En los días posteriores a que conociéramos las ternas de candidatos a ministros, se ha estado produciendo un fuerte debate académico y la movilización de algunas asociaciones de la sociedad civil demandando transparencia, deliberación y participación. En mi opinión, estas tres demandas reflejan una concepción robusta de la democracia que debe ser bienvenida.

El Senado ha pretendido hacer frente a estos reclamos a través de diversas medidas. Las cuales deben ser analizadas con detenimiento para ver si en realidad cumplen con las demandas que se están haciendo o más bien intentan tan sólo tapar el sol con un dedo.

En relación con la transparencia la Comisión de Justicia tomó diversas medidas. En primer lugar, hizo público a través de la Gaceta y su micrositio, el acuerdo por el que se establece el procedimiento para la comparecencia y dictamen de las ternas de ministros. En este acuerdo se establece lo siguiente:

a) Que se pedirá información al Consejo de la Judicatura Federal en relación con el desempeño de los magistrados propuestos; a la Suprema Corte sobre sus tesis y criterios; y a los propios candidatos sobre sus sentencias relevantes, votos y artículos académicos. Con esta información se formará un expediente de cada candidato y se publicará en la Gaceta y en la página web del Senado, por lo menos 24 horas antes de su comparecencia ante la Comisión de Justicia.

b) Se aprueba el formato para la celebración de las comparecencias ante la Comisión de Justicia. Se señala que las comparecencias se harán en una reunión pública de la Comisión. Dicha comparecencia será por ternas el 29 de octubre y cada terna tomará un total de 4 horas. El formato es el siguiente: 10 min de exposición del candidato; preguntas de los miembros de la Comisión (2 minutos por cada interrogante) y respuestas de los candidatos (3 minutos por cada una de éstas). El PRI puede hacer 4 preguntas, el PAN 3, el PRD 3, el PT 1 y el PVEM 1. Asimismo, se señalan algunos temas que  los integrantes de la Comisión procurarán abordar.

Tratándose de Senadores externos a la Comisión el tiempo para realizar la pregunta se reduce a un minuto, con un máximo de tres intervenciones de Senadores no integrantes de la Comisión por comparecencia. Es decir, en total los candidatos tendrán que responder a un mínimo de 12 y hasta un máximo de 15 preguntas de los Senadores. Por lo que si sumamos el tiempo de exposición y se hacen valer todas las oportunidades de preguntas, cada candidato tendrá 55 minutos para exponer sus opiniones y habrá 26 minutos para preguntarle. Lo que a la luz de la experiencia norteamericana, en donde la última comparecencia de la ahora jueza Elena Kagan duro más de 9 horas, parece poco tiempo.

Otra de las medidas tomadas por la Comisión es que a las comparecencias se les dará la mayor difusión pública posible, para lo cual se va a solicitar su transmisión por el Canal del Congreso y la página web del Senado.

c) Por último tenemos que la Junta Directiva de la Comisión recibirá, analizará y determinará “el trámite que proceda” con las “opiniones” que presenten por escrito las organizaciones de la sociedad civil, facultades de derechos, institutos de investigación en materia jurídica, barras y colegios de abogados, etc.

Pues bien, la primera objeción al procedimiento establecido consiste en el escaso tiempo con el que la Comisión de Justicia hará públicos los expedientes de los candidatos, que se reduce a 24 horas antes de la comparecencia. Lo que deja en una situación completamente desfavorable a la sociedad civil para “opinar” sobre las candidaturas.

En segundo lugar, debe decirse que la inclusión de la sociedad civil es muy débil, ya que no se le dio oportunidad de preguntar o formular interrogantes. Se dejó en manos de los Senadores determinar que “trámite” se dará a las “opiniones” de grupos de la sociedad civil. Esto implica que pueden ser simplemente dejadas de lado, que pueden recogerse algunas de sus inquietudes dentro de las posibles 15 preguntas de los senadores, aunque reducidas o reinterpretadas para formularse en 1 o 2 minutos, etc. Y todo ello suponiendo que en el plazo de esas 24 horas la sociedad civil podrá hacerle llegar a los Senadores las inquietudes y éstos, a su vez, alcanzar a procesarlas.

En tercer lugar, es muy importante que haya un tiempo prudente entre las comparecencias en la Comisión de Justicia, esto es el 29 de octubre, y la comparecencias en el Pleno, pues en teoría debe existir el tiempo suficiente para que el resto de los Senadores puedan evaluar las comparecencias en la Comisión. Sobre todo porque en el Pleno no habrá espacio para el debate. Lo que me lleva mi último punto.

En cuarto lugar, y como ya lo hicieron valer en justiciahable, la imposibilidad de mociones, preguntas o debates en el Pleno del Senado después de las comparecencias ante éste deja mucho que desear. Lo mismo puede decirse sobre la votación, que se hará después de un receso de 15 minutos. ¿Qué sentido tiene un órgano deliberativo si no da lugar justamente a esa deliberación?

Finalmente, es necesario seguir presionando para que el procedimiento se establezca en el reglamento o en la ley orgánica del Congreso, pues conforme al diseño actual el nivel de escrutinio a los candidatos a ministros depende de la buena voluntad de la Comisión de Justicia.

En conclusión, hemos avanzado en transparencia, pero no así en deliberación y participación.

Roberto Niembro O. Investigador de la ELD. Twitter: @RNiembro1