Las elecciones presidenciales de 2018 en México son especiales por muchas razones. Una de ellas, probablemente la más evidente, es la inclusión por primera vez en la historia de los comicios modernos de dos candidaturas independientes en la boleta electoral. La novedad no concluye ahí, ya que también es la primera vez que tenemos una candidata independiente que una vez registrada ante el INE y en plena campaña electoral renuncia a la candidatura presidencial.

Margarita Zavala obtuvo su registro como candidata independiente a la presidencia de la República el 29 de marzo del 2018, cuarenta y nueve días después renunció a su candidatura. Al tratarse de un caso inédito, el Instituto Nacional Electoral (INE) consideró necesario aprobar un acuerdo por medio del cual se determinaran los efectos jurídicos que tendrían los votos que se emitieran por esa candidatura cancelada.1

En esencia, el INE concluyó que los votos emitidos a favor de una candidatura independiente con registro cancelado, no son sufragios nulos y se les debería de dar efectos similares a los votos recibidos por candidaturas no registradas.

Es decir es un voto que según el INE no tiene validez jurídica pero que se debe contabilizar a nombre de Margarita Zavala, al igual que los emitidos por personas que votan por Cantinflas, el Santo, María Félix o cualquier otra persona no registrada para una candidatura a ese cargo. Así solamente serán nulos los votos de quienes marquen el recuadro correspondiente a Margarita Zavala y el de otro candidato a la presidencia al mismo tiempo.

Debido a la novedad del criterio, el INE instruyó a la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica para que implementara los mecanismos necesarios para que en la capacitación electoral a los ciudadanos, se dé a conocer ese nuevo criterio a los funcionarios de mesas directivas de casilla, así como a las del voto de los mexicanos residentes en el extranjero y a los miembros de los Consejos locales y distritales.

El criterio de la Sala Superior

La determinación del INE fue impugnada por el PAN y por la Coalición “Por México al Frente” ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, alegando fundamentalmente que fue indebida la calidad que el INE le dio a Margarita Zavala como “candidata no registrada” y los efectos jurídicos que se le pretenden dar a los votos que se emitan por su candidatura cancelada.

La Sala Superior resolvió el asunto recién el lunes de esta semana,2 y concluyó que el INE partió de un supuesto erróneo, al considerar que en la boleta electoral que se usará en la elección presidencial subsistía la opción expresa de votar por Margarita Zavala.

De acuerdo con lo razonado por el TEPJF, al momento en que Margarita Zavala presentó su renuncia a la candidatura presidencial ya no era posible detener o interrumpir la impresión de la boleta electoral que habría de utilizarse durante la jornada electoral debido a tres factores:

a) Los avances en la impresión, ya que al momento de la renuncia de la candidata se llevaban impresas el 43% de las boletas y cuando se aprobó el acuerdo sobre los efectos jurídicos del voto para la candidata ya tenían el 72% impreso;
b) El impacto presupuestal, ya que imprimir nuevamente las boletas implicaría un costo adicional de alrededor de 44 millones de pesos, y
c) La falta de certidumbre de cumplir con los plazos electorales, en particular la entrega de paquetes electorales a los consejos distritales con quince días de anticipación a la elección para que se lleven a cabo con tiempo las actividades de conteo, sellado y enfajillado de las boletas.

Por esa razón resultaba necesario que el INE se pronunciara sobre los efectos jurídicos de la renuncia para el proceso electoral y, por otra, de qué manera tendría que utilizarse la boleta, como insumo material indispensable para la jornada.

Sin embargo, contrario a lo razonado por el INE, el TEPJF consideró que una vez cancelado el registro de Margarita Zavala como candidata independiente a la Presidencia de la República, se debe considerar que su nombre en la boleta es un espacio vacío o sin utilidad, como son los márgenes de la misma o el espacio en blanco entre los recuadros de los candidatos con registro. Por tanto, no se le puede considerar como si fuera una candidata no registrada. De ahí que si se marca la boleta con su nombre debe considerarse como no puesta, es decir, en blanco y, por tanto, un voto nulo. Asimismo si se marca su recuadro y el de otro candidato, entonces ese voto debe considerarse válido únicamente para la candidatura legalmente registrada.

¿Cuál es la verdadera intención del votante?

Durante la misma sesión de la Sala Superior en que se aprobó la sentencia antes referida, se discutió otro asunto vinculado con el acuerdo INE/CG515/2018 aprobado por la autoridad administrativa electoral,3 por el que se fijó un criterio para que las personas integrantes de las mesas directivas de casilla pudieran clasificar los votos, en el supuesto de que sean emitidos con el nombre, sobrenombre, apodo, siglas o abreviatura de algún candidato en cualquier espacio de la boleta.

En ese caso, el TEPJF justificó que resultaba conforme a derecho la decisión del INE, ya que la intención del voto del ciudadano es el elemento fundamental para determinar su validez, a partir de un principio de progresividad previsto en el artículo primero de la Constitución.

Aun y cuando el caso de Margarita Zavala es diferente a otros en los que se marque toda o parte de la boleta con el nombre de un candidato con registro vigente, su sobrenombre, siglas o abreviaturas; es evidente que hay una contradicción lógica en uno y otro caso.

Es decir, por una parte se contará como voto válido cualquier marca en la boleta que permita determinar “objetivamente” la “intención del votante” ya sea un nombre, apodo, siglas, abreviaturas. Sin embargo, si se marca el recuadro de Margarita Zavala es la nada jurídica, es como si marcaran al margen de la boleta o equivalente a un espacio en blanco. Entonces… ¿con Margarita Zavala no cuenta la intención del votante?

Evidentemente entre uno y otro caso la diferencia sustancial es una candidatura cancelada y otra vigente, pero la solución adoptada por la autoridad administrativa electoral, sí reconocía la intención del votante y simplemente clasificaba esos votos como emitidos por una candidatura no registrada.

Según los datos arrojados por el entonces IFE,4 los votos nulos de la elección presidencial han oscilado históricamente entre 2% y 3% de la votación total, incluyendo aquellas elecciones en las que incluso hubo campañas publicitarias a favor de anular el voto.

Es decir, estamos ante una discusión pública entre autoridades electorales respecto del destino de votos emitidos de manera no convencional, que en el peor de los escenarios (que se conviertan en votos nulos) en el estadístico de las elecciones son equivalentes a un porcentaje ínfimo de total de los sufragios. No obstante, esa mínima posibilidad ha ameritado que se vuelvan a “capacitar” a 1.4 millones de funcionarios de casilla a unos días de la jornada electoral.

Francisco Zorrilla. Maestro en derecho por la Universidad Rheinische Friedrich-Wilhelms en Bonn, Alemania, especialista en derecho constitucional por la UNAM y licenciado en derecho por el ITAM. En su ejercicio profesional ha trabajado como abogado en diversos despachos, en el entonces Instituto Federal Electoral y en el Instituto Electoral del Distrito Federal. Actualmente se desempeña como Secretario de Estudio y Cuenta del Tribunal Electoral del Distrito Federal.  Twitter: @pacozorrilla


1 Ver. Acuerdo INE/CG511/2018 aprobado en sesión ordinaria del Consejo General del Instituto Nacional Electoral el veintiocho de mayo de dos mil dieciocho.

2 Ver sentencia en el expediente con clave alfanumérica SUP-RAP-151/2018.

3 Ver sentencia en el expediente con clave alfanumérica SUP-RAP-160/2018 y Acumulados.

4 Ver IFE, Estudio muestral de las boletas electorales utilizadas en las elecciones federales de 2012, Julio 2013 consultable aquí.