Premiando los absurdos jurídicos

Casi todos tenemos ansia de dignidad, y si una sociedad futura nos ofreciera amor a modo de recompensa por la acumulación de pequeños discos de plástico, esos objetos sin valor no tardarían mucho en ocupar un lugar preferente entre nuestras más fanáticas aspiraciones y ansiedades”.

 Alain de Botton, Ansiedad por el Estatus

 Y el premio Sartre al mejor desdén a los premios es para…

Si los premios pueden ser vistos como un buen ansiolítico social, el rechazo a recibirlos se erige también como un gesto de distinción. En 1964, Sartre rechazó el Premio Nobel de Literatura por razones que compartió a Le Nouvel Observateur:

¿Por qué rechacé ese premio? Porque estimo que desde hace cierto tiempo tiene un color político. Si hubiera aceptado el Nobel — y aunque hubiera hecho un discurso insolente en Estocolmo, lo que hubiera sido absurdo— habría sido recuperado… cuando se trata de un hombre aislado, aunque tenga opiniones «extremistas» se lo recupera necesariamente de un cierto modo, coronándolo. Es una manera de decir: «Finalmente es de los nuestros». Yo no podía aceptar eso…La paradoja es que rechazando el premio no he hecho nada. Aceptándolo habría hecho algo, que me habría dejado recuperar por el sistema.

Medio siglo después del affaire Sartre, los premios (o más bien, el binomio premio-speech) siguen siendo parte del paisaje y los casos que vemos en esta nota nos dan sustento para verificar la siguiente hipótesis: todo es premiable.

ig_prizeNuestra primera colaboración para Absurdos Jurídicos fue acerca de los Premios Stella que, hasta hace algunos años, reconocían demandas judiciales absurdas pero reales y, colateralmente, satirizaban la explosividad litigiosa imperante en Estados Unidos, como la describen Robert Hughes (Culture of complaint. The fraying of America), Charles J. Sykes (A nation of victims. The decay of the American character), Walter K. Olson (The litigation explosion; The rule of lawyers. How the new litigation elite threatens America’s rule of law) y Ken Wilber (Boomeritis), en los siguientes casos:

  • En una noche de juego en Atlantic City, un funcionario del FBI pierde dos mil dólares del gobierno y por ello es despedido de su trabajo. Poco tiempo después, sin embargo, se ve reinstalado en su cargo porque un tribunal determina que su ludopatía es una “discapacidad” que debe ser protegida por las leyes federales.
  • Un joven de Massachusetts roba un automóvil de un estacionamiento y no tarda en estrellarse y morir. Al tiempo, su familia entabla un pleito contra el propietario del estacionamiento por no haber tomado las medidas necesarias para impedir el robo.
  • Despedido por llegar siempre tarde a su trabajo, un ex empleado del sistema educativo demanda a sus antiguos patrones alegando que padece lo que sus abogados denominan “el síndrome del retraso crónico”.
  • Un tribunal de Miami obligó a una empresa a pagar cuarenta mil dólares a una mujer en concepto de indemnización por el miedo que le provocaba trabajar con empleados negros en la misma oficina.
  • Una familia que, estando de vacaciones en Hawái, se había visto obligada, a causa del overbooking, a hospedarse en “un hotel menos deseable que el contratado” no sólo entabló una demanda por perjuicio económico, sino que también pidió una compensación adicional por “el desasosiego y la decepción emocional” que ello les había supuesto.
  • Un ciudadano de Orlando demandó a su peluquero por un corte de pelo que, según dijo, era tan malo que le provocó un ataque de pánico. Durante el juicio, el demandante alegó que el negligente peluquero le había despojado de su “derecho a disfrutar de la vida”.
  • Una vidente que dirigía sesiones de espiritismo en las que supuestamente conectaba con personajes como John Milton (quien al parecer hablaba a través de ella) y cuyos poderes desaparecieron, en su opinión, a causa de uno de los productos empleados para llevar a cabo una TAC (tomografía axial computarizada), demandó a su médico por haberla despojado de la habilidad con la que, hasta entonces, se ganaba la vida. Lo curioso es que los miembros del jurado tardaron menos de tres cuartos de hora en decidir indemnizarla con novecientos ochenta y seis mil dólares.

Sin duda alguna, todos ellos habrían sido dignos recipiendarios del Premio Stella. Lamentablemente, ya no se otorga. Pero estamos aquí para ayudarle a canalizar esa perturbadora ansia de dignidad y presentarle opciones para recibir, al menos un premio, el que sea, y si es por algo relacionado con el Derecho, mejor aún.

  • Darwin Awards. Se basan en la teoría de que cada muerte mejora genéticamente la especia humana. Se conceden generalmente de forma póstuma a individuos que se eliminan del acervo genético de la manera más espectacular.
  • Fiasco Awards. Creados por un grupo de empresas catalanas. Va dirigido a los mayores fracasos tecnológicos como Windows Vista, Second Life y Apple Maps.
  • Premios Naranja y Limón. Creados por Primera Plana, reconocen a las figuras públicas que tengan el trato más simpático o antipático, respectivamente, con los medios de comunicación.
  • Bad Sex Award. Concedido por Literary Review, reconoce a las peores escenas de sexo descritas en una novela.
  •  Foot in Mouth Award. Otorgado por Plain English Campaign a gazapos o comentarios desafortunados de figuras públicas.
  • Oops Awards. Lisa y llanamente, premian diseños de mal gusto.

El Premio Ig Nobel

Concebidos en 1991 por la revista Annals of Improbable Research, se entregan con el boato correspondiente en el Sanders Theatre de la Universidad de Harvard. Entre los ganadores eminentes en distintas categorías, están:

  • Alan Kilgerman, por inventar el Beano, un suplemento dietético de base enzimática que ayuda a evitar las flatulencias (Medicina, 1991).
  • E. Topol y 975 coautores más por “Un ensayo internacional aleatorio que compara cuatro estrategias trombolíticas para el infarto de miocardio agudo” (New England Journal of Medicine), un artículo que tenía cien veces más autores que páginas (Literatura, 1993).
  • La Iglesia Baptista del Sur, que presentó una estima, condado por condado, de cuántos ciudadanos de Alabama irán al infierno si no se arrepentía (Matemáticas, 1994).
  • Sharee Umpierre, de la Universidad de Puerto Rico, por demostrar que la Coca Cola es espermicida, y Chang-Ye Hong, de la Universidad Médica de Taipei, por demostrar que no lo es (Química, 2008).

Premios para mitigar su ansiedad por falta de reconocimiento

Los Ig Nobel también se entregan a conductas e investigaciones eminentes dentro del ámbito jurídico.

  • John Hagelin recibió el Premio Ig Nobel de la Paz en 1994 por su estudio en el que concluye que la labor de 4,000 practicantes entrenados de meditación trascendental propició una reducción del 18% de delitos con violencia en Washington DC.
  • En 1997, el Ig Nobel de la Paz se dio a Harold Hillman por su ensayo The Possible Pain Experienced During Execution by Different Methods.
  • Ig Nobel de la Paz 2003 a Lal Bihari, de India, por tres logros: a) llevar una vida activa a pesar de haber sido declarado legalmente muerto; b) llevar una campaña “póstuma” en contra de las inercias burocráticas y de los parientes codiciosos, y c) por crear la Asociación de Gente Muerta.
  • El Premio Ig Nobel de la Paz de 2008 se asignó al Comité de Ética Federal de Biotecnología No Humana, de Suiza y a la ciudadanía de aquél país, por adoptar el principio jurídico de la dignidad de las plantas.
  • El Premio Ig Nobel de Literatura de 2009 se entregó a la Policía de la República de Irlanda, por haber levantado más de 50 infracciones de tránsito a un tal Prawo Jazdy. El detalle era que no había ninguna persona con ese nombre. Prawo Jazdy significa “licencia de manejo” en polaco.
  • El Ig Nobel de la Paz 2011 fue conferido al Alcalde de Vilna, Lituania, por demostrar que el problema de los autos de lujo estacionados en lugares prohibidos se arreglaría pasándoles por encima un tanque. El video de demostración es, por demás, didáctico.
  •  El Premio Ig Nobel de Literatura fue otorgado a la US Government General Accountability Office, por emitir un reporte acerca de reportes  acerca de reportes, que recomendaba hacer un reporte acerca del reporte acerca de reportes  acerca de reportes.
  • En 2013, Alexander Lukashenko, Presidente de Bielorrusia “obtuvo” el Premio Ig Nobel de la Paz por prohibir los aplausos en público. El premio fue compartido con la Policía bielorrusa, que arrestó a un hombre con un solo brazo…por aplaudir.

Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); Maestro y Doctor en Administración Pública (INAP). Elabora el “Reporte sobre la Magistratura en el Mundo”; conduce el programa de televisión “Cine Debate”.

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Publicado en: Absurdos jurídicos