Más de cuarenta fiscales generales de entidades federativas de la Unión Americana demandaron recientemente a Meta (empresa propietaria de Facebook, Instagram, WhatsApp y demás), por implementar funciones para enganchar por mayor tiempo a sus usuarios menores de edad. En concreto, por diseñar y poner en operación herramientas psicológicamente manipuladoras para inducir el uso compulsivo y prolongado de sus usuarios adolescentes y jóvenes.1

El tema del uso de las redes sociales por adolescentes y jóvenes y el impacto en su salud mental no es reciente, se remonta por lo menos a lo que se conoce como los “Expedientes Facebook”, que son una serie de revelaciones hechas por Frances Haugen, antigua colaboradora de dicha red social, y que, entre otros aspectos, pusieron en evidencia los efectos negativos que tiene Instagram especialmente entre las adolescentes en temas como ansiedad, depresión, percepción negativa sobre sus cuerpos e inclusive pensamientos suicidas.2
No obstante, la situación es mucha más amplia que lo que acontece con Meta, extendiéndose prácticamente a la totalidad de las redes sociales. El 95 % de los jóvenes norteamericanos de entre 13 y 17 años son usuarios de tales plataformas, entre los niños y adolescentes de 8 a 12 años el porcentaje de usuarios alcanza casi el 40 %.3. Lo que en Estados Unidos ha ameritado una serie de pronunciamientos por parte de las autoridades de la materia, diversas acciones a nivel de los estados de la federación e incluso algunas iniciativas legislativas en el ámbito nacional.
Por ejemplo, el doctor Vivek Murthy, Cirujano General de los Estados Unidos de Norteamérica, emitió en mayo de este año una declaración pública intitulada “redes sociales y salud mental juvenil”, señalando que “el conjunto actual de evidencia indica que, si bien las redes sociales pueden tener beneficios para algunos niños y adolescentes, hay abundantes indicadores de que las redes sociales pueden tener un profundo riesgo de daño a la salud mental y bienestar de los niños y adolescentes”.4
Si bien se admite que la relación entre el uso de las redes sociales y la salud mental de niños, adolescentes y jóvenes está determinada por una serie de factores -como el tiempo dedicado, los tipos de contenidos y demás- el documento del doctor Vivek Murthy es claro en afirmar que hay evidencia que da sustento a la preocupación sobre el impacto negativo de las redes sociales. Lo que se explica porque en dichas edades se está en presencia de un periodo altamente sensitivo de desarrollo del cerebro, que hace que los niños y jóvenes sean muy susceptibles a la presión social, a las opiniones de sus pares y a las comparaciones. Todo lo cual es el día a día de la vida en el mundo digital.5
Los estudios sobre los efectos negativos de las redes sociales demuestran, entre otros aspectos, el aumento en depresión y ansiedad derivados del uso de redes sociales por más de tres horas al día; incrementos en el mal dormir, mala imagen del cuerpo, baja autoestima y demás como respuesta a un mayor uso de las redes sociales; problemas de desórdenes alimenticios provocados por las comparaciones que ocurren en las redes sociales; adicción al uso de las redes sociales; e incluso casos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad.6.
La Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) también ha señalado que “existe amplia evidencia de que algunos tipos de contenido y comportamientos en línea pueden dañar a los jóvenes”.7 Ello es así, nos dice la APA, porque “durante el desarrollo de la adolescencia, las regiones del cerebro asociadas con el deseo de atención, retroalimentación y refuerzo de los compañeros se vuelven más sensibles. Mientras tanto, las regiones del cerebro implicadas en el autocontrol no han madurado completamente. Esa puede ser una receta para el desastre”.8
Es bastante alarmante la situación sobre el uso de redes sociales y la salud mental de niños, adolescentes y jóvenes, lo que demanda acciones urgentes por parte de los gobiernos para regular el actuar de las empresas. En Estados Unidos son diversas las medidas que directa o indirectamente han tratado de abordar la problemática tanto desde el ámbito local como del nacional. California aprobó en 2022 el denominado Código de diseño apropiado para la edad, que en términos generales obliga a las plataformas en línea a evaluar de forma proactiva la privacidad y la protección de los niños (menores de 18 años) en el diseño de cualquier producto o servicio digital que ofrezcan.9 Utah dio el visto bueno en marzo de 2023 a la Ley de regulación de redes sociales, que prohíbe que los menores de 18 años tengan cuentas en redes sociales a menos que haya consentimiento expreso de alguno de sus padres o tutor.10
En el Senado estadunidense está en discusión la iniciativa de Ley de seguridad para los niños en línea, que obliga a las redes sociales a desactivar funciones adictivas, y prevenir y mitigar los daños causados a los menores como los contenidos que promueven el suicidio, los desórdenes alimenticios y demás; así como, la iniciativa de Ley de protección de la privacidad en línea de niños y adolescentes, que extiende al mundo digital las prohibiciones para recolectar y hacer uso de información personal y sin consentimiento de jóvenes de 13 a 16 años.11 No obstante, el debate está abierto pues existen voces que argumentan que este tipo de medidas legislativas son contrarias tanto a la libertad de expresión, pues eliminarán a rajatabla todo tipo de contenidos relacionados con temas como los antes mencionados; además, de que significarán una mayor invasión a la privacidad de los niños y jóvenes en aspectos como la verificación de sus edades.12.
Como en la mayoría de los asuntos relacionados con la irrupción e impactos del internet y las redes sociales en las vidas de las personas, en México ha pasado prácticamente desapercibido lo atinente a los impactos negativos del uso de redes sociales en la salud mental de niños y jóvenes. La Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales del 2022 del Instituto Federal de Telecomunicaciones, reporta que entre 2017 y 2022 el uso de redes sociales por niños de 7 a 11 años pasó de 39 a 69 %.13. Es ineludible e impostergable, por tanto, abordar las secuelas del uso masivo de las redes sociales por niños y adolescentes de México, la experiencia estadunidense puede ser un espejo de lo que nos espera en caso de no hacerlo a tiempo.
Mauricio Calcaneo. Doctor en ciencias políticas y sociales por la UNAM.
1 Véase: https://nyti.ms/3u76rc9.
2 Al respecto: https://on.wsj.com/3QJioOh.
3 Sobre el particular revísese: https://www.hhs.gov/sites/default/files/sg-youth-mental-health-social-media-advisory.pdf
4 Ibid.
5 Ibid.
6 Ibid.
7 Consúltese: https://www.apa.org/monitor/2023/09/protecting-teens-on-social-media
8 Ibid.
9 Véase: https://nyti.ms/4606rIt.
10 Disponible en https://le.utah.gov/~2023/bills/static/SB0152.html
11 Revísese: https://wapo.st/3G4mNFz.
12 Consúltese, entre otros: https://bit.ly/3FL5tFi.
13 Resultados disponibles en https://bit.ly/3QLgTiL.