El día de hoy, inició la serie de comparecencias de los candidatos a ministros de la Suprema Corte ante la Comisión de Justicia del Senado –en su caso, dos de estos seis candidatos sustituirán a los ministros Silva Meza y Sánchez Cordero, quienes justo el día de hoy concluyeron su cargo.
Respecto las reglas que definieron el rumbo de esta comparecencia, vale destacar algunos puntos no menores: este ejercicio de escrutinio fue transmitido por el Canal del Congreso; se integró por tres rondas de preguntas formuladas por Senadores de los diversos partidos políticos e, inclusive, de miembros de la sociedad civil que previamente enviaron sus cuestionamientos a la Comisión de Justicia; hubo posibilidad de que, después de plantear su pregunta, el Senador en cuestión pudiese lanzar una contrarréplica si no quedaba satisfecho con la respuesta de la candidata y; por último, no se estableció un límite de tiempo ni para la participación de los Senadores ni para las respuestas de la candidata.

Así, bajo este conjunto de reglas, la comparecencia inició con una intervención de 20 minutos de la magistrada Orea, quien integra la terna para sustituir a Sánchez Cordero. Sobra mencionar que esta exposición era una oportunidad valiosísima para explicar a los integrantes de la Comisión de Justicia, y a la opinión pública, su visión de lo que debe ser la justicia constitucional y sus habilidades para coadyuvar a la consolidación de ésta. Lo que ofreció, por el contrario, la magistrada Orea fue un ramillete de lugares comunes. Un recorrido por divagaciones respecto conceptos como democracia, Estado de derecho, seguridad pública y su relación con la Suprema Corte; asimismo, al plantear los que a su juicio son los retos de nuestra corte constitucional simplemente se limitó a enumerar las reformas constitucionales en materia de derechos humanos, sistema penal, juicio de amparo; por último, la magistrada Orea ofreció un breve recuento de la evolución del derecho en el mundo occidental y la etapa en la que se encuentra la Corte mexicana: el Estado constitucional y democrático de derecho.
Una vez que concluyó esta exposición por parte de la candidata, comenzaron las rondas de preguntas. E inició, a su vez, un espectáculo francamente bochornoso. La magistrada Orea demostró en más de una ocasión que desconoce enteramente lo que significa la justicia constitucional y el sinfín de temas que giran alrededor de ésta. No se trata de que personalmente no hayan gustado sus respuestas. No. Más bien, se trata de una ignorancia constitucional que sólo sirvió para evidenciar la irresponsabilidad mayúscula del presidente Peña Nieto al incluirla en la terna de candidatas a ministra de la Suprema Corte.
Aquí algunos ejemplos: Desde el inicio se le preguntó si el INAI debía tener o no la facultad de determinar si cierta investigación en materia penal era una violación grave de derechos humanos y, por tanto, proceder a calificar tal investigación como información pública. Después de la insistencia de dos Senadoras para que contestara esta interrogante, y demostrar su claro desconocimiento en el tema, afirmó que el INAI sí debía tener esta facultad pero sin ninguna argumentación al respecto. Otro miembro del Senado le lanzó esta interrogante: ¿cómo impulsar una relación armónica entre el juicio de amparo y el nuevo sistema penal? Se limitó a afirmar que en efecto era necesario construir una relación armónica entre ambos instrumentos normativos y, para ello, probablemente habría que reformar algunos aspectos de la Ley de amparo. Sobre el caso de Campeche y matrimonio entre personas de mismo sexo, resuelto por la Suprema Corte, se le preguntó su opinión del voto del ministro disidente en tal sentencia. No conocía el caso, ni mucho menos tal voto, de ahí que sólo se pronunció a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y señaló que éste no afectaba el interés superior del niño, pero una vez más no ofreció una exposición de los eslabones argumentativos que sostuviesen su postura al respecto. También se le preguntó su posición sobre la contradicción de tesis 293/2011 y otros casos similares; en concreto, sobre la jerarquía entre normas internacionales y constitucionales y la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Se trata de un caso de enorme relevancia para cualquiera que aspire a ser ministro de la Suprema Corte. No obstante, la magistrada Orea no lo conocía. Fue necesario que la Senadora que le formuló esta pregunta le diera más de una pista para que Orea al final pudiese ofrecer una respuesta vacua y sin un mínimo de coherencia. El mismo tipo de respuesta que ofreció, ante la interrogante de qué opinaba del arraigo y del principio pro persona.
Ante estas respuestas, los Senadores parecían unos expertos en justicia constitucional. Pero en realidad no fue así: sin preguntas particularmente sofisticadas –inclusive varias de ellas francamente mediocres-, la magistrada Orea se desmoronó. Nerviosa, desarticulada, acabó su comparecencia clavando su mirada en el pódium buscando respuestas en un torbellino de tarjetas. No las encontró. Y, por ello, lo único que se puede esperar, después de esta primera comparecencia, es que haya sido el episodio más penoso de este proceso de designación y lo que venga sea mucho mejor.
Saúl López Noriega. Profesor asociado de la División de Estudios Jurídicos del CIDE. Twitter: @slopeznoriega
A la Magistrada Orea, no se le puede exculpar por el hecho de no laborar en el Poder Judicial, porque al haber sido elegida, debió preparar su tema; debió meterse a leer las funciones del órgano Constitucional del Poder Judicial. Hay cosas que no son perdonables. Bueno, fue utilizada para llenar la terna. Seguramente ya en el fondo va la elegida, esperemos sea la mejor.
No creia lo que estaba mirando,es una pena,tras otra.a donde vamos a llegar.
Buen día:
Yo de verdad estoy cansada de tanta corrupción al poner en algú puesto público a personas que no tiene idea del tema, solo porque son amigas de algún funcionario, político o el mismo presidente. ya basta México me dueles
De hecho para Peña cumple perfectamente el perfil requerido para el puesto, solo saber leer y escribir, Leer los mandatos enviados por el PRI y escribir leyes que validen su inpunidad …
ES UNA PENA, SI COMO MAGISTRADA LOCAL PROTEGE LA IMPUNIDAD, Y EN SUS SENTENCIAS DE SEGUNDA INSTAANCIA DEMUESTRA SU IGNORAANCIA, QUE SE PUEDE ESPERAR DE UNA CANDIDATA DE MANCERA.
realmente yo no puedo criticar porque desconozco los reglamentos jurídicos con que se apoyan los jueces magistrados para preguntar a los aspirantes a ocupar los puestos vacantes que dejan los magistrados salientes pero si me llama la atención que es recomendada por Peña Nieto y mi pregunta es como le da su apoyo si ni el mismo esta capacitado para desempeñar el puesto que ocupa aqui si cabe señalar el total desconocimiento de la disque Magistrada Orea., le falta que se oree mas en la materia y no creer que por la recomendación del susodicho ya la hizo.
Hay muchos profesionales con altura de miras y compromiso social con la Justicia. Lamentablemente sólo son considerados «los cuates» y «las cuatas» del equipo cercano al Presidente. Es un gobierno desequilibrado y rebasado por sus filias y sus fobias.
EPN esta formando su equipo de acuerdo a sus intereses y compromisos personales. Debemos enfocarnos en evitar la formacion de rutas d trafico d influencia y corrupcion.
¿Y de verdad creen que los magistrados son un portento de virtudes «profesionales» en aspectos legales? … ¿debieran ser? «Sí», ¿lo son? ¡pues claro que no! miren tan simple como quitarles sus secretarias o secretarios y se vuelven unos perfectos inútiles… carajo ¡pues en que país viven! … esto es México la tierra de la miseria el fraude y los compadrazgos para llegar «legalmente» a donde se necesite.
Desgraciadamente en los tres niveles de gobierno en México, la designación de puestos importantes en la gestión pública, en los relacionados con la justicia y la democracia (hasta los de tercer nivel) se deciden por el inflado currículum de oropel, el cabildeo y la recomendación. Las competencias y habilidades para el puesto queda al final, si este último no es suficiente «no hay problema». Así están la mayoría de los senadores y diputados, que supuestamente «nos representan por ser las mejores propuestas partidistas». Hacen gala de su «sapiencia» para revirar las preguntas a la candidata a ocupar un lugar en SCJ. No obstante, aceptaron como corderitos a un magistrado cuestionado por la opinión pública por su nefasta gestión pública y su ideología del medioevo. Así va la cadenita… hasta llegar al puesto de la presidencia de la República. El titular del ejecutivo a ojos cerrados hubiera sido reprobado por esa falta de competencia y habilidades para el puesto que ostenta. Ah, pero el mercadeo televisivo dirigido al pueblo que decide votar sin información veraz, el cabildeo partidista y el compadrazgo es determinante, por eso estamos padeciendo las consecuencias. Pobre patria, tan lejos del pueblo, pero tan cerca de la plutocracia…
Tremenda verguenza con esta mujer. Es cierto que los Abogados no nos sabemos todos los còdigos que tutela la Constituciòn, sabemos los artìculos y su aplicaciòn màs utilizados, pero en materia constitucional todos tenemos el conocimiento de las Garantìas Individuales, su aplicaciòn y su alcance. Pero no es extaño si es recomendada de EPN, el tampoco sabe nada.
Al parecer digna amistad de Peña Nieto.
Leí un interesante artículo en la revista «Proceso», acerca de las candidatas a quienes Enrique Pena Nieto les debe grandes favores, publicado el 8-11-15, un análisis de Hécor Tajonar. Pienso que el poner como primera comparecencia a la magistrada Patricia Orea, es una mera estrategia para distraer la atención de las que sí son sus reales candidatas.