”
PAISANO: ¿Quién dio esta sentencia?
ESCRIBANO: El juez que entiende de vuestra causa.
PAISANO: Puédelo hacer, que es mi juez. Mas dígale voacé que sea tan honrado, que nos veamos en el campo solos, él con su fallo y yo con una espada de siete palmos; veamos quien mata. Estos juececicos, en tiniendo un hombre embanastado como besugo, luego le fallan, como espada de la maesa: “¡Fallo que debo de condenar, y condeno, que sea sacado por las calles acostumbradas, en un asno de albarda… que todo lo diga.” ¡Válgate el diablo, sentencia de pepitoria! ¿no es mejor decir que muera este hombre, y ahorrar de tanta guarnición?
ESCRIBANO. Por Dios, que estoy por ponello así, vista tanta desvergüenza”.
Presencia del burro en los sistemas de justicia
Es muy escasa la evidencia antigua de burros en contacto directo con los sistemas de justicia, pero hay registros de parientes suyos, las mulas, procesadas y excomulgadas, en Montpellier, en 1565, y en Chef-Boutonne (Poitou-Charentes), en 1624. Con respecto a lo ocurrido en Montpellier, E. P. Evans, en su obra clásica y referencial de 1906, informa que la mula de marras fue condenada a ser quemada viva junto con un hombre declarado culpable de sodomía. Como el cuadrúpedo era vicioso y propenso a patear (vitiosus et calcitrosus), el verdugo le cortó las patas, antes de hacerlo arder en llamas. Desde luego, esta mutilación fue arbitraria y extrajudicial, llevada a cabo únicamente por el pragmatismo del verdugo (no es casual que Joos de Damhouder, en Praxis Rerum Criminalium, haga un fuerte exhorto para que los magistrados sean más cuidadosos en el proceso de selección de los verdugos).
Parecería que eso de andar enjuiciando, sentenciando, y excomulgando mulas y burros es cosa dejada atrás hace siglos, pero no es así. Un caso similar al de Montpellier ocurrió en Leicester, Reino Unido, en 2010, cuando Joseph Squires, un jubilado de 66 años fue procesado por sodomizar a un burro. Pero ni el burro, ni Squires fueron llevados a la hoguera. Se le impusieron 22 meses de prisión al agresor, por zoofilia.
Presento a continuación otros ejemplos registrados en este Siglo XXI, ya muy entrado en años.
Ejemplo 1. Posible pena de muerte al burro que mordió la nariz de un campesino. Ocurrió en 2007, en el municipio de Turbaná, Colombia. Un campesino impidió a un burro atender el llamado amoroso de una burra que por allí transitaba, y ante la frustrante situación, el cuadrúpedo se encrespó y derribó al hombre. Cuando quiso incorporarse, se encontró cara a cara con las mandíbulas del burro muy alterado: destrozó su nariz. No se sabe si el burro fue finalmente sacrificado, pero la moraleja es aportada por la autoridad policial local: “cuando un burro está alborotado por el llamado de una burra, mi hermano, es mejor dejarlo que vaya a hacer lo que tenga que hacer”.
Ejemplo 2. Tribunal desestima demanda en contra del rebuzno de un asno. Sucedió en Francia, en 2007, cuando un tribunal de Saint-Germain-la-Campagneno satisfizo la demanda presentada por un matrimonio que pretendía recibir una compensación de 3500 euros por las molestias que les ocasionaba el rebuzno de “Pedro”, el asno de sus vecinos. El procesoduró más de tres años, y en el inter, los lugareños llegaron a constituir un comité en defensa del derecho de “Pedro” a expresarse libremente, hasta que el tribunal se pronunció:mais oui! un âne peut braire. Y la pareja demandante se mudó.
Ejemplo 3. Burros que acuden a declarar. El primer casoocurrióen Lahore, Pakistán, en 2003, cuando un juzgado resolvió que el dueño de un burro, lo llevara ante el impartidor de justicia para verificar la acusación de que el vecinolo había tratado con crueldad. El dueño se negó a revictimizar a su burro y someterlo al trauma adicional de una comparecencia ante el juez, diciendo que necesitaba descansar.Finalmente, dijo que lo llevaría, pero solosi se le permitía testificar.Esto fue suficiente para su excelencia declarara que el caso no era grave.Este caso llegó al tamiz del Tribunal Superior de Lahore.
El segundo caso se presentó en 2007, en Dallas. El abogado Gregory Shamoun sostenía una disputa con el petrolero John Cantrell, quien se había quejado sobre una cabaña que el abogado estaba construyendo en el patio trasero de su casa. El petrolero dijo que Shamoun, en represalia tras las quejas, trajo al burro desde su granja y lo puso en su patio trasero. Cantrell se quejó del ruido y los montículos de excremento que dejaba el animal. Finalmente, “Buddy” apareció en la Corte; caminó al estrado y miró fijamente al jurado. Parecía una criatura gentil y tranquila y no el animal extremadamente ruidoso y agresivo como se le había acusado.
Ejemplo 4. Burro como vehículo de conducción temeraria. Celorico da Beira es una pequeña localidad al noreste de Lisboa. Fue allí, donde en 2010, un conductor fue condenado a prisión por manejar “de forma temeraria” su vehículo tirado por un burro, a 5 kilómetros por hora.
Ejemplo 5. Caso similar (con variante) a los registrados en Montpellier (1565) y Leicester (2010). Ocurrió en Mandava, Zimbabue, en 2011, cuando Sunday Moyo fue juzgado por bestialismo. La variante en este caso fue que, al preguntársele por su comportamiento, el acusado explicó que había pagado los servicios de una trabajadora sexual en un club nocturno, y que esta se convirtió en burro sin que se diera cuenta. El impartidor de justicia resolvió que el señor Moyo fuera sometido a una pericia psiquiátrica porque le parecieron particularmente extrañas estas declaraciones: “creo que también soy un burro. No sé lo que ocurrió cuando me fui del bar, pero estoy realmente enamorado del burro”.
Ejemplo 6. Juez llama “burros” a políticos en sentencia laboral. Ocurrió en 2013, en Córdoba, cuando el titular del Juzgado de lo Social número 2 de Córdoba, Manuel Oteros, dictó una sentencia en la que llama “burros” a “los políticos todos” al revocar una sanción de tres años de suspensión del empleo y sueldo impuesta a un trabajador. Textualmente, en su resolución sostiene: “se cumple el proverbio que dice que cuando se pelean los burros…, y eso es lo que da la impresión a este juzgador, que lo burros se han peleado y paga el arriero, que en este caso no es otro que el empleado público… Obligación de los burros (entiéndase con todos los respetos para con los equinos), en este caso los políticos todos, hubiera sido cumplir lo pactado”.
Ejemplo 7. Burro sentenciado a “ser vendido”. Ocurrió en Marruecos, en 2016. Un juezcondenó a un burro—que transportaba un alijo de hachís— a ser vendido en una subasta pública. Sin embargo, no hubo nadie dispuesto a pagar el precio de salida por el burro traficante (150 dírhams).
Ejemplo 8. El burro que dio un “laminazo” al McLaren. Ocurrió en Gießen, Alemania en 2017, cuando un tribunal encontró culpable al burro “Vitus” por mordisquear la parte trasera de uncostoso vehículo. Los propietarios de “Vitus” tuvieron que pagar 5,800 euros al dueño del auto color naranja.
Ejemplo 9. Burros encarcelados por comer flores. Ocurrió en Orai, (Uttar Pradesh) India, en 2017. Ocho burros pasaron varios días privados de su libertad tras haberse dado un festín con las flores del complejo residencial habitado por los empleados de la prisión local.Tras el festín y por los cuantiosos daños, los ocho fueron encerrados dentro del recinto penitenciario hasta que fueron localizados sus propietarios, algunos días después.
Ejemplo 10. Castigo a maltratadores de burros. A comienzos de 2021, un tribunal de Carlisle (Cumbria) en Reino Unido, resolvió que Ivan Ballatyne y Jeannie Winskill no podrían volver a ser propietarios de equinos durante una década. Particularmente, fueron acusados de provocar, por omisión, sufrimientos innecesariosa siete burros, al no haber dado los cuidados apropiados a sus patas, lo que les provocó cojera irreversible y otras lesiones. Asimismo, fueron declarados culpables por tener a los burros en espacios insalubres, y por no darles agua potable fresca y limpia, ni un control parasitario adecuado, ni la atención dental requerida.Por delitos contra el bienestar animal, a Ballatyne y a Winskill se les impuso un arraigo de 16 y de 12 semanas, respectivamente, más 15 días de actividades de rehabilitación y el pago, cada uno, de 750 libras esterlinas.
El defensor del burro, el día del burrito y otras reivindicaciones
Para los burros de Marruecos fue una buena nueva la existencia de Aziz Badraui. Se trata de un empresario de la recolección de basura que tomó notoriedad allá por 2012, en medio de un contexto tan violento y estigmatizante con estos animales, Badraui construyó un establo en condiciones óptimas de seguridad e higiene, y conformó una plantilla de 92 burros para la recolección de los residuos en Fez. Para los burros había un plan de inducción y desarrollo:
• Como el borrico no nace sabiendo, los puso en periodos de formación durante una semana: los primeros días el novato va atado al grupo de un compañero veterano y se limita a seguir su recorrido y aprender mientras observa.
• Después, se le añaden las albardas, pero vacías de carga, y por último las albardas se llenan con los residuos, siempre con el burro atado, hasta que siete días después ya tenga memorizada la ruta y haya aprendido a no resbalar a cada paso.
• En cuanto a la alimentación, Badraui considera que los desechos de vegetales sobrantes del mercado central (hojas de verduras, pepinos o zanahorias) son el mejor bocado, por lo que los burros son “mimados” con la propia basura que transportan.
• En cuanto a la jornada laboral: dos días trabaja un burro de la empresa, y el tercero descansa en el establo. Siempre sale, y a las mismas horas, con el mismo arriero, porque según el empresario, la relación personal es fundamental entre burro y guía.
• Un veterinario les hace periódicamente tratamiento antiparasitario y dental; y cuando tienen un golpe o un accidente, una clínica especializada en burros y mulas se encargan de su cuidado.
• Lo más grave que puede suceder es que al burro se le ocurra rebuznar a las cinco de la madrugada (recuerde el lector: “La voz más desagradable es, ciertamente, la del asno!”. Corán, Sura 31, 19).
Pensando en la dignificación del burro y en una cruzada por la reivindicación de su imagen, tenemos un orgulloso Big Bang nacional en Otumba, Estado de México, que desde 1965, y en el marco de la Feria del Burro, organiza el “Día del Burro”. Ahora bien, para que este cuadrúpedo sea más asociado a valores que a contravalores, un paso muy pequeño, pero en la dirección correcta es el establecimiento de un Día Internacional, con orígenes en Quetta,Pakistán, y que desde el año 2018, gracias a la iniciativa del doctor Raziq Kakar tiene verificativo el 8 de mayo. La esencia de esta jornada es tener presente que gran parte de lo que los humanos hemos logrado en este planeta se lo debemos a estos compañeros de viaje.
En este mosaico de acciones reivindicatorias, no podía faltar, en Estados Unidos, la instauración del National Burrito Day. ¿Cómo surge la denominación de los burritos? Hay varias hipótesis, algunas más románticas, otras más pintorescas, pero ninguna definitiva. Por tanto, el origen del nombre de este sabroso bocadillo sigue siendo un misterio envuelto en un enigma, resguardado por una esfinge.
En cambio, resulta más sencillo definir al burrito “en sí”: (RAE):
“Tortilla grande de harina de trigo enrollada y rellena de carne, frijoles, verduras o queso, típica de la cocina mexicana). Así lo entendió el juez de Massachusetts Jeffrey Locke, que en una sentencia (que habría inspirado a Magritte), resolvió: “los burritos no son sándwiches”. Todo comenzó cuando Panera Bread Company presentó una demanda en la que alegó que los burritos son sándwiches, a fin de invocar la cláusula de un contrato de arrendamiento de un local en el centro comercial White City, en Shrewsbury, y bloquear así la apertura de Qdoba Mexican Grill, un restaurante que podría hacerle competencia. Pese al argumento de Panera, que pugnaba por una “definición amplia” de sándwich, el juez, llanamente, se remitió a la definición de sándwich contenida en el New Webster Third International Dictionary. Tras ello, el juez Locke impartió justicia a favor de Qdoba, y escribió con salsa indeleble en los anales de la gastronomía jurídica:
Under this definition and as dictated by common sense, this court finds the term ‘sandwich’ is not commonly understood to include burritos, tacos, and quesadillas, which are typically made with a single tortilla and stuffed with a choice filling of meat, rice, and beans.
Pero más allá de estas exquisiteces conceptuales, los padres fundadores del importantísimo Día del Burrito cincelan otra“verdad evidente”: “Who doesn’t love burritos? The Mexican dish is a national favorite”.
Epílogo. El testamento del burro
Entre los tópicos que podrían ocupar un lugar de honor en el anaquel de curiosidades de la Edad Media y del Renacimiento, están los testamentos del burro. La premisa, con sus variantes, era sencilla, pero muy representativa, por ejemplo, la ofrecida por Mateo Alemán en el Guzmán de Alfarache (1599): “Mando que mi lengua, después de yo fallecido, se dé a mis hijos los aduladores y maldicientes, a los airados y coléricos la cola; los ojos a los lascivos y el seso a los alquimistas y judiciarios, hombres de arbitrios y maquinadores. Mi corazón se dé a los avarientos, las orejas a revoltosos y cizañeros, el hocico a los epicúreos, comedores y bebedores, los huesos a los perezosos, los lomos a los soberbios, y el espinazo a los porfiados. Dense mis pies a los procuradores, a los jueces las manos y el testuz a los escribanos. La carne se dé a pobres y el pellejo se reparta entre mis hijos naturales”.
Otro ejemplo lo recibimos por la cortesía de Mijaíl Bajtín en La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: “En vísperas de su muerte, el asno lega las diferentes partes de su cuerpo a los grupos sociales y profesionales, comenzando por el papa y los cardenales. La repartición del cuerpo repite una repartición paralela a la jerarquía social: la cabeza del asno irá a los papas, sus orejas a los cardenales, su voz a los cantores, sus excrementos a los campesinos (que lo usarán de abono), etc.”.
Y otro testimonio de este importante acto jurídico llevado a cabo por el burro, se encuentra en un opúsculo de Alberto Bardaxi (natural del reino de Aragón, segunda mitad del siglo XVIII) intitulado: “Agradable discurso del Testamento del Asno, y mandas graciosas que hizo, y las medicinas que le aplicó en su enfermedad un Doctor de Asnos, donde se declara su testamento, muerte, y llanto que hicieron los jumentos por la muerte del Asno…”Este es un fragmento de sus disposiciones testamentarias: “…En feneciendo mi cuerpo, mando que la gente galga me entierren dentro en sus buches, y que atesten bien las panzas. Mando mi rabo de cerdas, que un Confitero le trayga en palo, porque espante a las moscas vil canalla. Mando mis orejas a las Damas delicadas porque hagan abanicos, para dar viento a sus caras…Mando den y entreguen mi corazón, y corazas a los Alcones, y Buytres, por ser gente noble e hidalga. Darán mis chofes, y bofes a Portugueses, que en Olanda venden con el caniquí, hurtando muchas pulgadas…Repartan mi lengua a las que lengua les falta, que hallo que tartamudas y no murmullan palabra. Los sesos de mi cabeza, den a gente enamorada, que templarán sus amores, si mueren por Doña Urraca…A las hormigas les mando, les den mi cabeza vana, que della podrán hacer donde tengan su morada…Concluyo mi testamento, porque un grande dolor de hijada me ha dado en el corazón, se me ha puesto, y me desmaya. Cúmplase todo lo dicho, y a quien lo contrario haga, mi maldición le comprenda desde el cabello a la planta”.
Tal vez el mayor legado del burro sea su propia tozudez; que ya estaba antes de nosotros y bien podría continuar, con su misma parsimonia, después de nosotros. Las penúltimas letras de este divertimento las cedo a Orwell: “el viejo Benjamín, el burro, parecía no haber cambiado desde la rebelión. Hacía su trabajo con la misma obstinación y lentitud que antes, nunca eludiéndolo y nunca ofreciéndose tampoco para cualquier tarea extra. No daba su opinión sobre la rebelión o sus resultados. Cuando se le preguntaba si no era más feliz, ahora que ya no estaba Jones, se limitaba a contestar: «Los burros viven mucho tiempo. Ninguno de ustedes ha visto un burro muerto». Y los demás debían conformarse con tan misteriosa respuesta”.
Y las últimas letras, desde luego, las cedo a Chesterton, que en la dignificación del burro puso, no un granito de arena, sino el Peñón de Gibraltar:
Fools! For I also had my hour;
One far fierce hour and sweet:
There was a shout about my ears,
And palms before my feet.
Alejandro Anaya Huertas. Doctor en administración pública; maestro en administración pública; licenciado en derecho. Autor de Jueces, Constitución y Absurdos Jurídicos,y del Reporte sobre la Magistratura en el Mundo. Twitter: @anaya_huertas
Se trata de una colecció de curiodidades más propia de la Revista Selecciones que de Nexos, con todo sería conveniente una comparción con nuestra legislación cuando proceda. En fin, la zofilia siempre ha existido, y en cuanto hace a la nota roja mexicana un hombre fue detenido en la CDMEX por abusar sexualmente de un perro y.causarle la muerte.