Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.
Rodolfo Fogwill
No los destruyas.
No los eches
al pozo de los cielos.
Tal vez ellos retornen
después que la belleza
se haya ido.
Juan Gonzalo Rose, Los Malos Poemas
¡La palabra canta!
En diciembre de 2009, en España, un taxista fue procesado por romper la nariz a otro conductor. En la última parte del proceso, el Juez ofreció al acusado la oportunidad de pronunciar el alegato final en su defensa. Este se acercó al micrófono y dijo que se limitaría a reproducir una frase de Otelo de Shakespeare, aunque en realidad, lo que hizo fue recitar Julio César: aquél fragmento en que Marco Antonio se dirige al pueblo romano en los funerales de César y en el que acusa a Bruto de asesinar al dictador. Es cierto, el taxista confundió la obra, pero, después de todo, la cita era correcta, y eso causó buena impresión en el Juez de Vigo.
En otro espacio hemos dado testimonio del juez que se apoyó en títulos de canciones de los Beatles para dictar sentencia. Pero son más los jueces que citan a Bob Dylan. Entre ellos está Robert S. Lasnik, que se ha dado a conocer por invocar la voz del poeta vagabundo en sus sentencias dictadas en el Tribunal Federal de Seattle. En una audiencia, el Juez Lasnik recitó versos de la canción Chimes of Freedom en un caso que sopesaba la legalidad de la detención por tiempo indefinido; y The Times They Are A-Changin’ —un caballo de batalla del movimiento por los derechos civiles— en un fallo histórico que dicta que excluir a los anticonceptivos de un plan de medicamentos recetados para trabajadores, constituye discriminación sexual.
Bob Dylan está presente en los tribunales (In some courts, Dylan rules), y también en el mundo académico. Por ejemplo, Michael Perlin, un profesor de Derecho neoyorkino, ha utilizado canciones de Dylan como títulos para, al menos, 50 de sus artículos publicados. Y en 2007, tras analizar diversas bases de datos jurídicos, un investigador concluyó que Dylan había sido citado en las resoluciones judiciales 186 veces, por encima de los Beatles (74), Bruce Springsteen (69), Paul Simon (59), Woody Guthrie (43), Rolling Stones (39), The Grateful Dead (32), Simon & Garfunkel (30), Joni Mitchell (28), y REM, (27).
¿Cómo citan Stevens y Rummenigge?
Haciendo esfuerzos para cerrar con broche de oro sus fallos u opiniones, los Ministros y los jueces han solido recurrir a la poesía. Así, en Washington v. Harold Glucksberg et al., el Justice Stevens, en su voto concurrente anotó: Much more than the State’s paternalistic interest in protecting the individual from the irrevocable consequences of an ill advised decision motivated by temporary concerns is at stake. There is truth in John Donne’s observation that «No man is an island.» El Justice Stevens estaba citando Devotions upon Emergent Occasions, «Meditation XVII», escrita en 1623.
En sus aproximaciones al “arte de citar poemas”, existe una diferencia sustancial entre el Justice John Paul Stevens y el ex futbolista Karl-Heinz Rummenigge. Stevens citó correctamente, Rummenigge, no.
A propósito de un homenaje a Franz Beckenbauer celebrado en noviembre de 2009, el entonces presidente del Bayern Múnich leyó un poema, presuntamente de su autoría, titulado «Gracias Franz». Pero el texto resultó ser, en realidad el plagio de un poema de Anette Pfeiffer-Klärle. Así, Rummenigge plagió para homenajear al Kaiser, y eso le costó al club 1,000 euros, que se usaron para indemnizar a la poetisa, que suele vender poemas personalizados para todo tipo de eventos por la módica suma de 20 euros.
No fue Stevens, desde luego, el primer Justice atraído por la poesía. Joseph Story (1779-1845), que fue Associate Justice durante la Corte de John Marshall, combinaba la impartición de justicia con la poesía. Pero no le fue bien como poeta: The Power of Solitude recibió críticas tan severas, que el Justice optó por quemar todas las copias posibles. No obstante, su Advice To A Young Lawyer ha sobrevivido.
“Si el fallo es bello además de justo el derecho sale ganando”
Se ha sugerido que las cortes supremas no tendrían que emitir resoluciones extensas sino haikus (acá hay algunos ejemplos de haikus aplicados a la Suprema Corte de Estados Unidos). Pero el sistema judicial puede llegar a confundirse cuando las autoridades administrativas remiten informes en verso.
Eso ocurrió en Brasil, cuando un comisario redactó un informe rimado en el que relata la detención de un acusado por el robo de una motocicleta. Su poético informe dice: «El detenido pidió disculpa/ dijo que no tenía culpa/ pues estaba en la ‘garupa’ (asiento atrás del conductor)». «Si estaba atrás o al volante/ se que lo pillé en flagrante/ a ese tipo petulante/ que en el delito no es principiante».
El comisario reconoció que decidió hacer su informe en verso: “…pues cargo en el pecho la magia de quien ama la fantasía/ de luchar por la paz contra la cobardía». Textualmente, su reporte dice:
O preso pediu desculpa
Disse que não tinha culpa
Pois só estava na garupa
Foi checada a situação
Ele é mesmo sem noção
Estava preso na domiciliar
Não conseguiu mais se explicar
A motocicleta era roubada
A sua boa fé era furada»
Cierto, no es Catulo Cearense, pero responde a la intención del comisario por “hacer un trabajo diferente”. Sin embargo, fue devuelto para evitar mayores confusiones en el sistema judicial.
Pero fue un juez canario, Álvaro Gaspar Pardo, quien ha pasado a la posteridad por sentenciar en verso. Ya en 1999, concluyó un juicio de divorcio anotando en su sentencia: «Procede acceder a la separación que imploran tanto el Sr. XXX, al que no le da la gana de soportar la tensión, como la Sra. XXX que no sufriendo escarmiento, tras su primer tropezón, persiste en el mismo tono, y aduciendo el abandono, suplica solución«.
Posteriormente, el juez Gaspar Pardo condenó a la directora de una agencia de azafatas a indemnizar a una alumna porque ésta consideraba que la academia había incumplido sus expectativas laborales. En su resolución, el juez escribió: “… ¿Por qué asistió la Sra. XXX al juicio si no se había pedido su interrogatorio? Porque le dolía, le duele el corazón. Acaso, ojalá contribuya la presente a derivar tal dolor hacia el bolsillo»
Tras recibir severos cuestionamientos de una de las partes, el juez se limitó a decir: «Si el fallo es bello además de justo el derecho sale ganando».
Gaspar no fue sancionado, pero el Consejo del Poder Judicial concluyó que redactar una sentencia en verso representa el «agravio personal de un juez contra un ciudadano”.
Alejandro Anaya Huertas. Licenciado en Derecho (UNAM); maestro y candidato a doctor en Administración Pública (INAP). Elabora el Reporte sobre la Magistratura en el Mundo.

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